jueves, 26 de mayo de 2016

El glifosato sigue siendo motivo de discordia en la UE


El glifosato sigue siendo motivo de discordia en la UE“El mes pasado, 150 miembros del Parlamento Europeo (MEP) donaron muestras de orina para determinar mediante pruebas químicas si tenían glifosato en sus sistemas. La detección se produjo antes de una votación en la Unión Europea, que se había convocado con el fin de decidir si se debía re-licenciar al producto químico Roundup por otros 15 años.”

Europa no lo quiere

Una encuesta realizada entre más de 7.000 ciudadanos que viven en los cuatro estados más grandes de la UE encontró que la mayoría de las personas se oponen al uso del glifosato: así lo expresaron el  75% de los italianos, el 70% de los alemanes, el 60% de los franceses y el 56% de los británicos.
A principios de este año, el Comité de la Unión Europea sobre el Medio Ambiente, la Alimentación, Seguridad y la Salud Pública (ENVI) se opuso formalmente a la reautorización de glifosato por parte de la Comisión Europea.

La analítica de la discordia

Por otra parte y a iniciativa del partido de los Verdes, muchos miembros del parlamento europeo (150 para ser exactos) se decantaron por demostrar de manera efectiva e irrebatible, que el glifosato no solo es un veneno sino que podría ser bioacumulable y que está presente en el organismo de los humanos por ingestión de productos que fueron fumigados durante su producción.
Las pruebas, realizadas por el prestigioso laboratorio BioCheck en Leipzig, indican que el glifosato se ha detectado en la orina de todo el grupo de participantes y en proporciones que resultan alarmantes, ya que la tasa media de glifosato encontrado en la orina de los eurodiputados era de 1,7 microgramos/litro o sea, diecisiete veces la cantidad permitida por norma, para los residuos de esta sustancia en el agua potable Europea (que es de 0,1 microgramos/litro).

Más pruebas

El glifosato ya se ha detectado en los seres humanos y el medio ambiente inmediato en varios estudios. En 2013, un grupo llamado  “Amigos de la Tierra” de Europa, publicó un estudio en el que se demostró que la mayoría de las personas de los 18 principales países europeos tienen trazas de glifosato en la orina.
Un estudio alemán publicado en febrero pasado reveló que 14 de las marcas más populares de cerveza alemana dio positivo en dicha sustancia química y un reciente estudio también encontró glifosato en el 100% de los 14 vinos más célebres de California.
De acuerdo otra investigación alemana realizada en 2015, sobre 2.000 muestras procedentes de un amplio grupo de ciudadanos, el 99,6% de los individuos tenían trazas de glifosato con concentraciones de cinco a cuarenta y dos veces mayor a la cifra mínima establecida.
La fiabilidad o no de los resultados de las pruebas presentadas (que han sido infinidad) según los miembros del parlamento de la UE, sólo ha aumentado la confusión y la falta de comunicación con respecto a la seguridad del glifosato y siguen posponiendo la toma de una decisión definitiva.
Por esa razón los Países Bajos quieren retrasar la decisión de prohibir el uso del glifosato hasta finales de 2017, lo que le daría tiempo a la Agencia Europea de Sustancias Químicas a completar el estudio sobre el glifosato y sus agentes tensio-activos que están realizando.
Varios gobiernos nacionales, entre ellos Bélgica, están actualmente apoyando la posición de la Comisión Europea en ese sentido, ya que  desean renovar la autorización del uso del glifosato. Sin embargo, otros como Italia, Francia, Alemania y Suecia han rechazado firmemente esta petición.

La última votación

La Unión Europea volvió  a retrasar la votación sobre la renovación de la aprobación de ventas de pesticidas en base al glifosato, utilizado en el herbicida Roundup de Monsanto, en medio de una controversia acerca de si este elemento puede causar cáncer (cuando la OMS ya lo declaró “potencialmente cancerígeno”).
Fuentes de la UE dijeron que la votación se pospuso debido a la oposición de Francia y Alemania, que tienen grandes industrias agrícolas y de productos químicos que compiten con el glifosato y sin el apoyo de esos dos países, la Comisión Europea carece de la mayoría que necesita para una votación vinculante.

Una  reflexión final

O sea que el rechazo viene de manos de los interesas económicos de las naciones que producen otros pesticidas (de los que habría que comprobar el grado de toxicidad) y no de la realidad de que este elemento resulta altamente perjudicial para la salud humana.
Pero lo peor aún está por venir, ya que si la UE se decide de una vez por todas a eliminar el glifosato, ya se sabe que la empresa Monsanto planteará toda clase de demandas, porque aparentemente es legal vender cualquier tipo de venenos y promocionarlos falsamente como inocuos, pero no lo es decidir no comprarlos.
Ecoportal.net
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