jueves, 7 de noviembre de 2013

Cambio climático y desplazados ambientales





FUHEM Ecosocial


A finales de 2010 informaba el New York Times que, tras cuatro años consecutivos de sequía, la más grave de los últimos 40 años, el corazón agrícola de Siria y las zonas vecinas de Irak se enfrentaban a una situación muy grave: «[l]os antiguos sistemas de riego se han desmoronado, las fuentes de aguas subterráneas se han secado y cientos de aldeas han sido abandonadas a medida que las tierras de labor se convertían en superficies desérticas cuarteadas y morían los animales. Las tormentas de arena son cada vez más habituales y alrededor de los pueblos y ciudades más grandes de Siria e Irak se han levantado inmensas ciudades de tiendas, en las que viven los agricultores arruinados y sus familias». [2]
La principal zona afectada por la falta de lluvias es el nordeste de Siria, que produce el 75% de la cosecha total de trigo. El Informe de evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres del año 2011, publicado por las Naciones Unidas, señala que cerca del 75% de los hogares que dependen de la agricultura en el nordeste del país ha sufrido pérdidas totales de sus cosechas desde que comenzó la sequía. El sector agrícola de Siria representaba el 40% del empleo total y el 25% del producto interior bruto del país antes de la sequía. Entre dos y tres millones de personas se han visto condenadas a una pobreza extrema ante la falta de ingresos de sus cultivos y han tenido que vender su ganado a un precio un 60 ó 70% inferior a su coste. La cabaña ganadera de Siria ha quedado diezmada, pasando de 21 millones a entre 14 y 16 millones de cabezas de ganado. Esta calamidad ha sido provocada por una serie de factores, que incluyen el cambio climático, la sobreexplotación de las aguas subterráneas debida a las subvenciones para cultivos que consumen grandes cantidades de agua (algodón y trigo), unos sistemas de riego ineficientes y el sobrepastoreo. [3]
La sequía ha provocado el éxodo de cientos de miles de personas de las zonas rurales hacia núcleos urbanos. Las ciudades de Siria padecían ya tensiones económicas, debidas en parte a la llegada de refugiados de Irak tras la invasión de 2003. Un creciente número de personas indigentes se encuentra ahora en situación de intensa competencia por unos recursos y unos puestos de trabajo escasos. Francesco Femia y Caitlin Werrell, del Center for Climate and Security, escriben que «las comunidades rurales desafectas han desempeñado un destacado papel en el movimiento sirio de oposición, en comparación con otros países de la primavera árabe. El pueblo agrícola rural de Dara’a, afectado con especial dureza por cinco años de sequía y de escasez hídrica, sin apenas apoyo del régimen de al-Assad, fue efectivamente el germen de las protestas del movimiento de oposición en sus primeros tiempos [en 2011]». [4]
La experiencia de Siria sugiere que las tensiones ambientales y de recursos, incluido el cambio climático, podrían convertirse en una importante causa de desplazamientos. Aunque el profundo descontento popular tras décadas de gobierno represivo constituye indudablemente uno de los motivos de la guerra civil de Siria, las tensiones generadas por las alteraciones climáticas han añadido leña al fuego. Y esta es precisamente la cuestión importante: las repercusiones de la degradación ambiental no suceden en el vacío, sino que interactúan con toda una serie de tensiones y problemas sociales preexistentes en un auténtico hervidero.
Impactos climáticos
A pesar de la intención declarada por los gobiernos de limitar el incremento del calentamiento global a 2ºcentígrados, siguen sin adoptar políticas para lograr este objetivo. Un nuevo informe del Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics advierte que en muchas regiones las consecuencias serán de dimensiones cataclísmicas, con olas de calor, inundaciones en ciudades costeras, agravamiento de la escasez de agua, crecientes riesgos para la producción de alimentos, mayor intensidad de los huracanes tropicales y una pérdida irreversible de biodiversidad sin precedentes. [5]
A medida que las repercusiones de la desestabilización climática empiecen a dejarse sentir en todo el mundo, un interrogante clave es cómo se traducirán los cambios físicos en cambios sociales y económicos, que a su vez pueden obligar a la gente a abandonar sus hogares, bien sea temporalmente o para siempre. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advertía ya en 1990 que «el mayor impacto individual del cambio climático podrían ser las migraciones humanas», lo que significa millones de personas desplazadas por la erosión litoral, la inundación costera y las graves sequías. Pero las dinámicas e interacciones concretas variarán, sin duda, de unas regiones a otras, con consecuencias más graves en unas zonas y mayor resiliencia y adaptabilidad en otras, además de respuestas políticas divergentes. [6]
Un clima y un estrés hídrico más extremos y la pérdida de tierras pueden minar la habitabilidad, seguridad alimentaria y viabilidad económica de un territorio. Es posible que algunas comunidades, regiones o países afectados sean capaces de hacer frente a las tensiones mediante cultivos resistentes a la sequía, una diversificación económica y otras medidas de adaptación. Pero también es posible que la gente sienta la necesidad de emigrar, como estrategia para hacer frente al problema o como fruto de la desesperación.
Clima extremo y habitabilidad. El ritmo al que acontecen los desastres se acelerará probablemente en un mundo más cálido, aunque se desconoce todavía su frecuencia e intensidad exacta. La revista Scientific American publicaba en un artículo de 2011 que la frecuencia de los desastres naturales ha aumentado ya un 42% desde la década de los años ochenta, y que la proporción de estos episodios relacionados con el clima ha aumentado del 50 al 82%. [7]
Los fenómenos que se desatan con rapidez, como las inundaciones y los huracanes, afectan a la población de forma distinta que los procesos más graduales como la sequía, la desertificación y la subida del nivel del mar. La intensidad y la frecuencia de los desastres pueden tener también repercusiones diferentes. Los movimientos poblacionales en respuesta a los desastres pueden variar enormemente en su duración, características y destino.
Se considera que los desastres meteorológicos extremos provocan normalmente desplazamientos temporales y a corta distancia, tras los cuales las comunidades afectadas regresan para reconstruir sus hogares una vez que ha remitido el huracán o las inundaciones. [8] Sin embargo, experiencias como las ocurridas tras el huracán Katrina en Estados Unidos sugieren que en algunos casos los desplazamientos pueden ser permanentes. La población de Nueva Orleáns descendió entre 2005 y 2010 un 24,5%, más de 120.000 personas. [9]
Estrés hídrico y seguridad alimentaria.   Unos patrones de precipitaciones cambiantes, unas lluvias más irregulares y unas sequías más graves debidas al calentamiento global se traducen en fluctuaciones de la disponibilidad de agua, con impactos potencialmente muy graves para la agricultura.
Hace más de una década los científicos advirtieron que los procesos de desertificación están poniendo en riesgo de expulsión de las tierras que habitan a una población estimada en 135 millones de personas en todo el mundo. [10] El creciente estrés hídrico en algunas zonas se agravará también por los efectos de la intrusión salina en zonas costeras debido a la subida del nivel del mar, la fusión de los glaciares en regiones como el Himalaya y los Andes y la alteración de los ciclos monzónicos. La escasez de agua podría afectar para 2020 a una población de entre 75 a 250 millones de personas en África y para 2050 a más de 1.000 millones de personas en Asia. [11]
En 2012, la sequía devastó los cultivos en todo el mundo, incluyendo a productores importantes como Estados Unidos, Argentina, Brasil, Australia, la India y Rusia. [12] La Organización Meteorológica Mundial afirmaba en agosto 2012 que «se prevé que el cambio climático aumente la frecuencia, la intensidad y la duración de las sequías, con impactos en muchos sectores, en particular la alimentación, el agua y la energía». [13] En un mundo donde la temperatura media haya subido 4º centígrados, se estima que los rendimientos de los alimentos básicos caerán masivamente en gran parte del África subsahariana, y que más de la tercera parte de las tierras de cultivo actuales del este y del sur africano se volverán probablemente inadecuadas para el cultivo. [14]
Unos rendimientos más bajos, una temporada de cultivo más corta o la pérdida total de las cosechas amenazan la seguridad alimentaria de muchos millones de personas y ponen en peligro los ingresos agrícolas de los hogares en las zonas rurales.
Las repercusiones del cambio climático se reflejarán en unos precios alimentarios al alza, tanto con subidas repentinas como con incrementos más graduales y a largo plazo. Durante la pasada década los precios han subido ya de forma constante, registrando dos subidas súbitas muy acusadas (véase gráfico 1). Un estudio reciente del New England Complex Systems Institute sostiene que los precios de los alimentos constituyen un factor clave detonante de agitación social. La vulnerabilidad de las poblaciones a las tendencias mundiales de los precios de los alimentos ha aumentado debido a la dependencia de muchos países pobres del sistema alimentario mundial y a la capacidad limitada de la oferta local para amortiguar sus impactos. En la medida en que los gobiernos son incapaces de garantizar la seguridad alimentaria de la población, se resiente su legitimidad y las protestas subsiguientes podrían convertirse en vehículo para expresar el descontento de toda una serie de otros problemas. Cuando en 2008 se dispararon por primera vez los precios se produjeron más de 60 revueltas alimentarias en 30 países diferentes. El vertiginoso aumento de precios a finales de 2010 y principios de 2011 coincidió nuevamente con el estallido de revueltas alimentarias, incluidas las de los países de la primavera árabe. Independientemente de las subidas repentinas de precios, su constante tendencia al alza durante la pasada década puede ser un indicador de más agitaciones e inestabilidad futuras.
Subida del nivel del mar y pérdida de tierras. Pequeños estados isleños como las Maldivas en el océano Índico y Tuvalu en el Pacífico podrían quedar sumergidos completamente a medida que suben las aguas marinas. Y más de 600 millones de personas en todo el mundo viven en deltas fluviales y otras zonas bajas costeras. [15] El Gobierno de Bangladesh advierte de que más de 20 millones de sus habitantes podrían verse obligados a trasladarse debido a una combinación de la subida del nivel del mar y creciente número de ciclones y de marejadas ciclónicas. [16] Los modelos sugieren que 40 millones de personas podrían verse desplazadas en la India por una subida de 1 metro del nivel del mar. Una subida similar podría desplazar eventualmente a más de 7 millones de habitantes en el delta del Mekong de Vietnam, y un ascenso de las aguas de 2 metros podría duplicar esta cifra y afectar a la mitad de la población de este delta. [17]

La subida del nivel del mar tendrá posiblemente unas repercusiones más graduales que los fenómenos meteorológicos extremos, pero su impacto es irreversible. Las aguas de una inundación se retiran con el tiempo, pero en un mundo que se está calentando el mar no vuelve a niveles más bajos. Los desplazamientos provocados serán, por tanto, permanentes.
Trasladarse o no
Todavía existe un enérgico debate sobre si el cambio climático provocará un enorme aumento de los movimientos de población. La Organización Internacional para las Migraciones señala con razón que «no siempre se producen migraciones, pues la población más vulnerable puede carecer de medios para emigrar». En las regiones donde se producen movimientos poblacionales inducidos por el clima, éstos pueden considerarse como falta de adaptación (es decir, reflejo de la vulnerabilidad y falta de resiliencia de la población, y por tanto una respuesta más parecida a la de los refugiados), o como una estrategia de respuesta (un esfuerzo para diversificar las fuentes de ingresos y aumentar la resiliencia). No obstante, para trasladarse las personas necesitan recursos financieros y pueden necesitar acceder a redes sociales que faciliten su movilidad y que posiblemente les proporcionen asistencia en su lugar de destino. Sin este tipo de medios, la gente puede verse obligada a quedarse donde habita independientemente de las condiciones existentes. Por supuesto, el que la gente no se desplace no significa que no se sufran impactos negativos. [18]
El punto de vista convencional considera que las migraciones seguirán siendo una válvula de escape que permitirá a las personas y a las comunidades hacer frente a situaciones difíciles, incluso en un mundo en proceso de calentamiento. Indudablemente, la resiliencia y la adaptabilidad de las personas no debería subestimarse, pero es improbable que el pasado pueda ser un prólogo de la situación venidera; por tanto, esta afirmación puede ser excesivamente optimista por varias razones que se enumeran a continuación.
Primero, las repercusiones de un sistema climático desestabilizado −con episodios desastrosos más frecuentes y potentes− no tienen ningún precedente significativo en la historia de la humanidad.
Segundo, probablemente las sociedades no estarán expuestas a un sólo impacto, sino que experimentarán simultáneamente distintos tipos de impactos −por ejemplo, inundaciones y sequías−, con la posibilidad de que se produzcan efectos en cascada y de bucles de realimentación imprevistos. Es posible que un número de personas mucho mayor que en la actualidad sienta la necesidad de trasladarse. [19]
Tercero, unas poblaciones más numerosas en movimiento limitarán las posibilidades de adaptación a medida que más personas compitan entre sí y con las comunidades que les acogen por las mismas oportunidades, empleos, recursos y servicios.
Cuarto, en las zonas receptoras también puede reducirse notablemente la voluntad de acoger la llegada de más gente, una respuesta ya evidente en todo el mundo en las circunstancias actuales.
Quinto, los patrones de migración pueden pasar a ser más estables y menos temporales. Por ejemplo, unos impactos graves del cambio climático podrían alterar patrones tradicionales de movilidad estacional. El nomadismo de los pastores para hacer frente a las sequías en el África subsahariana ya está siendo afectado por unas condiciones ambientales cambiantes muy rápidamente. Y en Bangladesh, el movimiento tradicional entre distintos chars (islotes de arena y de limo en el delta del río Padma y en la bahía de Bengala que albergan a más de 5 millones de personas) se está viendo alterado por crecidas súbitas cada vez más frecuentes e intensas. [20]
De la misma manera, los cultivadores vietnamitas de arroz que migraban estacionalmente a las ciudades durante la época de inundaciones para diversificar sus ingresos se han visto obligados recientemente a asentarse allí permanentemente debido a las grandes inundaciones que han destruido su medio de vida rural. Y las comunidades que viven a lo largo del río Zambeze y el Limpopo en Mozambique tradicionalmente se movían periódicamente fuera de la llanura fluvial para evitar las inundaciones. Sin embargo, tras las catastróficas inundaciones del 2000, 2001 y 2007 el gobierno animó a los habitantes de esta región a mudarse de forma permanente. La población reasentada carece, sin embargo, de medios de sustento; con una fuerte dependencia de la ayuda, posiblemente tengan que considerar trasladarse a la nueva capital, Maputo, o a la vecina Sudáfrica. [21]
Nuevas categorías y controversias
Entre los diversos grupos de personas que dejan su hogar por diversas razones hay algunas categorías bien definidas. La legislación internacional otorga reconocimiento a los refugiados internacionales, aunque los gobiernos no siempre cumplen con sus responsabilidades. Por el contrario, las personas que se desplazan en el interior de un país disfrutan de mucha menos protección, o, en ocasiones, de ninguna. Ha habido intentos de dar mayor visibilidad a grupos adicionales de población desplazada −personas desarraigadas por riesgos naturales y por proyectos de desarrollo−, pero éstos suelen seguir a merced de la ayuda humanitaria ad hoc, y eso cuando reciben algún tipo de ayuda. [22]
Algunos investigadores llevan años proponiendo que es preciso que la comunidad mundial establezca nuevas categorías de poblaciones migrantes, pues las antiguas categorías no recogen adecuadamente las razonas complejas por las que se traslada la gente y cómo se mueve. En los años setenta fue propuesto el término refugiado ambiental, pero no rebasó de círculos muy restringidos hasta el informe redactado por Essam El-Hinnawi en 1985 para el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas. [23]
La aparición de esta nueva terminología ha generado un fuerte debate. Algunos analistas afirman que la categoría de refugiados −definidos jurídicamente como personas que huyen de persecuciones y que carecen de protección en su propio país− no debiera ser enturbiada por otros factores como la degradación ambiental. Hasta cierto punto esto refleja el hecho de que los estudios migratorios han ignorado esencialmente los factores ambientales hasta hace poco. [24]
Al margen de la categoría de refugiados, no existe una definición consensuada –ni, lo que tiene más importancia, jurídicamente vinculante− para otros grupos de personas en movimiento. La definición de personas desplazadas en el interior de un país tiene un cierto reconocimiento de facto en las directrices adoptadas por las Naciones Unidas. Pero términos como refugiados ambientales y emigrantes ambientales son totalmente informales y cuestionados. [25]
La distinción entre modalidades forzadas y voluntarias de movimientos de población sigue siendo clave para la legislación internacional y las políticas gubernamentales. El hecho de que no exista un reconocimiento oficial para nuevas categorías de personas desplazadas limita la capacidad mundial para afrontar adecuadamente esta situación.
Es fundamental que los expertos en migraciones, refugiados y medio ambiente dialoguen entre sí con una mentalidad abierta para comprender mejor las dinámicas y para generar un debate más productivo sobre las políticas posibles.
Resiliencia y adaptación
La resiliencia es un factor clave para determinar si la vulnerabilidad de una población la apremia a la huida. Los pobres están más expuestos habitualmente a los peligros ambientales. La marginación social les obliga a vivir con frecuencia en lugares de riesgo: laderas con fuerte pendiente con probabilidades de sufrir deslizamientos de tierra, zonas bajas susceptibles de inundación o zonas costeras que han sido despojadas de sus barreras protectoras naturales (humedales, manglares y arrecifes de coral). Y es frecuente que tengan una capacidad limitada para enfrentarse a estos problemas, ya que a menudo carecen de los recursos económicos y de las redes familiares u otras conexiones necesarias para emigrar. [26]
La vulnerabilidad puede mitigarse con las medidas de adaptación: sistemas de alerta temprana sobre desastres y hambrunas, diversificación de los medios de subsistencia, cultivos resistentes a la sequía, restauración de ecosistemas, infraestructuras de defensa contra inundaciones, seguros de cultivos y otras medidas. Pero una ayuda de emergencia y recuperación adecuada puede significar que la gente permanezca o se vea obligada a marcharse incluso tras las inundaciones y los huracanes. El grado de resiliencia está en función también de la capacidad económica general, de la diversificación para reducir la dependencia de un sólo recurso económico o de varios, de las presiones demográficas, de las estructuras de gobernanza, de un buen liderazgo y de la cohesión social y política.
Aunque es importante indudablemente actualizar los convenios y categorías legales mundiales aplicables a los refugiados y cerrar la dilatada brecha de protección existente, sigue siendo fundamental intentar evitar tantos daños como sea posible a los sistemas naturales de la Tierra. Deberá concederse mucha mayor prioridad y urgencia a la mitigación, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y minimizar otras agresiones humanas a la naturaleza. La adaptación tiene unos límites y, para ser eficaz, debe ser ejecutada ahora, antes de que se manifiesten las consecuencias más graves de la inestabilidad climática, y no después.
Los activistas por las cuestiones climáticas llevan mucho tiempo insistiendo en que la adopción de políticas debiera estar guiada por la ciencia. Cada vez se hace más evidente, sin embargo, a medida que pasa el tiempo, que el mayor reto para la humanidad puede que no sea dominar las complejidades de la ciencia del clima, sino responder a los interrogantes mucho más molestos de cómo funcionan los sistemas políticos y por qué se resisten de tal modo a escuchar las señales de alarma de la ciencia.
Si no logramos que nuestros sistemas políticos presten atención a los problemas del cambio climático, tendremos que aprender a hacer frente a desplazamientos masivos de la población durante las próximas décadas.







[1] Este texto es una síntesis del capítulo 31 de La Situación del Mundo 2013: ¿Es aún posible lograr la sostenibilidad?, publicado por FUHEM Ecosocial e Icaria y disponible en nuestra librería virtual .
[2] Robert F. Worth, «Earth Is Parched Where Syrian Farms Thrived», New York Times, 13 de octubre de 2010.
[3] Ibid. ; Wadid Erian, Bassem Katlan y Ouldbdey Babah, «Drought Vulnerability in the Arab Region: Special Case Study: Syria», colaboración en Global Assessment Report on Disaster Risk Reduction 2011, 2010; Francesco Femia y Caitlin Werrell, «Syria: Climate Change, Drought and Social Unrest» (blog), Center for Climate and Security, 29 de febrero de 2012.
[4] Femia y Werrell, op. cit. En nota 3.
[5] Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics, Turn Down the Heat: Why a 4°C Warmer World Must Be Avoided, Banco Mundial, Washington D.C., 2012.
[6] Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, First Assessment Report, Cambridge University Press, Cambridge (Reino Unido), 1990, p. 20.
[7] Alex de Sherbinin, Koko Warner y Charles Ehrhart, «Casualties of Climate Change: Sea-level Rises Could Displace Tens of Millions», Scientific American, enero de 2011.
[8] Frank Laczko y Christine Aghazarm, eds., Migration, Environment and Climate Change: Assessing the Evidence, Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Ginebra, 2009, p. 23.
[9] Susan L. Cutter, «CSI: The Katrina Exodus», Foresight Project, Migration and Global Environmental Change, Gobierno del Reino Unido, octubre de 2011, p. 6.
[10] « Declaración de Almería sobre Desertificación y Migraciones», Simposio Internacional sobre Desertificación y Migraciones, 9–11 de febrero de 1994, Almería, España.
[11] Vikram Odedra Kolmannskog, Future Flood of Refugees: A Comment on Climate Change, Conflict and Forced Migration , Norwegian Refugee Council, Oslo, 2008, p. 15.
[12] Vikas Bajaj, «Crops in India Wilt in a Weak Monsoon Season», New York Times, 3 de septiembre de 2012.
[13] Organización Meteorológica Mundial, «With Drought Intensifying Worldwide, UN Calls for Integrated Climate Policies», UN News, 21 de agosto de 2012.
[14] Actionaid et al., Into Unknown Territory: The Limits to Adaptation and Reality of Loss and Damage from Climate Impacts, Bonn, 2012, p. 7.
[15] Kolmannskog, op. cit. nota 11, p. 16.
[16] Actionaid et al., op. cit. nota 14, p. 9
[17] De Sherbinin, Warner y Ehrhart, op.cit. nota 7.
[18] Laczko y Aghazarm, op. cit. nota 8, p. 24; Gemenne, «Climate-Induced Population Displacements in a 4ºC+ World», Philosophical Transactions of the Royal Society, enero de 2011, p. 188.
[19] Chris Bright, «Anticiparse a las “sorpresas” ambientales», en Lester R. Brown et al., La Situación del Mundo 2000, FUHEM/ Icaria, 2000, pp. 53-78.
[20] De Sherbinin, Warner y Ehrhart, op. cit. nota 7.
[21] Ibid.
[22] Veáse Cuadro 31–1 de La Situación del Mundo 2013, basado en los siguientes: Federación International de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC), World Disasters Report 2012, Ginebra, 2012, p. 15; Oficina de Coordinación para Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH) e Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC), «42 Million Displaced by Sudden Natural Disasters in 2010—Report», nota de prensa, Ginebra y Oslo, 6 de junio de 2011; OCAH e IDMC, Monitoring Disaster Displacement in the Context of Climate Change, Ginebra: 2009; Actionaid et al., op. cit. nota 14, p. 9; IFRC, op. cit. en esta nota, p. 14.
[23] James Morrisey, «Rethinking the ‘Debate on Environmental Refugees’: From ‘Maximilists and Minimalists’ to ‘Proponents and Critics», Journal of Political Ecology, vol. 19, 2012, p. 36; Essam El-Hinnawi, Environmental Refugees, UNEP, Nairobi, 1985 .
[24] Gemenne, op. cit. nota 18, p. 186.
[25] Veáse Tabla 31–1 de La Situación del Mundo 2013 basado en los siguientes: Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), «Convención sobre el Estatuto de los Refugiados», en http://www2.ohchr.org/spanish/law/refugiados.htm ; Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, Comisión de Derechos Humanos, «Further Promotion and Encouragement of Human Rights and Fundamental Freedoms, Including the Question of the Programme and Methods of Work of the Commission Human Rights, Mass Exoduses and Displaced Persons», 11 de febrero de 1998; OIM, «Identifying International Migrants», en www.iom.int/jahia/Jahia/about-migration/developing-migration-policy/identify-intl-migrants; Essam El-Hinnawi, Environmental Refugees , UNEP, Nairobi, 1985 ; Laczko y Aghazarm, op. cit. nota 8, p. 19.
[26] Kolmannskog, op. cit. nota 11, p. 13; Oli Brown, Climate Change and Forced Migrations: Observations, Projections and Implications, Occasional Paper 2007/17, Oficina del Informe de Desarrollo Humano, Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD), Nueva York, 2007, p. 15.

Fuente: https://www.fuhem.es/ecosocial/boletin-ecos/numero.aspx?n=24

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Hace ocho años se enterraba el ALCA





Para recordar: en el día de anteayer, 4 de Noviembre, se cumplieron ocho años de una fecha memorable para las luchas antiimperialistas de Nuestra América. En ese mismo día, pero del año 2005, se enterraba en Mar del Plata el más ambicioso proyecto de Estados Unidos para América Latina y el Caribe: la creación del ALCA, el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas. Fue una batalla decisiva librada en el marco de la IV Cumbre de Presidentes de las Américas, en la cual había una ausencia que brillaba enceguecedoramente: Cuba, pero que estaba presente y hablaba nada menos que por la voz de Hugo Chávez.
Pese a que en la agenda temática previamente acordada no se contemplaba discutir la propuesta del ALCA, Estados Unidos -con la ayuda de su socio/peón, Canadá- trató de imponer el tema y lograr un voto positivo en la Cumbre que abriese de par en par las puertas al proyecto imperialista. Este proponía instaurar la más irrestricta liberalización comercial bajo la forma de un tratado global de libre comercio –un TLC para las Américas- que, como enseña la experiencia práctica de países como México (la economía con mayor período de vigencia del TLC), Colombia, Perú y Chile sólo profundizaría los lazos de dependencia, la vulnerabilidad externa, la extranjerización de las economías, la pobreza y la polarización social y el saqueo de los bienes comunes de la región. No es casual que sean precisamente los países “beneficiados” por los TLCs aquellos en donde más se agitan las protestas populares del continente. Como lo recordara Eduardo Galeano, el libre cambio cristaliza la división internacional del trabajo en la cual algunas economías se especializan en ganar y otras en perder. De eso se trataba el ALCA, y eso es lo que fue derrotado en Mar del Plata.
Al pronunciar el discurso de apertura de las sesiones de la Cumbre, Néstor Kirchner se pronunció en contra de la pretensión de incorporar el tratamiento del ALCA en las deliberaciones, lo que provocó la insistencia de Canadá acompañado por los gobiernos conservadores de México (presidido por Vicente Fox); el de Panamá (presidido para su eterna deshonra por Martín Torrijos, que traicionó el legado de su padre, Omar Torrijos, quien recuperó el Canal de Panamá de manos yankees) y, sibilinamente, por el presidente de Chile, Ricardo Lagos. Pero las intervenciones posteriores de Luiz Inacio “Lula” da Silva, Tabaré Vázquez y, sobre todo, de Hugo Chávez, liquidaron definitivamente ese proyecto y en la Declaración Final quedó claro, en negro sobre blanco, que no había acuerdo sobre el tema y que, por lo tanto, quedaba postergado indefinidamente. Fue, dicho en términos diplomáticos, el certificado de defunción del ALCA.
La de Mar del Plata fue una batalla de extraordinaria importancia y que algunos sectores atrasados de la izquierda y el “progresismo” no aprecian en su justo término porque subestiman el papel de la lucha antiimperialista para la construcción de una alternativa socialista en nuestros países. El estratega de ese combate fue Fidel, y el gran mariscal de campo fue Chávez, contando con la importantísima colaboración de Néstor Kirchner y Lula. Muy difícil para estos, por diferentes razones. Para Kirchner, porque era el anfitrión de la Cumbre y tenía que desairar a Bush en su propia cara, y lo hizo; y para Lula, porque dentro de su gobierno había sectores -¡que todavía los hay en el gobierno de Dilma!- que favorecían al proyecto y que creen que Brasil nada tiene que hacer con América Latina. La batalla que estos tres libraron dentro de la Cumbre fue impulsada y facilitada por la extraordinaria movilización popular que se dio cita en Mar del Plata, producto de la eficacia de la larga campaña continental de “No al ALCA” y del generalizado repudio que suscitaba la figura de George W. Bush, verdugo de Irak y Afganistán y, tal como lo denunciara Noam Chomsky, uno de los más sanguinarios criminales de guerra de los últimos tiempos. La “Contracumbre” de los movimientos fue un factor de enorme gravitación para frenar, desde afuera del recinto donde se reunían los presidentes, la iniciativa norteamericana y para persuadir a los gobernantes dubitativos o inclinados a aceptar las órdenes del imperio que aprobar el ALCA significaría poco menos que provocar un incendio en sus propios países. Poco después Evo Morales accedería a la presidencia de Bolivia y al año siguiente haría lo propio Rafael Correa en Ecuador, alterando significativamente el mapa sociopolítico de América Latina y ratificando el retroceso del imperialismo en la región.
Para concluir: hay muchas razones para celebrar un nuevo aniversario de esa gran victoria de nuestros pueblos. ¡No permitamos que tamaña proeza popular caiga en el olvido!

“Ante el modelo extractivo en Paraguay, la mejor manera de resistir es aferrarse a la tierra”

Entrevista con Raúl Zibechi




Conversamos con Raúl Zibechi sobre extractivismo y de qué manera ese modelo se está desplegando en Paraguay. Desde su perspectiva, en nuestro país se manifiesta con la presencia intensiva de la soja y carne, pero los tentáculos de este modelo van más allá de lo rural e incursionan en la ciudad con lo que ahora se ve en una fuerte especulación urbana con el suelo. Según él, la débil tradición democrática y el prolongado autoritarismo en nuestro país hacen que las y los defensores de derechos humanos sean perseguidos y que, así las cosas, hasta el propio Pérez Esquivel sería criminalizado si fuera paraguayo.
-Si bien el modelo extractivista está extendido en la región, ¿qué diferencias presenta en los distintos países?
-En cada país de la región, el modelo funciona de manera muy distinta, no es lo mismo la cordillera andina, donde básicamente hay minería, entonces hay enormes extensiones de tierra que son concesionadas a las multinacionales, donde se utiliza una gran cantidad el explosivos, se utilizan materias como el mercurio para sacar oro, cianuro, que van a las cuencas de los ríos. Y eso implica un enfrentamiento directo con las comunidades campesinas que son un estorbo para la producción minera. Distinto es en países democráticos donde hay una tradición electoral en donde se emplea la soja que tiene otros mecanismos a los de la minería. La minería tiene un alto impacto en el corto plazo. La soja tiene un alto impacto en el largo plazo, entonces ves que las comunidades que están sometidas a los plaguicidas y monocultivos sojeros, reaccionan en tiempos más largos que las comunidades que están sometidas a la minería.
Por ejemplo, hay un barrio de la periferia de Córdoba en Argentina que se llama Ituzaingo Anexo y donde hay plantaciones de soja; recién cuando empezaron a aparecer niños con malformaciones o nacen y mueren a los pocos días, o tienen problemas motrices muy graves, la gente empezó a darse cuenta de que ahí había un problema de salud muy grande. Empezaron a investigar y descubrieron que los aviones que fumigan con soja, buena parte de lo que cae de esa fumigación cae sobre los tanques de agua que consume la gente, pero ese proceso llevó mucho más tiempo que las explosiones de la minería. Es el mismo modelo pero con manifestaciones y aplicaciones distintas y la reacción de la población también se da de modos diferentes.
-¿De qué manera se despliega este modelo en Paraguay?
-El modelo paraguayo es un modelo intensivo de soja y eso ya lo sabemos hace mucho tiempo pero ahora también es un modelo intensivo de carne. Grandes extensiones de ganadería que dentro de los frigoríficos son cárceles de producción de carne, entonces las condiciones laborales son muy duras, de una intensidad de trabajo que enferma en muy pocos años a los trabajadores y en otros aspectos. 
El modelo paraguayo empieza a incursionar en las ciudades, en estos momentos tenemos una fuerte especulación urbana con el suelo. Se construyen shoppings, mal, edificios, carreteras que atraviesan lugares como el bañado. El extractivismo no es solo rural sino también urbano y asume la forma de la especulación inmobiliaria.
Hasta ahora, Asunción había tenido una débil especulación inmobiliaria, en los últimos años eso se ha intensificado fuertemente porque Paraguay vive un proceso de crecimiento y los excedentes de la soja hay que invertirlos en algo, no se pueden depositar en los bancos porque es más inseguro, entonces mucho de esos excedentes de la soja y de la carne se invierten en la ciudad, en especulación inmobiliaria: en edificios, en viviendas de lujo, en abrir zonas enteras al ocio de las clases altas. Ese es el proceso que está desembocando hoy en Asunción y es nuevo y aterriza con mucha potencia y mucha capacidad destructiva lastimosamente…
-¿Por qué en Paraguay hay tanta criminalización de la gente que defiende los derechos humanos?
-Paraguay tiene una particularidad respecto a sus vecinos, tiene una débil tradición democrática y una larga tradición de autoritarismo, entonces, la implementación del modelo extractivo en Paraguay tiene mucha relación con un Estado muy autoritario y no solo con un Estado autoritario sino con prácticas autoritarias que pasan por el control caudillista de la población, por el control vertical de los poderosos, de áreas enteras, de territorios enteros. Entonces, una de las características de este extractivismo hoy en Paraguay es la fuerte criminalización de la población, la represión y la ocupación militar y policial de territorios enteros.
En otros países la ley antiterrorista está, se aprobaron en muchos países pero solo en situaciones excepcionales se utiliza. En Paraguay es al revés, la ley antiterrorista se utiliza permanentemente y eso marca una diferencia de la situación pues acá es mucho más represiva que en otros lugares, no hay más que pasear por la ciudad y observarlos, la presencia de militares, de policías, de policías privadas, de personas armadas es muy superior a la que se da en otras ciudades de América Latina, con la excepción de Colombia que vive una guerra.
En Paraguay se vive una suerte de guerra de baja intensidad contra la población, entonces el modelo extractivo en este país se enraíza en esa tradición autoritaria y es un modelo extractivo fuertemente represivo.
-¿Qué alternativas hay para hacer frente a esto?
-Los movimientos sociales en Paraguay son los que están capacitados para hacer frente a esta situación, son ellos los que tiene que ver de qué manera pueden resistir mejor al modelo. Creo que lo mejor es arraigarse a la tierra, arañar la tierra para que no nos echen de ella y no dejar el territorio vacío para que sea objeto de especulación y de ganancia del capital es un elemento fundamental. No podemos pensar en resistir solamente con discursos, solamente votando a candidatos o haciendo gestiones institucionales: hay que aferrarse a la tierra y evitar que nos expulsen y que nos la expropien legal o ilegalmente porque lo hacen de cualquiera de las maneras. Esto es muy difícil, no es una tarea nada sencilla porque las armas que utilizan los poderosos son muchas, desde la compra hasta la persecución directa pasando por el uso abusivo de plaguicidas. Hay muchas formas por las cuales intentan expulsarnos de la tierra.
Yo veo que el movimiento campesino y el movimiento popular paraguayo está transitando por ese aprendizaje, cómo enfrentar un modelo tan agresivo en lo ambiental, en lo humano, en lo económico, en lo político, en lo represivo… cómo enfrentar un modelo tan potente y abusivo en una situación de debilidad… sí, los débiles podemos enfrentar a los poderosos pero eso implica aprender a cómo hacerlo. Y creo que en este momento, una vez que se terminó el gobierno de Lugo y no hay en perspectiva otro gobierno progresista, no queda más que la resistencia y creo que ese aprendizaje se está haciendo y se va a hacer en el futuro con mucha mayor fuerza.

martes, 5 de noviembre de 2013

Las organizaciones campesinas, ante la CIDH Reclamo del otro campo





Representantes campesinos de países latinoamericanos, con el apoyo del CELS, denunciaron ante la CIDH la violación a los derechos humanos en el sector rural del continente.
Privatización de semillas, tierra en pocas manos, criminalización, reforma agraria y soberanía alimentaria fueron algunas de las palabras escuchadas en Washington durante la audiencia protagonizada por campesinos en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Encabezado por la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC-Vía Campesina) y con el apoyo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), se dejó constancia de que en el sector rural “el patrón común del continente” es la violación de derechos humanos “y su directa relación con las corporaciones transnacionales y el modelo de agricultura industrial”. Se apuntó al rol de las empresas, la subordinación de los Estados y la necesidad de acciones regionales.
El mendocino Diego Montón, de la CLOC, denunció la avanzada empresaria para patentar la naturaleza. Ejemplificó con el maíz. “Durante diez mil años las distintas generaciones de campesinos mejoraron semillas, produjeron el maíz, lo cuidaron. Y hoy las empresas patentan y se hacen dueñas de esa creación de generaciones”, denunció, y alertó que en Argentina se prepara una ley (bautizada “ley Monsanto”) que restringe el uso de semillas criollas.
En la audiencia, realizada el 28 de octubre, Montón explicó la propuesta de la CLOC: “Las semillas no pueden tener dueños. Las semillas son un patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad”. También abogó por el derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria, entendida como el derecho de los pueblos a decidir su sistema alimentario. Recordó que los campesinos “con sólo un cuarto de las tierras agrícolas alimentan al 70 por ciento de la población”.
“La agricultura industrial, de la mano de las transnacionales, promueve la privatización y mercantilización de los alimentos, convierte la comida en commodities sometidos a la especulación financiera”, caracterizó.
La CLOC tiene 20 años de historia y está compuesta por 84 organizaciones de 18 países del continente. Durante la audiencia se denunció el masivo uso de agrotóxicos, los problemas en la salud ya probados por la ciencia, el éxodo rural, los agrocombustibles y la subordinación de los estados a las empresas.
América latina tiene una población de 595 millones de personas. El 20,5 por ciento vive en zonas rurales (122 millones). Según el Fondo Internacional para el Desarrollo de la Agricultura, la pobreza en zonas rurales de América latina y el Caribe es el doble que en los centros urbanos. El 80 por ciento de quienes sufren hambre y el 75 por ciento de quienes se encuentran en extrema pobreza son habitantes rurales. “Las estadísticas revelan las consecuencias de las políticas neoliberales y el modelo de producción agrícola industrial, que inciden negativamente contra los derechos humanos campesinos”, precisa el informe presentado ante la CIDH.
El escrito apunta al sector privado. Ejemplifica con Monsanto, que controla “el 90 por ciento” del mercado mundial de semillas transgénicas y, junto a otras diez empresas, maneja el 90 por ciento de los agroquímicos. En la comercialización de granos, cuatro corporaciones (ADM, Bunge, Cargill y Dreyfus) controlan el 90 por ciento del mercado mundial. El informe también llama la atención de la violencia en Colombia, Paraguay y Honduras. Y remarca las coincidencias entre Brasil y Argentina: concentración de tierra en pocas manos y avance empresario sobre territorios campesinos e indígenas.
Daniel Pascual, del Comité de Unidad Campesina de Guatemala, precisó que en todo el continente se produce el avance de monocultivos, mineras, hidroeléctricas y petroleras que “profundizan la crisis de tierras y alimentos”. Afirmó que cuando las empresas no pueden hacerse de las tierras campesinas e indígenas, “aparecen los ministerios y tribunales para criminalizar y perseguir” a quienes luchan. Aseguró que la única salida rural contra el hambre y la pobreza tiene tres palabras: reforma agraria integral.
El comisionado de la CIDH Rodrigo Escobar preguntó si existía alguna “buena práctica” de algún país de la región. Diego Montón mencionó a Bolivia y Cuba con experiencias de políticas de acceso a la tierra. El funcionario de la CIDH lanzó otro interrogante: “¿La posición campesina es de rechazo a la agroindustria, creen que no debe promoverse, o hay algún mecanismo para conciliar la agroindustria con la economía campesina?”.
Montón recordó que los campesinos no aceptarán que se “patente la naturaleza” (por ejemplo, las semillas). Daniel Pascual resumió: “El monocultivo y la agroindustria no son compatibles con la soberanía alimentaria y con el respeto a los derechos de los campesinos”.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-232809-2013-11-04.html

domingo, 3 de noviembre de 2013

Los OGM y el incesto político-corporativo


Las líneas de distinción entre gobierno y agroindustria se siguen desdibujando, a gran coste para muchos

Al Jazeera

Traducido para Rebelión por Germán Leyens


El Premio Mundial de la Alimentación –autoproclamado como el “premio internacional más prestigioso que reconoce los exitosos logros individuales que han causado el avance del desarrollo humano a través del mejoramiento en la calidad, cantidad y disponibilidad mundial de los alimentos” – fue presentado a tres científicos en una ceremonia durante este mes.
Uno de los galardonados es un ejecutivo de Monsanto, la firma biotecnológica basada en EE.UU. y fabricante durante la era de la Guerra de Vietnam del letal defoliante Agente Naranja.
Otro laureado pertenece a Syngenta, el gigante suizo de la agroindustria que recientemente demandó a Europa por atreverse a prohibir temporalmente peligrosos pesticidas vinculados a la devastación de poblaciones de abejas.
Ambas corporaciones son sinónimos de la campaña por sembrar la tierra con cultivos genéticamente modificados.
Según el sitio en la web del Premio Mundial de la Alimentación, el premio “subraya la importancia de un suministro alimentario nutritivo y sustentable para todos”.
La entrega de un premio semejante a representantes de la industria de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) es por lo tanto, en términos de ironía, el equivalente de otorgar el Premio Nobel de la Paz al belicoso presidente de EE.UU. – la principal diferencia es que Barack Obama no hizo una multimillonaria donación al comité del Nobel antes de recibir su premio.
Un comunicado de prensa de la Unión de Científicos Comprometidos (UCS) señala:
“Monsanto y otras compañías agrícolas son generosos patrocinadores del Premio Mundial de la Alimentación –incluyendo una donación de 5 millones de dólares de Monsanto– lo que crea un conflicto de interés para los científicos de la compañía que reciben el premio”.
Sustentando la insustentabilidad
El comunicado de prensa contiene varias indicaciones sobre por qué los OGM no son de hecho propicios para producir “un suministro nutritivo y sustentable”.
Por ejemplo, la UCS señala que Fraley –el ejecutivo de Monsanto en el trío premiado– ayudó al desarrollo de la línea de productos Roundup Ready, que consiste de cultivos de OGM diseñados para resistir el herbicida distintivo de la compañía, Roundup.
El comunicado de prensa explica que “El uso excesivo de Roundup ha llevado a una epidemia de ‘súper-malezas’ resistentes a los herbicidas, que ha aumentado el uso total de herbicidas y ha llevado a los agricultores a volverse hacia formulaciones más tóxicas.”
Más allá de malezas degeneradas y veneno, las semillas de OGM diseñadas con características no renovables para que los agricultores tengan que volver a comprarlas no son enormemente compatibles con el concepto de sustentabilidad.
Tampoco lo es el hecho de que cerca de 300.000 agricultores indios se han quitado la vida desde 1995 después de ser llevados a deudas abrumadoras por la política neoliberal, que alentó la proliferación incontrolada del algodón Bacillus thuringiensis (Bt) de Monsanto.
Comercializado como resistente a las orugas y un camino seguro para aumentar la producción agrícola, en lugar de hacerlo el algodón ha engendrado rendimientos inferiores y nuevas pestes que requieren una abundancia de pesticidas.
En numerosas ocasiones, esos pesticidas han resultado ser de multiuso, sirviendo como un arma suicida preferida por agricultores desesperados.
Mientras tanto, un artículo de 2006 de la física y autora Vandana Shiva destaca otros motivos por los cuales es posible que los ejecutivos de la biotecnología no debieran recibir premios a la nutrición sustentable:
“Mil millones de personas carecen de alimento porque los monocultivos industriales les han robado su sustento en la agricultura y su derecho a alimentos. Otros 1.700 millones sufren de obesidad y enfermedades relacionadas con los alimentos.”
¿Cuáles, entonces, son algunas alternativas? Llamando la atención a las “groseramente exageradas” afirmaciones de productividad de la industria de los OGM, UCS señala:
“La ingeniería genética no ha aumentado dramáticamente los rendimientos en EE.UU. en comparación con otras tecnologías agrícolas. Los modestos aumentos en rendimiento de la ingeniería genética son inferiores al aumento de la productividad resultante de mejoramientos genéticos y mejoras en la labranza. Además, las prácticas agroecológicas modernas, incluyendo los cultivos en cobertura, las rotaciones de cultivos, y la integración de ganado y cultivos, pueden equilibrar la productividad, los beneficios de los agricultores y la protección del medioambiente.”
Las raíces y las repercusiones del incesto
Por cierto, la revisión de la situación actual es algo difícil cuando el gobierno de EE.UU. está relacionado desvergonzadamente con gente como Monsanto.
Como han revelado cables de WikiLeaks, el Departamento de Estado –utilizando dineros públicos– ha promovido agresivamente para Monsanto y otros fabricantes de semillas en el extranjero, y personal de las embajadas de EE.UU. funciona aparentemente como poco más que representantes de la industria de la biotecnología.
En una celebración en junio en el Departamento de Estado en honor de los tres laureados del Premio Mundial de la Alimentación, el secretario de Estado John Kerry presentó sus extasiados elogios por “sus esfuerzos que marcan nuevos rumbos y sus tremendas contribuciones… a la lucha contra el hambre y la desnutrición”.
“El hambre es una trampa que impide que la gente realice su potencial otorgado por Dios. El alimento impulsa la vida. Y la lucha por alimentos es una lucha por la vida. Eso convierte el hambre en un problema económico, en un problema de seguridad nacional – y sin duda un problema moral.”
Otro problema moral, sin duda, es el motivo por el cual se permite que el incesto político-corporativo en EE.UU. pase por ser democracia sin que los medios dominantes apenas lo mencionen, mientras eluden toda información crítica a favor de apologías por cuenta del capital elitista.
En un reciente correo electrónico sobre la complicidad mediática en el evangelismo de los OGM que me envió el periodista investigativo Christian Parenti –cuyo libro Tropic of Chaos: Climate Change and the New Geography incluye una sección sobre algodón Bt– discute otros factores relevantes más allá de la impregnación corporativa posibilitada por la riqueza de instituciones clave de la sociedad:
“Existe una tendencia en nuestra sociedad de ver sin cuestionar nada la tecnología. Porque gran parte de lo que hace la tecnología es bueno, la suposición se convierte en: Tecnología siempre es buena. Vinculada a esta tecnofilia está la impostura común contra los ecologistas como tecnofóbicos… Parte de la hostilidad general de los medios dominantes hacia los ecologistas involucra un apoyo de compensación exagerada a todo lo que sea tecnológico.”
Silencio letal
Para mantener una narrativa según la cual el neoliberalismo tecnofílico es ciertamente bueno para nosotros, las víctimas del sistema deben ser efectivamente ocultadas a la conciencia pública – de ahí la utilidad del relativo silencio mediático sobre las víctimas humanas y ecológicas de los OGM en sitios como India y Argentina. En este último país, el amorío con las plantaciones genéticamente modificadas y los pesticidas ha sido acompañado por un aumento vertiginoso de la cantidad de cáncer y deformaciones genéticas.
En su compilación anual de las 25 historias noticiosas más censuradas, el grupo de investigación mediática Project Censored incluyó mi artículo de opinión para Al Jazeera sobre Monsanto y la economía suicida de India, inspirado por el próximo filme de la cineasta Leah Borromeo Dirty White Gold sobre suicidios de agricultores y la industria de la moda.
En cuanto a noticias contemporáneas no censuradas, estas incluyen el supuesto uso de armas químicas por el régimen sirio, que evocó concienzudos artículos de opinión en el New York Times como ser: “Bombardead Siria, incluso si es ilegal”.
Si solo pudiésemos indignarnos de esta manera sobre otras variedades más sutiles de destrucción química de la vida.
Belén Fernández es autora de The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work, publicado por Verso en 2011. Pertenece al consejo editorial de Jacobin Magazine y sus artículos se han publicado en London Review of Books blog, Salon, The Baffler, Al Akhbar en inglés y muchas otras publicaciones. Twitter: @MariaBelen_Fdez

miércoles, 30 de octubre de 2013

188 países piden en la ONU el levantamiento del bloqueo de EEUU contra Cuba





Solo Estados Unidos e Israel a favor de mantenerlo


La Asamblea General de la ONU votó este martes, una vez más, por un nuevo llamado al levantamiento del bloqueo que EE.UU. mantiene sobre el pueblo de Cuba.
Tras un debate que giró en torno a un proyecto de resolución en el que se destacó la necesidad de poner fin al cerco económico, comercial y financiero impuesto por EE.UU. a la isla desde hace más de 50 años, 188 Estados miembros votaron a favor de la iniciativa, dos en contra y tres se abstuvieron. La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) votó este martes, una vez más, por un nuevo llamado al levantamiento del bloqueo que Estados Unidos (EE.UU) mantiene sobre el pueblo y el Gobierno de Cuba, desde hace más de medio siglo, una política unilateral que ha sido rechazada en este organismo durante los últimos 21 años.
Tras un debate que giró en torno a un proyecto de resolución en el que se destacó la necesidad de poner fin al cerco económico, comercial y financiero impuesto por Washington a la isla desde hace más de 50 años, 188 Estados miembros votaron a favor de la iniciativa, mientras que dos (Estados Unidos e Israel) lo hicieron en contra y tres (Islas Marshall, Micronesia y Palau) se abstuvieron de emitir su opinión.
Se trató de un documento similar al que desde 1992 ha recibido un amplio respaldo de la comunidad mundial, siempre con más de 180 naciones apoyándolo en los últimos siete años.
Además, la plenaria número 38 de la Asamblea General, que el pasado 17 de septiembre instaló su 68 período de sesiones, tiene en agenda la presentación de un reporte del secretario general del organismo, Ban Ki-moon, sobre el bloqueo estadounidense.
Este documento contempla informaciones suministradas por, al menos, 150 países, la Unión Europea, la Santa Sede y diferentes entidades de la ONU; dirigidas a fijar postura contra el cerco norteamericano, denunciar su impacto y adelantar el respaldo al proyecto de resolución.
Por su parte, La Habana remitió al ente un texto que recoge, de forma detallada, las afectaciones del bloqueo por sectores y, también, denuncia su carácter extraterritorial y su recrudecimiento en materia financiera por la actual administración estadounidense.
El proyecto a considerar por la Asamblea apela a los principios de “soberanía e igualdad entre Estados, la libertad de comercio y navegación y la no interferencia en los asuntos internos”, para, con base en ello, demandar se levanten las sanciones de Washington.
Semanas atrás, más de 40 presidentes, primeros ministros y cancilleres de los cinco continentes pidieron en el debate general del 68 período de sesiones de la Asamblea el fin del bloqueo, que recibió en el foro el calificativo de “genocidio, ilegal y reliquia de la guerra fría”.
Se ha recrudecido el bloqueo durante gestión de Obama El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, aseguró que durante el Gobierno de Barack Obama se ha “recrudecido” el bloqueo financiero hacia la isla antillana. Señaló que está en manos del mandatario estadounidense generar una nueva “dinámica” que cambie de forma definitiva la realidad de ese país.
El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, aseguró que durante el Gobierno de Barack Obama se ha “recrudecido” el bloqueo financiero hacia la isla antillana y sus pobladores.
“El bloqueo ha sido recrudecido en el sector financiero en el Gobierno de Obama” dijo tras asegurar que las transacciones monetarias de Cuba son vigiladas de cerca por el “enorme sistema de espionaje global” de Estados Unidos que ya ha sido denunciado por diferentes países.
Durante su discurso ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para solicitar nuevamente el bloqueo de Estados Unidos a Cuba, Rodríguez aseguró que está en manos de Obama generar una nueva “dinámica” que cambie de forma definitiva la realidad de ese país.
¿Qué se gana con esa política vieja y eticamente inaceptable que no ha funcionado en los últimos 50 años?, se preguntó Rodríguez en su discurso en Nueva York tras recordarle al presidente norteamericano que él fue elegido "para el cambio"
Aseguró que pese a los obstáculos, el Gobierno de Raúl Castro está “enfrascado” en continuar avanzando en un “proceso de transformaciones económicas, dirigidas a ser más eficientes nuestra economía socialista”.
El canciller de Cuba explicó que el bloqueo a ese país afecta a toda la población. Se refirió así a los pacientes de un centro cardiológico que no pueden ser atendidos con la más alta tecnología porque el Gobierno de Obama lo considera “hospital denegado”.
Bruno Rodríguez contó que hasta los atletas cubanos se ven seriamente afectados por el bloqueo que deja una pérdida económica que asciende a “un billón 157 mil millones de dólares”.

jueves, 24 de octubre de 2013

"La correlación de fuerzas en América Latina está determinada por una alianza estratégica entre ALBA y MERCOSUR"





Entrevista con Roberto Regalado, editor de la revista "Contexto Latinoamericano"

Rebelión/Cronicón.net


En concepto de Roberto Regalado, editor de la revista Contexto Latinoamericano (http://www.contextolatinoamericano.com/), en la actual coyuntura de la región se está dando una situación cualitativamente nueva consiste en una alianza estratégica entre el ALBA y el MERCOSUR que inquieta a Estados Unidos y por ello busca ponerle palos en la rueda como el eje del Pacífico liderado por gobiernos neoliberales.

El contraataque de Washington no se hace esperar, además de buscar consolidar la denominada Alianza del Pacífico con gobiernos conservadores como los de México, Colombia, Perú y Chile, apunta también a seguir implementando tratados de libre comercio, desestabilizar mediante guerra económica o campaña de manipulación mediática a países como Venezuela, Ecuador y Bolivia, así como a ampliar su presencia militar directa en toda América Latina.

Lo que está en juego en América Latina, explica Regalado, es la balanza de poder y la correlación de fuerzas por cuanto en los últimos años el imperio norteamericano ha perdido su capacidad directa de injerencia puesto que no concebía que hubieran podido salir electos presidentes como Lula da Silva, Hugo Chávez, Tabaré Vázquez y José Mujica, Néstor Kirchner, Evo Morales, Rafael Correa y que Cuba fuera reinsertada al proceso integracionista latinoamericano. “Eso no estaba previsto en los libretos de los Estados Unidos”, subraya el analista político y periodista cubano.

Para profundizar en el tema de la geopolítica de América Latina y la amenaza constante de Estados Unidos a todo proyecto integrador, el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano WWW.CRONICON.NET entrevistó a este politólogo y especialista en los procesos sociopolíticos del hemisferio aprovechando su visita a Bogotá entre el 15 y el 19 de octubre, durante la cual dictó una serie de conferencias en diversas universidades.

Doctor en Ciencias Filosóficas, escritor, analista de política internacional y periodista, Regalado es además profesor del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana (CEHSEU) y coordinador de varias colecciones de la editorial Ocean Sur. Es autor de diversos libros, entre los cuales cabe destacar los siguientes: América Latina entre siglos: dominación, crisis, lucha social y alternativas políticas de la izquierda (2006); Encuentros y desencuentros de la izquierda latinoamericana: una mirada desde el Foro de Sao Paulo (2008); FMLN: un gran tsunami de votos rojos (2011); y La izquierda latinoamericana en el gobierno: alternativa o reciclaje, que acaba de publicar.

Cuba y su reforma económica

- Comencemos hablando de Cuba, su país. Luego del debate que se dio en torno de los nuevos los lineamientos económicos y sociales en 2011, ¿cuál es la realidad socioeconómica de Cuba y en qué va la implementación de la nueva política económica?

- Bueno, yo diría que la situación de Cuba por razón de todos conocida se asemeja a la vida de un ser humano cuando no ha cumplido las tareas de la infancia, digamos el momento que tenía que cumplirla, es decir, el niño aprende a determinada edad a caminar, a determinada edad a hablar, a determinada edad va al preescolar, aprende a leer, aprende a escribir. Y el tema de la Revolución Cubana es que tiene como razón fundamental la obstinada política europea o el aislamiento de los Estados Unidos y el derrumbe de la Unión Soviética. Dentro de ese conjunto de razones que nosotros ya lo habíamos aceptado, la Revolución Cubana viene arrastrando tareas, sobre todo de naturaleza económica que debió haber cumplido durante los primeros veinte o veinticinco años del proceso y han pasado cincuenta, es decir, estamos abocados a una carrera contra el tiempo.

Es un proceso complejo, coincide además con el tiempo límite de funcionamiento de la dirección histórica de la Revolución, o sea, tiene que haber habido ya un relevo generacional. Además, se mezclan elementos de tareas incumplidas de desfase desde el punto de vista de la economía; de desfase desde el punto de vista de la readecuación del modelo socioeconómico del país; y con la inminente emergencia o nuevo liderazgo que el compañero Raúl Castro ha señalado en varias ocasiones, aunque de acuerdo con la legislación vigente pudiera buscar un segundo periodo como presidente, él no piensa ir por su reelección. Ya se producirá el relevo generacional, mientras tanto se trata de reordenar todo el sistema de relaciones internacionales y también de hacer un cambio tomando cierta distancia de lo que había sido el control absoluto del Estado, de todos los elementos de la economía, inclusive, los elementos del comercio minorista y toda una serie de cuestiones que implica un reto porque es una transformación que cambia la vida de la gente. Sabemos que a largo y mediano plazo la va a cambiar para bien, pero todos nos preocupamos un poco por lo que se está haciendo, buscando oportunidades en lo que nosotros llamamos ahora sector informal que para ustedes sería la micro y pequeña empresa. Yo diría que la política que se está siguiendo se enmarca muy bien en el sentido de los denominados lineamientos que realmente fueron discutidos con todo el pueblo. Uno aprecia que lo del proyecto de los lineamientos finalmente se está implementando, en mi caso, por ejemplo, he visto reflejado que lo que planteamos con mi núcleo de base efectivamente ha sido tenido en cuenta, y lo otro, como dice Raúl, es que hay que hacer todo este proceso pegado al suelo, escuchando a la gente y haciendo las adecuaciones que las circunstancias determinan que hay que hacer, yo creo que se está haciendo y tengo confianza en el proceso.

- ¿Hay apertura hacia la inversión extranjera por parte del Estado cubano?

- Hay una política que realmente no es nueva desde que se produjo el desmoronamiento de la Unión Soviética consistente en una apertura a la inversión extranjera en Cuba. Yo diría que hay adecuaciones a esa política que están rectificando problemas legales para que responda a las necesidades de la actualidad pero en ningún caso estamos hablando de una política igual a la de otros países en América Latina donde imperan gobiernos neoliberales en los que se aplican medidas indiscriminadas que le permiten al capital extranjero venir y depredar. La nuestra es una política donde se busca una asociación entre capital extranjero y fundamentalmente el Estado cubano, quizás eventualmente con otros actores de la sociedad, bajo el criterio de que sea en beneficio directo del país y que no perjudique de manera alguna nuestra soberanía.

- Hace poco me decía alguien de ultraderecha que el bloqueo norteamericano a Cuba es más “simbólico”, entre comillas, habida cuenta que Cuba mantiene relaciones comerciales con la Unión Europea, con China, con América Latina. No obstante existe un informe que señala que el bloqueo económico por parte de Estados Unidos la ha costado a la isla más de un billón de dólares. En virtud de ello, ¿cuál es el impacto real del bloqueo en la actual coyuntura socioeconómica de su país?

- En realidad el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba está haciendo en estos momentos ese informe. Yo vi la presentación que hizo el vicecanciller Abelardo Moreno donde el impacto es devastador, imagínese que nosotros tenemos 90 millas de distancia con las costas de los Estados Unidos y tenemos que importar cosas de China, ahí se genera un problema de costos, importar de Europa y hasta países de América del Sur. El mercado norteamericano seria el normal para abastecernos de un conjunto de cosas. Hay comercio restringido entre los Estados Unidos y Cuba. A partir de un huracán devastador que azotó a Cuba, el gobierno de los Estados Unidos ofreció una ayuda, el gobierno cubano le dijo que más que ayuda nos interesaría es poder tener un comercio bilateral en términos justos. Eso se procesó por la compleja maquinaria política de los Estados Unidos y su Congreso, logrando desde años atrás que se puedan realizar compras de determinados artículos agrícolas de primera necesidad, lo cual es una ventaja por el tema de costos, por el tema de cercanía, pero las condiciones son onerosas en el sentido de que hay que pagar de inmediato, hay que pagar en euros, hay que esperar que el barco salga de las aguas territoriales de los Estados Unidos, porque si no alguna organización contrarrevolucionaria puede realizar una operación que lo detenga. A cualquier ciudadano de un país de América del Sur le sorprendería la cantidad de problemas que hay que afrontar, incluso problemas de salud, de equipamiento para curar cáncer en los niños. Esa persona que le dijo eso sobre el bloqueo estadounidense sencillamente no tiene ni idea, le recomendaría que fuera a Cuba y hablara con nuestras gentes.

- ¿El bloqueo económico que mantiene Estados Unidos contra Cuba se puede asimilar hoy en día a un crimen de lesa humanidad?

- Si, claro, en realidad el expresidente de la Asamblea Nacional de Cuba, compañero Ricardo Alarcón, que durante muchos años fue embajador en Naciones Unidas y tiene una larga trayectoria, se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores también, ha explicado incluso con un documento garante que el acto de bloqueo encaja perfectamente como crimen de lesa humanidad de acuerdo con el derecho internacional y los principios de Naciones Unidas.

En Emérica Latina hay posibilidad de hacer lucha social

- Hablemos de América Latina que es el tema que usted ha dedicado muchos años a través de la academia, el ensayo, la investigación y el periodismo. ¿Cuál es su óptica respecto de la realidad socioeconómica de América Latina? ¿Se pasó de la resistencia a la consolidación de las alternativas gubernamentales o todavía estamos en un proceso incipiente para lograr la emancipación?

- El último libro que escribí, el cual vengo a presentar a Colombia se llama “La izquierda latinoamericana en el gobierno: alternativa o reciclaje”. En él analizo si son estos gobiernos de izquierda una alternativa al capitalismo. Es el inicio de una transformación social en beneficio de los sectores populares o es un paréntesis en la dominación capitalista como en definitiva fue la Unión Soviética, que tuvo un larguísimo paréntesis pero a la larga volvió el capitalismo. Yo no creo que el tema sea tratar de dar una respuesta respecto de decir si un gobierno determinado tiene futuro, o si este bueno o aquel es malo, sino tener presente las circunstancias. En ese sentido, yo admiro mucho el concepto acuñado por el presidente Rafael Correa: no estamos en una época de cambio sino en un cambio de época. Pero estamos en una nueva época y asimilo ese concepto siempre y cuando exista una ruptura con la historia anterior de la humanidad. Entonces yo diaria que en América Latina hoy por un conjunto de circunstancias, por el Facebook y las redes sociales, hay la posibilidad de hacer la lucha social y la lucha política, incluso ocupar espacios institucionales por parte de fuerzas progresistas y de izquierda. Esto es una gran pugna de correlación de fuerzas, es decir por momentos avanzamos, por momentos viene una contra ofensiva del imperialismo y retrocedemos, y esto tenemos que ubicarlo en ese cuadro.

Yo creo que el imperialismo norteamericano no se resigna a que en América Latina no haya gobiernos neoliberales como los originales porque en Washington quieren gobiernos como el de Menen, como el de Lacalle, como el de Andrés Rodríguez, como el de Collor de Mello, como el de Fujimori, y no se resignan, repito, a que haya otro tipo de gobiernos. Por supuesto hay una gran variedad ideológica y política porque no es lo mismo lo de Venezuela con el gobierno de Brasil, o como el de Uruguay, o el de Ecuador, cada uno tiene sus particularidades, pero yo lo que veo es que desde el mismo momento que comenzó la elección de gobiernos de izquierda y progresistas existe una contraofensiva del imperialismo norteamericano.

Ha habido momentos álgidos recordemos Bolivia, la presión por el separatismo, o en Ecuador el intento de golpe de Estado en contra del presidente Correa. En este momento arrecia una campaña en contra de dos países muy importantes, uno es Venezuela y el otro es Brasil. El tema Venezuela es particularmente neurálgico porque en mi opinión personal la correlación de fuerzas en América Latina en este momento está determinada por una alianza estratégica entre el ALBA y el MERCOSUR, la cual si llega a su mayor expresión, se consolida con el ingreso de Venezuela como miembro pleno de a este mercado del sur, eso para los Estados Unidos es algo muy sensible. Y nosotros que nos congratulamos con esa presencia venezolana en el MERCOSUR y con la consolidación de esta alianza tenemos que tener muy presente que si algún día, estamos seguros que no será así, pero si algún día la reacción triunfara en Venezuela entonces se desarticularía este engranaje de mecanismos de concertación política de naturaleza progresista y de izquierda que ha habido en la región. En consecuencia, ya no sería la Venezuela de Chávez o de Maduro la que esté en MERCOSUR sino la de de Henrique Capriles, o de alguien como él.


- Pero el peligro es inminente: Estados Unidos ha atravesado el palo en la rueda con la Alianza del Pacífico…

- Por eso digo, en efecto, lo que está en juego son las relaciones de fuerza. En 2005 a Estados Unidos no le funcionó el proyecto del ALCA y optó el plan B, estableciendo tratados de libre comercio bilaterales y subregionales, y finalmente ahora está consolidando el eje del Pacífico como eje estratégico y por supuesto es un elemento de contrapunteo con MERCOSUR. En mi opinión, la correlación de poderes puede cambiar en la medida que se produzcan cambios políticos en esos países. En el Pacífico está Ecuador, está Chile, y ahora previsiblemente cuando se produzca la elección que todos esperamos que gane la expresidenta Bachelet ello implica un cambio, no es un cambio dramático porque ahí hay razones de sujeción transnacional que no permiten realmente al menos que haya una transformación muy profunda, pero esperamos que haya un giro en ese sentido.

- ¿Qué significa en términos reales para los países de América Latina y particularmente para Cuba un proyecto como el ALBA?

- Bueno, el ALBA es un mecanismo de concertación política. Yo establezco la diferencia entre la integración económica, cooperación y concertación política. Diría que la integración económica en América Latina en general marcha muy lento. Son países que históricamente se han integrado de manera subordinada a centros de poder mundial y que por tanto la integración entre ellos es muy relativa. En el caso del ALBA lo fundamental no es tanto la integración económica que desde el punto riguroso de lo que es economía no se ha avanzado lo suficiente pero si se ha avanzado muchísimo en la construcción de un mecanismo de concertación política y de colaboración. Otra cosa es la cooperación que es distinto. La cooperación no necesita conectar cadenas productivas, no necesita de una serie de requerimientos que ya hablando de integración económica sí sería imprescindible.

- Pero en los países del ALBA hay un común denominador y es que si bien es cierto sus gobiernos le han hecho frente a las políticas devastadoras neoliberales, no obstante tienen como característica el capitalismo de Estado. ¿Cuál es su análisis?

- El sistema imperante en el mundo es el capitalismo, con respecto a eso me permito citar a un gran amigo mío, Hugo Moldiz, politólogo boliviano muy importante. Él dice que lo determinante y dominante sigue siendo la democracia burguesa que por supuesto nosotros políticamente la rechazamos pero que ya no es la misma. Es decir, ya con constituciones como las de Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, no es exactamente la misma democracia burguesa que había antes, sigue siendo determinante pero hay otras formas de democracia: comunitaria, de participación directa que empiezan a copar espacios que aún no son determinantes. Todavía lamentablemente estamos en un escenario en el cual se puede orquestar una campaña de desestabilización, y se puede orquestar una campaña de medios como está ocurriendo en Venezuela, y con las armas mediadas del capitalismo, como decía el Che, están hostigando a la Revolución Bolivariana. El día que avancen los gobiernos comunales, ese tipo de proyectos políticos que son más democracia que la democracia representativa, cerraremos la brecha pero yo diría que ya no estamos como estábamos en la América Latina de la democracia neoliberal pura y dura de la década de los años 90.

- ¿Dentro de ese contexto del nuevo constitucionalismo latinoamericano se puede hablar de un pensamiento del sur, con las innovaciones de Ecuador y Bolivia, que han institucionalizado por ejemplo elementos epistemológicos o éticos como el Sumak kawsay o el Sumak qamaña? ¿Cuál es su opinión?

- Yo creo que estamos en un cuarto momento. Un primer momento fue cuando se derrumbó el muro de Berlín y la Unión Soviética, estábamos sencillamente desconcertados, lo que primaba eran las ideas aquellas de que la globalización había roto con toda la historia de la humanidad, que la revolución científico-técnica había desplazado al ser humano del papel de protagonista de su propia historia y era un esclavo de la competitividad. En un segundo momento empieza la crítica al capitalismo, al neoliberalismo, la gente comienza a darse cuenta, a desentrañar los misterios y a criticar, pero todavía sin ninguna propuesta propia, recuerdo que se hablaba de la búsqueda de alternativas. Un tercer momento, yo diría que sí, empieza la construcción de nuevos paradigmas emancipatorios y surge la idea del Socialismo del siglo XXI. Pero surge originalmente como una concepción que yo no comparto, que era la de contraponerlo y negar el Socialismo del siglo XX, negar la idea de Marx. Yo creo que por supuesto la idea de Marx hay que adecuarla y tomo distancia de lo que fue el socialismo real por errores que se cometieron que en definitiva hundió al socialismo de la revolución. En este contexto fue fundamental el hecho de que Chávez asumiera el concepto de Socialismo del siglo XXI. Él lo asumía más bien para calificar su proyecto, un desarrollo teórico, digamos, a muy largo plazo, estamos haciendo cosas, esto es para nosotros Socialismo del siglo XXI, y el hecho de que Chávez lo asumiera ha abierto la puerta importante para que muchísima gente entre en un debate de qué cosa es el Socialismo del siglo XXI.

- ¿Y en ese sentido, Chávez fue un profeta?

- En Cuba hay una religión africana, que yo no profeso, que alude a un elemento que se denomina el Elewa. Es el que abre los caminos. Sé que existe esa figura. Yo creo que Chávez en ese sentido abrió los caminos y hoy hay instalado un gran debate. Si nosotros nos ponemos a estudiar todo lo que se está diciendo sobre filosofía, sobre el tema de géneros, sobre el tema de afros, se puede afirmar que todos los elementos de lo que sería un paradigma emancipatorio están presentes ahí. Lo que si veo es un divorcio y es que ese debate que se está dando no necesariamente es el que orienta las acciones de todo gobierno progresista y de izquierda. Los gobiernos están actuando de manera empírica, están reaccionando a campañas de desestabilización, a problemas concretos que se presentan.

- ¿Un poco el ensayo y error?

- Y en paralelo se está dando, yo no digo que no haya interacción pero no la suficiente. Es decir, el Socialismo del siglo XXI que por supuesto tendrá que tener adecuaciones nacionales en cada caso, y no estoy hablando de un modelo como fue el stalinista, ni mucho menos, tiene que tener un gran vector de pensamiento emancipatorio que todavía no está instalado. No se ha logrado la síntesis entre praxis y teoría.

Las experiencias de procesos de paz en Latinoamérica

- Usted acaba de publicar hace unos meses un libro sobre los procesos de paz en América Latina, obviamente con las características de cada país. ¿Se pueden señalar elementos comunes en cuanto a la consecución de la paz en aquellas naciones que han enfrentado conflictos en esta región?

- Yo creo que hay experiencias, la matriz fue la gran lucha política e ideológica, incluso militar que se dio en Centroamérica y que derivó en los acuerdos que tuvieron un desenlace que francamente a mí no me satisfizo. Yo creo que finalmente el Grupo de Contadora que se creó como un esfuerzo latinoamericano para evitar una intervención militar de los Estados Unidos terminó siendo funcional al imperialismo norteamericano porque los países que hicieron parte de ese grupo terminaron siendo miembros de la Comisión Internacional de Verificación y Seguimiento Unilateral exigiéndole cada vez más a Nicaragua. Llevaron a los compañeros sandinistas a una elección en condiciones en que necesariamente la iban a perder. Pero bueno, rescatemos de que de todas maneras creó un marco general el cual sirvió para el proceso de diálogo y negociación en el caso de El Salvador que llevó a concretar los acuerdos de Chapultepec 1992 y posteriormente los acuerdos de paz de Guatemala que se firmaron en Nueva York en 1996. Estos son los que tendrían una relación más directa con lo que ha pasado en Colombia. En este libro que yo coordiné, una antología de varios autores, hay análisis sobre Nicaragua, Salvador, Guatemala y uno sobre los procesos de dialogo y desmovilizaciones durante los años 90 y 91 en Colombia. También hay un trabajo sobre los acuerdos de San Andrés con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional de Chiapas en México, y tres trabajos sobre la mesa de diálogo entre las Farc y el gobierno colombiano en La Habana, así como sobre las perspectivas de diálogo con el ELN.

- ¿Qué elementos comunes se podrían tomar de estos procesos de paz, o cada experiencia es muy particular?

- El tema de anticipar una negociación es un proceso muy complejo y no termina el día que se firman los acuerdos. A partir de su firma viene su interpretación y la aplicación por cada una de las partes y eso es un proceso sumamente complejo. Por ejemplo, en el caso de los compañeros de El Salvador, lo que tenían que enfrentar era la cuestión política y no se percataron de que estaban frente a un flanco que ellos no lo advirtieron en ese momento y que era el tema económico. Si bien en este país con los acuerdos de paz se ha dado una democratización política al mismo tiempo se le abrieron las puertas de par en par al neoliberalismo y eso trae consecuencias. Otro tema importante es el de la desmovilización. En el caso salvadoreño fueron once años de guerra de la cual retornaron 16.000 combatientes que tenía el FMLN pero después de los acuerdos aparecieron 100.000. Eso quiere decir que gente que estaba en las ciudades, que tenían casa, que tenían empleo, fueron los que trataron de sobrevivir. Hay una serie de problemas que no tienen absolutamente nada que ver con la situación del conflicto colombiano. El caso de Colombia es muy particular, muy especial, pero hay cosas que de todas maneras hay que registrar, el tema humano, el tema de cumplimiento de acuerdos, es decir, un poco la intención de estos trabajos que he realizado es la de mostrar las experiencias, y si les sirven qué bueno y sino, simplemente no importa.