martes, 11 de enero de 2022

SOS, planeta en crisis

 Por Sergio Ferrari | 11/01/2022 | Ecología social

Fuentes: Rebelión

La pandemia, la creciente crisis de los alimentos y el calentamiento climático global definieron la agenda de 2021. La quinta ola del Covid-19, agudizada desde inicios de diciembre por la explosiva variante Ómicron, mantiene en vela a la población mundial. Por otra parte, el drama creciente del hambre en el mundo denuncia el fracaso del actual sistema económico hegemónico. La falta de una respuesta contundente y viable a la crisis climática anticipa una ruta apocalíptica, sin retorno, para la vida y la Madre Tierra. 2022 se perfila, nuevamente, como un año desafiante para los movimientos sociales y la humanidad entera.


Ómicron

No había terminado la “ola Delta” en Europa cuando Ómicron irrumpió con una contagiosidad hasta ahora desconocida. El Covid-19, que se instaló a inicios del 2020, multiplica mutaciones y continúa condicionando la “normalidad” cotidiana de todo el planeta.

Junto con su golpeteo sanitario agresivo, la pandemia devela un entramado de contradicciones civilizatorias. Una de ellas, denunciada por las estadísticas más verificables: los más ricos continúan enriqueciéndose sin pausa. La actual crisis ha jugado y continúa jugando como un disparador de las brechas sociales. Hoy, el mundo está aún más polarizado en términos de desigualdad que antes de la aparición de este virus. Mientras que la riqueza de los multimillonarios ha aumentado más de 3.6 billones de euros, otros 100 millones de personas han pasado a engrosar las filas de la pobreza extrema a causa de la crisis sanitaria actual.

La otra contradicción no menos significativa es la que resulta de la mala distribución de las diferentes vacunas, radiografía de un planeta a dos velocidades. Mientras que en el norte “desarrollado” se aplican este fin de año la 3era y 4ta dosis entre la población que quiera inmunizarse, en una buena parte de los países *periféricos* las vacunas disponibles cubren apenas un escaso porcentaje de su población. Poco más del 7 % de las personas en los países de ingreso bajo han recibido una dosis, mientras ese porcentaje se eleva hasta un 75 % en los países de ingreso alto. En África, menos del 10% de la población ha sido vacunada, mientras que en Europa y Estados Unidos más de un 70% ya fue inmunizada. Desigualdad que se acentúa por la decisión de los países ricos y las multinacionales que producen las vacunas de impedir que éstas se produzcan libremente en distintos lugares del mundo, tal como le exigen importantes actores de la sociedad civil mundial que proponen una excepción temporal del derecho de patentes.

El hambre en aumento

El 23 de septiembre del 2021 no fue una jornada esplendorosa. Para el 10% de la población mundial, es decir unos 800 millones de seres humanos que hoy padecen hambre, la Cumbre sobre Sistemas Alimentarios convocada por las Naciones Unidas en Nueva York ni siquiera existió.

Para los movimientos sociales que buscan soluciones cotidianas a este cataclismo mundial, la cumbre fue un poco más de lo mismo. Es decir, pura retórica sin que exista una real voluntad política para encontrar soluciones estratégicas.

“La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU es despreciable y representa una amenaza para la Soberanía Alimentaria de los pueblos”, señalaba La Vía Campesina al pronunciarse sobre el evento de Nueva York. Esa red mundial — que aglutina a más de 200 millones de campesinos de 81 países– junto con casi 600 movimientos sociales de pequeños productora-es, trabajadora-es, pueblos indígenas y ONG del sector, habían decidido ya en julio boicotear la convocatoria de Nueva York. Los movimientos populares constituyeron un frente unido de denuncia de la ilegitimidad de la Cumbre y de los intentos de parte de las corporaciones transnacionales de apropiarse del debate y de las propuestas futuras.

Para dichos movimientos, la solución a la crisis climática, el hambre, la migración forzada y la pobreza extrema reside en los pueblos, no en el gran poder corporativo multinacional. Debe surgir de los principios de la soberanía alimentaria y de la justicia social y debe considerar a la alimentación como un derecho humano fundamental y no como una mercancía para la especulación comercial. Es innegociable respetar los sistemas alimentarios a pequeña escala, diversos y agroecológicos que existen en nuestros territorios, según los movimientos sociales.

Y concluía afirmando que la Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU de 2021 se encuentra en las antípodas de estos principios. El hambre sigue siendo una realidad dramática, aunque las soluciones, según dichos actores, podrían ser simples: bastaría con priorizar la agroecología sobre el agronegocio y apostar a la soberanía alimentaria para reemplazar el paradigma inaceptable de alimentos=mercancías.

Se incendia el planeta

A los fracasos derivados en 2021 por el hambre creciente y la desigualdad en la lucha contra el Covid-19, se le suma un tercer factor desequilibrante:  el agravamiento de la crisis climática.


La Cumbre Climática Mundial de Glasgow de noviembre pasado no logró avances sustantivos en la meta de asegurar un calentamiento máximo de 1.5 ° hasta 2030, tal como lo exige el mundo científico y la sociedad civil planetaria.

Dicha cumbre desnudó, además, el choque de dos concepciones confrontadas. La de las grandes potencias que controlan, vetan o bloquean a las mismas Naciones Unidas, con propuestas tibias e insuficientes, a pesar de que el mundo científico viene diagnosticando, desde años, la gravedad extrema de la enfermedad. Enfrente, la visión de una buena parte de la sociedad civil planetaria –movimientos ambientalistas, ONG de desarrollo, sindicatos, redes y plataformas–, que se movilizaron críticamente en las calles de Glasgow y de decenas de ciudades del mundo durante la COP26 para enfatizar que la “urgencia climática” debe ser la clave de interpretación de una sociedad humana en carrera acelerada hacia su autodestrucción.

Se acaba de cerrar el 2021 con tres frustraciones civilizatorias superpuestas: la no resuelta lucha contra el hambre; el perdido combate por el clima y la crisis pandémica. Trilogía de un sistema mundial en crisis, expresión de un planeta cada día más fragilizado. Las perspectivas para este año que acaba de comenzar son inciertas. Los múltiples niveles de crisis superpuestas continuarán vigentes. Los actores sociales con su movilización cotidiana pueden ser el factor determinante para revertirlas. Exigiendo justicia climática y social, así como alternativas agroecológicas y soberanas para confrontar el hambre creciente. Y movilizándose para liberar patentes de producción de medicamentos y democratizar universalmente la lucha desigual contra la pandemia.

Fuente: Rebelion.org

martes, 5 de enero de 2021

Brasil. João Pedro Stedile: «2021 será el año de la vacuna, la lucha social y el cambio en América Latina»






Por Caroline Oliveira. Resumen Latinoamericano, 25 de diciembre de 2020.

El coordinador del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) apuesta por cambios en la correlación de fuerzas en el continente americano en 2021. «Los vientos favorables de los Andes ya han comenzado a soplar», dijo el economista formador en entrevista exclusiva con Brasil de Fato. Stedile prevé el aislamiento de Brasil en un continente que gira a la izquierda y cree en la reanudación de la movilización masiva.

«Vamos a tener elecciones en febrero en Ecuador, luego en Perú y luego en Chile. Las fuerzas progresistas ganarán estas tres elecciones, y eso cambiará el equilibrio de fuerzas en América Latina. Prácticamente sólo Brasil permanecerá como un gobierno de derecha», explicó Stedile.

«Aquí por Brasil, la correlación de fuerzas la cambiamos con la lucha de clases», prescribió. «Estoy seguro de que tan pronto como podamos universalizar el acceso a la vacuna, nos dará la capacidad y el espacio para movilizarnos, hacer luchas de masas, cambiar el equilibrio de fuerzas».

Cuando Stedile habla de cambiar el equilibrio de fuerzas, piensa en abrir caminos para la Reforma Agraria Popular, el proyecto de país del MST. El año 2020, sin embargo, fue un año de acciones decisivas contra la lucha por la tierra en el campo brasileño.

Entre otros hechos, el período estuvo marcado por el desalojo violento de 56 horas de duración en el campamento Quilombo Campo Grande, en el sur de Minas Gerais, que pasó a la historia como el más largo del siglo XXI en Brasil.

También en 2020, el gobierno de Jair Bolsonaro denegó la ayuda de emergencia a los agricultores familiares durante la pandemia del covid-19. Además de este escenario, también hubo un aumento de la violencia en el campo, según cifras de la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT): un aumento de 1.880% con respecto a 2019.

Para Stedile, Bolsonaro y su ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, son legítimos representantes del «latifundio atrasado» – «que sólo acumula apropiándose de los bienes de la naturaleza» -, pero, en compensación, entregó su Ministerio de Agricultura a la agroindustria exportadora, más moderna pero igualmente depredadora, que también ataca el medio ambiente, depende del uso ostensible de veneno y no paga impuestos.

Como contrapunto a los dos modelos muy bien representados por el gobierno federal, Stedile explica el camino de la agroecología y el cooperativismo. También analizó los resultados de las elecciones nacionales y realizó proyecciones para el próximo 2021. Lea la entrevista completa a continuación:

-Este año, sucedio el desalojo en Quilombo Campo Grande, negaron la ayuda de emergencia a los trabajadores rurales y se dió un aumento de la violencia en el campo, según el CPT. ¿Cómo analiza 2020 ante los retrocesos, especialmente en relación con temas relacionados con el campo?

-Más que una nueva correlación de fuerzas adversas en el Estado brasileño, también se tomaron una serie de medidas contra la reforma agraria y la agricultura familiar.

En el ámbito de la reforma agraria, simplemente se paralizaron. No hay más expropiaciones. Se descartaron el departamento de adquisición de tierras, el Programa Nacional de Educación para la Reforma Agraria (Pronera), el Programa de Asesoramiento Técnico, Social y Ambiental para la Reforma Agraria (ATES), el Programa Nacional de Vivienda Rural. También deshidrataron la compra anticipada de alimentos por parte de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab)

Fue un programa muy generoso, porque garantizó la compra de cualquier alimento a los campesinos. También prácticamente acabaron con el control del Programa Nacional de Alimentación Escolar (PNAE), que determina que el 30% de todos los recursos de almuerzos escolares deben comprarse con productos alimenticios producidos por la agricultura familiar.

-Eso está vinculado no solo a una política de gobierno, sino a una política estructural del país, que es el tema de la exportación de commodities en detrimento del desarrollo interno. Me gustaría que comentara un poco sobre la posición de Brasil en el mundo como exportador de materias primas y cómo el gobierno de Bolsonaro intensifica este proceso.

-En Brasil, durante las últimas tres décadas, ha habido una disputa permanente entre tres modelos de dominio agrícola. Uno es el latifundio atrasado que solo quiere adueñarse de las tierras públicas y no produce nada. Sólo se acumula apropiándose de los bienes de la naturaleza, de ahí el nombre de «atrasado», porque es una referencia a la acumulación primitiva de capital.

La segunda es la agroindustria, que solo produce commodities para la exportación, utilizando un modelo de producción que daña el medio ambiente, utilizando semillas transgénicas y pesticidas, y expulsando mano de obra con mecanización, además de no pagar nada. impuesto. Y el tercer modelo es nuestro modelo de agricultura familiar campesina, en el que nos dedicamos a producir alimentos para el mercado interno.

Estos tres modelos se enfrentan a diario, porque se contradicen. Ahora, en el actual gobierno neofascista del capitán militar, el modelo, sobre todo, el del latifundio, es representado en el gobierno por Ricardo Salles y Nabhan García, y por lo tanto, ha ganado fuerza en el estado brasileño.

El modelo de agronegocios tiene la naturaleza del capitalismo y está presente en América Latina, África, Asia, independientemente de los gobiernos. En el caso brasileño, proviene de Fernando Henrique Cardoso, cuando surgió la agroindustria.

El Estado brasileño ha creado aún más condiciones para que se desarrolle la agroindustria. A diferencia de Argentina, por ejemplo, la agroindustria no paga impuestos a la exportación a través de la Ley Kandir. Entonces, es un modelo que produce mucha riqueza, pero solo la acumulan unos pocos terratenientes. Entonces, de hecho, el gobierno de Bolsonaro solo la continuó alentando, entregando el Ministerio de Agricultura a la agroindustria.

-Pero la agroindustria atraviesa contradicciones dentro del gobierno de Bolsonaro cuando entra en conflicto con China, un importante importador de materias primas brasileñas, ¿verdad?

-Este mismo agronegocio comienza a enfrentar contradicciones del propio gobierno de Bolsonaro. Primero en los ataques ideológicos que ha realizado el gobierno de Bolsonaro contra China. Ahora, China compra aproximadamente el 60% de los productos agrícolas brasileños. Es estúpido luchar con China. Entonces la ministra Tereza Cristina sigue apagando los fuegos de esta contradicción interna.

La segunda contradicción es con Europa, que está limitando cada vez más el uso de pesticidas y poniendo más condiciones, especialmente para nuestras frutas exportadas, que tienen mucho veneno. También colocará condiciones relacionadas con la destrucción de la Amazonía, de nuestro Pantanal. Todo esto afectará al mercado agroindustrial externo, por lo que tienen muchos problemas por delante.

-Ante este escenario, ¿son la reforma agraria, la agroecología y la agricultura una solución?

-Una solución en el campo, pero no resuelve todos los problemas nacionales. Primero, nuestros territorios deben usarse principalmente para producir alimentos para nuestra gente, no para el mercado extranjero. Y no cualquier alimento, debe ser un alimento saludable, sin pesticidas. La forma de producir estos alimentos es la agroecología.

Muchos dicen que el mercado interno de Brasil es pequeño. Es pequeño porque la gente no tiene trabajo, no tiene ingresos. Si hay ingresos para que la gente coma queso y yogur, no habrá vaca.

Debemos hacer un gran programa de agroindustrias, en forma cooperativa de los campesinos. Cada municipio debe tener varias agroindustrias para beneficiar la leche, la fruta y la alimentación en general. En la forma cooperativa, ese valor añadido no va a Nestlè, no va a las multinacionales, va a las personas que viven allí, y la cooperativa genera más puestos de trabajo.

Además de proteger la biodiversidad, el agua y el medio ambiente, completaría este programa agrario con un programa de educación integral para llegar a toda la población que vive en las zonas rurales. Tenemos millones de adultos analfabetos, trabajadores, ciudadanos que no tienen derecho a conocer las letras. Tenemos que crear mecanismos para que nuestros jóvenes ingresen a la universidad. Todos tienen su vocación y tienen derecho a la educación superior.

-Ante este escenario de la nueva correlación de fuerzas que califica de “adversa” dentro del gobierno de Bolsonaro y un programa de desarrollo nacional opuesto al que actualmente se implementa, ¿cuáles son los desafíos que se colocan sobre la mesa de la izquierda?

-Primero hay que decir que el capitalismo ya está agonizando. No puede resolver los problemas de la humanidad. Al contrario, genera cada vez más desigualdad social. ¿Cuál es el escenario que tenemos por delante? Tener esta lectura más estructurada e histórica de que estamos en una fase de profunda crisis del capitalismo, del modo de producción, es una crisis sistémica. Y por tanto, se prolongará, no terminará con la vacuna.

Por el contrario, tiende a profundizarse en su naturaleza económica, en la desigualdad social, en los delitos ambientales cometidos por las empresas, en la crisis política que se relaciona con la naturaleza del estado burgués e, incluso, en los valores que predica el capitalismo, que son el consumismo y individualismo.

Esta crisis que estoy describiendo está dando la vuelta al mundo. Aquí en Brasil tenemos el agravante de tener un gobierno neofascista, pero sus días también están contados, porque no hay proyecto de país, no hay suficiente base social y no se ha creado una hegemonía en la sociedad. La hegemonía se crea con ideas y propuestas.

Las propias elecciones municipales revelaron cómo ya no resuena con sus propuestas. La idea necesaria es el cambio de gobierno. Sin embargo, para salir del gobierno tendríamos que contar con un amplio apoyo de sectores de la burguesía que aún quieren cumplir con las políticas públicas de Paulo Guedes.

Finalmente, tenemos desafíos organizacionales como el de la izquierda, en sentido amplio. Primero, luchar por que la vacuna llegue pronto, vía SUS, y con eso se creen las condiciones para que la clase trabajadora vuelva a la lucha de masas en defensa de sus derechos.

Segundo desafío: construir una alianza social amplia con una agenda común, comenzando con la vacuna ahora, pero también con la lucha por el empleo y el restablecimiento de las ayudas de emergencia, porque son las dos condiciones que garantizan la vida.

En tercer lugar, el derecho a la alimentación. Parte de nuestra población come por debajo de las necesidades nutricionales, por eso tenemos que luchar por el derecho a una alimentación saludable. Esto lo podemos conseguir con programas de apoyo a la agricultura familiar, cestas alimentarias, huertas urbanas, etc.

La cuarta necesidad que tenemos es gravar a los ricos, las fortunas, las herencias, los movimientos financieros. No sé por qué la izquierda dejó de hablar de eso. Y finalmente, tenemos que luchar contra las privatizaciones que el gobierno ya ha puesto en la agenda: privatizaciones de Eletrobras, Correios y Caixa.

-Comentaste sobre las elecciones municipales. ¿Serían las elecciones municipales la antesala del 2022?

-Las elecciones municipales siempre son importantes, pero están marcadas, como dicen los mexicanos, por la idiosincrasia local. Allí no se juega la ideología, se juegan escenarios muy locales, que están influenciados por los personajes que son candidatos, por la administración anterior. Entonces el resultado de las elecciones en los municipios son los municipios. No podemos tomar lecciones que nacionalicen. Si quiere una prueba de la historia de Brasil, en la década de 1980, el PMDB controlaba prácticamente todos los gobernadores estatales y el 80% de los ayuntamientos. Lanzó a Ulysses Guimarães como candidato a la presidencia y obtuvo el 3% de los votos.

Por supuesto, en algunas capitales también hubo una lucha ideológica de partidos. Pero en todos ellos, el mayor perdedor fue el bolsonarismo. Y hay lecciones que debemos aprovechar. Debemos tener un diálogo inmediato con los alcaldes y concejales que tomarán el relevo el 1 de enero, para ver cómo en el territorio de un Ayuntamiento podemos llevar políticas públicas que ayuden a mejorar las condiciones de vida de las personas. Creo que es importante que usemos el espacio excepcional del Ayuntamiento para organizar a la gente, tener más participación popular en la política municipal y lograr una resistencia activa de masas.

Tenemos que prepararnos para la lucha de masas, formar militantes y discutir un nuevo programa popular para Brasil, para que las elecciones de 2022 no sean solo un debate sobre las siglas del partido. Pero que sea sobre todo un debate sobre qué proyecto necesitamos para Brasil.

-¿Qué esperar del 2021 tanto a nivel nacional como en Latinoamérica, pensando en la correlación de fuerzas y la pandemia?

-En definitiva, 2021 será un año de vacunación, mucha lucha social y cambios. Ahora, ¿en qué escenario se desarrollará esto?

En América Latina, los vientos favorables de los Andes ya han comenzado a soplar. Las elecciones en Argentina y Bolivia y la profundización de la crisis en Chile, Perú, Ecuador y Colombia ya están mostrando que vamos a tener cambios en la senda del progreso de la izquierda.

Tendremos elecciones en febrero en Ecuador, luego en Perú y luego en Chile. Las fuerzas progresistas ganarán estas tres elecciones, y esto luego alterará el equilibrio de fuerzas en América Latina. Prácticamente solo Brasil permanecerá como gobierno de derecha. junto a Colombia, que ya enfrenta muchos problemas sociales.

También creo que el gobierno estadounidense de Biden no es lo mismo que Trump, a pesar de que representa los intereses del capital. Pero Biden tendrá otra política. No es que sea a nuestro favor, sino de mayor convivencia y democracia. No pueden tratar a América Latina como la trataron Trump y “Seu Pompeo”.

Aquí por Brasil, la correlación de fuerzas la cambiamos con la lucha de clases. Nuestra obligación es organizar a la clase obrera, estimular la lucha de masas, para que la correlación de fuerzas también cambie aquí en Brasil.

Confío en que si logramos universalizar el acceso a la vacuna, nos dará la capacidad y el espacio para movilizarnos, hacer una lucha de masas, cambiar el equilibrio de fuerzas y allanar el camino para un nuevo proyecto para nuestro país.

Fuente: Brasil de Fato

Crédito de la foto: José Eduardo Bernardes

Traducción: Resumen Latinoamericano

viernes, 20 de noviembre de 2020

El exterminio del Paraguay

 

Las palabras operan sobre la realidad y el lenguaje no es inocuo. El uso del lenguaje no es meramente formal y aunque no sepamos de etimología ni semántica, toda palabra tiene una carga política y simbólica que responde a una determinada visión del mundo.

Por Nicolás Centurión*

Llamarle al hecho histórico que nos convoca hoy, guerra, es un eufemismo y nos posiciona de entrada, levemente a favor de una historiografía afín a los poderes concentrados de esa época. Porque como siempre sucede, la historia la escriben los vencedores. Desde este rincón del mundo pretendemos dar una visión desde la óptica de los eternos postergados y de los “perdedores”. Por eso no llamaremos a este conflicto armado como la Guerra de la Triple Alianza, sino como el exterminio del Paraguay.



La historiografía liberal abona la tesis de excesos del presidente de Paraguay Solano López y que, tácitamente, eso daría excusa para la invasión. Desde los que abogamos por la unidad latinoamericana de sus pueblos, la influencia del imperio británico fue determinante para el intento de exterminio del Paraguay.

La participación de Uruguay en este conflicto es un capítulo de nuestra historia que se ha querido ocultar. Como esas historias familiares que todos conocen pero nadie comenta. Es una mancha indeleble que perdurará por el resto de los tiempos. Una página escrita en el libro de la conquista iniciada en 1492.

En 1863 Uruguay estaba trabado en un conflicto interno donde la divisa colorada pretendía arrebatarle el gobierno a Manuel Oribe de la divisa blanca a través de un golpe de Estado. Brasil, como el Imperio que era y presionado por los fazendeiros de Río Grande en obtener los campos de la Banda Oriental, decidió inmiscuirse en los asuntos internos del Uruguay.

El conflicto se desencadenó a finales de 1864, cuando el mariscal Solano López, presidente paraguayo de ese entonces, decidió otorgarle ayuda al gobierno del Uruguay de Manuel Oribe. Concretamente se solicitaba ir en ayuda de la defensa de Paysandú, zona que se encuentra lindante al río Uruguay al noroeste. Paysandú estaba en guerra civil contra el Partido Colorado y este era apoyado militarmente por Brasil. Solano López advirtió a los gobiernos de Brasil y Argentina que consideraría cualquier agresión al Uruguay “como atentatorio del equilibrio de los Estados del Plata”. El gobierno de Brasil hizo caso omiso a esta advertencia y envió a sus tropas a invadir territorio uruguayo en octubre de 1864.

Las alianzas quedaban configuradas de la siguiente manera, Colorados liderados por Venancio Flores junto con Brasil y Bartolomé Mitre de Argentina. Oribe era apoyado por Rosas y Solano Lopez entendiendo que si Brasil se hacía con Uruguay en alianza con Argentina, la próxima víctima sería el propio Paraguay

El 12 de noviembre de 1864, en represalia por la invasión brasileña a Uruguay, el gobierno paraguayo se apoderó de un buque mercante brasileño y del gobernador de la provincia brasileña de Mato Grosso, dando inicio a la Guerra y declarándola al día siguiente. La primera etapa consistió en la invasión del Mato Grosso, en diciembre del mismo año, durante la cual fuerzas paraguayas ocuparon y saquearon gran parte de esa provincia.

El intento de exterminio total no prosperó, pero arrasar con el Paraguay de esa época fue un éxito para las potencias beligerantes. El imperio británico arrastró a Argentina y Brasil en esta empresa y estos a Uruguay, como último vagón del tren de la devastación. Catorce años atrás del comienzo de la guerra, falleció en Asunción nuestro prócer Jose Gervasio Artigas. Protector de los pueblos libres, Karay Guazú para los guaraníes. Es una especulación, una fantasía poder imaginar qué hubiera pasado con Artigas vivo a la hora del exterminio de la Triple Alianza. Las paradojas de la vida hicieron que Sarmiento, un promotor del exterminio paraguayo y argentino, acabara en suelo guaraní los últimos años de su vida.

El papel de Uruguay en esta guerra es el reflejo de su historia. Mirando de un lado al otro a dos enormes países que lo rodean. Meciéndose como una pequeña balsa en medio de dos corrientes continentales. Incluso Uruguay no tiene nombre, es una ubicación: es la República al oriente del río Uruguay. Esa porción de tierra que formó parte de las provincias unidas del Río de la Plata, que fue invadida por el Brasil, que fue un capricho de los ingleses, “un algodón entre dos vidrios” y quizá lo más acertado sería llamarlo Lord Ponsombylandia. Pero nos desviamos del tema central.

“Argentina quería reconstruir el Virreinato del Río de la Plata, cuya capital era Buenos Aires y del cual el Paraguay había formado parte. Demandó anexar al Paraguay, pero el Brasil se opuso. Son puntos que se cambiaron en el Tratado“, explica el historiador paraguayo Jorge Rubiani.

Por su parte, Brasil quería libre acceso a sus ricas provincias del Mato Grosso, donde ya en 1633, en Cuiabá, se había encontrado oro. “Con un Paraguay que resultara mucho más adecuado a sus pretensiones tras la guerra, iba a tener más facilidades para fortalecer sus fronteras”, destaca.

Uno de los flagelos que azota a los pueblos de Nuestra América es el de la deuda externa. Con intereses de deuda que inauguraron un nuevo concepto de usura e imposiciones que condicionan el desarrollo nacional, los organismos multilaterales de crédito han erigido esta arquitectura financiera a nivel mundial como mecanismo neocolonial de explotación. Este fenómeno no es nuevo ni de post segunda guerra mundial. En ese entonces Brasil y Argentina tenían grandes deudas con los bancos ingleses y por ende, sus decisiones estaban condicionadas por esto. Por su parte, Paraguay no tenía ningún tipo de deuda y eso lo dejaba con un margen de acción sin estar supeditado a ningún interés financiero.

Fueron asesinados 700 mil paraguayos y paraguayas, varios de ellos niños y niñas combatiendo con lo que tenían al alcance de la mano contra ejércitos profesionales. Casi cien mil víctimas eran población civil. Incluso la contienda fue tan desigual que las tropas argentinas de Entre Ríos se negaron a intervenir en la guerra. Astilleros del norte de este país decidieron iniciar una huelga para no construir más barcos que sean usados en el exterminio. “Los agentes de la civilización” como irónicamente los llamó Alberdi, destruyeron a su paso todo tipo de maquinaria y avance tecnológico de la época: una de las primeras acerías de América Latina, los telégrafos, las vías del ferrocarril, etc.

No hay estimaciones exactas de las pérdidas. Lo que sí es claro, es que las consecuencias para el pueblo paraguayo subsisten hasta el día de hoy. El país perdió entre el 50 % y el 85 % de su población y quizá más del 90 % de su población masculina adulta. Cada cuatro mujeres vivía un hombre y en algunas regiones uno cada veinte mujeres. La barbarie a rostro descubierto en nombre de la civilización.

En 1949 George Orwell escribió su célebre libro “1984”, una novela distópica de futuro aciago para la humanidad. Acuñó el término “neolengua” para referirse a un nuevo lenguaje, dentro de este el “doblepensar”. Según el autor esto significa “el poder, la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la mente.” En la novela se pueden encontrar frases como “la esclavitud es la libertad” y “la guerra es la paz”. Las tropas invasoras, un siglo antes, practicaban el doblepensar antes de que fuera concebido.

Paraguay perdió un cuarto de su territorio con consecuencias que se extienden hasta el presente. Todavía tiene la mayor desigualdad de propiedad de la tierra en el mundo: aproximadamente el 85% de la tierra agrícola está en manos de sólo el 2.5% de los propietarios, y los pequeños grupos de agricultores e indígenas se enfrentan a la falta de tierras. Al menos el 14% de la tierra paraguaya está en manos de los agricultores brasileños, un grupo que ejerce un enorme poder económico y político.

Las pérdidas que sufrieron los ejércitos vencedores terminaron siendo positivas para el proyecto civilizatorio que miraba de frente a Europa y quedaba de costas al centro de América Latina. Veinte mil soldados argentinos, cincuenta mil soldados brasileños y algunos pocos miles de uruguayos murieron en la fragua. Todos pobres, gauchos y/o esclavos. Se pretendió hacer una purga del Paraguay e indirectamente se eliminó a una población que era indeseada por las élites rioplatenses y brasileras.

Según el periodista brasilero Julio José Chiavenato en su libro «Genocidio americano: guerra de Paraguay» señala que varios militares reclamaban a sus superiores que la guerra ya estaba ganada. Una de estas figuras era el general Luís Alves de Lima e Silva, luego duque de Caxias, quien lideraba las tropas brasileñas en Paraguay y expresaba: «¿Cuánto tiempo, cuántos hombres, cuántas vidas y cuántos elementos y recursos necesitaremos para terminar la guerra, es decir, para convertir en humo y polvo a toda la población paraguaya, para matar hasta el feto en el vientre de la mujer?», reclamó al emperador de Brasil.

La saña fue tal que la alianza infame de Uruguay, Argentina y Brasil concertó finalizar su empresa solo cuando Francisco Solano Lopez fuera asesinado. Hecho que sucedió el primero de marzo de 1870.

El exterminio del Paraguay fue la primera guerra fotografiada en América Latina. Por ende, la primera muestra fotográfica de lo que son capaces de hacer las oligarquías locales, que la tiranía no sabe de fronteras, como así tampoco la solidaridad entre los pueblos. Fotografías de una película que aún se sigue rodando y pariendo engendros que socavan la dignidad popular. Recordar el exterminio del Paraguay es rescatar uno de los peores capítulos de nuestra historia, para no repetirla y poder forjar nuestro destino con la liberación e independencia como horizonte común. Porque todavía queda mucha vida por rodar.

Nicolás Centurión es analista uruguayo asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)y miembro de la Red Internacional de Cátedras, Instituciones y Personalidades sobre el estudio de la Deuda Pública (RICDP).
Fuente: http://argmedios.com.ar/el-exterminio-del-paraguay/

jueves, 22 de octubre de 2020

“Agroecología chatarra”: las corporaciones se están apropiando de las soluciones de los pueblos a la crisis alimentaria



Un nuevo informe publicado hoy denuncia que las empresas del agronegocio como Nestle, Cargill, Unilever y Pepsico, y el Foro Económico Mundial, están utilizando iniciativas público-privadas de “agricultura sostenible” para promover un modelo de producción de alimentos social y económicamente destructivo, mientras socavan los sistemas de alimentación sostenibles y su gobernanza democrática. 

Con el apoyo de algunas ONG conservacionistas de alto perfil, las grandes empresas del agronegocio están utilizando estas iniciativas para debilitar y apropiarse de los conceptos de “sostenibilidad” y “agroecología”. Ello les permite promover una agenda de lucro para las empresas y adaptar las políticas públicas en materia de alimentación a sus propios intereses.

El informe, titulado Agroecología Chatarra”: La captura corporativa de la agroecología para una transición ecológica parcial y sin justicia social”, analiza tres iniciativas público-privadas de alto perfil:

la “Iniciativa de Agricultura Sostenible” (SAI);
  • la “Nueva Visión para la Agricultura” (NVA); y
  • la “Coalición para la Nueva Economía de la Alimentación y Uso del Suelo” (FOLU).

La publicación del informe coincide con la reunión virtual del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de las Naciones Unidas, donde líderes mundiales están debatiendo cómo transformar los sistemas alimentarios mundiales y combatir los impactos devastadores de la COVID-19 (1).

Bajo los auspicios de iniciativas público-privadas como SAI, NVA y FOLU, las empresas de agroalimentación mundiales están intentando dar la imagen de que brindan soluciones a problemas que contribuyeron a crear. Su ‘agroecología chatarra’ les permite seguir obteniendo ganancias sin abordar las injusticias socioeconómicas, políticas y ecológicas en las que se basa el sistema agroalimentario, ni la ideología excluyente y corta de miras que lo legitima”.

Katie Sandwell del Transnational Institute (TNI)

El sistema mundial de alimentos de libre mercado, basado en la agricultura industrial y la exportación de mercancías, ha destruido ecosistemas e intensificado el hambre. COVID-19 ha puesto de manifiesto y exacerbado las desigualdades existentes (2, 3).

Enfrentamos crisis graves e interconectadas: hambre, desnutrición, pérdida de biodiversidad, crisis climática, creciente desigualdad y pobreza. Necesitamos soluciones reales, no más lavado verde del agronegocio. Para lograr soluciones verdaderas, es decir, la reglamentación pública de la agroecología y la soberanía alimentaria, es necesario desmantelar el poder de las empresas, redistribuir los recursos, volver a los sistemas alimentarios locales y asegurar el control de los pequeños productores y productoras. La alimentación es un derecho humano, no una mercancía”.

Kirtana Chandrasekaran de Amigos de la Tierra Internacional

 agroecología, corporaciones, campesinos, soberanía alimentaria



Expertos de las Naciones Unidas han reconocido que la agroecología es una solución transformadora para un sistema alimentario en crisis (4). Es una ciencia, un conjunto de prácticas y un movimiento social fundado en principios de justicia y solidaridad (5). Su objetivo es transformar el sistema de alimentación industrial en uno de soberanía alimentaria, mediante la construcción de sistemas alimentarios basados en la producción local, justa y saludable que respeten la diversidad, la cultura y los derechos de los pueblos.

El agronegocio solía considerar a la agroecología como una amenaza. Sin embargo, ahora se está apropiando en forma selectiva de sus discursos, técnicas y prácticas. Las mismas empresas del agronegocio que provocan crisis a través del acaparamiento de tierras, la destrucción de ecosistemas naturales para el monocultivo y la especulación (6) ahora afirman falsamente que brindan soluciones mediante una red compleja de iniciativas público-privadas.

Sus iniciativas dicen promover las pequeñas explotaciones agrícolas, la agroecología y la justicia de género, al tiempo que combaten el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Sin embargo, siguen muy arraigadas a la agenda corporativa: aumento de producción y de las ganancias, dependencia de tecnologías costosas (de OGM a prácticas de agricultura digital (7)) y ampliación del control del mercado. Asimismo, cada vez más se invita a empresas a espacios de gobernanza, como la Cumbre de las Naciones Unidas sobre los Sistemas Alimentarios, que deberían ser espacios democráticos dirigidos por las voces de las personas más afectadas por las crisis.

Al ocultar las diferencias entre ‘agroecología’ y ‘agricultura climáticamente inteligente’ o ‘intensificación sostenible’, las grandes empresas de alimentos y sus redes en las grandes ONG están intentando eliminar el significado más profundo de la agroecología y su potencial transformador para las personas y el planeta”.

Martín Drago de Amigos de la Tierra Internacional

El agronegocio se apropia de términos como ‘sostenibilidad’ y ‘agroecología’ para lavar la imagen de sus agendas productivistas impulsadas por el lucro, mediante la creación de una solución ‘chatarra’ que carece de sustancia al igual que la comida chatarra que exportan a todo el mundo. La agroecología ‘chatarra’ es una estrategia de captura corporativa de los objetivos, discursos y prácticas de la agroecología, los espacios donde se discuten las políticas públicas y los fondos disponibles para una transición muy necesaria hacia sistemas alimentarios auténticamente sostenibles”.

Stefano Mori de Crocevia

Para consultas de prensa, sírvase contactar a:

Martin Drago, Amigos de la Tierra Internacional (español),
martin.drago@redes.org.uy
+598 99 138 559

Equipo de prensa de Amigos de la Tierra Internacional (ING, FR, ES),
press@foei.org

Hilde van der Pas, Transnational Institute (EN),
hildevanderpas@tni.org
+31 6 22 12 39 08

Stefano Mori, Centro Internazionale Crocevia (IT, EN)
s.mori[at]croceviaterra.it, +39 347 5966424

Referencias:

 Agroecología Chatarra”: La captura corporativa de la agroecología para una transición ecológica parcial y sin justicia social”

Resumen ejecutivo
https://www.foei.org/wp-content/uploads/2020/10/Agroecologia-Chatarra-ATI-TNI-Crocevia-resumen-executivo-ESP.pdf

Informe completo
https://www.foei.org/wp-content/uploads/2020/10/Agroecologia-Chatarra-ATI-TNI-Crocevia-informe-ESP.pdf

Agroecología en disputa: ¿Qué hay trás el relato de la transición hacia la agricultura sustentable?  https://rmr.fm/informes-especiales/agroecologia-transicion-agricultura-sostenible-captura-corporativa/

Programa del evento especial de alto nivel del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial sobre la gobernanza mundial de la seguridad alimentaria y la nutrición (13 al 15 de octubre de 2020):  www.fao.org/cfs/home/events/cfs-high-level-special-event-on-food-security-and-nutrition/en/

La crisis del COVID-19 es una señal de alarma que exige un cambio de sistema, Amigos de la Tierra Internacional, abril de 2020:  https://www.foei.org/es/noticias/crisis-covid-19-coronavirus-cambio-sistema

Growing Back Stronger: Choosing resilient food systems in the wake of Covid-19, Jan Douwe van der Ploeg, Transnational Institute, julio de 2020,  www.tni.org/en/foodsystems

Expertos/as de la ONU reconocen a la agroecología como solución transformadora para un sistema alimentario en crisis, Amigos de la Tierra Internacional, noviembre de 2019:  https://www.foei.org/es/noticias/agroecologia-solucion-comite-seguridad-alimentaria

Declaración del Foro Internacional sobre Agroecología, Nyéleni, Malí, 2015:  https://viacampesina.org/es/declaracion-del-foro-internacional-de-agroecologia/

Los señores de lo oscuro asaltan el granero: El capital privado hinca el diente en la agricultura, GRAIN, septiembre de 2020:  https://www.grain.org/es/article/6541-los-senores-de-lo-oscuro-asaltan-el-granero-el-capital-privado-hinca-el-diente-en-la-agricultura

Concentración de poder en el sistema alimentario mundial y la amenaza de los Grandes Datos, informe de Amigos de la Tierra Internacional, abril de 2019:  https://www.foei.org/es/recursos/publicaciones/concentracion-poder-sistema-alimentario-mundial-amenaza-grandes-datos

Ecoportal.net

Fuente

jueves, 15 de octubre de 2020

CONFLICTO DE TIERRAS EN PARAGUAY #ReporteRTV JUEVES 20HS

 _*#ReporteRTV JUEVES 20HS*_

⚠️ *CONFLICTO DE TIERRAS EN PARAGUAY*
📌 _*Temas en invitados:*_
✅ *Criminalización de parlamentarios que apoyan a sectores campesinos, sin techo e indígenas.*
💬 _*Sen. Sixto Pereira*_
✅ *Producción agroecológica e industrialización del campo como respuesta a la crisis.*
💬 _*Ing. Del Rosario Denis*_
📌 *_Conducen:_*
👩🏻‍🏫 Mercedes Canese
👩🏻‍💻 Viviana Valdez
📌 _*Diseño:*_
Diego Pusineri
_La transmisión se puede ver desde esta página_ ‼️

martes, 13 de octubre de 2020

Pronunciamiento y propuesta ante la crisis climática y sanitaria

 

OCN, OCRC, ACCAA, CEARD


Coordinadora Departamental de Organizaciones Campesinas De Concepción integrante de la (ACIP)


Ante el avance de la crisis desatada por la pandemia del COVID-19 y la pronunciada sequía, hoy 12 de octubre, 500 años de resistencia de nuestros pueblos originarios, las Organizaciones Campesinas de Concepción, nos encontramos unidos para hacer memoria histórica y a manifestar cuanto sigue.

La actual crisis ha evidenciado, una vez más, la gran capacidad que tienen las comunidades campesinas para cultivar valores solidarios y de coraje para enfrentar la situación jamás vista en la historia, para quienes asumimos una agricultura familiar campesina agroecológica y comunitaria, a pesar de las infinitas limitaciones que nos impuso la pandemia, no hemos renunciado a la histórica e indispensable tarea de producir alimentos para la humanidad. Como campesinos y campesinas, la defensa de la vida siempre ha sido nuestra prioridad, produciendo alimentos diversificados en armonía con la naturaleza.

Por otro lado, esta pandemia también ha mostrado la cara más perversa de los estados neoliberales, gobierno como el nuestro a costa del miedo, tensión, dolor, sufrimiento, estrés, conmoción, muertes y terror imponen el saqueo, descaradamente muestran su mezquino afán de privatizar estos servicios básicos como la salud, educación y alimentos, que son derechos fundamentales e inalienables.

La pandemia también mostró la cara de la voracidad del mercado de “ganancias”, la agroindustria sojera representado por la UGP, ARP, los buitres vestidos de paloma arremeten contra la clase más desprotegida, campesinos e indígenas, intentando satanizar y criminalizar sus luchas históricas por la vida y defensa de su territorio, con el único propósito de seguir saqueando y monopolizando las riquezas para una minoría exclusiva privilegiada

Ante esta situación nos movilizamos y siempre nos encontrarán de pie, con actitudes y virtudes para defender nuestros derechos sociales, políticos, económicos, ecológicos y culturales en nuestros territorios, jamás retrocederemos en nuestra lucha y conquista a pesar de la propaganda de mentiras y amenazas, y mucho menos con la violencia y criminalización de parte de gremios  de usurpadores.

Ante todas estas amenazas exigimos políticas sociales para todas y todos los paraguayos.

1-    Tierra:

ü  Regularización de los asentamientos campesinos y campos comunales.

ü  Recuperación de las tierras mal habida.

ü  Adjudicación de las tierras a cargo de SENAVICO para la agricultura familiar campesina agroecológica.

2-    Medio Ambiento:

ü  Garantizar recursos económicos y humano en los territorios donde se tiene zonificada la producción agroecológica.

ü  Cumplimiento de las leyes ambientales (Ley de deforestación Cero, ley 3742/09 ley de control de productos fitosanitarios de uso agrícola)

ü   Promoción de uso de Bioinsumos Agroecológicos para sustitución de Insumos Tóxicas.

ü  Construcción de Viveros Comunitarios para producción de plantas forestales nativas y frutales en todo el territorio deforestado.

ü  Estudio de las cuencas hídricas para su recuperación y conservación, invertir los recursos de la FAO para la reforestación e implementación de apicultura y reforestación.

ü  Subsidio para la estimulación de la producción agroecológica en las comunidades campesinas.

ü  Cuantificar los servicios ambientales que aporta los territorios de la agricultura familiar campesina e indígena y reinvertir en programas sociales.

 

3-     Infraestructura para la Agricultura Familiar Campesina:

 

ü  Instalación de Planta industrial para industrialización de Frutas

ü  Maquinarias, implementos e insumos para manejo adecuado de suelo

ü  Incorporar dentro del programa de mecanización de gobierno técnicas de preparación de suelo para la producción agroecológico.

ü  Equipos y Tecnologías   para rescate, reproducción y acopio de semillas nativas y compra por parte del SENAVE.

ü  Infraestructura para la producción de Bioinsumos

ü  Instalaciones adecuadas de acuerdo a las exigencias climáticas  para la producción Hortícolas

ü  Transporte para comercialización de productos

 

4-    Social:

ü  Subsidio de 50 % de la tarifa de ANDE para la AFC

ü  Construcción de Viviendas dignas en las comunidades campesinas e indígenas

ü  Construcción de Camino todo tiempo

ü  Universalización de los beneficios de la Tercera Edad

ü  Internet gratis para las familias campesinas

 

5-    Asistencia Técnica

ü  Contratación de Técnicos Profesionales para la asistencia Técnica Comunitaria.

ü  Implementación de Laboratorio para análisis de suelo y laboratorio fitopatología para diagnóstico de sanidad vegetal en  las Escuelas Agrícolas para apoyar a las  comunidades campesinas.

6-    Salud:

ü  Medicamento gratis en todos los hospitales y centro asistenciales

ü  Fortalecer los USF.


Derogación de la Ley 5036/13

Suprimir la FTC y que su presupuesto sea destinado para la Reforma Agraria


Horqueta, 12 de octubre 2020