sábado, 9 de noviembre de 2013

El lobby de Monsanto en Argentina para modificar la ley de semillas a su favor

06/11/13
 
La ley de semillas vigente en Argentina data del año 1973, y fue actualizada adoptando algunos elementos del convenio UPOV 91 (sigla para Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), a través de un decreto reglamentario en 1991. La UPOV fue fuertemente cuestionada en el Seminario taller "Leyes de semillas: resistiendo al despojo" cuya declaración final expresa que las normas basadas en este sistema "son leyes y reglamentos que legalizan el abuso y el despojo".
El seminario fue realizado los días 17 y 18 de octubre en la Granja Escuela Yvapuruvu en Paraguay, por la Alianza Biodiversidad, la Red por una América Latina Libre de Transgénicos y la Campaña Mundial de la Semilla de Vía Campesina.
En Argentina la presión para que la legislación sobre semillas se adapte totalmente al régimen de la UPOV, tiene en la multinacional del agronegocio Monsanto su principal impulsor. Así lo afirmó Carlos Vicente, integrante de la Alianza Biodiversidad y de la organización GRAIN en su presentación acerca de la situación del país en esta temática durante el seminario. Monsanto se instaló en Argentina en 1996, y no es hasta 2003 cuando empieza a reclamar sus derechos de propiedad intelectual, en un momento en el que se hace pública la venta ilegal de semillas transgénicas a Brasil y Paraguay. Según afirmó Vicente, a Monsanto le convenía que durante todo ese período se vendieran ilegalmente sus semillas transgénicas, lo cual explicaría que no haya reclamado en todos esos años los derechos de propiedad intelectual. A mediados del 2012, Monsanto anunció nuevas inversiones en el país, entre ellas la construcción de lo que sería la mayor planta de procesamiento de maíz transgénico de América Latina, en el barrio Malvinas Argentinas de la ciudad de Córdoba.
La medida fue ampliamente rechazada por distintas organizaciones y movimientos sociales que mantienen desde hace ya un mes un bloqueo al predio donde la empresa preveía construir la planta. Seguido de esto, la empresa junto al Ministro de Agricultura Norberto Yauhuar anuncia en conferencia de prensa la aprobación de la nueva soja transgénica RR2 "Intacta" y la modificación de la Ley de Semillas, "considerando las inversiones que significaron para Monsanto", citó Vicente a Yauhuar. A diferencia de su primer transgénico en Argentina (la soja RR), esta vez la transnacional intenta asegurarse poder cobrar las regalías a los productores que adquieran la semilla mediante la firma de contratos al momento de adquirir las semillas. Desde los movimientos y organizaciones sociales la reacción a esta nueva embestida de Monsanto viene siendo contundente.
Además del ya mencionado bloqueo a la planta de procesamiento de maíz genéticamente modificado en Córdoba, varias organizaciones y movimientos lanzaron una campaña de firmas por la no modificación de la ley de semillas, que ya cuenta con la adhesión de unas 700 organizaciones, y más de 9 000 firmas, contó el integrante de GRAIN. El amplio rechazo que viene generando la posibilidad de modificación de la ley logró que el proyecto no ingresara al Congreso el año pasado. Desde el gobierno se afirmó que esto ocurrirá luego de finalizadas las elecciones legislativas, que se realizarán este domingo 27 de octubre. Por esto, afirma Vicente, la alerta y las movilizaciones tanto de sectores urbanos como campesinos se mantienen firmes ante esta anunciada amenaza.
EcoPortal.net
Ecoagricultor http://www.ecoagricultor.com/

ALBA: La contingencia del proceso de integración alternativa de Nuestra América






«Ahora, esta masa anónima, esta América de color, sombría, taciturna, que canta en todo el continente con una misma tristeza y desengaño, ahora esta masa es la que empieza a entrar definitivamente en su propia historia, la empieza a escribir con su sangre, la empieza a sufrir y a morir. Porque ahora, por los campos y las montañas de América, por las faldas de sus sierras, por sus llanuras y sus selvas, entre la soledad o en el tráfico de las ciudades o en las costas de los grandes océanos y ríos, se empieza a estremecer este mundo lleno de razones, con los puños calientes de deseos de morir por lo suyo, de conquistar sus derechos casi quinientos años burlados por unos y por otros. Ahora sí, la historia tendrá que contar con los pobres de América, con los explotados y vilipendiados de América Latina, que han decidido empezar a escribir ellos mismos, para siempre, su historia
Fidel Castro, Segunda Declaración de La Habana, 1962

En la primera parte del presente ensayo se tratará la temática de la [de]construcción del proyecto de Nuestra América y de la idea de América Latina desde una nueva mirada sobre la historia, partiendo de la relación de las experiencias histórico-sociales de dicha región con el Sistema-Mundo y la Modernidad, para dar lugar a las reflexiones sobre la «herida colonial» y la problemática de la colonialidad. En un segundo momento, los análisis y postulados realizados previamente se relacionarán con el proceso de integración de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América [ALBA], describiendo y analizando –en forma de apuntes introductorios – su conformación y sus etapas, así como algunos de sus alcances y limitaciones.
El proyecto de Nuestra América y la idea de América Latina: Una nueva mirada sobre la historia
Para comprender las realidades de los pueblos latinoamericanos resulta relevante un enfoque histórico y dialéctico, en donde las interpretaciones y [de]construcciones tradicionales no tienen lugar, ya que ahora es necesario desaprender. Con respecto a la historia, América Latina ha sido borrada de la misma; en su lugar se ha impuesto la historia de Occidente [Europa-EEUU], y la historia de occidente se resume en la culpabilización de sus victimas, mientras este al perseguir la culpa se concibe como un victimario heroico e inocente (Hinkelammert, 1991).
Si bien la historia de occidente y su relación con las demás regiones del mundo no es monolítica, se pueden establecer algunas tendencias históricas en periodos de tiempo concretos, como el fenómeno de la Modernidad, que consiste –a grandes rasgos– en: “(…) el manejo de la centralidad de Europa en el Sistema-Mundo” (Dussel, 2008: 27). Dicha centralidad comienza con el proceso denominado como «Primera Modernidad», que consiste en la expansión europea hacia el Atlántico a finales del siglo XV y los posteriores procesos de conquista y colonización en América, África y Asia; para continuar con la «Segunda Modernidad», que consiste en los procesos de la ilustración y el desarrollo de la filosofía racionalista durante el siglo XVII; para dar paso a la «Tercera Modernidad» donde se asienta la hegemonía angloamericana como un apéndice europeo, desde el siglo XX hasta hoy (Dussel, 2008). Un punto relevante acá es que los procesos anteriores tienen como germen y fundamento el desarrollo de un sistema económico mundial específico: El capitalismo.
Asimismo, la Modernidad se basa además en la idea de raza y la jerarquía etno-racial global que atraviesa todas las relaciones sociales existentes tales como la sexualidad, género, conocimiento, clase, división internacional del trabajo, epistemología, espiritualidad, etc.; y que generan condiciones de dominación, explotación y violencia (Montes y Busso, 2007).
Entonces ¿qué relevancia tienen todas estas cuestiones para la comprensión de las realidades latinoamericanas?, la relevancia recae en que con el devenir histórico mencionado –y a pesar de que las administraciones políticas coloniales ya no existen casi en su totalidad–, las problemáticas han sido internalizadas debido por un lado a la «herida colonial» que consiste en: “(…) el sentimiento de inferioridad impuesto en los seres humanos que no encajan en el modelo predeterminado por los relatos euroamericanos” (Mignolo, 2007: 17), y por otro lado debido a las relaciones de poder que continúan reproduciéndose. Al conjunto de relaciones de poder de dominación y explotación vigentes y discursos encubiertos que han sido internalizados, se le denomina: Colonialidad. (Mignolo, 2007).
Ahora bien, si se tiene en cuenta lo anterior, cabe preguntarse ¿y donde entra América Latina en la nueva mirada? Para dar respuesta a la interrogante son importantes algunas precisiones: En primer lugar, América nace como idea y constructo geosocial a partir de lo impuesto por occidente a lo largo del siglo XVI, borrando las concepciones y cosmovisiones de las y los habitantes originarios del «territorio» (Quijano y Wallerstein, 1992). En segundo lugar, para mediados del siglo XIX, la idea de América como unidad comenzó a fragmentarse y nació la idea de América Latina, que consiste en: “(…) la triste celebración por parte de las élites criollas de su inclusión en la Modernidad, cuando en realidad se hundieron cada vez más en la lógica de la colonialidad” (Mignolo, 2007: 81). Es decir, esta idea pretendía englobar en un marco uniforme a una región en donde coexistieron –y coexisten– diferentes sociedades y culturas, en otras palabras: Diferentes realidades; lo cual implicaba borrar y/o invisibilizar a las no occidentales y sobreponer a la occidental, la cual había sido internalizada por las élites y oligarquías criollas. Sin embargo, cabe aportar que el concepto de América Latina también lo han disputado y utilizado pensadoras y pensadores críticos, por lo que no puede señalarse como si su criterio se encontrara absolutamente al “servicio” de occidente [1].
Por tanto, si bien la idea de América Latina no puede ser descartada absolutamente de manera que entre en la nueva mirada de la historia, resulta importante desarrollar otro concepto: El de Nuestra América; el cual fue explicado por el cubano José Martí a fines del siglo XIX (Mignolo, 2007). El discurso de Nuestra América consiste en un proyecto de disenso con respecto a la idea de una América totalmente uniforme, y de consenso con respecto a las experiencias histórico-sociales de los pueblos que han sido excluidos y explotados por los imperios occidentales: Nos une la «herida colonial» y las venas de un continente que aún continúan abiertas. Por lo que la unión de los pueblos frente al imperialismo, posibilita la transformación de las realidades. Esta última concepción es la que tiene una mayor consistencia con la nueva mirada sobre la historia, porque abre las condiciones de posibilidad para el cambio social.
Para concluir el primer apartado es relevante realizar una pequeña reflexión sobre las condiciones de posibilidad que abre la concepción de Nuestra América. Actualmente, el tren de la Modernidad coarta a la realidad social como proceso, al presentar a la colonialidad –y con esta al capitalismo global– como un destino anónimo contra el que es imposible luchar ya que escapa al control social ( Žižek , 2008); el discurso moderno actual es: “O nos adaptamos a él o nos quedamos fuera de la Historia y resultamos aplastados. Lo único que se puede hacer es intentar que el capitalismo global sea lo más humano posible, luchar por un «capitalismo global con rostro humano» (al cabo, tal es –o, más bien, era– el propósito de la Tercera Vía).” ( Žižek, 2008: 472). Justamente frente a esto es donde entran las condiciones de posibilidad de aceptar el riesgo de abrazar las grandes decisiones colectivas de los pueblos que realizan pensando y sintiendo las transformaciones. Transformaciones que implican un cambio de vista desde la innovación de las instituciones sociales hasta la transmutación radical de los sistemas políticos y las realidades (Dussel, 2006).  
ALBA: Integración alternativa y contingencia
Teniendo como horizonte el apartado anterior, es pertinente adentrarse en el proceso de integración alternativa de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América [ALBA]. En ese sentido, la integración regional tradicional dictada desde el centro del Sistema-Mundo tiene como carácter a las ventajas comparativas, es decir a priorización de la tasa de ganancia de cada Estado; por lo que sus agendas giran en torno al comercio internacional y su liberalización, al crecimiento económico y a las posiciones hegemónicas dentro del sistema. Por otra parte, la integración regional alternativa creada y propuesta en la periferia tiene como carácter a las ventajas cooperativas, o sea a la contribución de la integración al desarrollo colectivo, a la negociación internacional, al internacionalismo revolucionario y por ende a las transformaciones estructurales (Espinosa, 2011). Acá lo importante es recalcar que las relaciones internacionales tradicionales reproducen las matrices de poder de la colonialidad, mientras las alternativas buscan superar lo real con la transformación.
Ahora bien, ¿Qué es y cómo nació el ALBA? El ALBA es un proceso de Integración Regional que aparece en un primer momento como: Alternativa Bolivariana para las Américas en el año 2001; en un contexto en donde Nuestra América acaba de pasar un punto de ruptura con el tiempo continuo, es decir con las realidades tal y como estaban. Dicho punto de ruptura comienza con el llamado Caracazo en 1989 y se extiende hasta la sublevación zapatista en 1994, mientras en el Sistema-Mundo se escuchaban los ecos de la caída del Muro de Berlín y el modelo neoliberal era llevado a su límite; ni Latinoamérica ni el mundo volverán a ser los mismos. Como parte de dicho proceso de quiebre, los movimientos y partidos progresistas y revolucionarios latinoamericanos pasan de la resistencia al poder, es justo ahí en la III Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe en donde el presidente venezolano Hugo Rafael Chávez Frías propone la creación de dicho organismo internacional basado en las ideas e intentos del libertador Simón Bolívar y de otros pensadores que soñaron con el proyecto de Nuestra América (Espinosa, 2011).
Este nuevo proceso puede entenderse como: “Una opción de desarrollo en función de las grandes mayorías populares históricamente explotadas, excluidas y oprimidas, es una opción emancipadora por la independencia, la justicia social, la libertad y la equidad, es un ‘salto estratégico’ hacia una nueva etapa en Latinoamérica, el Caribe y el mundo.” (Espinosa, s/f)
En el corto desarrollo del proyecto pueden identificarse cinco periodos con sus respectivos acontecimientos [2]: El primer periodo (2001-2004), que abarca desde su primera formulación hasta su Constitución con la firma de los primeros acuerdos entre Venezuela y Cuba. El segundo Periodo (2004-2006), condensa la primera ampliación con la incorporación de Bolivia y la profundización de la propuesta con el Tratado de Comercio de los Pueblos [TCP], el nacimiento de TeleSur y la internacionalización de las Misiones. Continuando con el tercer periodo (2007), en donde se incorpora Nicaragua y se crea el Banco del ALBA y las primeras comisiones técnicas junto con la firma del Tratado Energético (Silva y Martins, 2013). Estos primeros tres periodos transcurren mientras EEUU continúa con su proyecto Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que pretende acentuar el “libre mercado” regional.
En el cuarto periodo (2008-2009), se realiza otra ampliación con las incorporaciones de Ecuador, Antigua y Barbuda, San Vicente y las Granadinas, Dominica y Honduras; asimismo, el proyecto se transforma en Alianza y se crea el Consejo de Movimientos Sociales, el Consejo Político del ALBA, el Proyecto Grannacional, el lanzamiento de la idea del Sistema Unificado de Compensación Regional de Pagos [SUCRE], y la firma de acuerdos sobre Seguridad y Soberanía Alimentaria. Por último el quinto periodo (2010-Presente), en donde se realiza la adhesión de Haití, Surinam y Santa Lucía, y se toma la decisión de crear el Consejo de Defensa del ALBA, y la tarea de enfrentar el gran reto histórico de construir una base económica independiente y socialista (Silva y Martins, 2013).
Parte de las dinámicas regionales dentro del ALBA, han consistido en relaciones basadas en las ventajas cooperativas, como por ejemplo la redistribución de la renta petrolera de Venezuela a cambio de los servicios de Salud y el conocimiento científico y educacional de Cuba; así como la reorientación implícita de la estrategia de desarrollo para la satisfacción de las necesidades básicas. Además, el ALBA se posiciona como una desconexión entre los precios de conveniencia de las mercancías intercambiadas y la capacidad de compra de los socios comerciales, adaptándose a las capacidades disponibles de su contraparte por medio de acuerdos compensatorios (Katz, 2006).
Otro aspecto a señalar consiste en el relativo consenso político que se ha logrado conseguir, esto se evidencia en los pronunciamientos y en las decisiones tomadas en las Cumbres y en el Consejo Político del ALBA. Por ejemplo, el repudio al Golpe de Estado en Honduras en 2009 que trajo consigo la salida de dicho país; así como la denuncia de la ocupación militar gringa en Haití luego del terremoto de 2010. Además, el ALBA se ha presentado como bloque en distintos espacios como la Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente realizada en Copenhague en 2009.
Sin embargo, todo proceso si es tomado seriamente necesita la autocrítica, por tanto es perentorio señalar también sus limitaciones. Una de las principales limitaciones hasta el momento es la llamada «dualidad», que consiste en la relación de los países que conforman el ALBA con otros procesos de integración, es decir algunos juegan un doble papel estructural que es algo complejo; por ejemplo: Nicaragua forma parte de los acuerdos del ALBA en donde se realiza una acometida frente a las injusticias de los Tratados de Libre Comercio, mientras al mismo tiempo es parte del CAFTA-DR y no ha realizado ni siquiera el planteamiento de renegociación (Briceño, 2011). Dicho fenómeno de «dualidad» es una de las caras de la problemática de las estructuras del ALBA que aún tiene limitaciones con la toma de decisiones colectivas que vinculen a todas las partes integrantes. Acá cabe rescatar que las transformaciones radicales y por tanto lo nuevo, no nacen de la noche a la mañana, sino que consisten en procesos llenos de avances, contradicciones y retrocesos que son propios de la dialéctica social.
Por último, a modo de conclusión, resulta pertinente dirigir el análisis hacia la contingencia del proceso; es decir, hacia las condiciones de posibilidad que abren el camino a la transformación de las realidades de Nuestra América. En ese sentido, el ALBA ha contribuido al debate sobre un modelo de integración propio de las realidades latinoamericanas y su memoria histórica [la nueva mirada], las cuales busca trascender, o sea busca abrir otras posibilidades de lo real. Asimismo, ha ayudado a la transformación, por medio de la politización y la organización de los pueblos que van decidiendo “sobre la marcha” las construcciones de otros mundos posibles, más justos, más democráticos y más solidarios.
Notas
[1] Para profundizar el tema ver La idea de América Latina: La herida colonial y la opción decolonial (2007) de Walter Mignolo, publicado por Gedisa.
[2] Para profundizar el tema de los acontecimientos y alcances concretos del proceso de integración alternativa del ALBA en cada uno de sus respectivos periodos, consultar: América Latina y el Caribe: ALBA: ¿Una nueva forma de Integración Regional? (2011) de Altmann, J. (Ed.), publicado por FLACSO.
Bibliografía
Briceño, J. (2011). El ALBA como propuesta de Integración Regional. En: Altmann, J. (Ed.). (2011). América Latina y el Caribe: ALBA: ¿Una nueva forma de Integración Regional? Buenos Aires: FLACSO.
Busso, H y Montes, A. (2007). Entrevista a Ramón Grosfoguel. Revista Polis de la Universidad de Los Lagos de Chile, 18 (1).
Dussel, E. (2006). 20 tesis de política. México: Siglo XXI.
Dussel, E. (2008). Marx y la modernidad: Conferencias de la Paz. Bolivia: Ediciones Rincón.
Espinosa, E. (2011). El ALBA: Teoría y práctica de la Integración Regional. En: Altmann, J. (Ed.). (2011). América Latina y el Caribe: ALBA: ¿Una nueva forma de Integración Regional? Buenos Aires: FLACSO.
Espinosa, E. (s/f). El ALBA: Un camino hacia el desarrollo. La Alternativa Bolivariana para América. Disponible en:  http://www.flacso.uh.cu/sitio_revista/num1/articulos/art_EEspin2.pdf.p17
Hinkelammert, F. (1991). Sacrificios humanos y sociedad occidental: Lucifer y la bestia. San José: DEI.
Katz, C. (2006). El rediseño de América Latina: ALCA, MERCOSUR y ALBA. Buenos Aires: Ediciones Luxemburg.
Mignolo, W. (2007). La idea de América Latina: La herida colonial y la opción decolonial. Barcelona: Gedisa.
Quijano, A y Wallerstein, I. (1992). A mericanidad como concepto , o las Américas en el sistema- mundo moderno. Revista Internacional de Ciencias Sociales, 134 (1), 549-556.
Silva, C y Martins, C. (Coord.).(2013). Nuevos Escenarios para la Integración en América Latina. Santiago de Chile: CLACSO.
Žižek, S. (2008). En defensa de causas perdidas. Madrid: Akal.  
Mauricio Sandoval Cordero. Estudiante de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica 

FUENTE ORIGINAL REBELION.ORG:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=176580&titular=alba:-la-contingencia-del-proceso-de-integraci%F3n-alternativa-de-nuestra-am%E9rica-

El BID, el Banco Mundial y los desafíos para el Banco del Sur


Lucas Castiglioni
FISyP


En las últimas semanas se han producido hechos que visibilizan la estrategia de la banca internacional y nacional en América Latina. El reciente préstamo del Banco Mundial (BM) a la Argentina, el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar la Iniciativa para Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) y la última Cumbre Multilatina auspiciada por el BID, la Corporación Andina de Fomento (CAF) y otros organismos, nos invitan a reflexionar sobre el rol de estos organismos internacionales y la dinámica política de Nuestra América.
Financiamiento de las instituciones tradicionales
En la agenda política diseñada para el viaje del Ministro de Economía de Argentina Hernán Lorenzino a Washington a principios de octubre, se encontraban la negociación con el CIADI y los fondos buitres, reuniones plenarias de Bretton Woods y la reunión de ministros de economía del G20. Una de las definiciones de la gira en Washington fue el otorgamiento a la Argentina de un préstamo del Banco Mundial por 3.000 millones dólares. El acuerdo se incluyó en la negociación de la “Alianza Estratégica 2014/2016” destinada a las áreas de salud, protección social, infraestructura y medio ambiente [i].
Por otro lado, el 30 de octubre se anunció un nuevo préstamo del BID por 300 millones de dólares destinados a obras de infraestructura. Dicho paquete complementa los Programas de Infraestructura Vial del Norte Grande I y II, aprobados en 2007 y 2012, respectivamente, y también busca contribuir a una mayor integración territorial y regional de esa zona de Argentina.[ii] Estos préstamos se inscriben en los programas de financiamiento del IIRSA de los megaproyectos de infraestructura regional.
El tercer hecho de octubre mencionado es el reciente Foro Multilatina [iii] organizado por la Corporación América Economía, revista del establishment latinoamericano [iv], el cual congregó a CEOs de Empresas Transnacionales, representantes de la banca privada y pública y funcionarios de distintos países. La Cumbre tuvo como eje central el proceso de internacionalización de las empresas de la región y la política de financiamiento de los bancos multilaterales y nacionales. Como bien resalta el mismo informe del BID, el proceso de transnacionalización se produjo en el contexto de implementación del programa neoliberal: “Para muchas multilatinas, su exploración empezó en la década de los 90 con la liberalización económica cuando, para entonces, el término multinacional sólo hacía referencia a compañías europeas o norteamericanas y el concepto multilatina ni existía. Diez años después, cerca de la mitad de las empresas más grandes de América Latina era de la región. Ahora, el 75% de las 500 principales empresas en Latinoamérica son de la región, y el número de las compañías en la lista Fortune 500 ha pasado de 5 a 12” (BID [v]).
Asimismo el BID identifica cuatro líneas de trabajo para estas empresas: 1. P royectos de infraestructura y logística; 2. El sector bancario (“los bancos, de hecho, fueron las primeras multilatinas y cada vez más son motores de innovación financiera” según el BID); 3. Proyectos de expansión en el mercado de consumo ; 4. E mpresas de manufactura (“donde priorizamos aquellas compañías innovadoras que usen tecnologías verdes y generen empleos de alta calidad, como el apoyo a la brasileña Camargo Correa” dice el informe del BID).
Significados de la política de financiamiento
Estos tres recientes anuncios develan por un lado: el rol de los organismos financieros internacionales tradicionales en el diseño geoestratégico de América Latina, la política de financiamiento a proyectos de infraestructura y la articulación de los instituciones financieras con los procesos de transnacionalización de las empresas de la región.
Los organismos financieros tradicionales (regionales como internacionales) se vieron fortalecidos por decisiones políticas de los Estados de la región y principalmente por disposiciones del G20 en pos de re-legitimar y re-capitalizar dichas instituciones.
El financiamiento de los proyectos de infraestructura incluidos en el programa de la IIRSA es reflejo de la actual política geo-estratégica del imperio hacia América Latina. Como bien concluye Juan Fal en su estudio sobre el Banco Mundial y Argentina [vi], en los últimos 20 años el BM, como órgano ejecutor de la política de Estados Unidos para América Latina, sólo en Argentina ha financiado 24 proyectos por un monto de 4.411 millones dólares destinados a llevar a cabo el control territorial, social y biológico argentino y, de este modo, consolidar una plataforma agroexportadora.
La articulación entre instituciones financieras y la internacionalización de grandes empresas de la región expresan los procesos de concentración y centralización del capital productivo, como explica Rodrigo Avendaño [vii]. Este proceso de formación de grandes empresas transnacionales que operan en la región, denominadas Translatinas, se ven potenciado por el accionar de la banca multilateral de desarrollo (como el BID) y también por la banca nacional de desarrollo, como es el caso del banco más grande de la región: El Banco de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES). El BNDES marca en sus objetivos y tiene una línea de crédito especial destinada a fomentar la estrategia de internacionalización de las empresas del Brasil [viii].
Los desafíos para la banca de desarrollo de nuevo tipo, el Banco del Sur
En mayo de 2013 se llevó a cabo la primera reunión del Consejo de Ministros del Banco del Sur. La misma significa un paso previo a la entrada en funcionamiento de una institución planteada como clave en la integración regional de América del Sur. En el marco del programa de la Nueva Arquitectura Financiera Regional, se postula la creación de una banca de desarrollo de nuevo tipo en oposición a los Bancos de Desarrollo tradicionales (como el Banco Mundial y el BID) y a la vieja arquitectura financiera internacional en general (FMI, Banco Mundial y la propuesta del g20). Como banco de desarrollo de nuevo tipo se postula crear una institución con objetivos diferentes, sin el otorgamiento de préstamos con condicionamientos de política nacionales, regido interiormente por el sistema de representación de un país = un voto, la ampliación de los sujetos de financiamiento (incluyendo cooperativas y pueblos originarios) y con la misión de fortalecer los lazos entre los pueblos de la región en el marco de un nuevo regionalismo estratégico.
Si bien estas características se encuentran marcadas en los documentos oficiales del Banco del Sur (el Acta Fundacional de 2007 y el Convenio Constitutivo de 2009), el hecho de que el organismo aún no esté en funcionamiento genera ciertos interrogantes: ¿Qué debe financiar la banca de desarrollo de nuevo tipo? ¿Cuál será el peso del Banco del Sur en la integración regional? Considerando que la estrategia de consolidación del proyecto hegemónico financiado por la banca tradicional, como puede verse en los tres casos anteriormente citados, el desafío del Banco del Sur y de los pueblos de la región será el de construir mecanismos de cooperación e integración alternativos que fortalezcan la soberanía popular de Nuestra América.
Notas:

[i] Gacetilla de prensa del Ministerio de Economía 10/8/2013 http://www.mecon.gov.ar/wp-content/uploads/2013/10/gacetilla2.pdf
[ii] Gacetilla de prensa del Ministerio de Economía 30/8/2013 http://www.mecon.gov.ar/wp-content/uploads/2013/10/GACETILLA-30-10-13.pdf
[iii] Foro Multilatinas http://www.foromultilatinas.com/programa.php
[iv] Según el sitio oficial, la revista fue creada con la misión de ser “líderes en información sobre América Latina para los tomadores de decisión, líderes de opinión, ejecutivos y empresarios de la región”http://corp.americaeconomia.com/quienes-somos/mision-vision-valores
[v] “El BID y las Multilatinas: Promoviendo el liderazgo y la innovación” http://blogs.iadb.org/sectorprivado/2013/10/19/el-bid-y-las-multilatinas-promoviendo-el-liderazgo-y-la-innovacion/
[vi] Fal, Juan 2013 “Las operaciones del Banco Mundial en Argentina: Injerencia en el sector agrícola” Revista Periferias (Buenos Aires: FISyP) Nº 21
[vii] Avendaño, Rodrigo 2011 “Empresas translatinas en expansión: un análisis de sus dimensiones y características en las décadas de 1990 y 2000”, en Contribuciones a la Economía, http://www.eumed.net/ce/2011a/
[viii] Como bien detalla el sitio oficial del banco en http://www.bndes.gov.br/SiteBNDES/bndes/bndes_es/Institucional/BNDES_Internacional/internacionalizacion.html

Fuente: http://fisyp.org.ar/article/el-bid-el-banco-mundial-y-los-desafios-para-el-ban/

viernes, 8 de noviembre de 2013

Seguridad alimentaria frente a transgénicos



Agricultores,plataformas ciudadanas y organizaciones de la sociedad civil celebraron hace unas semanas la decisión de Monsanto de retirar las solicitudes de comercialización en la Unión Europea de sus semillas genéticamente modificadas. Tras enfrentarse a sus protestas y a interminables trabas burocráticas, la multinacional líder en producción de organismos genéticamente modificados (OGM) se encontró también con la oposición de la Comisión Europea, recelosa ante los riesgos que esta práctica puede suponer para la salud y el medio ambiente. Y es que muchas de las semillas que Monsanto planeaba exportar tienen modificaciones genéticas que les permiten resistir a los herbicidas convencionales. Su cultivo conlleva un uso mayor de herbicidas y más potentes, que a menudo también son comercializados por la propia multinacional. Además, las semillas transgénicas no permiten su reproducción y se han de adquirir nuevas antes de cada cosecha, lo que supone un enorme gasto que no termina de convencer a los agricultores a pesar de su delicada situación.
Lo cierto es que los transgénicos nunca han arraigado en Europa. En los últimos años, Hungría ha destruido campos de maíz genéticamente modificado; Grecia y Alemania han prohibido estos cultivos, y Francia ha vetado el uso de cualquier semilla modificada. Se calcula que en el mundo hay 170 millones de hectáreas plantadas con OGM y que apenas 100 mil se encuentran en Europa. La mayoría de ellas se ubican en España, el único país de la Unión Europeaque cultiva transgénicos a gran escala, según Greenpeace, con el 90 por ciento del maíz modificado.


Monsanto, que entró a España en 1970, ha conseguido renovar la exportación del maíz MON-810 a pesar de la decisión de la Comisión Europea. La laxitud de la legislación española, la falta de un plan agrícola claro y el apoyo ciego del gobierno, demuestran la estrecha relación entre el país y la poderosa multinacional. Blanca Ruibal, responsable de agricultura de la organización no gubernamental Amigos de la Tierra, advierte que el 67 por ciento de los experimentos con transgénicos que se realizan al aire libre en Europa tienen lugar en España: “existe una gran opacidad en torno a estas prácticas. Nunca se sabe dónde están ubicados los cultivos experimentales a pesar de que hay una sentencia del Tribunal Europeo de Justicia que obliga a los gobiernos a comunicar dónde se encuentran. En España se oculta la información”.


Cuando Monsanto u otras empresas solicitan realizar experimentos al aire libre para probar sus productos, la mayoría de los países europeos se niega. España no, lo que lo ha convertido en un laboratorio perfecto. Tal es la docilidad del Estado español que Estados Unidos le presionaba y utilizaba para que favoreciese en Bruselas, Bélgica, la introducción de los transgénicos, como desvelan unos cables diplomáticos revelados por WikiLeaks.

Una de las tesis más esgrimidas por las compañías que comercializan con organismos modificados es que su uso puede contribuir a combatir la escasez de alimentos en el planeta. El multimillonario fundador de Microsoft y accionista de Monsanto, Bill Gates, llegó a afirmar que los cultivos transgénicos son la solución para acabar con el hambre en el mundo: un argumento que no se sostiene cuando vemos que la mayor parte de los OGM que se comercializan no se destinan a la alimentación, sino a la producción de piensos para animales.


En Argentina, principal productora de soya del mundo, más del 90 por ciento de la producción es transgénica, repartida en más de 19 millones de hectáreas de monocultivo que antes se dedicaban al ganado, a verduras y hortalizas. Miles de campesinos empobrecidos que antes vivían de labrar la tierra han emigrado con sus familias desde que Monsanto se estableció allí.

Lo mismo sucedió en India con el algodón, o en Kenia, donde una variedad de boniato transgénico introducido por Monsanto resultó ser menos productivo que el boniato convencional.

La información está derribando los muros de las oligarquías empresariales y permite conocer las consecuencias de los transgénicos para la salud y el medio ambiente. La decisión de la Unión Europea viene precedida de masivas movilizaciones en México, Argentina, Chile o Puerto Rico, protagonizadas por una ciudadanía organizada e informada que denuncia un abuso que atenta directamente contra la soberanía alimentaria, una línea roja que nunca se debió sobrepasar en favor de beneficios económicos privados.

Fuente
  http://crisis-sistemica-global.blogspot.com/2013/10/seguridad-alimentaria-frente.html#.Un0EbCfcrGh

jueves, 7 de noviembre de 2013

Paraguay Rebelión popular única salida al extractivismo neoliberal en marcha




La nueva fase del neoliberalismo del gran capital financiero especulativo busca controlar los territorios comunitario bajo el plan de amenaza, criminalización, chantaje policial, militar, judicial, es decir todo el aparato represivo estadal como garante y protector de las transnacional para cumplir sus objetivos de privatizar la riqueza y maximizar la pobreza. Estas practica muy conocido en Latino América tanto en sus estrategia y graves consecuencia en lo social, político, económico, ambiental siguen buscando reagrupar fuerza en la región a través de gobierno autoritario y pro imperialista.  

En caso de Paraguay  el  extractivismo neoliberal  es la que siguen marcando las pautas política, económica, donde se blinda jurídicamente con el proyecto de la ley de responsabilidad fiscal, ley de alianza publico privado, acuerdos de libres mercado, la promulgación del decreto 453 donde el ejecutivo somete a su estricto control las funciones de la secretaria del ambiente SEAN; esto van a permitir autorizar la deforestación total de la región oriental y occidental de los pocos bosques que se quedan, dragado de ríos sin estudio de impacto ambiental, fumigaciones aéreas sin ninguna restricción, es decir garantizar luz verde a los llamado inversionista privado apoderándose de los territorios campesina e indígena del país y terminar de destruir totalmente la biodiversidad existente.  

Horacio Cartes empuja su nuevo rumbo Paraguay en complicidad de los tres poderes del estado bajo presión y tutelaje de gobierno secreto compuesto por poderes facticos como: transnacional del agronegocio que está ligado a capital financiero especulativo internacional, ganaderos, latifundista, dueños de servicio de la comunicación, red de contrabando incluido narcotráfico internacional.

Estas doctrina de saqueo en Paraguay de nada es nuevo, como también la lucha y resistencia por la vida y la  dignidad no es nada nuevo, la rebelión popular  de los campesinos y campesinas en contra de la utilización de armas químicas como el caso de la fumigación de comunidades de Tava Jopoi, Canindeyú es un ejemplo donde pobladores campesino y campesina en asamblea populares la Federación Nacional Campesina  FNC se pone al frente de la luchas para impedir el desplazamiento forzoso de sus territorio y defender la vida.  

La resistencia a las fumigaciones se presenta en varias localidades del país, donde la acciones se repite: fiscalía y policías protegiendo las maquinarias fumigadoras, y por el otro lado, pobladores que con sus cuerpos, honditas, machetes y garrotes de madera se oponen a la invasión criminal y se niega abandonar sus tierras, este modelo por su naturaleza es perverso y genera polarización social y económica y eso se traduce en luchas y rebelión popular por la vida como la única garantía para detener un nuevo proyecto extractivista neoliberal de saqueo y muerte.  Por otro lado el impacto social ya empezó a reflejar en movilizaciones permanente transportista en huelga de hambre y crucificado reclamando sus derechos,  sin embargo el gobierno no aprobó la cancelación de subsidios haciendo inevitable la suba del pasaje en el 2014 según manifestado por ministros de obras públicas y comunicaciones, igual situación viven los profesores el gobierno declaro oficialmente que no hay recurso para garantizar la educación y enseñanza pública, los gastos de exoneración en el cobro de matriculas, exámenes, tramites y expedición de titulo, jubilaciones entre otros. Estas realidades lo llevaron a una larga marcha y luchas permanentes a los maestros agremiados en la Organización de Trabajadores de la Educación OTEP y a la Federación de Educadores del Paraguay FEP improvisando una aula de clase en frente del ministerio de educación, esta huelga y reclamo la repuestas que dieron el ministerio de educación a los reclamos es la de descontar sus sueldo a mas de 18 mil maestros por adherir a la huelga general.

Toda esta realidad es reflejo y resultado de una política anti popular  y pro transnacional privatizador en marcha, la gravedad y efecto solo empieza a sentirse, detenerla se requiere de claridad en la estrategia política con mucha unidad en los interés populares defendiendo la vida y territorios soberano con ejemplo vivo de resistencia y rebeliones populares.  


Del Rosario Iganacio Denis Ingeniero Agroecologico graduado en el Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)
Notas

Cambio climático y desplazados ambientales





FUHEM Ecosocial


A finales de 2010 informaba el New York Times que, tras cuatro años consecutivos de sequía, la más grave de los últimos 40 años, el corazón agrícola de Siria y las zonas vecinas de Irak se enfrentaban a una situación muy grave: «[l]os antiguos sistemas de riego se han desmoronado, las fuentes de aguas subterráneas se han secado y cientos de aldeas han sido abandonadas a medida que las tierras de labor se convertían en superficies desérticas cuarteadas y morían los animales. Las tormentas de arena son cada vez más habituales y alrededor de los pueblos y ciudades más grandes de Siria e Irak se han levantado inmensas ciudades de tiendas, en las que viven los agricultores arruinados y sus familias». [2]
La principal zona afectada por la falta de lluvias es el nordeste de Siria, que produce el 75% de la cosecha total de trigo. El Informe de evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres del año 2011, publicado por las Naciones Unidas, señala que cerca del 75% de los hogares que dependen de la agricultura en el nordeste del país ha sufrido pérdidas totales de sus cosechas desde que comenzó la sequía. El sector agrícola de Siria representaba el 40% del empleo total y el 25% del producto interior bruto del país antes de la sequía. Entre dos y tres millones de personas se han visto condenadas a una pobreza extrema ante la falta de ingresos de sus cultivos y han tenido que vender su ganado a un precio un 60 ó 70% inferior a su coste. La cabaña ganadera de Siria ha quedado diezmada, pasando de 21 millones a entre 14 y 16 millones de cabezas de ganado. Esta calamidad ha sido provocada por una serie de factores, que incluyen el cambio climático, la sobreexplotación de las aguas subterráneas debida a las subvenciones para cultivos que consumen grandes cantidades de agua (algodón y trigo), unos sistemas de riego ineficientes y el sobrepastoreo. [3]
La sequía ha provocado el éxodo de cientos de miles de personas de las zonas rurales hacia núcleos urbanos. Las ciudades de Siria padecían ya tensiones económicas, debidas en parte a la llegada de refugiados de Irak tras la invasión de 2003. Un creciente número de personas indigentes se encuentra ahora en situación de intensa competencia por unos recursos y unos puestos de trabajo escasos. Francesco Femia y Caitlin Werrell, del Center for Climate and Security, escriben que «las comunidades rurales desafectas han desempeñado un destacado papel en el movimiento sirio de oposición, en comparación con otros países de la primavera árabe. El pueblo agrícola rural de Dara’a, afectado con especial dureza por cinco años de sequía y de escasez hídrica, sin apenas apoyo del régimen de al-Assad, fue efectivamente el germen de las protestas del movimiento de oposición en sus primeros tiempos [en 2011]». [4]
La experiencia de Siria sugiere que las tensiones ambientales y de recursos, incluido el cambio climático, podrían convertirse en una importante causa de desplazamientos. Aunque el profundo descontento popular tras décadas de gobierno represivo constituye indudablemente uno de los motivos de la guerra civil de Siria, las tensiones generadas por las alteraciones climáticas han añadido leña al fuego. Y esta es precisamente la cuestión importante: las repercusiones de la degradación ambiental no suceden en el vacío, sino que interactúan con toda una serie de tensiones y problemas sociales preexistentes en un auténtico hervidero.
Impactos climáticos
A pesar de la intención declarada por los gobiernos de limitar el incremento del calentamiento global a 2ºcentígrados, siguen sin adoptar políticas para lograr este objetivo. Un nuevo informe del Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics advierte que en muchas regiones las consecuencias serán de dimensiones cataclísmicas, con olas de calor, inundaciones en ciudades costeras, agravamiento de la escasez de agua, crecientes riesgos para la producción de alimentos, mayor intensidad de los huracanes tropicales y una pérdida irreversible de biodiversidad sin precedentes. [5]
A medida que las repercusiones de la desestabilización climática empiecen a dejarse sentir en todo el mundo, un interrogante clave es cómo se traducirán los cambios físicos en cambios sociales y económicos, que a su vez pueden obligar a la gente a abandonar sus hogares, bien sea temporalmente o para siempre. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático advertía ya en 1990 que «el mayor impacto individual del cambio climático podrían ser las migraciones humanas», lo que significa millones de personas desplazadas por la erosión litoral, la inundación costera y las graves sequías. Pero las dinámicas e interacciones concretas variarán, sin duda, de unas regiones a otras, con consecuencias más graves en unas zonas y mayor resiliencia y adaptabilidad en otras, además de respuestas políticas divergentes. [6]
Un clima y un estrés hídrico más extremos y la pérdida de tierras pueden minar la habitabilidad, seguridad alimentaria y viabilidad económica de un territorio. Es posible que algunas comunidades, regiones o países afectados sean capaces de hacer frente a las tensiones mediante cultivos resistentes a la sequía, una diversificación económica y otras medidas de adaptación. Pero también es posible que la gente sienta la necesidad de emigrar, como estrategia para hacer frente al problema o como fruto de la desesperación.
Clima extremo y habitabilidad. El ritmo al que acontecen los desastres se acelerará probablemente en un mundo más cálido, aunque se desconoce todavía su frecuencia e intensidad exacta. La revista Scientific American publicaba en un artículo de 2011 que la frecuencia de los desastres naturales ha aumentado ya un 42% desde la década de los años ochenta, y que la proporción de estos episodios relacionados con el clima ha aumentado del 50 al 82%. [7]
Los fenómenos que se desatan con rapidez, como las inundaciones y los huracanes, afectan a la población de forma distinta que los procesos más graduales como la sequía, la desertificación y la subida del nivel del mar. La intensidad y la frecuencia de los desastres pueden tener también repercusiones diferentes. Los movimientos poblacionales en respuesta a los desastres pueden variar enormemente en su duración, características y destino.
Se considera que los desastres meteorológicos extremos provocan normalmente desplazamientos temporales y a corta distancia, tras los cuales las comunidades afectadas regresan para reconstruir sus hogares una vez que ha remitido el huracán o las inundaciones. [8] Sin embargo, experiencias como las ocurridas tras el huracán Katrina en Estados Unidos sugieren que en algunos casos los desplazamientos pueden ser permanentes. La población de Nueva Orleáns descendió entre 2005 y 2010 un 24,5%, más de 120.000 personas. [9]
Estrés hídrico y seguridad alimentaria.   Unos patrones de precipitaciones cambiantes, unas lluvias más irregulares y unas sequías más graves debidas al calentamiento global se traducen en fluctuaciones de la disponibilidad de agua, con impactos potencialmente muy graves para la agricultura.
Hace más de una década los científicos advirtieron que los procesos de desertificación están poniendo en riesgo de expulsión de las tierras que habitan a una población estimada en 135 millones de personas en todo el mundo. [10] El creciente estrés hídrico en algunas zonas se agravará también por los efectos de la intrusión salina en zonas costeras debido a la subida del nivel del mar, la fusión de los glaciares en regiones como el Himalaya y los Andes y la alteración de los ciclos monzónicos. La escasez de agua podría afectar para 2020 a una población de entre 75 a 250 millones de personas en África y para 2050 a más de 1.000 millones de personas en Asia. [11]
En 2012, la sequía devastó los cultivos en todo el mundo, incluyendo a productores importantes como Estados Unidos, Argentina, Brasil, Australia, la India y Rusia. [12] La Organización Meteorológica Mundial afirmaba en agosto 2012 que «se prevé que el cambio climático aumente la frecuencia, la intensidad y la duración de las sequías, con impactos en muchos sectores, en particular la alimentación, el agua y la energía». [13] En un mundo donde la temperatura media haya subido 4º centígrados, se estima que los rendimientos de los alimentos básicos caerán masivamente en gran parte del África subsahariana, y que más de la tercera parte de las tierras de cultivo actuales del este y del sur africano se volverán probablemente inadecuadas para el cultivo. [14]
Unos rendimientos más bajos, una temporada de cultivo más corta o la pérdida total de las cosechas amenazan la seguridad alimentaria de muchos millones de personas y ponen en peligro los ingresos agrícolas de los hogares en las zonas rurales.
Las repercusiones del cambio climático se reflejarán en unos precios alimentarios al alza, tanto con subidas repentinas como con incrementos más graduales y a largo plazo. Durante la pasada década los precios han subido ya de forma constante, registrando dos subidas súbitas muy acusadas (véase gráfico 1). Un estudio reciente del New England Complex Systems Institute sostiene que los precios de los alimentos constituyen un factor clave detonante de agitación social. La vulnerabilidad de las poblaciones a las tendencias mundiales de los precios de los alimentos ha aumentado debido a la dependencia de muchos países pobres del sistema alimentario mundial y a la capacidad limitada de la oferta local para amortiguar sus impactos. En la medida en que los gobiernos son incapaces de garantizar la seguridad alimentaria de la población, se resiente su legitimidad y las protestas subsiguientes podrían convertirse en vehículo para expresar el descontento de toda una serie de otros problemas. Cuando en 2008 se dispararon por primera vez los precios se produjeron más de 60 revueltas alimentarias en 30 países diferentes. El vertiginoso aumento de precios a finales de 2010 y principios de 2011 coincidió nuevamente con el estallido de revueltas alimentarias, incluidas las de los países de la primavera árabe. Independientemente de las subidas repentinas de precios, su constante tendencia al alza durante la pasada década puede ser un indicador de más agitaciones e inestabilidad futuras.
Subida del nivel del mar y pérdida de tierras. Pequeños estados isleños como las Maldivas en el océano Índico y Tuvalu en el Pacífico podrían quedar sumergidos completamente a medida que suben las aguas marinas. Y más de 600 millones de personas en todo el mundo viven en deltas fluviales y otras zonas bajas costeras. [15] El Gobierno de Bangladesh advierte de que más de 20 millones de sus habitantes podrían verse obligados a trasladarse debido a una combinación de la subida del nivel del mar y creciente número de ciclones y de marejadas ciclónicas. [16] Los modelos sugieren que 40 millones de personas podrían verse desplazadas en la India por una subida de 1 metro del nivel del mar. Una subida similar podría desplazar eventualmente a más de 7 millones de habitantes en el delta del Mekong de Vietnam, y un ascenso de las aguas de 2 metros podría duplicar esta cifra y afectar a la mitad de la población de este delta. [17]

La subida del nivel del mar tendrá posiblemente unas repercusiones más graduales que los fenómenos meteorológicos extremos, pero su impacto es irreversible. Las aguas de una inundación se retiran con el tiempo, pero en un mundo que se está calentando el mar no vuelve a niveles más bajos. Los desplazamientos provocados serán, por tanto, permanentes.
Trasladarse o no
Todavía existe un enérgico debate sobre si el cambio climático provocará un enorme aumento de los movimientos de población. La Organización Internacional para las Migraciones señala con razón que «no siempre se producen migraciones, pues la población más vulnerable puede carecer de medios para emigrar». En las regiones donde se producen movimientos poblacionales inducidos por el clima, éstos pueden considerarse como falta de adaptación (es decir, reflejo de la vulnerabilidad y falta de resiliencia de la población, y por tanto una respuesta más parecida a la de los refugiados), o como una estrategia de respuesta (un esfuerzo para diversificar las fuentes de ingresos y aumentar la resiliencia). No obstante, para trasladarse las personas necesitan recursos financieros y pueden necesitar acceder a redes sociales que faciliten su movilidad y que posiblemente les proporcionen asistencia en su lugar de destino. Sin este tipo de medios, la gente puede verse obligada a quedarse donde habita independientemente de las condiciones existentes. Por supuesto, el que la gente no se desplace no significa que no se sufran impactos negativos. [18]
El punto de vista convencional considera que las migraciones seguirán siendo una válvula de escape que permitirá a las personas y a las comunidades hacer frente a situaciones difíciles, incluso en un mundo en proceso de calentamiento. Indudablemente, la resiliencia y la adaptabilidad de las personas no debería subestimarse, pero es improbable que el pasado pueda ser un prólogo de la situación venidera; por tanto, esta afirmación puede ser excesivamente optimista por varias razones que se enumeran a continuación.
Primero, las repercusiones de un sistema climático desestabilizado −con episodios desastrosos más frecuentes y potentes− no tienen ningún precedente significativo en la historia de la humanidad.
Segundo, probablemente las sociedades no estarán expuestas a un sólo impacto, sino que experimentarán simultáneamente distintos tipos de impactos −por ejemplo, inundaciones y sequías−, con la posibilidad de que se produzcan efectos en cascada y de bucles de realimentación imprevistos. Es posible que un número de personas mucho mayor que en la actualidad sienta la necesidad de trasladarse. [19]
Tercero, unas poblaciones más numerosas en movimiento limitarán las posibilidades de adaptación a medida que más personas compitan entre sí y con las comunidades que les acogen por las mismas oportunidades, empleos, recursos y servicios.
Cuarto, en las zonas receptoras también puede reducirse notablemente la voluntad de acoger la llegada de más gente, una respuesta ya evidente en todo el mundo en las circunstancias actuales.
Quinto, los patrones de migración pueden pasar a ser más estables y menos temporales. Por ejemplo, unos impactos graves del cambio climático podrían alterar patrones tradicionales de movilidad estacional. El nomadismo de los pastores para hacer frente a las sequías en el África subsahariana ya está siendo afectado por unas condiciones ambientales cambiantes muy rápidamente. Y en Bangladesh, el movimiento tradicional entre distintos chars (islotes de arena y de limo en el delta del río Padma y en la bahía de Bengala que albergan a más de 5 millones de personas) se está viendo alterado por crecidas súbitas cada vez más frecuentes e intensas. [20]
De la misma manera, los cultivadores vietnamitas de arroz que migraban estacionalmente a las ciudades durante la época de inundaciones para diversificar sus ingresos se han visto obligados recientemente a asentarse allí permanentemente debido a las grandes inundaciones que han destruido su medio de vida rural. Y las comunidades que viven a lo largo del río Zambeze y el Limpopo en Mozambique tradicionalmente se movían periódicamente fuera de la llanura fluvial para evitar las inundaciones. Sin embargo, tras las catastróficas inundaciones del 2000, 2001 y 2007 el gobierno animó a los habitantes de esta región a mudarse de forma permanente. La población reasentada carece, sin embargo, de medios de sustento; con una fuerte dependencia de la ayuda, posiblemente tengan que considerar trasladarse a la nueva capital, Maputo, o a la vecina Sudáfrica. [21]
Nuevas categorías y controversias
Entre los diversos grupos de personas que dejan su hogar por diversas razones hay algunas categorías bien definidas. La legislación internacional otorga reconocimiento a los refugiados internacionales, aunque los gobiernos no siempre cumplen con sus responsabilidades. Por el contrario, las personas que se desplazan en el interior de un país disfrutan de mucha menos protección, o, en ocasiones, de ninguna. Ha habido intentos de dar mayor visibilidad a grupos adicionales de población desplazada −personas desarraigadas por riesgos naturales y por proyectos de desarrollo−, pero éstos suelen seguir a merced de la ayuda humanitaria ad hoc, y eso cuando reciben algún tipo de ayuda. [22]
Algunos investigadores llevan años proponiendo que es preciso que la comunidad mundial establezca nuevas categorías de poblaciones migrantes, pues las antiguas categorías no recogen adecuadamente las razonas complejas por las que se traslada la gente y cómo se mueve. En los años setenta fue propuesto el término refugiado ambiental, pero no rebasó de círculos muy restringidos hasta el informe redactado por Essam El-Hinnawi en 1985 para el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas. [23]
La aparición de esta nueva terminología ha generado un fuerte debate. Algunos analistas afirman que la categoría de refugiados −definidos jurídicamente como personas que huyen de persecuciones y que carecen de protección en su propio país− no debiera ser enturbiada por otros factores como la degradación ambiental. Hasta cierto punto esto refleja el hecho de que los estudios migratorios han ignorado esencialmente los factores ambientales hasta hace poco. [24]
Al margen de la categoría de refugiados, no existe una definición consensuada –ni, lo que tiene más importancia, jurídicamente vinculante− para otros grupos de personas en movimiento. La definición de personas desplazadas en el interior de un país tiene un cierto reconocimiento de facto en las directrices adoptadas por las Naciones Unidas. Pero términos como refugiados ambientales y emigrantes ambientales son totalmente informales y cuestionados. [25]
La distinción entre modalidades forzadas y voluntarias de movimientos de población sigue siendo clave para la legislación internacional y las políticas gubernamentales. El hecho de que no exista un reconocimiento oficial para nuevas categorías de personas desplazadas limita la capacidad mundial para afrontar adecuadamente esta situación.
Es fundamental que los expertos en migraciones, refugiados y medio ambiente dialoguen entre sí con una mentalidad abierta para comprender mejor las dinámicas y para generar un debate más productivo sobre las políticas posibles.
Resiliencia y adaptación
La resiliencia es un factor clave para determinar si la vulnerabilidad de una población la apremia a la huida. Los pobres están más expuestos habitualmente a los peligros ambientales. La marginación social les obliga a vivir con frecuencia en lugares de riesgo: laderas con fuerte pendiente con probabilidades de sufrir deslizamientos de tierra, zonas bajas susceptibles de inundación o zonas costeras que han sido despojadas de sus barreras protectoras naturales (humedales, manglares y arrecifes de coral). Y es frecuente que tengan una capacidad limitada para enfrentarse a estos problemas, ya que a menudo carecen de los recursos económicos y de las redes familiares u otras conexiones necesarias para emigrar. [26]
La vulnerabilidad puede mitigarse con las medidas de adaptación: sistemas de alerta temprana sobre desastres y hambrunas, diversificación de los medios de subsistencia, cultivos resistentes a la sequía, restauración de ecosistemas, infraestructuras de defensa contra inundaciones, seguros de cultivos y otras medidas. Pero una ayuda de emergencia y recuperación adecuada puede significar que la gente permanezca o se vea obligada a marcharse incluso tras las inundaciones y los huracanes. El grado de resiliencia está en función también de la capacidad económica general, de la diversificación para reducir la dependencia de un sólo recurso económico o de varios, de las presiones demográficas, de las estructuras de gobernanza, de un buen liderazgo y de la cohesión social y política.
Aunque es importante indudablemente actualizar los convenios y categorías legales mundiales aplicables a los refugiados y cerrar la dilatada brecha de protección existente, sigue siendo fundamental intentar evitar tantos daños como sea posible a los sistemas naturales de la Tierra. Deberá concederse mucha mayor prioridad y urgencia a la mitigación, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y minimizar otras agresiones humanas a la naturaleza. La adaptación tiene unos límites y, para ser eficaz, debe ser ejecutada ahora, antes de que se manifiesten las consecuencias más graves de la inestabilidad climática, y no después.
Los activistas por las cuestiones climáticas llevan mucho tiempo insistiendo en que la adopción de políticas debiera estar guiada por la ciencia. Cada vez se hace más evidente, sin embargo, a medida que pasa el tiempo, que el mayor reto para la humanidad puede que no sea dominar las complejidades de la ciencia del clima, sino responder a los interrogantes mucho más molestos de cómo funcionan los sistemas políticos y por qué se resisten de tal modo a escuchar las señales de alarma de la ciencia.
Si no logramos que nuestros sistemas políticos presten atención a los problemas del cambio climático, tendremos que aprender a hacer frente a desplazamientos masivos de la población durante las próximas décadas.







[1] Este texto es una síntesis del capítulo 31 de La Situación del Mundo 2013: ¿Es aún posible lograr la sostenibilidad?, publicado por FUHEM Ecosocial e Icaria y disponible en nuestra librería virtual .
[2] Robert F. Worth, «Earth Is Parched Where Syrian Farms Thrived», New York Times, 13 de octubre de 2010.
[3] Ibid. ; Wadid Erian, Bassem Katlan y Ouldbdey Babah, «Drought Vulnerability in the Arab Region: Special Case Study: Syria», colaboración en Global Assessment Report on Disaster Risk Reduction 2011, 2010; Francesco Femia y Caitlin Werrell, «Syria: Climate Change, Drought and Social Unrest» (blog), Center for Climate and Security, 29 de febrero de 2012.
[4] Femia y Werrell, op. cit. En nota 3.
[5] Potsdam Institute for Climate Impact Research and Climate Analytics, Turn Down the Heat: Why a 4°C Warmer World Must Be Avoided, Banco Mundial, Washington D.C., 2012.
[6] Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, First Assessment Report, Cambridge University Press, Cambridge (Reino Unido), 1990, p. 20.
[7] Alex de Sherbinin, Koko Warner y Charles Ehrhart, «Casualties of Climate Change: Sea-level Rises Could Displace Tens of Millions», Scientific American, enero de 2011.
[8] Frank Laczko y Christine Aghazarm, eds., Migration, Environment and Climate Change: Assessing the Evidence, Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Ginebra, 2009, p. 23.
[9] Susan L. Cutter, «CSI: The Katrina Exodus», Foresight Project, Migration and Global Environmental Change, Gobierno del Reino Unido, octubre de 2011, p. 6.
[10] « Declaración de Almería sobre Desertificación y Migraciones», Simposio Internacional sobre Desertificación y Migraciones, 9–11 de febrero de 1994, Almería, España.
[11] Vikram Odedra Kolmannskog, Future Flood of Refugees: A Comment on Climate Change, Conflict and Forced Migration , Norwegian Refugee Council, Oslo, 2008, p. 15.
[12] Vikas Bajaj, «Crops in India Wilt in a Weak Monsoon Season», New York Times, 3 de septiembre de 2012.
[13] Organización Meteorológica Mundial, «With Drought Intensifying Worldwide, UN Calls for Integrated Climate Policies», UN News, 21 de agosto de 2012.
[14] Actionaid et al., Into Unknown Territory: The Limits to Adaptation and Reality of Loss and Damage from Climate Impacts, Bonn, 2012, p. 7.
[15] Kolmannskog, op. cit. nota 11, p. 16.
[16] Actionaid et al., op. cit. nota 14, p. 9
[17] De Sherbinin, Warner y Ehrhart, op.cit. nota 7.
[18] Laczko y Aghazarm, op. cit. nota 8, p. 24; Gemenne, «Climate-Induced Population Displacements in a 4ºC+ World», Philosophical Transactions of the Royal Society, enero de 2011, p. 188.
[19] Chris Bright, «Anticiparse a las “sorpresas” ambientales», en Lester R. Brown et al., La Situación del Mundo 2000, FUHEM/ Icaria, 2000, pp. 53-78.
[20] De Sherbinin, Warner y Ehrhart, op. cit. nota 7.
[21] Ibid.
[22] Veáse Cuadro 31–1 de La Situación del Mundo 2013, basado en los siguientes: Federación International de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC), World Disasters Report 2012, Ginebra, 2012, p. 15; Oficina de Coordinación para Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCAH) e Internal Displacement Monitoring Centre (IDMC), «42 Million Displaced by Sudden Natural Disasters in 2010—Report», nota de prensa, Ginebra y Oslo, 6 de junio de 2011; OCAH e IDMC, Monitoring Disaster Displacement in the Context of Climate Change, Ginebra: 2009; Actionaid et al., op. cit. nota 14, p. 9; IFRC, op. cit. en esta nota, p. 14.
[23] James Morrisey, «Rethinking the ‘Debate on Environmental Refugees’: From ‘Maximilists and Minimalists’ to ‘Proponents and Critics», Journal of Political Ecology, vol. 19, 2012, p. 36; Essam El-Hinnawi, Environmental Refugees, UNEP, Nairobi, 1985 .
[24] Gemenne, op. cit. nota 18, p. 186.
[25] Veáse Tabla 31–1 de La Situación del Mundo 2013 basado en los siguientes: Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), «Convención sobre el Estatuto de los Refugiados», en http://www2.ohchr.org/spanish/law/refugiados.htm ; Consejo Económico y Social de Naciones Unidas, Comisión de Derechos Humanos, «Further Promotion and Encouragement of Human Rights and Fundamental Freedoms, Including the Question of the Programme and Methods of Work of the Commission Human Rights, Mass Exoduses and Displaced Persons», 11 de febrero de 1998; OIM, «Identifying International Migrants», en www.iom.int/jahia/Jahia/about-migration/developing-migration-policy/identify-intl-migrants; Essam El-Hinnawi, Environmental Refugees , UNEP, Nairobi, 1985 ; Laczko y Aghazarm, op. cit. nota 8, p. 19.
[26] Kolmannskog, op. cit. nota 11, p. 13; Oli Brown, Climate Change and Forced Migrations: Observations, Projections and Implications, Occasional Paper 2007/17, Oficina del Informe de Desarrollo Humano, Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD), Nueva York, 2007, p. 15.

Fuente: https://www.fuhem.es/ecosocial/boletin-ecos/numero.aspx?n=24