martes, 25 de noviembre de 2014

México en el día de la revolución


 Por Oscar Ugarteche


Cada 20 de noviembre se conmemora la revolución mexicana. Era un día feriado de marchas militares y niños en las plazas. Desde que el neoliberalismo llegó al poder, el feriado se trasladó a inicios de la semana para dinamizar el turismo interno y el sentido del feriado quedó diluido. Pero este año, este 20 de noviembre ha sido el día en que las fuerzas sociales desatadas tras la desaparición de los 43 estudiantes normalistas en Ayotzinapan decidieron expresar su malestar con las consignas: ¡Contra la impunidad y la criminalidad!, “¡vivos se los llevaron y vivos los queremos!” y “¡que se vayan todos!”. La impresión que comienza a desprenderse es que la consigna “¡que se vayan todos!” está diluyéndose probablemente ante la reacción pública de explicaciones sobre la casa comprada por la primera dama y la declaración de bienes del presidente el día 19.
Lo que se puede ver es que el partido de gobierno se ha puesto en acción y la Universidad Nacional no se ha pronunciado ni ha parado el día 20, mientras otras 114 universidades del país si lo hicieron. El sindicato de la UNAM no paró este día respondiendo a las necesidades partidarias, y el rector no ha expresado, en el tono que corresponde, un llamado a la justicia ni el alto a la barbarie. Más bien, aparentemente, autorizó el ingreso de un policía armado dentro del campus universitario el sábado 15 de noviembre, resultando un estudiante herido en un conflicto turbio.
Las evidencias comienzan a salir e indican que hubo militares involucrados en las matanzas de los normalistas y también que las fuerzas que aparecen al final de los actos, vestidos con pantalones de jeans, camisetas negras y las caras cubiertas, son de una fuerza paramilitar o militar. Se recordará que la fuerza de Los Halcones fue la que operó en la masacre de Tlatelolco de 1968 donde mataron a 1500 estudiantes. Esto es lo que la periodista Carmen Aristegui sugiere con el video donde uno de los encapuchados de la noche que irrumpieron con violencia, al final del mitin, aparece, más temprano, sentado en un camión del ejército. 
Si se observan los videos de la huelga de los maestros del 2012 y el modo como terminó, se parece sobremanera al final del mitin del día 20. En ambos, lo que ocurrió fue el desalojo del Zócalo capitalino como si fuera propiedad privada ocupada. En la huelga de los maestros, estos habían tomado la plaza y estaban acampando en ella mientras esperaban la solución a sus demandas. Dijo el presidente que era momento de terminar con eso, porque se acercaba el día nacional que se celebra en el Palacio Nacional cuando sale al balcón a dar el grito de la independencia. El resultado fue que la policía, por un lado, y un grupo de muchachos vestidos con jeans y camisetas negras, y con las cabezas cubiertas, trepados a unos tractores, entraron al Zócalo capitalino. Unos empujaron a los maestros fuera de la plaza mientras los otros desmantelaron lo que quedó del campamento con el uso de los tractores.
Al final del mitin pacifico del día 20, estuvo un grupo de muchachos, algunos retratados en camiones militares más temprano por el equipo de Aristegui, que enarbolaban la consigna “prensa No”, que es una consigna anti política, y, por tanto, no tiene sentido. Estos de la consigna  “prensa no” proceden a lanzar bombas molotov contra el Palacio Nacional y unos cohetones que no hacen daño pero asustan, en el contexto de un mitin, mientras la policía de asalto avanza y empuja a los estudiantes y sus familiares fuera del Zócalo,  en una acción que parece coordinada. Con poca violencia, este pequeño núcleo de encapuchados, terminó ayudando a la policía de choque para que terminara el mitin antes de las 10 de la noche, en una sociedad que justamente está harta de la violencia. En México,  una opinión escrita en el diario La Jornada en el 2009 señalaba: “Siempre detrás de la matanza a la población, detrás de la muerte de Colosio y otros más, ahora está detrás del narco y la violencia que le precede, ¿quién más?” (www.jornada.unam.mx/2009/10/04/politica/003n1pol)
Aunque la demanda de “¡que se vayan todos!” haya disminuido en el mitin del 20 de noviembre, la sociedad en su conjunto y la clase política e intelectual, en especial, han tomado nota de la irregularidad de la compra de una casa de 6 millones de dólares a una empresa constructora que ganó la licitación para la construcción de un tren rápido a Querétaro, licitación que fuera anulada a última hora, días antes del viaje a China del Presidente Peña Nieto. Estos hechos además están afectando el riesgo país y el tipo de cambio. Se percibe el problema de la falta de ley por los estudiantes muertos y la falta de reacción del Estado para explicar lo ocurrido donde el presidente se ha solidarizado con las familias y la Secretaria de Gobierno federal ha creado una comisión mixta el 3 de noviembre para reparar los daños. Está poco claro porque el Estado había de reparar daños si no los causó. Tampoco está claro porque no sale nadie del gobierno a explicar lo ocurrido dado que tienen al alcalde responsable detenido. Ya se sabe que el ejército estuvo presente, de modo que solo faltan las explicaciones de qué pasó. Mientras tanto, aparecen más fosas, como ya había destapado el poeta Javier Sicilia a raíz del asesinato de su hijo y tres amigos en Cuernavaca hace dos años.
El gobierno parece jugar con el factor navideño y las vacaciones universitarias para diluir este movimiento que parece fuera de control. El analista político Silva Herzog, el 20 en la noche, en el programa de la periodista Aristegui, dijo que tenía la impresión que el presidente no tenía conciencia de la magnitud de la crisis política que vive el país, que la gente está diciendo “ya estuvo bueno”.
- Oscar Ugarteche, economista peruano, es Coordinador del Observatorio Económico de América Latina (OBELA), Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, México - www.obela.org.  Miembro del SNI/Conacyt y presidente de ALAI www.alainet.org
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Diez razones para decir NO a los transgénicos

Los promotores de los transgénicos (organismos genéticamente transformados = OGT), prometen que éstos serán más nutritivos, aumentarán las cosechas y disminuirán el uso de químicos, y por ello, son la solución para el hambre en el mundo. Deberíamos, nos dicen, aceptar los riesgos que conllevan, ya que todas las tecnologías tienen riesgos y siempre hay quienes no comprenden la ciencia y se resisten a los cambios.

La realidad de los transgénicos nos muestra que no cumplen con ninguna de estas promesas. Por el contrario, producen menos, usan más químicos, generan nuevos problemas ambientales y de salud, crean más desempleo y marginación, concentran la propiedad de la tierra, contaminan cultivos esenciales de las economías y las culturas, como el maíz, aumentan la dependencia económica y son un atentado a la soberanía.
1. La ingeniería genética se basa en más incertidumbres que conocimientos
Los transgénicos son organismos a los que se les ha insertado material genético, generalmente de otras especies, por métodos que jamás podrían ocurrir en la naturaleza.
Estudios recientes, aparecidos en publicaciones científicas (1) postulan que los dogmas centrales de la genética desde la década de 1950, podrían estar fundamentalmente equivocados. Lo grave es que sobre este dogma central ¿equivocado? se están produciendo a gran escala organismos transgénicos que van a parar a nuestros alimentos, medicinas y a la biodiversidad circundante.
La tecnología de la ingeniería genética tiene tantas incertidumbres y efectos colaterales impredecibles, que no podría llamarse ingeniería ni tecnología. Es como construir un puente tirando bloques de una orilla a la otra, esperando que caigan en el lugar correcto. Durante el proceso aparecen todo tipo de efectos inesperados y los dueños de esta obra, aseguran que no hay evidencias de que tengan impactos negativos sobre la salud o el medio ambiente, y que los que los cuestionan no son científicos. La realidad es peor, porque lostransgénicos no son inertes, sino organismos vivos que se reproducen en el ambiente, fuera de control de los que los han creado.
2. Conllevan riesgos para la salud
Si usted fuera a una tienda y viera un anuncio de galletas que dice “no hay pruebas de que sean malas para la salud”, ¿las compraría? Yo no. Y creo que nadie más. Por supuesto, la industria biotecnológica no está buscando estas pruebas. Científicos independientes, como el Dr. TerjeTraavik de Noruega, han encontrado en 2004 resultados alarmantes: alergias en campesinos debido a que inhalaron polen de maíz transgénico (2).
Pero la verdadera Caja de Pandora, son los efectos impredecibles: ni los que construyen transgénicos saben qué efectos pueden tener en la salud humana y animal, al recombinarse, por ejemplo, con nuestras propias bacterias o ante la posibilidad de que nuestros órganos incorporen parte de estos transgénicos, como ya ha sucedido en pulmones, hígado y riñones de ratas y conejos. (3)
3. Tienen impactos sobre el medioambiente y los cultivos
No hay casi estudios sobre los impactos en los cultivos y en el medioambiente. Sin embargo, es claro y tristemente demostrado con la contaminación transgénica del maíz en México, que una vez que los transgénicos sean liberados, contaminarán los demás cultivos, por polen, viento e insectos. Los cultivos insecticidas pueden afectar a otras especies que no son plaga de los cultivos,tal como se comprobó que el polen de maíz Bt afecta a las mariposas Monarca— y en países de gran biodiversidad, los riesgos se multiplican.
En varias de las plantas de maíz contaminadas que se han descubierto en México, se notaron deformaciones.
4. No solucionan el hambre en el mundo: la aumentan
Según los promotores de los transgénicos, deberíamos aceptar todos estos riesgos, porque necesitamos más alimentos para la creciente población mundial. Pero la producción de alimentos no es la causa del hambre en el mundo. Actualmente se producen el equivalente a 3,500 calorías diarias por habitante del planeta: cerca de 2 kilos diarios de alimentos por persona, lo suficiente para hacernos a todos obesos.4 El hambre en el mundo no es un problema tecnológico. Es un problema de injusticia social y desequilibrio en la distribución de los alimentos y la tierra para sembrarlos. Los transgénicos aumentan estos problemas.
5. Cuestan más, rinden menos, usan más químicos
Desde que Estados Unidos comenzó con los transgénicos en 1996, el uso de agroquímicos aumentó en 23 millones de kilos.
Los cultivos transgénicos también producen menos. El cultivo más extendido, que es la soya tolerante a herbicidas (61% del volumen de transgénicos en el mundo) produce entre de 5 a 10% menos que la soya no transgénica. (5)
Las semillas transgénicas son más caras que las convencionales. Esto hace que en algunos casos, aun cuando provisoriamente haya un pequeño aumento de producción, éste no compensa el gasto extra en semilla. La industria biotecnológica arguye que esto no puede ser verdad (¡aunque lo sea!), porque entonces los agricultores estadunidenses no usarían estas semillas. Lo cierto es que la mayoría no pueden elegir, ya no tienen sus propias semillas, hay falta de opciones en el mercado y tienen fuertes ataduras con las multinacionales semilleras.
6. Son un ataque a la soberanía
Prácticamente todos los cultivos transgénicos en el mundo están en manos de cinco empresas transnacionales. Son Monsanto, Syngenta (Novartis + AstraZeneca), Dupont, Bayer (Aventis) y Dow. Monsanto sola controla más de 90% de las ventas de agrotransgénicos. Las mismas empresas controlan la venta de semillas y son las mayores productoras de agrotóxicos. (6) Lo cual explica porqué más de las tres cuartas partes de los transgénicos que se producen en realidad —no en la propaganda— son tolerantes a herbicidas y aumentan el uso neto de agrotóxicos.
Aceptar la producción de transgénicos significa entregar a los agricultores, de manos atadas, a las pocas transnacionales que dominan el negocio y enajenar la soberanía alimentaria de los países.
7. Privatizan la vida
Todos los transgénicos están patentados, la mayoría en manos de las mismas empresas que los producen. Esto significa un atentado ético, en tanto son patentes sobre seres vivos, y además son una violación flagrante a los llamados “Derechos de los Agricultores” reconocidos en Naciones Unidas como el derecho de todos los agricultores a guardar su semilla para la próxima cosecha. Las patenten impiden esto y obligan a los agricultores a comprar semillas nuevas cada año. Si no lo hacen, se convierten en delicuentes. Las empresas multinacionales de transgénicos tienen iniciados cientos de juicios a campesinos de Norteamérica, por “uso indebido de patente”.
8. Lo que viene: semillas suicidas y cultivos tóxicos
La próxima generación de transgénicos incluye cultivos manipulados para producir sustancias no comestibles como plásticos, espermicidas, abortivos, vacunas. En Estados Unidos hay más de 300 experimentos secretos (pero legales) de producción transgénica de sustancias no comestibles en cultivos: fundamentalmente en maíz. Se nombra la producción de vacunas en plantas como si esto fuera algo positivo: ¿pero qué sucedería con estos farmacultivos si se colaran inadvertidamente en la cadena alimentaria? La mayoría de nosotros ha sido vacunado contra algunas enfermedades -¿pero se vacunaría usted todos los días? ¿qué efectos tendría esto?. Ya se han producido escapes accidentales de estos cultivos.
En México, la siembra de maíz transgénico está prohibida y sin embargo desde el 2001 se ha encontradocontaminación del maíz campesino en varios estados de la república, al Norte, Centro y Sur del país (7). ¿Cómo sabremos que no sucederá con estos maíces? ¿Quién lo va a controlar, si las propias autoridades de la Secretaría de Agricultura firmaron en noviembre del 2003 un acuerdo con Estados Unidos y Canadá que les autoriza hasta un cinco por ciento de contaminación transgénica en cada cargamento de maíz importado que entra a México?
Las empresas que producen transgénicos están desarrollando diversos tipos de la tecnología “Terminator”, para hacer semillas “suicidas” y obligar a comprarlas para cada siembra.
9. La coexistencia no es posible ni el control tampoco
Tarde o temprano, los cultivos transgénicos contaminarán todos los demás y llegarán al consumo, sea en los campos o en el proceso post-cosecha. Según un informe de febrero 2004 de la Unión de Científicos Preocupados de Estados Unidos, un mínimo de 50 por ciento de las semillas de maíz y soya, de ese país que no eran transgénicas, están contaminadas. El New York Times (1-3-04) comentó sobre esto “Contaminar las variedades de cultivos tradicionales es contaminar el reservorio genético de las plantas de las que ha dependido la humanidad en gran parte de su historia. (…) El ejemplo más grave es la contaminación del maíz en México. La escala del experimento en el que se ha embarcado a este país —y los efectos potenciales sobre el medio ambiente, la cadena alimentaria y la pureza de las semillas tradicionales— demanda vigilancia en la misma escala”.
Para detectar si hay transgénicos, dependemos de que la propia empresa que los produce nos entregue la información, cosa que son renuentes a hacer, y por la que ponen altos costos que cargan a las víctimas de lacontaminación. “Casualmente”, luego de que se han sucedido los escándalos de contaminación, se ha hecho cada vez más difícil detectarlos.8
10. Ataque al corazón de las culturas
La contaminación del maíz en México, su centro de origen, concentra todos los problemas que describimos hasta aquí, pero además es un ataque violento al corazón mismo de las culturas mexicanas: a su vasta cultura culinaria y los mil usos que se le dan al maíz, a sus economías campesinas, a las bases de la autonomía indígena. Con esta guerra biológica al maíz tradicional, las transnacionales podrían apropiarse y privatizar este tesoro milenario y colectivo de los mesoamericanos, obligando a los creadores del maíz a pagar para seguir usándolo en el futuro.
Las empresas multinacionales productoras y distribuidoras de transgénicos, así como los que favorecen las importaciones de maíz OGT, los que quieren levantar la moratoria que impide sembrar maíz OGT, o aprobar una ley de bioseguridad para legalizarlos, asumen una inmensa deuda histórica que los pueblos de México no van a permitir ni olvidar.
Aldo González zapoteco de Oaxaca, resume:
“…somos herederos de una gran riqueza que no se mide en dinero y de la que hoy quieren despojarnos: no es tiempo de pedir limosnas al agresor. Cada uno de los indígenas y campesinos sabemos de la contaminación por transgénicos de nuestros maíces y decimos con orgullo: siembro y sembraré las semillas que nuestros abuelos nos heredaron y cuidaré que mis hijos, sus hijos y los hijos de sus hijos las sigan cultivando. (…) No permitiré que maten el maíz, nuestro maíz morirá el día en que muera el sol”.
Notas:
(1) WaytGibbs,W, “The Unseen Genome” en Scientific American, noviembre 2003. Vertambién grain, “Blinded by the Gene”, en Seedling, Setiembre 2003, www.grain.org
(2) Ribeiro, Silvia, “Transgénicos, salud y contaminación” en La Jornada, México, 20-03-2004
(3) New HealthDangers of GeneticallyModifiedFoodDiscovered, Boletín de prensa del InstituteforResponsibleTechnology, citando los estudios de TerjeTraavik, del NorwegianInstitutefor Gene Ecology, Malasia, 24-02-2004
(4) Moore Lappé. F, Collins J y Rosset Peter, World Hunger: 12 Myths, Food First Books, EstadosUnidos, Oct. 1998.
(5) Benbrook, Charles, Tiempos problemáticos en medio del éxito comercial de la soja RoundupReady, NorthwestScience and EnvironmentalPolicy Center, AgBioTechInfoNet, TechnicalPaper # 4, Estados Unidos, 2001. http://www.biodiversidadla.org/arti…
(6) Grupo etc, etcCommuniqué # 82: Oligopolio sa, Nov/Dic 2003, http://www.etcgroup.org/article.asp…
(7) Contaminación del maíz en México: mucho más grave. Boletín de prensa colectivo de comunidades indígenas y campesinas de Oaxaca, Puebla, Chihuahua, Veracruz, ceccam, cenami, Grupo etc, casifop, unosjo, ajagi, Oct 2003
(8) Heinemann, Jack A. gm Corn in New Zealand: a case study in detecting purposeful and accidental contamination of food. Ponencia en el seminario científico para delegados al Protocolo Internacional de Cratagena sobre Bioseguridad de la Red del Tercer Mundo y el Institute de Gene Ecology, Malasia, 22-02-2004.
*Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo etc, http://www.etcgroup.org
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http://servindi.org/

Carta de Compromiso del XIV Campamento Latinoamericano de la Juventud de la CLOC- Vía Campesina





La juventud cumple un papel decisivo en los procesos revolucionarios. Siendo un elemento decisivo en la lucha de clases, contribuyendo en la agitación y propaganda, en el fornecimiento de los elementos más combativos y en la expresión del fervor revolucionario que anima los pueblos a enfrentar las grandes tareas históricas de la clase trabajadora.En la lucha la juventud no reconoce las fronteras. La patria grande internacionalista nos impulsa a luchar contra el imperialismo, el principal enemigo de la humanidad, y su lógica destructiva de las sociedades y de la naturaleza. Herederos y herederas de las tradiciones de lucha latinoamericana de los pueblos originarios, de los campesinos y operarios inspirados en Martí, Sandino, Bolívar, el Che y Dandara.
Nosotros, jóvenes reunidos por primer vez en Brasil, en el 14º Campamento Latino Americano de la Juventud de la CLOC/Via Campesina entre los días 20 a 23 de noviembre de 2014, en Palmeira das Missões, en Rio Grande del Sur. Con el objetivo de socializar nuestras experiencias organizativas, promover la integración, la vivencia, agenda política común y así dar pasos concretos en dirección de la unidad política y afectiva.
El campamento fue un importante espacio de análisis político sobre la realidad Latinoamericana, que contribuye para la comprensión de las cuestiones agrarias y urbanas en el contexto del avance del capital sobre la vida de los jóvenes y de los bienes naturales de la humanidad. En acción directa, denunciamos el actual monopolio de la tierra y de su uso, ocupando un latifundio de producción transgénica del maíz.
Con mística, símbolos, diversidad cultural el campamento forjó como espacio de desenvolvimiento integral de la identidad colectiva de la juventud latinoamericana.
Comprendemos que las fuerzas del Capital afectan la vida de la juventud, la transformación en pos de violencia, usurpando la posibilidad de soñar, de producir, de generar conocimiento y de luchar. Desintegrarnos, nos individualiza, manteniéndonos separados de la socialización de la vida y de nuestra humanización. Los medios de producción y reproducción del Capital nos uniformiza, nos convierte en mercancías y nos alienan colocándonos como enemigos el uno de los otros. Oprimen y explotan nuestros pueblos y nuestra cultura condicionándonos a su modelo de producción.
En ese sentido, en cuanto juventud, desafiaremos en construir y renovar a través de la lucha, la esperanza de que una otra forma de relación social y de vida es posible. Condicionaremos nuestras fuerzas en retomar en nuestras manos el papel de protagonistas de nuestro tiempo histórico alrededor de los siguientes compromisos:
1. Practicar la solidaridad de clases entre los pueblos, proyectando la unidad de la lucha popular, fortaleciendo la identidad latino americana y la lucha antimperialista.
2. Promover y defender la justicia social y la democracia en cuanto a la soberanía popular y contribuir para alterar el sistema del poder dominante.
3. Luchar por la reforma agraria, por la producción y el abastecimiento popular de alimentos saludables, por la agroecología, soberanía energética, hídrica, genética y territorial afirmando el campo como espacio de vida y los pueblos originarios y campesinos como la base del desarrollo del campo.
4. Luchar por una vida digna, por vivienda, movilidad, educación popular, rentabilidad, tiempo libre y la cultura. Logrando victorias que representan pasos estratégicos y que unifiquen el conjunto de la clase trabajadora y juventud del campo y de la ciudad.
5. Defender la integridad de la vida humana y de la biosfera, protegerla contra la ganancia del capital que mercantiliza, viola y mata.
6. Luchar contra las practicas machistas, homofobicass y racistas las cuales el capital se utiliza para la superexplotación de las clases trabajadoras y desencadenar formas brutales de violencia contra la vida humana. Garantir la transversalidad del feminismo en las relaciones sociales y en nuestras organizaciones, como única forma para superar los lazos de opresión.
7. Producir y potencializar la comunicación alternativa, la agitación y propaganda en la perspectiva de construir una nueva hegemonía de la lucha de masas.
8. Cultivar la mística y la simbología de la lucha, la memoria de los luchadores en la construcción de una memoria colectiva y popular. Sabiendo que un pueblo solo es libre cuando es dueño de su cultura.
9. Promover espacios masivos, en las ciudades, estados, países y provincias que construyan la unidad, y posibiliten cambios de experiencias organizativas.
10. Retomar el trabajo de base, siendo necesario para nuestra multiplicación, formación militante, influencia y lectura concreta de la realidad.
Somos hombres y mujeres gestantes de ese nuevo mundo, de hombres y mujeres nuevas. ¡América latina esta en nosotros, como nosotros estamos en la historia de América Latina. Somos complemento uno de los otros, y nuestra lucha solo así tiene sentido! El odio al opresor y la lucha contra la explotación nos llevaron a la victoria, la construcción de patria grande en América Latina y la emancipación de los pueblos del mundo.
¡Juventud urbana y campesina, en lucha por América latina!

jueves, 20 de noviembre de 2014

Mujeres contra la opresión del patriarcado, los fundamentalismos y el capitalismo neoliberal

Lima del 22 y 25 de noviembre. 13º Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe




Bajo el lema “Por la liberación de nuestros cuerpos”, alrededor de mil quinientas mujeres de diversos países de la región se darán cita en Lima entre el 22 y 25 de noviembre, en el 13 Encuentro Feminista Latinoamericano y Del Caribe (EFLAC), que se desarrollará en el Parque de la Exposición. El 13 EFLAC, que vuelve a realizarse en Lima después de 31 años, será un espacio que propiciará discusiones y debates entre las diversas expresiones del movimiento feminista de América Latina y El Caribe. También será una oportunidad para realizar un balance de los avances y retos del accionar feminista en la región, y para compartir estrategias efectivas en las luchas por la defensa y ampliación de los derechos de las mujeres.

Los ejes articuladores del debate en el 13 EFLAC están contenidos en un manifiesto titulado Por la liberación de nuestros cuerpos, el cual asume que la sociedad patriarcal, colonial y racista en que nos desenvolvemos, inmersa además en una economía capitalista neoliberal, genera y reproduce relaciones de violencia, dominación y explotación que afectan los cuerpos y vulneran los derechos de las personas y de las mujeres en particular.

El Encuentro será inaugurado el 22 de noviembre a las 7 de la noche en el Parque de la Exposición, en el marco de una ceremonia que reflejará la creatividad de las mujeres y diversidad cultural de nuestro país. Durante el transcurso del Encuentro se realizarán debates en torno a los temas eje del manifiesto, y se desarrollarán también actividades diversas, como talleres, diálogos, conferencias, performances artísticas, conciertos y otras expresiones que permitirán el intercambio lúdico de saberes y experiencias entre las diferentes vertientes feministas. De forma paralela, se han organizado actividades abiertas al público, que tendrán lugar en el Centro Cultural España y en el auditorio Taulichusco, del Museo Metropolitano de Lima.

El 25 de noviembre, día final del evento, se emitirá una declaración que resumirá los aportes obtenidos en los debates, y las asistentes se sumarán a la tradicional marcha que cada año impulsan las organizaciones de mujeres con motivo del Día Internacional de no Violencia contra la Mujer.

COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA DE LA FUERZA DE INTEGRACIÓN POPULAR (FIP)




PARAGUAY

Ante la delicada y preocupante situación en la que se encuentran decenas de miles de familias movilizadas ya por más de dos semanas en Santa Rosa del Aguaray –San Pedro, y en otros puntos del país, en procura de la solución de los graves problemas sociales y económicos que les afectan, la Fuerza de Integración Popular (FIP), constituido por las siguientes organizaciones gremiales y sociales: Movimiento Nacional Sin Techos (MNST), Frente Independiente de Organizaciones Populares (Sintechos), Asociación de Parcialidades Indígenas (APIC), Sindicato de Trabajadores de Petropar (SITRAPAR), Sindicato de Trabajadores de ACEPAR (SITRAC), Movimiento de Trabajadores Solidarios Rurales y Urbanos (MTSUR), Coordinadora de Radios Comunitarias “Voces Libres del Paraguay”, Organización Nacional de Pequeños Agricultores Campesinos, Liga Nacional de Carperos (LNC), manifiesta los siguientes:
1.       La FIP expresa su total solidaridad a la justa lucha reivindicativa de los compañeros movilizados en Santa Rosa del Aguaray –San Pedro, y en otros puntos del país.
2.       Exige al gobierno nacional la inmediata atención y solución a los reclamos de las familias movilizadas.
3.       La FIP denuncia y repudia la injerencia y la manipulación política mezquina, oportunista y traicionera que pretenden realizar ciertos sectores políticos-partidarios, de la lucha y de las necesidades sociales de los compañeros movilizados.
4.       La FIP expresa su total respaldo y solidaridad al compañero Aureliano Aguilera Figueroa, fundador de la Coordinadora de Productores de Sésamo (Cooprose), ante las injustas y calumniosas acusaciones de que es víctima por parte de gente interesada en apropiarse del fruto del trabajo y el esfuerzo de miles de familias campesinas paraguayas agremiadas en dicha organización base de la FIP.
5.      La FIP convoca a todas sus Organizaciones de base a estar preparadas para una inmediata movilización de masas, para plegarse a las fuerzas movilizadas en Santa Rosa del Aguaray y otros puntos del país, en reclamos de la solución del grave problema de pobreza y abandono por parte del Estado paraguayo de que son víctimas históricamente las familias campesinas e indígenas.
6.       Anunciar a todos los integrantes y simpatizantes de la FIP a estar advertidos de la pronta realización de un Congreso Popular en función a las exigencias de la situación actual del país.

¡POR UNA PATRIA LIBRE SOBERANA Y DEMOCRÁTICA!
20 de noviembre de 2014
FUERZA DE INTEGRACIÓN POPULAR (FIP)
Para contactos:
Teléf: + 595 985 704671; +595983454839; +595981910510; +595973108981; +595 982 572900;
 +595 981 952152.

Ayotzinapa, la encrucijada de la nación







El desenlace del movimiento popular que busca la justicia por lo sucedido en Iguala marcará el futuro inmediato del país. Hasta donde hoy podemos vislumbrar, hay dos escenarios. En el primero, el movimiento se sostiene y hasta crece en cantidad y vigor, y sus demandas poco a poco van haciéndose más radicales. Esto podría conducir a la caída de Peña Nieto. Sería un colapso del régimen neoliberal similar al de Venezuela en 1989, Argentina en 2001 o Bolivia en 2003. Esto abriría las puertas a una nueva etapa del país y las posibilidades de construcción de un gobierno popular. El segundo escenario es el de la derrota del movimiento, sea por el desgaste, por la represión o ambos. Esto abriría la puerta para que el régimen se recomponga y el año próximo pueda realizar en relativa calma las elecciones intermedias, con lo cual recuperaría ante el mundo la imagen de legalidad, estabilidad y fuerza que ha perdido. En las líneas siguientes analizaremos cómo han afrontado la situación tanto el gobierno como las fuerzas populares, cada uno buscando el desenlace más favorable para sus intereses.
La respuesta inicial del régimen: guardar silencio y pasar la factura al PRD

En un primer momento, el Gobierno Federal trató de ignorar lo sucedido, guardó silencio con la intención de que toda la atención se dirigiera al gobierno local, hacia el gobernador de Ángel Aguirre. Conforme se conocieron los detalles de los hechos y se hizo evidente la responsabilidad del ejército, y por tanto del gobierno Federal, sea por acción y omisión, y conforme el movimiento iba tomando cuerpo, desde la presidencia se trató de aparentar que también se buscaba la solución del caso. El presidente desde entonces trató de convencer al país primero de que no tuvo nada qué ver y, segundo, de qué el también, y aún más que la sociedad entera, estaba interesado en el esclarecimiento del caso y el castigo a los responsables.

Victor Serge nos cuenta que el revolucionario ruso Egor Sazónov escribió desde prisión a sus camaradas: “¡Recuerden que el enemigo es infinitamente vil!”. Efectivamente, la burguesía y su gobierno utilizan cualquier desgracia, incluidas las que ellos provocan, para enriquecerse, para afianzar su poder, para eliminar a los opositores. Aprovechan la crisis económica para enriquecerse más usando subsidios o apelando a “rescates” gubernamentales o eliminando derechos laborales. Del mismo modo el gobierno federal aprovecha la tragedia de Iguala para golpear a su socio menor, el Partido de la Revolución Democrática (PRD), y en la medida de lo posible al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA). El gobierno federal busca usar la tragedia para que en el mediano plazo, que el PRI vuelva al gobierno del estado de Guerrero.

Evidentemente, el PRD tiene una gran responsabilidad en lo sucedido. El presidente municipal de Iguala, Abarca, y el gobernador de Guerrero, Aguirre Rivero, llegaron al cargo con las siglas del “sol azteca”. Ese partido es responsable por avalar a esa gente y, en general, por haberse convertido en una maquinaria burocrática sin discusión ideológica y programática, en una agencia de colocación para cargos públicos donde opera un pacto entre las distintas tribus de que una vez recibida su cuota de poder (de puestos públicos y partidarios), no se cuestiona a las demás tribus por el modo en que usan y asignan los puestos de su propio botín. Los asesinatos, la tortura y la desaparición de los normalistas representan el hundimiento definitivo del PRD como partido popular y de oposición. Podrá sobrevivir, quizá, como cascaron burocrático, pero un partido popular, como lo fue en su inició, jamás lo será de nuevo. En lugar de deslindarse, de sacrificar a Ángel Aguirre lo más pronto posible, como aconsejaba el más elemental cálculo de conveniencia, ya que decencia y principios no tienen, la dirigencia del PRD se empeñó en sostenerlo y la caída del gobernador los ha arrastrado también. Aún ahora, la demanda de Cuauhtémoc Cárdenas de que renuncie toda la dirigencia del partido ha llegado tarde.
La maniobra de Peña Nieto consiste en lavarse las manos de la propia responsabilidad y hacer recaer toda sobre el PRD. Esto no con el fin de destruirlo como partido, sino de tenerlo aún más sujetado y amarrado para futuros pactos de colaboración con el proyecto neoliberal y contrainsurgente y para simular que hay democracia, contrapesos, oposición. Entre más débil y desprestigiado esté el PRD, más dependiente se vuelve de su alianza con (sometimiento al) priismo.

El intento de involucrar a MORENA no ha sido exitoso. Las maniobras burdas para vincular a López Obrador con Abarca no convencen a nadie, tampoco han logrado convencer a la gente de que apoyaba a Aguirre o tenía cercanía con él. El hecho de que el precandidato de ese partido al gobierno de Guerrero sea parte del gabinete de Aguirre no ha logrado construir la precepción de que haya alguna complicidad. Más adelante, cuando hablemos de las vías de solución de la crisis, retomaremos el análisis de MORENA.

El régimen realiza un repliegue táctico

Ante el movimiento popular que rápidamente se articuló en torno a la demanda de la presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos y el castigo a los culpables de ello y los asesinatos sucedidos el 26 de septiembre en Iguala, la primera reacción del gobierno federal fue replegarse. Desde días antes, había tomado hacia el movimiento del Politécnico una actitud conciliadora, tolerante, de aparente apertura, sin duda una maniobra encaminada a enredar al oponente, de atraerlo al campo propio para golpearlo mejor llegado el momento.
Desde el día de su regreso a la presidencia de la República y con la decidida colaboración del gobierno de la Ciudad de México, el PRI echó mano de la represión. Las detenciones arbitrarias del 1 de diciembre de 2012 sólo fueron el comienzo de una nueva etapa en la Ciudad. Los mexicanos habían conquistado el derecho a manifestarse, a la protesta y durante años lo ejercieron en la Capital con cierta libertad y seguridad pero a partir de que Peña Nieto tomó posesión del cargo, en cada manifestación se dieron detenciones arbitrarias por parte de la policía capitalina, golpizas y todo tipo de vejaciones. El pretexto para la represión siempre fue los destrozos que grupos de supuestos anarquistas realizan en el comercio, transporte público y oficinas de gobierno. Por regla, los encapuchados que causan los desmanes nunca son detenidos mientas que las personas que sufren la violencia gubernamental no participan en los destrozos y muchas veces ni siquiera participan en las marchas. La muestra más fehaciente del rostro represivo de este gobierno la tuvimos el 13 de septiembre de 2013 cuando un amplio operativo policiaco-militar desalojó a la CNTE del Zócalo.

Con estos antecedentes, a finales de septiembre de 2014 había fundados temores de que los politécnicos fueran objeto de la represión; especialmente, se esperaba que en la marcha del 2 de octubre hicieran presencia los famosos supuestos anarquistas encapuchados y desataran la violencia, como el 1 de diciembre de 2014, y dieran ocasión al gobierno para aplastar en la cuna al movimiento de los politécnicos. Muchos temíamos que la marcha del 2 de octubre estuviera marcada por las golpizas y detenciones arbitrarias contra inocentes que se han vuelto regla en la Capital. Sin embargo, eso no sucedió. A diferencia de las marchas del par de años anteriores, en la del 2 de octubre de este año prácticamente no hubo presencia policiaca. Eso lo podemos entender como una decisión consciente del gobierno federal y capitalino de no reprimir la marcha de los politécnicos y estudiantes en general. Pero, ¿cómo explicar que el numeroso contingente de “anarquistas” y encapuchados que cada marcha causan destrozos en comercios y agreden periodistas, en esta ocasión haya decidido no actuar de esa manera? Hasta el momento, los diversos grupos que se reivindican como anarquistas no han dado una declaración al respecto. Es una coincidencia muy curiosa que unos y otros, fuerzas policiacas y “anarquistas”, hayan decidido no actuar en la marcha conmemorativa de la matanza de Tlatelolco. Si partimos del discurso que sostienen los propios encapuchados, justo ese hubiera sido el mejor momento para su “acción directa”, ya que no había policías que se los impidieran. ¿Será que estos grupos que generan violencia no le encuentran sentido a sus acciones si no hay fuerzas policías a las cuáles enfrentarse y provocar? ¿O será que unos y otros, “anarquistas” y policías, formaban parte de una sola estrategia de dejar que la marcha del 2 de octubre se desarrollara en paz?

Sin lugar a dudas, los estudiantes politécnicos despertaron casi en cuanto se empezaron a movilizar una gran simpatía entre la población. Por otro lado, las atrocidades de Iguala despertaron inmensa rabia e indignación entre todos los mexicanos. Conmovieron hasta a gente que tradicionalmente avala la represión contra quienes protestan. La extrema crueldad con que se trató a los estudiantes de Ayotzinapa ha generado hacia ellos y los familiares la más amplia solidaridad y respaldo. El gobierno federal percibió esto y concluyó que no podía atacar de frente este movimiento, al menos no en ese momento. Tenía que esperar a que a la gente se le acabara la energía, que se desgastara, que se le olvidara, que se resignara. Con este fin, cerca de un mes administraron la información, las noticias y sus acciones. Cuando vieron que la marcha del miércoles 22 de octubre exigiendo justicia fue multitudinaria, cuando comprobaron la vitalidad del movimiento y el tamaño de la indignación, decidieron ceder la renuncia de Aguirre Rivero al día siguiente con la intención de apaciguar la ira popular. Como las protestas grandes y pequeñas siguieron cada día a lo largo y ancho del país y se programó una nueva jornada nacional de lucha, un nuevo paro nacional estudiantil para el día 5 de noviembre, decidieron dar un día antes la noticia de que Abarca había sido aprehendido con la clara intención de desmovilizar a la gente y frenar las manifestaciones del día siguiente. Naturalmente, esto falló. Sobre todo, porque la gente tiene clara convicción de que la complicidad del gobierno con el narcotráfico se da a todos los niveles, de que no es un asunto local, como quiere hacernos creer la presidencia. Por otro lado, la gente desconfía con sobrada razón de que Abarca haya sido aprendido justo el día 4 de noviembre. Hay indicios de que se trata de un montaje y de que Abarca fue aprehendido muchos días antes en Veracruz y el anunció mediático fue reservado por el régimen hasta un momento que para él era conveniente.

Al gobierno se la acaban las cartas y empieza la contra ofensiva

El gobierno esperó pacientemente que pasara la tormenta pero la tormenta sigue. Las protestas son cada vez más frecuentes, cada vez más fuertes, cada vez involucran y suman a más gente, en México y en varios países. La imagen del gobierno mexicano se deteriora día a día en el mundo entero. Por úlitmo, las demandas se han radicalizado: a la exigencia de encontrar con vida a los 43 desaparecidos y el castigo a los culpables, se han sumado otras como la creación de una Comisión de la Verdad que aclaré lo hechos y cada vez toma más fuerza la demanda de que renuncie el Presidente Peña Nieto. Ante esto el gobierno se jugó su última carta: el anuncio de la supuesta muerte de los normalistas desaparecidos y el hallazgo de sus restos. El 7 de noviembre el procurador de la república, Jesús Murillo Karam, se presentó ante los medios para decir que tres sicarios del grupo Guerreros Unidos habían confesado que dieron muerte a los normalistas por órdenes del presidente municipal de Iguala, que habían incinerado los cuerpos en el basurero de Cocula, colocado en bolsas las cenizas y los habían arrojado a un río. Sin embargo, el propio procurador señaló que sería difícil y tardado identificar plenamente los restos, y por ello los estudiantes normalistas seguirían en calidad de desaparecidos para efectos legales. Con esto, el gobierno se juega su última carta, se le acaban los recursos para administrar el conflicto y no le queda más que dar por cerrado el caso. Con las declaraciones de Murillo Karam, el gobierno envía este mensaje: “los culpables ya están en la cárcel, los restos de los normalistas ya fueron localizados. El caso está cerrado, ya se hizo justicia y se aclararon las cosas. Ya no hay razones para la protesta”.

Evidentemente, a nadie convence la versión del procurador sobre el destino de los estudiantes desaparecidos y a nadie satisface la detención de Abarca pues hay plena conciencia de que se trata de un crimen de Estado que involucra a todos los niveles de gobierno. Justamente por esto último ha ido tomando fuerza la demanda de la renuncia del presidente. Sin embargo, el PRI ha decidido dar por concluido su repliegue y pasar a la contra ofensiva, ha decidido poner fin al movimiento y para ello se valdrá de todas sus armas: campañas mediáticas, provocaciones y en última instancia la represión.

El contraataque mediático

Al igual que el gobierno, los medios de comunicación del régimen inicialmente aparentaron ser sensibles a la tragedia de Iguala, “solidarios” y respetuosos con los familiares de las víctimas y hasta comprensivos con las protestas; pero siempre descargando toda la responsabilidad en el gobierno local de Iguala y de Guerrero y salvaguardando la imagen de Peña Nieto. Pero ya empezaron a darle un giro a su discurso, primero, negando vehementemente que se trate de un crimen de Estado, que haya responsabilidad del gobierno federal. Un claro ejemplo de esto es el artículo escrito por la periodista María Amparo Casar destinado a defender a capa y espada al presidente. En los noticieros ya empezaron a aparecer las notas alarmistas sobre las afectaciones que las protestas provocan a los empresarios de Guerrero y en especial del puerto de Acapulco, sobre la supuesta pérdida de empleos, sobre la escasa afluencia de turistas, etc. (en esas notas el noticiero de Milenio TV, por ejemplo, utiliza un tono dramático que no ha utilizado para hablar de los desaparecidos). Sobre todo, los medios ya empezaron a dividir claramente las protestas en “protesta buena y pacífica” y “protesta mala y violenta”, a una de manera paternalista e hipócrita “la comprenden” y hasta dicen apoyarla y a la otra la condenan, de manera sutil empieza el linchamiento y los llamados a “poner orden”. El 14 de noviembre la gran burguesía del país, a través de Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), pidió al secretario de gobernación que “ponga orden” en el país y actúe con “mano firme” ante las protestas, sobre todo en Guerrero. El plan del gobierno es primero someter a una intensa campaña de linchamiento mediático a los normalistas, a los familiares de los desaparecidos y asesinados y a todos los que no se conformen con la verdad oficial de que el asunto está resuelto. Posteriormente, vendrá la represión. La amenaza ya fue lanzada por el propio presidente. El día 15 de noviembre por la noche, a su regreso de China, Peña Nieto dijo, palabras más palabras menos, que el Estado tiene la facultad de usar la fuerza “cuando se ha agotado cualquier otro mecanismo para restablecer el orden”. Un elemento importante de la campaña de desprestigio contra el movimiento que los medios ya echaron a andar es señalar que “hay grupos ajenos que se aprovechan del legítimo reclamo de los padres de los desaparecidos, grupos que utilizan la comprensible protesta de los padres, son grupos con intereses obscuros, grupos que generan violencia”.

Reaparece la provocación

Para que la represión pueda darse con un mínimo de aval en la sociedad, primero se debe restar fuerza moral al movimiento, quitarle legitimidad pero eso parece difícil, el día de hoy es tal el hartazgo y la indignación que incluso personas que comúnmente son ajenas u hostiles a los movimientos populares se han sumado a las protestas o al menos no las condenan. Aquí es donde juega su papel la provocación, los actos violentos que alejan a la gente de las manifestaciones, le restan apoyo al movimiento y desatan la histeria de la parte más conservadora de la sociedad para que pida “mano dura” y que se restablezca el “orden”.

Desde ahora debemos precisar que el movimiento sigue dinámicas muy diferentes en Guerrero y en el resto del país. En Guerrero se vive una verdadera insurgencia cívica, a lo largo y ancho del Estado hay protestas, plantones y toma de palacios municipales. Con los normalistas, los familiares de las víctimas de Iguala, la CETEG y las policías comunitarias como vanguardia, múltiples organizaciones populares y buena parte de la ciudadanía se han levantado contra el gobierno. Las protestas han sido cada vez más fuertes, lo cual ha incluido bloqueos carreteros, quema de oficinas de gobiernos municipales y del estatal, quema de oficinas de los partidos políticos involucrados en el crimen. Sin embargo, es preciso señalar que en esa entidad se encuentran la mayoría de los familiares de las víctimas directas y donde asentaban su poder los responsables inmediatos del crimen, además, estas acciones de fuerza tienen un carácter masivo, son realizadas por cientos de maestros, normalistas, ciudadanos y con el respaldo y a veces presencia de los familiares de las víctimas, son realizadas por organizaciones con una amplia tradición de lucha. Estas acciones han sido cubiertas por un amplio movimiento nacional e internacional de solidaridad con los normalistas.

Muy diferente es la situación de la mayor parte del país y especialmente de la capital. Aquí no se encuentran ni los familiares de las víctimas ni los responsables inmediatos, no hay organizaciones de masas con experiencia en la lucha callejera y en general la ciudadanía, aún la involucrada en el movimiento, no acepta las acciones violentas. Este es el momento donde debemos tratar el tema de la provocación. Llama poderosamente la atención que luego de más de un mes de no asomar la cabeza en las manifestaciones, los encapuchados hayan vuelto a aparecer justo en los momentos en que el gobierno pretende dar por cerrado en caso y los empresarios claman por la represión. Estos llamados a usar las fuerzas policiacas y militares para detener las protestas no tendrían eco si no tuvieran como marco acciones que les den pretexto como la quema del metrobús cerca de Ciudad Universitaria el 5 de noviembre o la “quema” de la puerta de palacio nacional el 8 del mismo mes. Existen fundadas sospechas de que estos actos fueron realizados por provocadores del gobierno, sobre todo, el intento de quema de la puerta de palacio nacional. En todo momento, palacio nacional tiene una guardia de policía militar pero ese día y en ese momento, no había un solo elemento resguardándolo y los “anarquistas” pudieron hacer y deshacer a su gusto cerca de una hora. Por otro lado, ninguno de los que atacaron palacio nacional fue aprehendido pero sí fueron detenidas en el centro histórico 18 personas que no tuvieron nada qué ver con los hechos. Con lo ocurrido el 8 de noviembre en palacio nacional vuelven las temidas detenciones arbitrarias. Parece que se acabó el repliegue del gobierno y viene el contraataque, reaparecen los siempre escurridizos encapuchados que con sus acciones lo “justifican” ante la opinión pública.

Suponiendo que quienes realizaron estos actos no son provocadores sino compañeros de lucha, podríamos decir que estas acciones son equivocadas y contraproducentes por muchas razones.

1) No son producto de un acuerdo de todo el movimiento, son obra de pequeños grupos que las realizan al margen del resto de los estudiantes, sin consultarlos, sin avisarles y, muy importante, sin prevenirlos, lo cual los hace vulnerables a la represión. Pero, aunque no son consensuadas con el movimiento amplio y de masas, casi siempre se realizan bajo su amparo. Los “anarquistas” realizan los actos violentos generalmente en el marco de una marcha más amplia y pacífica.

2) No van dirigidas a objetivos directamente relacionados con los crímenes de Iguala, y por tanto carecen de respaldo y sentido para la mayoría de la población. Muchas personas quizá no aprueben del todo que los normalistas y la CETEG incendien las oficinas del PRI en Guerrero o el palacio de gobierno pero de alguna manera lo comprenden. Pero ¿qué tiene qué ver el metrobús con lo sucedido en Iguala? Nada, absolutamente nada. Ante muchos ciudadanos, es simple vandalismo que confirma las aseveraciones del gobierno de que en el movimiento hay gente con intereses propios, con intereses distintos a la búsqueda de los 43 y el castigo a los asesinos de los 3 normalistas caídos y 3 ciudadanos.

3) Son el pretexto ideal para la represión, atemorizan y alejan de las manifestaciones a personas que apenas se van incorporando a la lucha y que no están dispuestas, por ahora, a trascender los métodos legales o los pacíficos.

4) Por último, no tienen un objetivo claro. ¿Cuál era el objetivo del ataque a palacio nacional? ¿Entrar al palacio, tomarlo? Evidentemente, este objetivo jamás lo hubiera conseguido ese puñado de personas que en las manos sólo tenía algunas bombas caseras y palos. Suponiendo que hubieran podido entrar, ¿qué harían? ¿Cómo enfrentarían a los cientos de soldados que hay ahí adentro? ¿O acaso el objetivo era simplemente desahogar la rabia, sacar el coraje y la ira? En este caso diríamos que es un medio muy arriesgado y contraproducente de hacerlo. En estos dos primero casos, estaríamos hablando de compañeros muy desorientados, con una visión completamente errada de la coyuntura, poseídos de un radicalismo superficial y estridente pero sin efectividad alguna. Sin embargo hay una tercera posibilidad, que el objetivo fuera simplemente dar un show a los medios de comunicación. En este caso estaríamos hablando de infiltrados que montan una provocación para justificar la represión y atemorizar y ahuyentar de la lucha a los sectores más vacilantes de la población.

Mención aparte merece lo sucedido en Ciudad Universitaria el 15 y 16 de noviembre. Según la versión oficial, por motivos banales como investigar el robo de un teléfono celular, el sábado, 15 policías del gobierno del D.F. se adentran en CU y toman fotos a quienes ocupan el auditorio Che Guevara. Al ser increpados y perseguidos, reaccionan violentamente, disparan contra los estudiantes y huyen. Un dato importante es que huyen a pie y dejan abandonado el auto en el que iban. Al lugar no se presentan agentes del ministerio público ni autoridades universitarias a resguardar las pruebas como los casquillos que quedaron en el suelo o el auto abandonado. Todo indica que se trata de una provocación hacia el sector más irreflexivo e infiltrado del movimiento estudiantil, el que se agrupa en el auditorio Che Guevara, la idea es que éstos respondan con acciones similares a la quema de palacio nacional y den pretexto para la represión. Y así lo hicieron. Por la noche del mismo día los estudiantes sacan de CU en el auto, con él bloquean la avenida insurgentes y le prenden fuego, destruyendo así las evidencias del ataque que acababan de sufrir. Con esa excusa cientos de policías antimotines entran a la universidad y hay violentos enfrentamientos con los estudiantes que tratan de impedirlo. Además, las provocaciones y la torpe respuesta de los encapuchados opaca ante la opinión pública otros hechos como el encuentro de los normalistas con el EZLN o la masiva manifestación del mismo día hubo en Chihuahua. Y aún más, desvía las fuerzas del movimiento. Las consignas de la marcha del día domingo 16 por la mañana en Ciudad Universitaria ya no fueron la aparición con vida de los 43 ni la renuncia de Peña Nieto sino las renuncias del jefe de gobierno de la ciudad, Miguel Ángel Mancera, y del rector de la UNAM, José Narro. Evidentemente, ellos tienen la responsabilidad del ataque policiaco contra los estudiantes de la UNAM, pero en este momento debemos afinar la puntería y dirigir las protestas a Peña Nieto, a la cabeza, no a piezas secundarias del régimen.

Sin embargo, parece que luego de un par de años de documentar la presencia y actuar de los provocadores en las marchas, la gente ya aprendió a identificarlos y asilarlos. El día 16 la marcha concluyó con un mitin en la torre de rectoría. Ahí los provocadores o, en el mejor de los casos, los compañeros ultraizquierdistas trataron de tomar la torre de rectoría sin que hubiera acuerdo entre los asistentes. Afortunadamente, los estudiantes lo impidieron, no se dejaron imponer una acción que no habían discutido ni acordado democráticamente. La toma de la rectoría habría dado material suficiente a los medios de comunicación para bramar contra el “vandalismo” y para clamar por que el gobierno “ponga orden”. Además, hubiera trasladado la atención y energía de los universitarios al ámbito local, cuando lo que se necesita es que se vuelquen a las movilizaciones nacionales.

Los tiempos del régimen y la sombra de Atenco

El gobierno desea que esto acabe a principios de 2015, pues en el mes de julio de ese año hay elecciones para renovar la cámara de diputados, son las elecciones más importantes antes de las presidenciales de 2018. Le interesa que los comicios se den “en paz” y así poder recuperar la imagen de estabilidad y legalidad ante los gobiernos y corporaciones extranjeras. Si el movimiento sigue pujante a esas fechas, las elecciones pasarán a un segundo plano, es decir, la política institucional, monopolizada por la partidocracia neoliberal, será desplazada por la política del pueblo, por la política desde abajo, independiente del entramado institucional oligárquico. Eso representaría una crisis aún mayor no sólo para Peña Nieto sino para todo el régimen de partidos, para toda la clase política que sustenta al modelo neoliberal. Por todo ello el gobierno tratará de poner fin al movimiento, si es preciso con la represión (y nunca olvidemos de lo que es capaz Peña Nieto, Atenco es una advertencia), a más tardar en las primeras semanas del año entrante. Pero para poder hacerlo, primero la campaña mediática debe mellar la legitimidad de las protestas y las provocaciones deben prosperar. Lo sucedido hoy en CU, la firme determinación de los universitarios de no dejarse arrastrar por una minoría a acciones no consensadas y riesgosas, es una alentadora esperanza de que eso no va a suceder.

Las alternativas populares a la crisis

El primer reto del movimiento es mantenerse activo en diciembre, mes difícil para toda iniciativa de acción política. Supongamos que lo logra y que logra impedir o resistir la represión. ¿Cuáles serían entonces las alternativas desde el campo popular para resolver la crisis? Sin duda, todo apunta a provocar la caída de Peña Nieto pero como bien señala Guillermo Almeyra, levantar esta demanda “sin proponer una alternativa, implica un salto al vacío y no puede convencer a la mayoría de la población que, aunque horrorizada por la represión, teme un cambio, sigue siendo pasiva y conservadora y no hace en las grandes empresas ni siquiera paros simbólicos solidarios.”

Hasta el momento, hay dos alternativas. La primera es que Peña Nieto renuncie o sea obligado a renunciar y se convoque a nuevas elecciones. Hasta el momento, parece que MORENA es el único instrumento con que cuenta el pueblo para poder llegar al poder por la vía legal, es la única organización con registro ante el instituto nacional electoral. Sin embargo, si cae Peña Nieto pero no hay un poderoso movimiento popular que vigile e imponga que las elecciones sean limpias, bien puede darse un nuevo fraude que ponga en la silla presidencial un nuevo títere de intereses oligárquicos nacionales y extranjeros y termine dando oxígeno al régimen. Plantearse que un posible triunfo de MORENA pueda darse gracias a una campaña electoral tradicional sin el apoyo de una amplia movilización social que trascienda las bases y objetivos del propio MORENA, es una ingenuidad.

Sin embargo, la situación es aún más complicada: una gran parte del movimiento popular, empezando por los estudiantes de la FECSM, no creen en MORENA, no confía en ellos; incluso algunas organizaciones y movimientos sociales los ven como parte del régimen que les arrebató a sus compañeros. La segunda alternativa es que el movimiento popular acceda al gobierno sin utilizar el registro de MORENA, es decir, por fuera del marco constitucional y sin que medien elecciones. Para ello se necesita mucho más que la caída del presidente, se necesitan un derrumbe total del sistema político, un vacío de poder de tal magnitud que permita que se instale de facto, por la vía de los hechos y sostenido por la fuerza de la movilización, un gobierno popular, tal como sucedió en las revoluciones del siglo XX. Ese gobierno provisional tendría que convocar a un nuevo Congreso Constituyente que refunde la nación. Ambas rutas tienen riesgos y dificultades.

En este momento la crisis se pude resolver hacía la derecha o hacia la izquierda, y en cualquier caso eso definirá el futuro inmediato del país.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.