lunes, 12 de mayo de 2014

La agricultura campesina en la construcción de una economía postcapitalista





Escrito por François Houtart
Cualquier tema de importancia en la vida colectiva de la humanidad en el planeta debe ubicarse en una visión de conjunto y en una perspectiva global. Es por eso que un análisis de la actividad agrícola, no solamente no puede desvincularse de los aspectos sociales del sector y ser puramente técnico, sino que debe también inserirse en el modelo vigente de desarrollo y de su crítica. La organización de la agricultura es el fruto de un paradigma que ahora sigue los principios del capitalismo globalizado y se debe estudiar en cual medida ella puede participar a la construcción de un nuevo paradigma.
El tema de la agricultura campesina es importante por tres razones fundamentales. Primero, existe la necesidad de alimentar a los seres humanos. Ahora tenemos 7 billones de persona a alimentar y al final del siglo probablemente 10 billones, con una proporción urbana en aumento, lo que significa que la producción de comida tendrá que ser multiplicada por 2 o 3. La segunda razón es cuidar al planeta, lo que no es solo una cuestión cuantitativa. Implica la necesidad de desarrollar un tipo de producción respetuoso de la capacidad regenerativa de la tierra. Este concepto, introducido por Vandana Shiva, significa la necesidad de rehabilitar lo que fue destruido por la actividad humana. Cada año se reduce esta capacidad y la agricultura, tal y como se realiza hoy en día, es parte del problema. Por último, está en juego también la promoción del bienestar de unos 3 billones de personas que viven de la agricultura. Todo esto implica una labor por parte de todos.
En noviembre 2010, se organizó en Pequín un seminario sobre la Agricultura campesina en Asia, con la participación de especialistas de 11 países (*) El Continente asiático pues se caracteriza por un gran número de pequeños arrendatarios. La presión de la “Revolución verde” de los años 80 incitó la utilización masiva de productos químicos y favoreció los grandes propietarios. La extensión de la producción para la exportación introdujó la lógica capitalista con todo su peso y empezó un nuevo proceso de concentración de tierras, hoy en particular para los agro-combustibles. Todo eso provocó el éxodo de millones de campesinos y el empobrecimiento de muchos otros, como el suicidio de millares de pequeños productores en la India.

1. La destrucción de la agricultura campesina

La agricultura campesina, dentro de una cierta visión de la modernidad, fue particularmente desprestigiada. En esta perspectiva, ella aparece atrasada, arcaica y poco productiva. Es por eso que hemos asistido durante los últimos 40 años, a una aceleración de su destrucción, en la que han intervenido muchos factores. El uso de la tierra para actividades agrícolas ha disminuido ante la rápida urbanización e industrialización. El proceso se acelera en el Sur, pero queda importante en el Norte. Según Eurostat, el buro de estadísticas de la Unión Europea, entre 2002 y 2010, en Europa, cerca de 3 millones de unidades agrícolas han desaparecido, es decir, el 20 % (La Via Campesina, 2011). Por lo tanto, la población rural ha disminuido. En el año 1970, había 2.4 billones de personas en las zonas rurales frente a 1.3 en las urbanas. En el 2009, eran respectivamente 3.2 billones frente a 3.5 billones.
Al mismo tiempo, la adopción del monocultivo ha provocado una enorme concentración de tierras (UNCTAD, 2009), una verdadera contrarreforma agraria, que se ha visto acelerada en estos últimos años por el nuevo fenómeno de apropiación de tierras, estimado entre los 30 y los 40 millones de hectáreas en los continentes del hemisferio sur, con 20 millones en África solamente (J. Baxter, 2010, 18). Debemos recordar que en el Sur, 380 millones de familias de pequeños agricultores producen el 80 %al 85 % de los alimentos de las poblaciones locales.

Esto se ha relacionado con la producción de cultivo comercial para la exportación. Un ejemplo muy llamativo ha sido Sri Lanka, donde en 1996, un informe del Banco Mundial proponía abandonar la producción de arroz en favor de la producción para la exportación. La razón era que resultaba más barato comprar arroz de Tailandia y Vietnam que producirlo en Sri Lanka. Hace más de 3000 años que Sri Lanka producía arroz como base fundamental de su alimentación, pero la ley del mercado tenía que prevalecer, sin ninguna otra consideración.
Por lo tanto el Banco pidió al Gobierno que terminase con toda regulación del mercado del arroz, estableciese un impuesto sobre el agua de riego, incrementando así el costo de la producción de arroz, y privatizase las tierras comunales para que los campesinos pudiesen vender sus tierras a compañías locales o internacionales. Ante la resistencia del Gobierno del momento, el Banco utilizó medidas de presión, concretamente bloqueando los préstamos internacionales.
El siguiente Gobierno, más inclinado hacia el neo-liberalismo, presentó un documento llamado “Recuperar Sri Lanka”, donde aceptaba la idea, pensando que dicha solución generaría mano de obra barata para el desarrollo industrial con capital extranjero. Pero hace más de 40 años que Sri Lanka hacía esto, y en este tiempo la clase obrera logró mejores salarios, seguridad social y pensiones. De esta forma la mano de obra se volvió demasiado costosa y el capital extranjero incluso estaba abandonando el país para ir a Vietnam o China, donde la mano de obra era más barata. La solución fue reducir el coste de la mano de obra, recortando salarios reales, desmantelando la seguridad social y reduciendo la cantidad de pensiones.
Sobre todo en muchos países del sur, exportar cultivo comercial ha implicado importar productos agrícolas baratos, excedentes de la agricultura productivista y subvencionada de América del Norte y de Europa. Esto ha destruido en varios casos la producción agrícola local, como el pollo en Camerún o la carne de vaca en Costa de Marfil. Aún en Brasil, que tiene muchas tierras, el desarrollo del monocultivo para la agro-exportación resulto en una disminución de las tierras destinadas a la alimentación: entre 2009 y 2010, menos 10.2 % para las tierras consagradas al trigo (Ricardo Bergamini, 2011).
La producción de monocultivos también ha dado lugar al uso masivo de productos químicos y a la introducción de organismos genéticamente modificados. Todo esto ha sido asociado con un modelo productivista de agricultura, legitimado por las crecientes necesidades, ignorando los efectos a largo plazo y dirigido en realidad por una economía basada sobre el provecho. Las inversiones privadas aumentaron de manera espectacular: de 600 millones de dólares en los 90, pasaron a cerca de 3,000 millones en 2005-2007 (UNcTAD, 2009). Durante los últimos años, el acaparamiento de tierras (land grabbing) resultado de la trasformación de la agricultura en una fuente de acumulación para el capital, resultó ser una nueva frontera en tiempos de crisis. Eso significó la expropiación, bajos varios estatutos júrídicos, de entre 30 y 40 millones de hectáreas -20 millones en África- (Laurent Delcourt, 2011)).

2. Los efectos ecológicos y sociales

Desde un punto de vista ecológico, los efectos son bien conocidos. Podemos citar la deforestación (130.000 Km. cuadrados destruidos al año, equivalente a la superficie de Grecia), pero también la destrucción de la biodiversidad. Implica un uso irracional del agua provocando sequías en varias regiones. Provoca la contaminación no solo de los suelos (en Nicaragua ciertos productos químicos utilizados para la producción de caña de azúcar tardan casi 100 años en disolverse), sino también de las aguas subterráneas, ríos e incluso mares. El delta del Río Rojo en Vietnam empieza a estar tan contaminado que la pesca está disminuyendo. En el Golfo de México, frente al Misisipi, hay un fenómeno de 20.000 Km. cuadrados de mar muerto (no hay vida animal o vegetal alguna), debido a la cantidad de productos químicos que lleva el río en regiones donde se ha desarrollado masivamente el cultivo del maíz para agro-carburantes. En muchos casos el resultado final de aquí a entre 50 y 100 años será la desertificación.
El caso de la Amazonía es bastante inquietante. Todos los países que tienen una porción de la selva, tienen “buenas razones” para utilizarla en función de objetivos de “desarrollo”. Colombia amplia la prospección y la explotación del petróleo en Putumayo; el Ecuador busca el petróleo del Yasuní, parque nacional de alta biodiversidad y con poblaciones indígenas no contactadas, afirmando que se trata solamente de una pequeña parte del este territorio; el Perú abre nuevas minas; Bolivia construye la carretera del TIPNIS; Brasil acordó más concesiones a la corporación Vale para la extracción de minerales, permitió la penetración del monocultivo de la soja, de la caña de azúcar y de las palmas, cuando al mismo tiempo la madera se explota de manera salvaje y las represas hidro-eléctricas destruyen millares de kilómetros cuadrados. Además, los daños humanos son considerables, especialmente para los pueblos indígenas.
Así, desde el Este-Sur con las minas, el Oeste con el petróleo, el Sur, con el monocultivo, el centro con la madera y las empresas hidro-eléctricas, la selva amazónica se reduce inexorablemente y, según la FAO, dentro de 40 años, ella será reducida a una sabana con algunos bosques, perdiendo sus funciones ecológicas al nivel mundial, en parte por el cambio climático y en parte por las políticas a corto plazo de los países que la constituyen.
Subrayar eso no es el fruto de una posición imperialista, como es el caso en los Estados Unidos, que desea establecer su control sobre este territorio, rico en materias primas y en biodiversidad. No se trata tampoco de una ofensiva de la derecha contra los gobernios “progresistas” de la región, sino de la constatación de un hecho que depende en parte de la responsabilidad de los Estados. Evidentemente, la derecha aprovecha de los errores de la izquierda y trata de infiltrar las protestas por sus propios intereses. Pero eso no justifica una visión de la realidad, parcial y a corto plazo. Elaborar políticas concretas de transición no es cosa fácil, especialmente al nivel de cada nación, donde imperativos internos, como la lucha contra la pobreza, por ejemplo, incitan a adoptar este tipo de decisiones. Solamente una política regional podrá resolver estos problemas, vía los órganos de integración subcontinental.
Las consecuencias sociales no son menos dañinas. La producción de comida se desplaza hacia tierras menos fértiles y en varios países está disminuyendo. El África Occidental, que era autosuficiente hasta los años 70, ahora tiene que importar el 25% de su comida. El endeudamiento y la pobreza de los campesinos acompañan al desarrollo de monocultivos bajo la dirección de grandes compañías: los pequeños campesinos dependen totalmente de ellas para créditos, insumos, comercialización, comida y bienes de consumo.
Se provocan serios problemas de salud entre los trabajadores y sus familias, debidos al uso de productos químicos y a la contaminación del agua. En algunos casos es común la muerte prematura de los trabajadores agrícolas. Millones de campesinos son desplazados a la fuerza de sus tierras mediante diversos programas, y en ciertos países, como Colombia, con la violencia de operaciones militares o de fuerzas paramilitares al servicio de terratenientes y negocios agrícolas. En Latinoamérica han sido desplazados 4 millones en Colombia, 6 millones en Brasil y 1 millón en Paraguay. En Asia han sido desplazados 6 millones en Indonesia.
Este fenómeno está incrementando la presión migratoria hacia otros países, creando a su vez problemas políticos. Un caso especial es el de los pueblos indígenas que pierden sus tierras y la base de su existencia, en América latina, las Filipinas, Indonesia e India.
Aún en los países donde gobiernos se preocupan del bienestar de la población, tratando de luchar contra la pobreza, ciertas políticas son contraproducentes. Así, en Ecuador, se promueve el cultivo de brócolis, como fuente importante de ingresos para el Estado, ya que más del 97 % son exportados. De verdad una parte sustantiva se estos recursos pueden servir a financiar los bonos para los más pobres o el mejor acceso de ellos a la salud y a la educación.

Sin embargo, las externalidades de una tal política económica casi no entran en consideraciones: destrucción de la biodiversidad, polución de los suelos, contaminación de las aguas, explotación de la mano de obra, destrucción social y cultural de las comunidades indígenas. El cultivo se realiza por corporaciones locales, que no respetan las leyes sociales y ambientales y tienen sus sedes en paraísos fiscales. Realmente, uno puede preguntarse si se puede construir el socialismo del Siglo XXI con el capitalismo del siglo XIX.
Para cambiar de continente, notamos que el crecimiento industrial y urbano espectacular de China tiene también su precio. Según investigadores y ciertas autoridades del país, su mayor parte está anulado por los daños ecológicos y humanos. Eso afecta también, los campesinos, sin embargo relativamente mejor protegidos en este país por una posesión contractual de la tierra que pertenece al Estado. En los últimos años muchos conflictos estallaron por la presión urbana e industrial sobre las tierras y el excedente de la población rural sirvió a constituir la “población flotante” de las grandes ciudades industrializadas, es decir la generación sacrificada de un una mano de obra barata necesaria al desarrollo industrial y a la competitividad internacional.
Además, a la escala mundial, el libre comercio, que los economistas Arvind Subramanian y Martin Kessler (2013) laman la “hyperglobalización”, se extiende también a los productos agrícolas, a pesar del bloqueo de las negociaciones de Doha. Las ventajas comparativas a la base de estos intercambios, significan de hecho, por una parte, la concentración de las tierras y la utilización intensiva de productos químicos y, por otra parte, grados diferentes de explotación de la mano de obra y de destrucción de la naturaleza. La liberalización de los intercambios provocó una explosión de los transportes marítimos (22.000 barcos de más de 4000 toneladas atraviesan los océanos cada día) y aéreos, gran consumidores de materia prima y productores de gases envenenaderos. La racionalidad inmediata del capital se transforma en una irracionalidad económica. No se trata evidentemente de suprimir los intercambios, sino de someterlos al valor de uso y no al valor de cambio y de calcular en sus precios, el costo de las externalidades.
Finalmente, el despilfarro de alimentos que provoca el modelo actual de la economía agraria es enorme. Según la FAO, son 1,300 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año, un tercio de la producción mundial, con un valor de 740 mil mlllones de dólares y con daños ambientales graves. No se puede decir que sea en prioridad la agricultura familiar, la principal responsable de este desastre.
Son los movimientos campesinos e indígenas que llaman la atención sobre hechos de esta índole, como lo veremos más adelante. En vez de criminalizar las resistencias que, en América latina, se levantan desde México hasta la Patagonia, se debe entender que ellas son portadoras de una sabiduría profunda y que su crítica del “desarrollismo” no significa un regreso al pasado, sino una visión de futuro.

3. El caso de los agro-carburantes

La humanidad se enfrenta hoy a la necesidad de cambiar sus fuentes de energía en los próximos 50 años. Se agotará la energía fósil. Las nuevas fuentes incluyen la agro-energía como una supuesta solución, con el etanol procedente del alcohol de maíz, trigo y caña de azúcar, y el agro-diesel procedente de aceite vegetal de palma, soja y jatrofa (François Houtart, 2011). Dado que Europa y los EE.UU. no tienen suficientes tierras cultivables para cubrir sus necesidades de producción, se está dando un fenómeno de apropiación de tierras en los continentes del Sur. Los gobiernos locales son a menudo cómplices, puesto que ven la oportunidad de disminuir su factura de combustibles o de acumular divisas.
Si se cumplen los planes para el 2020 (en Europa, un 20 % de energía renovable), más de 100 millones hectáreas serán transformadas para agro-carburantes y por lo menos 60 millones de campesinos serán expulsados de sus tierras. Están previstas enormes cantidades de tierras para este propósito. Indonesia anuncia una nueva extensión de 20 millones de hectáreas para árboles de palma. Guinea-Bissau tiene un proyecto de 500.000 ha.de jatrofa (la séptima parte del país) financiado por los casinos de Macao. En 2010, se firmó en Brasilia, entre Brasil y la Unión Europea, un acuerdo de desarrollo de 4,8 millones ha de caña de azúcar en Mozambique, para suministrar etanol a Europa. Todo esto supone una tremenda destrucción de la biodiversidad y del entorno social y graves peligros para la soberanía alimentaria, como lo indicó muy bien, el relator especial de las Naciones Unidas para la Alimentación, Olivier De Schutter.
Si los agro-carburantes no son una solución para el clima (Elisabeth Bravo y Nathalia Bonilla, 2011) dado que el proceso total de su producción es destructivo y produce grandes cantidades de CO2; si no son una solución real para la crisis energética (quizás un 20 % con los planes existentes), ¿porqué un proyecto así? La razón es que es muy rentable para el capital a corto plazo, contribuyendo a aliviar la crisis de acumulación, y permitiendo a su vez la intervención del capital especulativo. Felizmente, ya en Europa se nota una disminución del uso de agro-combustibles, en función del costo de los subsidios en periodo de crisis y también de ciertas resistencias políticas.

4. Las Resistencias campesinas

En todo el mundo, hay movimientos de resistencia campesina contra la dominación de la lógica capitalista en la agricultura, como el Movimiento de campesinos Sin Tierra (MST) de Brasil, el Movimiento Campesino de Indonesia (SPI), ROPPA en el Oeste de África, etc. La Vía Campesina, una federación internacional de más de 100 movimientos campesinos en el mundo, se ha movilizado también y ha organizado diversos seminarios para alertar a los pueblos y autoridades sobre el asunto. Organizaciones para la defensa del medioambiente, a favor de la agricultura orgánica (concretamente en Corea y en China) o la agricultura urbana y suburbana (como en Cuba), están actuando en la misma dirección.
Las resistencias abordan también otras dimensiones que solamente la tierra. Los campesinos protestan contra la deforestación, las represas que inundan millares de hectáreas de selva y de tierras de cultivo, la contaminación del agua por actividades extractivas o industriales, contra el monopolio de la producción de semillas, contra los transgénicos monopolizados por las transnacionales del agro-negocio (Elisabeth Bravo y Marco Cedillo Cobos, 2011), contra la privatización de las selvas. Sus luchas son otro tanto más radicales que se trata de la supervivencia.
Finalmente, centros académicos de agronomía y ciencias sociales manifiestan una creciente toma de conciencia sobre este problema y están proponiendo soluciones alternativas.

5. Las causas de este tipo de desarrollo

El primer origen de este desarrollo se encuentra en un planteamiento filosófico: una concepción lineal del progreso sin fin gracias a la ciencia y a la tecnología, en un planeta inagotable. Esto, aplicado a la agricultura, tal y como se experimentó en Asia, particularmente en las Filipinas y la India, se llamó “la revolución verde”, con una gran productividad, pero también con la concentración de las tierras, la contaminación de los suelo y del agua, las crecientes desigualdades sociales y la marginalización creciente de los pequeños campesinos.
La segunda causa es la lógica de los principios económicos del capitalismo. En esta visión, el capital es el motor de la economía y el desarrollo significa la acumulación del capital. Partiendo de esto, el papel central que tiene el índice de provecho conduce a la especulación. Así, el capital financiero ha jugado un papel fundamental en la crisis de la alimentación del 2007 y 2008. La concentración de capital en el campo de la agricultura significa monopolios, como en los casos de Cargill, AMD, Monsanto, etc. La agricultura se convierte en una nueva frontera del capitalismo, especialmente con la caída de la rentabilidad del capital productivo y la crisis del capital financiero.
Esta lógica del modelo económico ignora las “externalidades”, es decir, los daños ecológicos y sociales. No es el capital el que paga por ellos, sino las comunidades y los individuos. La liberalización de los controles de divisas ha incrementado la mercantilización de productos agrícolas como mercancías y fomentado Tratados de Libre Comercio (TLC) que en realidad son acuerdos entre el tiburón y las sardinas.

6. La necesidad de una transformación

Todo el mundo puede ver que no es posible continuar con políticas agrícolas construidas sobre la desaparición de los campesinos. El Banco Mundial publicó en el 2008 un informe reconociendo la importancia del campesinado para proteger a la naturaleza y luchar contra los cambios climáticos. Este informe aboga por la modernización de la agricultura campesina, mediante la mecanización, las biotecnologías, el uso de organismos genéticamente modificados, etc. Plantea también una colaboración entre el sector privado, la sociedad civil y las organizaciones campesinas. Pero todo esto permanece dentro de la misma filosofía (Laurent Delcourt, 2010) es decir la reproducción del capital. Este pensamiento desembocó finalmente sobre la propuesta de la “economía verde” de Rio + 20, en 2012.
No se plantean transformaciones estructurales. Es una transformación dentro del sistema. Un ejemplo reciente es el Programa AGRA en África, que promueve semillas híbridas, organismos genéticamente modificados, etc. La Fundación Rockefeller inició el programa, y la Fundación Bill y Melina Gates está financiando varios de los proyectos, incluyendo uno de Monsanto que recibió más de 100 millones de dólares americanos de esta última Fundación.
Por el contrario, se puede plantear otra forma de transformación. Muy poco después del informe del 2008 del Banco Mundial, llegó el informe de “Evaluación internacional del conocimiento, ciencia y tecnología en el desarrollo agrícola (IAASTD)”, donde los 400 especialistas consultados llegaron a la conclusión de que la agricultura campesina no es menos productiva que la agricultura industrial y además tiene un valor añadido: sus funciones culturales y ecológicas.
Es evidente que la agricultura campesina tiene que evolucionar en sus métodos de producción, su utilización del agua, su capacidad mercantil (Ministerio do Desenvolvimiento Agrario del Brasil, 2009). Eso es posible, pero requiere inversiones. Es el gran desafío de los Estados del Sur: escoger la agricultura productivista, aumentando la dimensión media de las explotaciones, o mejorar la agricultura familiar y orgánica. Varias experiencias comprueban la posibilidad de la segunda opción. En Corea del Sur, a pesar del hecho que la reforma agraria fue realizada a favor de una industrialización forzada del país y de su necesidad de mano de obra, hoy en día muchos de los campesinos de pequeña dimensión trabajan con sus computadoras, calculando los mejores rendimientos, el tiempo adecuado de sembrar, el uso de los fertilizantes, el estado del mercado, informándose sobre la meteorología, etc. En el Vietnam del Norte, la Reforma agraria permitió, en plena guerra, el pasaje de producción de arroz, de una, a nueve toneladas por hectárea, sin el uso de maquinarias, ni de productos químicos (François Houtart, 2004). En China, una comuna vecina de Pequín, produciendo principalmente legumbres de manera orgánica y que se alimenta en energía con bio-gas, tiene un ingreso anual de 50 millones de dólares, por una población de 800 personas. Ejemplares similares existen en otros continentes.

7. Las relaciones ciudad-campo en el desarrollo de una agricultura campesina

La actividad agrícola tiene de nutrir además de los campesinos mismos, más de la otra mitad de la población mundial. Se trata de racionalizar la producción de alimentos para satisfacer las necesidades de las poblaciones urbanas y de realizar eso, con la reducción del transporte. Eso significa la creación de cinturas agrícolas alrededor de las ciudades. Al mismo tiempo el desarrollo de la agricultura urbana no es una solución utópica, aún si es modesta, como se experimenta en Cuba, por ejemplo. Es importante recordar, entre paréntesis, que las tierras las menos contaminadas por los productos químicos se encuentran hoy en día en las ciudades, por la utilización irracional de los productos químicos en el campo, desde el fin de la segunda guerra mundial.
La decentralización de la red urbana es el corolario evidente de la viabilidad de la agricultura campesina, lo que exige un plan nacional. Una tal solución no tiene solamente aspectos económicos, sino también sociales y culturales. La población campesina tiene el derecho a una vida social alimentada por los medios modernos de comunicación y la juventud tiene aspiraciones culturales nuevas y legítimas. Eso no se puede realizar sin una relación ciudad-campo integrada, en redes de pequeñas y medianas ciudades, única manera de evitar el éxodo rural hacia las megapolis.
Podemos concluir que la promoción de la agricultura campesina, lejos de ser un sueño romántico o un regreso al pasado, es una solución de futuro. Primero, es una alternativa para la alimentación mundial que permitirá no solamente acompañar a medio y largo plazo la evolución demográfica, sino también trasformar la dieta humana, saliendo de la “magdonaldización”. En segundo lugar, la agricultura campesina podrá contribuir a la preservación de la “madre tierra”, reconstruyendo su capacidad de regeneración y en tercer lugar, ella contribuirá a un equilibrio social y cultural.
Ya Carlos Marx había dicho que una de las características del capitalismo era la ruptura del metabolismo (intercambio de materia) entre el ser humano y la naturaleza, porque el ritmo de reconstitución del capital es diferente del ritmo de reproducción de la naturaleza y que solo el socialismo podría restablecer este equilibrio. Eso constituye la base teórica de lo que hoy se llama el “eco-socialismo” y tiene que ser un objeto central de toda política de “Buen Vivir”, como de la búsqueda de un nuevo paradigma pos-capitalista (el Bien Común de la Humanidad). Fomentar la agricultura campesina o familiar constituye una parte esencial de esta tarea a la escala mundial.
Fuente: Alainet.net
Referencias:
-BANCO MUNDIAL, Informe sobre el desarrollo en el Mundo, Washington, 2008.
-BAXTER J., Ruée sur ls terres africaines, le Monde diplomatique, Enero 2010.
-BERGAMINI R., Balanzo da produçâo agricola brasileira en 2010 ou a falacia do suceo do agronegocio, MST, sgeral@gmail.com, 27.10.2011.
-BRAVO E. y BONILLA N., Agrocombustibles: Energía que extingue a la Pacha Mama, Quito, Acción Ecológica, 2011.
-BRAVO E. y VALEJO GORDON L;; la Agricultura Syndenta/a: Monopolios, Transgénicos y Plaguicidas, Quito, RALTT, 2011.
-DELCOURT L., L’avenir de l’Agriculture paysanne confronté à la Pression sur les Terres, Alternatives Sud, Pression sur lesTerres. Devebir des agricultures paysannes, Vol. XVII (2010), N° 3 (Editorial).
-HOUTART F., Hai van, Socialisme et marché, la doublé transition d’une commune vietnamienne, Paris, les Indes savantes, 2004.
-HOUTART F., El escándalo de los Agro-combustibles para el Sur, Quito, Tierra, 2011.
-HOUTART F., De los Bienes Comunes al Bien Común de la Humanidad, Quito, Tierra, 2012.
-MINISTERO DE DESENVOLMIMIENTO AGRARIO, Agricultura familiar no Brasil e o Censo agropecuario, MDA, Governo Federal, 2009.
-SUBRAMANIAN A. y KESSLER M., The hyperglobalization of Trade, Peterson Institute for International Economics, Julio 2013.
-UNCTAD, The World Investment Report, 2009; Transnational Corporations, Agricultural Production and Development, UN, Geneva, 2009.
(*) Este seminario fue organizado en la Universidad de Renmin (Popular) en Pekin, por el Profesor Wen Tiejun, economista, director del Centro de Economía Agraria de esta universidad y el autor de este articulo, sociólogo, fundador del Centro Tricontinental (Lovaina-la-Nueva, Belgica).

domingo, 11 de mayo de 2014

El plan de desestabilización, difamación y criminalización al “Buen Gobierno” Zapatista

Mexico



La nueva estrategia imperial de desestabilización, injerencia y ocupación a cualquier gobierno en el mundo es la de crear conflicto internamente, utilizando focos de grupos que supuestamente reclaman derechos justos, con este discursos generan violencia, crímenes de todos tipos, acto de terrorismo, el fin es provocar una confrontación abierta para que las fuerzas extranjeras pueda justificar su ocupación y así controlar los recursos naturales existente en el territorio.
El modelo extractivista de las corporaciones multinacionales sus enemigos principal en este momento es la experiencia locales, comunitaria, más aun con fuerza organizativa, política, ideológica de auto gobierno, en esta nueva arremetida de criminalización en Chiapas haciendo vender como una violencia común entre comunidades indígenas, campesinas, forman parte del plan imperialista de golpes suave, esta vez en contra de la junta de buen gobierno, corazón del arco iris de la esperanza del caracol zapatista.
Peter Rosset especialista en cuestiones rurales y militante de la vía campesina internacional ponen en comparación las dos visiones que se buscan convertir en una confrontación entre comunidades. Según Rosset señalan que “en los territorios en  Chiapas predominan dos visiones. Una, la zapatista, es de la construcción paulatina de la autonomía territorial, indígena y campesina, de la educación, salud y justicia autónomas, de la agroecología, y del autogobierno. Se trata de una visión que se está haciendo realidad, poco a poco. La otra es más mezquina, cortoplacista, de acercamiento al poder, que busca beneficios individuales e inmediatos. Quienes se identifican como abajo y a la izquierda prefieren la visión zapatista, y quieren que tenga la posibilidad de consolidarse cada vez más como alternativa y ejemplo”. No hay dudas que los nuevos acontecimientos ocurridos en Chiapas, obedecen a estrategia políticas de grandes grupos de poderes, donde está diseñada para fragmentar las organizaciones campesinas, indígenas y comunitarias y nuevamente convertir en territorios de guerra justificando de esa manera su intervención.
El asesinato de José Luis Solís López fue parte de un plan orquestado desde los intereses imperialistas, López fue vil mente asesinado por una bala calibre 22 en la pierna derecha y otra en el pecho. Recibió además un machetazo en la boca, garrotazos en la espalda y tiro detrás de la cabeza. Según  informó la junta de buen gobierno de la zona, José Luis estaba dentro del caracol cuando sus compañeros fueron emboscados por los paramilitares de la CIOAC, del PVEM y del PAN, que empezó con la destrucción de la escuela y la clínica humildemente levantado con  esfuerzo del buen gobierno.
Con este nuevo acontecimiento en Chiapas las extremas derechas mexicanas con aliado imperialista, pretenden orquestar nuevas ofensivas de criminalización, justificando la guerra entre comunidades, utilizan focos de conflicto, con chantaje, manipulaciones intentar desestabilizar sueños, dignidades y esperanza rebelde opuesto a la lógica del gran capital. Lejos de ser un simple conflicto entre indios y campesinos violentos, como reseñaban las prensas burguesas de forma racista, detrás hay un plan intervencionistas de grandes corporaciones multinacionales utilizando la estrategia del golpe suave para la desestabilización, difamación y criminalización al buen gobierno Zapatista.
Solidaridad internacional con los de abajo y a la izquierda. El dolor y la rabia" de los hijos e hijas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional EZLN, seguirán transformando en dignidad y alegre rebeldía.
Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)

Twitter: @yiyoparaguay

Blog del Autor : http://ayvuguasu.blogspot.com/

Publicado en Rebelion.Org 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184561
Nota:

viernes, 9 de mayo de 2014

Paraguay, donde la tierra siembra desposesión y muerte



Periodismo Humano


“Nosotros lo que más queríamos era un pedazo de tierra un poco más grande. Queríamos plantar caña dulce en una cantidad suficiente, queríamos plantar mandioca, maíz…”. Era lo que reclamaban pero recibieron muerte, expulsiones y criminalización. Como añadido, el derrocamiento de Fernando Lugo al frente del Gobierno de Paraguay, en un juicio político exprés tachado de golpe de Estado parlamentario.
La masacre de Curuguaty, en la que murieron once campesinos y seis policías en junio de 2012 tras el violento desalojo de unas tierras ocupadas por los agricultores, significó la apertura total del país sudamericano a los monocultivos, a los agrotóxicos y a la persecución del campesinado. Un año y medio después de los hechos que cambiaron abruptamente la historia paraguaya, la pregunta acerca de qué pasó en Curuguaty sigue repicando sin respuesta. Ni se ha determinado la propiedad del terreno. Esclarecer estas incógnitas supone analizar la realidad del país con mayor concentración de tierras del mundo: el 85 por ciento del territorio está en manos del 2,6 por ciento de los propietarios, muchos de ellos extranjeros.

Encogido en el corazón de América del Sur entre dos gigantes como Argentina y Brasil, casi el 20 por ciento del territorio paraguayo, en concreto unos 7,7 millones de hectáreas o el 32 por ciento de las tierras cultivables, están controladas por foráneos. Son mayoritariamente brasileños, quienes controlan unas 4,8 millones de hectáreas. Mientras tanto, carecen de tierras 300.000 familias de campesinos de entre los más de seis millones de habitantes. “Paraguay es un país no industrializado en el que la exportación de las materias primas agrícolas es la única fuente de generación de riqueza. De ahí que las disputas sobre la propiedad de la tierra, que en el caso de los latifundios tiene muchos claroscuros en términos legales, sea una cuestión estratégica por donde pasa la distribución del poder económico y político. Hablar de la tierra es hablar de la democracia”, explica el abogado paraguayo Hugo Valiente.
Tierra y democracia. Dos palabras que en la república guaraní tienen múltiples lecturas e interpretaciones. La tierra y el territorio son el hilo articulador del trabajo y de la vida en el mundo rural, tanto para las poblaciones campesinas como para las indígenas de este país agrario y latifundista. Tierra y trabajo, trabajo y tierra permiten “abordar problemáticas como el derecho al trabajo, la contribución a la economía de los países y la región, la gestión de recursos naturales, la identidad, gobierno local, el enfoque de género, la seguridad alimentaria y la cultura, entre otros”, recoge el informe ‘La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos’.
La abrupta salida de Lugo del Ejecutivo ha desempolvado lastres como la disputa por el acceso a la tierra, la existencia de terrenos con orígenes espurios, las pugnas políticas y las carencias del sistema de justicia. “Una de las deudas que tenemos en la transición democrática es que no se ha impulsado una política en torno a la recuperación de las tierras ‘mal habidas’. Una de las grandes herencias de la dictadura es que, de los doce millones de hectáreas que la dictadura debía destinar a la reforma agraria, casi ocho millones fueron destinadas a personas que no eran beneficiarias de esa reforma”, explica el secretario ejecutivo de la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy), Enrique Gauto.Las tierras de la masacre, reclamadas por un empresario colorado
Para saber qué pasó en Curuguaty, población situada en departamento de Canindeyú y precisamente uno de los que concentra el mayor número de propietarios extranjeros, hay que entender la situación de la propiedad de la tierra y en concreto la de los terrenos en los que se produjo la tragedia: en teoría del Estado, los campos de Marine Kue son reclamados por Campo Morombi, empresa del recientemente fallecido empresario Blas N. Riquelme, quien llegó a presidir el Partido Colorado, la formación que estuvo 61 años en el poder, entre ellos los 35 de la dictadura.
“El caso de la tierra ‘mal habida’ de Marina Kue refleja un conflicto histórico por la desposesión a las familias campesinas de su principal medio de producción, la tierra”, recoge el informe de la Misión Internacional de Observación sobre la Situación de los Derechos Humanos en Paraguay, que acudió al país meses después de la catástrofe. Enrique Guato continúa la explicación: “La alta concentración de las tierras facilita la continuidad y profundización de un modelo excluyente, apoyado fuertemente en el monocultivo y la ganadería. La soja instalada en nuestro país, sin regulación y con cero control por parte del Estado, hace que el esquema económico excluyente se profundice”.
A comienzos del siglo esta planta ocupaba un millón de hectáreas en Paraguay, cuarto exportador mundial de esta planta de la que cerca del 60 por ciento se envía a Europa para alimentar al ganado y producir biocombustibles. Ahora se contabilizan tres millones y el objetivo es llegar a los seis.
Como si de una partida de dominó se tratara, la salida de Lugo provocó la llegada al poder del que hasta entonces era su vicepresidente, Federico Franco, del Partido Liberal, formación con la que gobernaba en coalición. Las fichas siguieron cayendo tras las elecciones de abril de 2013, que devolvieron al país a la legalidad internacional y a foros como Mercosur y Unasur, aupándose en el poder el candidato del Partido Colorado Horacio Cartes, el empresario más rico del país, relacionado con el narcotráfico y el blanqueo de dinero. El círculo se cerraba de nuevo. “Paraguay, junto a Honduras, es el único país de América Latina donde sigue gobernando el mismo esquema bipartidista de elites oligárquicas del siglo XIX”, añade Valiente.Y es que, todo ‘cuadra’ en el país guaraní. Cristina Coronel, del Servicio Paz y Justicia, recuerda que “Cartes quiso postular como embajador ante la ONU a Alfredo ‘Goli’ Stroessner, un nieto del dictador que antepuso el apellido materno para tener el mismo nombre que su abuelo y que públicamente defendió la dictadura. ‘Goli’ fue un mediocre senador cuyo único aporte ha sido intentar traer el cadáver de su abuelo con honores, iniciativa que se paró mediante movilizaciones”.
Plan sistemático de ejecuciones y desapariciones
La llegada de Federico Franco al poder supuso la legalización casi automática del uso de semillas transgénicas (de las nueve variedades de algodón, maíz y soja que se utilizan hoy, ocho de ellas han sido aprobadas desde 2012), proceso que había paralizado Lugo. “El objetivo del golpe de Estado era frenar el ascenso de la lucha popular en el país, donde las ocupaciones de tierra de Ñacunday y de Marina Kue fueron algunos de los puntos más fuertes, y reinstalar un gobierno servil a los intereses del imperialismo norteamericano y brasileño, profundizando la dependencia”, considera Cecilia Vuyk, del Movimiento 15 de Junio.
Curuguaty no es un hecho aislado. Desde la caída de la dictadura hasta hoy, Hugo Valiente ha registrado 114 casos de ejecuciones y desapariciones forzosas de dirigentes y militantes de organizaciones campesinas. “Existe un plan sistemático de ataque desplegado sobre una parte significativa de la población campesina con el objetivo de forzar su desplazamiento para apropiarse de sus territorios, mediante la perpetración generalizada de métodos del terrorismo de Estado que gozan de la impunidad judicial”, añade el abogado.
“Las medidas de Franco están siendo profundizadas con el Gobierno de Cartes”, afirma el secretario ejecutivo de la Codehupy. Y es que, apenas diez días después de asumir la presidencia, los colorados promulgaron un decreto para militarizar los departamentos Amambay, San Pedro y Concepción. Incluso el senador liberal Luis Alberto Wagner critica ante Periodismo Humano que la situación “ha empeorado notablemente, sobre todo porque los latifundistas cuentan con el apoyo de los poderes judicial y ejecutivo del Estado, mientras los que practican la agricultura familiar campesina son perseguidos inmisericordemente”.
Aníbal Alegre, campesino de 68 años, acaba de perder un ojo víctima de un balín de goma mientras trataba de impedir la fumigación de una plantación de soja de un brasileña protegida por militares. “Fuimos a pedir que respeten nuestros derechos, principalmente a la vida, ya que las fumigaciones únicamente hacen daño, principalmente a los niños y ancianos como yo. Los agrotóxicos destruyen nuestras cosechas de autoconsumo”, explicó el herido a la prensa paraguaya. “Qué lástima que el afán desmedido de enriquecimiento ilimitado de unos pocos afecte a tanta buena gente como don Aníbal Alegre”, ha escrito en las redes sociales Wagner, que trabaja en la denuncia de casos de fumigaciones.
Detenciones de campesinosLa militarización del país, la dureza represiva en todo tipo de protestas y el aumento de las fumigaciones esconden la apuesta por una economía agroexportadora, sustentada en un desigual reparto de la tierra. Las noticias sobre desalojos de campesinos, fumigaciones, quema de casas y enfrentamientos ocupan cada día más espacio en los medios nacionales y en las redes sociales. Wagner es uno de los que nutre el debate: “El agronegocio de granos, principal y casi exclusivamente la soja, sólo da ventajas a los que más tienen; la expansión de los grandes cultivos arrasa con los pequeños productores, con los que practican la agricultura familiar campesina usando semillas nativas”.
El presidente de la Federación Nacional Campesina, Marcial Gómez, explica que “existe una clara persecución al campesinado en general y a las organizaciones campesinas en particular; en estos últimos tres meses tenemos más de cien compañeros y compañeras imputados, con orden de captura, ocho con prisión domiciliarias, dos en la cárcel solamente por luchar contra la fumigación de sojales y contra el modelo de producción empresarial”.
Además de la reforma de la Ley de Defensa Nacional y Seguridad Interna, por la cual el poder ejecutivo tiene mayores atribuciones para la utilización de las Fuerzas Armadas en asuntos que son seguridad interna del país, Cartes ha promulgado otras dos regulaciones que han despertado controversia e inquietudes. “La Ley de Responsabilidad Fiscal, que otorga más facultades al poder ejecutivo respecto a limitar o definir el tope de utilización de recursos en el presupuesto nacional; y la Ley de Alianza Público-Privada, porque da amplias facultades al Ejecutivo para definir la asignación privada de determinados servicios que debieran estar en manos del Estado”, concreta Enrique Gauto.
Todo ello en seis meses. En los primeros pasos de un Gobierno que “tiene cinco años para realizar la venta y alquiler del país. Apuesta a deshacerse del Estado tal cual es ahora, privatizando lo que hay y lo que no hay, especialmente lo que no hay: sistemas ‘modernos’ de rutas, puertos, aeropuertos, transporte interno, ferrocarriles y obras públicas en general. En política interior tiende a resolver todo por la vía de la represión”, vaticina Pelao Carvallo, del grupo ‘¿Qué pasó en Curuguaty?’.
La mayor tasa de deforestación del mundoEl campesinado no el único grupo de población que sufre los envites del modelo agroexportador de desarrollo. También las poblaciones indígenas padecen la deforestación de sus territorios ancestrales. Según denuncia la organización de derechos humanos Survival, Paraguay ha otorgado una licencia a los ganaderos para el desmonte de una reserva de la biosfera de la Unesco y el último refugio de indígenas ayoreros no contactados. Por otro lado, un estudio de la Universidad de Maryland alerta de que el bosque de arbustos del Chaco paraguayo “está experimentando una rápida deforestación por el desarrollo de las haciendas ganaderas. El resultado es que registra la tasa más elevada de deforestación del mundo”.
El panorama es gráfico y visual. Las estadísticas completan la realidad del sexto peor país de todo el continente americano respecto al Índice de Desarrollo Humano del PNUD (ocupa el puesto 111 de 180 Estados); y el peor situado de América del Sur. El agronegocio genera el 28 por ciento del PIB, pero sólo contribuyen un dos por ciento a los ingresos fiscales del país, revela el diario paraguayo E’a. La presión tributaria gira en torno al 13 por ciento, mientras que el promedio del Mercosur es del 25 por ciento y el de América Latina, del 18 por ciento. “Difícilmente podamos crecer en presión tributaria si no se realiza una reforma, porque aquellos sectores con más ingresos y ganancias son los que menos tributan, los que producen soja y los que producen ganado”, explica Enrique Gauto.
El modelo agroexportador avanza a través del capital transnacional, como denuncia Fabricio Arnella, de la Articulación Curuguaty. Y no se basa sólo en los monocultivos, sino también en la ganadería, que ocupa más del 57 por ciento de las tierras. El informe ‘La tierra en el Paraguay: de la desigualdad al ejercicio de derechos’, uno de los últimos publicados al respecto, subraya que “la relación da una cantidad de 1,75 hectáreas de tierra para cada animal. Como contraste, las familias con pequeñas tierras –de hasta cinco hectáreas– y las que carecen de ella suman un total aproximado a 420.000 familias. Este contrasentido en la distribución y utilización de la tierra es el principal causante de los numerosos conflictos de tierra”.
El abogado Hugo Valiente finaliza recordando que “Curuguaty es el canto de cisne de la lucha campesina en Paraguay. Es el portazo que la elite terrateniente da a cualquier posibilidad de discutir la distribución de la tierra. Y se lo hace con un castigo de una brutalidad ejemplarizante, para sembrar y reproducir un terror que paralice”. Marine Kue no es ninguna excepción, aunque sí el caso con mayores repercusiones, no sólo por muertes y encarcelaciones, sino por el punto de inflexión en la política paraguaya.
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miércoles, 7 de mayo de 2014

Las 4 P que requiere de otra conferencia



Paraguay, Plan Paramilitar y Pobreza





Este 7 y 8 de mayo se realizara la segunda conferencia denominada “Opportunities in Paraguay”, el primero se realizo el año pasado en Miami EE.UU en el  Hotel Ritz Carlton, donde se expusieron varios empresarios y representantes gubernamentales las ventajas de invertir en Paraguay, esta vez el evento esta previstos en el Bourbon Conmebol Convention Hotel, ya en el territorio nacional, esta iniciativas es para difundir los recursos naturales y potencialidades en materia de negocio en el país para los empresarios “Invasionistas“, para los economistas y tecnócratas neoliberales son llamados “inversionistas”. 

Esta vez asistirán 100 empresarios internacionales interesados en invadir el Paraguay por ser unos de los países de crecimiento macroeconómico muy importante en los últimos tiempos, el interés está principalmente en aprovechar las oportunidades disponibles en cuanto a energía, infraestructura, agricultura, distribución y logística, manufactura, servicios financieros, bienes raíces, entre otros, estos empresarios mayoritariamente son de Europa, de Estados Unidos, Canadá, México, según los organizadores argumentan que serán de vital importancia para reducir los problemas sociales, en este caso la pobreza.

Entre los oradores del evento se encuentran: Eladio Loizaga, ministro de Relaciones Exteriores; Germán Rojas, ministro de Hacienda; Gustavo Leite, ministro de Industria y Comercio; y Ramón Giménez Gaona, ministro de Obras Públicas y Comunicaciones. También hablarán Raúl Florentín, director general de Rediex; James Spalding, director general de Itaipú; y Víctor González Acosta, de González Acosta & Wood, entre otros, los llamativos de unas de la ponencia se denominan 4P que significan: Paraguay, Planeta, Personas y Prosperidad.

El Paraguay robados y dominados por quien, Planeta seguramente porque esta  al interés de un gran capital global, Personas serian las que privatizaron sus riquezas a costas de la miseria y exclusión de la mayoría y siguen buscando prosperidad con el saqueos de toda la soberanía nacional.

Estas iniciativas de conferencia de negocio, vienen a seguir privatizando la tierra, el agua, los bosques. Según la FAO en Paraguay el 2,6 % de los propietarios detentan el 85,5 % de la superficie agraria y que son causa principal de la Pobreza en el país, producto de esta realidad 1.200.000 de personas se encuentran actualmente en situación de hambre y el 70% está en el área rural. En medio de esta realidad el nuevo rumbo Paraguay siguen perfeccionando su proyecto neoliberal con estrecha relación de actores internacionales ligados a la para-política,  paraísos fiscales, narcotráficos, falsos positivos, son los apóstoles del paramilitarismo, el plan Colombia y el libre mercado.

A parte de esta conferencia “Opportunities in Paraguay”, también nuevamente el triste celebre mandatario Colombiano y ahora senador Álvaro Uribe tiene otra conferencia en Paraguay, esta vez en el Hotel Sheraton su ponencia se llama: Ley Alianza Publico Privados APP y Seguridad. Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia durante el período 2002-2010 y ahora senador, jamás tendrán en su ponencia que en este momento es un personaje ligado al fascismo internacional y es objeto de investigación por parte de la fiscalía de la Corte Penal Internacional de La Haya como posible autor de crímenes de lesa humanidad y, por tanto, imprescriptibles. Todo indica que Uribe será acusado de ser inductor y organizador de acciones que causaron un número todavía indeterminado de asesinatos de campesinos y opositores políticos, acciones que fueron perpetradas por grupos paramilitares, miembros del ejército y agentes de las fuerzas de seguridad del Estado, seguramente su exposición sobre seguridad lo abordaran de la misma manera. Entre los crímenes que investiga la institución judicial de La Haya destacan los llamados "falsos positivos", en referencia a los asesinatos de campesinos acusados sin pruebas de formar parte de las FARC, cuyas muertes fueron presentadas como si se trataran de "enemigos" abatidos en combate, estos suman más de 3000 asesinados.

Estos escenarios y Lobby políticos en Paraguay deben llamar la atención a todas las sociedades civil, organismo de derechos Humanos, movimientos sociales, nacionales e internacionales, que el nuevo rumbo Paraguay está decidido a ampliar el plan Colombia, plataforma imperial de saqueo en nuestra América.

Es necesario garantizar un continente para la paz, la patria es la humanidad.

Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)

Twitter: @yiyoparaguay

Blog del Autor :
http://ayvuguasu.blogspot.com/


Publicado en: Rebelion.Org 
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184397

Nota:

martes, 6 de mayo de 2014

Vargas Llosa y las mentiras asesinas

Pocas veces leí tantas mentiras y calumnias como en la nota de Mario Vargas Llosa en La Nación de ayer titulada “La gesta libertaria de los estudiantes venezolanos”.  (La nota se encuentra disponible en http://www.lanacion.com.ar/1687598-la-gesta-libertaria-de-los-estudiantes-venezolanos ) Pocas veces vi a un gran escritor arrastrarse tan bajo para complacer a sus mecenas imperiales o ser víctima de una menopausia intelectual tan profunda que lo impulse a mentir descaradamente y a escupir sobre su propio pasado, cuando defendía con ardor a la Revolución Cubana. Ejemplos de esas mentiras: "millones de estudiantes en las calles" protestando contra el gobierno bolivariano, cuando fueron unos pocos miles los que ganaron las calles sobre los casi dos millones y medio de universitarios que hay en Venezuela; Leopoldo López elevado a la categoría de "preso político" por perpetrar crímenes que en Estados Unidos o Francia lo condenarían a prisión perpetua; exaltar a los "guarimberos" como una amable tertulia de estudiantes e intelectuales, mientras tienden un alambre de púa a ambos lados de la calle para, en la noche, decapitar a motociclistas desprevenidos; "por doquier se levantaron barricadas", dice el escribidor, cuando en el momento de su apogeo había guarimbas en 18 de los 335 municipios existentes en Venezuela(¿qué quiere decir “doquier”?); “cerca de cincuenta compañeros que han perdido ya la vida” a manos del gobierno, cuando la realidad es que la mayoría de las víctimas de la violencia de la derecha han sido chavistas o funcionarios del gobierno y sus fuerzas de seguridad. Son estos “pacíficos disidentes” quienes incendian universidades y edificios públicos, destruyen parques y plazas, pegan fuego a automóviles o transportes colectivos, y quienes han salido a las calles dispuestos a matar.  
​La densidad de mentiras por cada línea de esa nota no tiene parangón, prueba  irrefutable de lo que decía en una de sus novelas Alejo Carpentier acerca del "ultraje irreparable de los años." Sólo que en el caso de Vargas Llosa es un proceso muy agudo y que comenzó hace mucho tiempo, antes de que llegara a su actual decrepitud intelectual y moral. Habría que estudiar las razones por las que un gran escritor, que sin duda lo es, y que conoce los crímenes y las artimañas del imperialismo y sus secuaces locales como pocos (quien lo dude le recomiendo leer lo que pone en boca de Roger Casement, el luchador anticolonialista de El Sueño del Celta) puede llegar a arrastrarse en el fango inmundo en que hoy se revuelca Vargas Llosa contando sus “mentiras que parezcan verdades”, como el mismo definió el arte del novelista. Sólo que cuando escribe ensayos sobre la realidad contemporánea de Venezuela esas mentiras no son un inocente entretenimiento sino que se convierten en una siniestra coartada para alentar y justificar en ese país un desenlace sangriento como el producido por las hordas neonazis en Ucrania. Y de eso, tarde o temprano, tendrá que hacerse responsable.
Fuente: Aporrea.Org 

¿Festejar qué?

El nuevo rumbo prepara su rumba a los viejos tiempos del Stronismo






Este 10 de mayo se cumplen el primer aniversario de la victoria electoral de Horacio Cartes correligionario más joven en la ANR, en medio de la peor crisis, social, económica de la gran mayoría de la población, las elites de la extrema derecha buscan oxigenar la figura y el gobierno del presidente Horacio Cartes desde una plataforma mediática nacional e internacional para seguir el nuevo rumbo del Neostronismo.

El gobierno del narco coloradismo como bien lo llamo el Pepe Mujica, con esta convocatoria pretenden mostrar musculo de apoyo popular para continuar el plan de saqueos planificados por las multinacionales, para ellos es una amenazas permanente las luchas de los pobres en la calle, el único instrumento con que cuenta el gobierno es la represión continuada, pero para continuar necesitan mostrar que hay una parte del país que apoyan por lo menos un día al presidente Cartes. Para alcanzar este objetivo en esta conmemoración pretenden arrear a 70 mil correligionarios como lo llaman al viejo estilos Stronistas, muchos serán exigidos por estar como funcionarios públicos y otros por promesas, prebendas, curiosidades y miserias, esta vez nuevamente caerán en manipulaciones, es la práctica política muy común de los partidos tradicionales históricamente en Paraguay.

El nuevo Rumbo Paraguay apunta a instaurar la entrega total de la soberanía desde la vieja política represiva criminal del Stronismo, el sistema judicial y los aparatos  represivos policiales y militares están diseñada y consolidada en este momento para recrudecer el terrorismo del estado, su único fin, cumplir las normas de dominación imperialista en la región, terminar de entregar todas las tierras para el agronegocio, incluyendo otros recursos naturales existente como los minerales, aguas, bosques y biodiversidades, este nuevo saqueos obligatoriamente empujan al aparto represivos jugar su papel, orientados exclusivamente desde las operaciones encubierta de mercenarios extranjeros, la presencia en el departamento de San Pedro, de un “Centro de Operaciones de Emergencias (COE)” bajo las directivas del Gobierno de Estados Unidos cumplirá un papel de seguir desplazando forzosamente campesinos, campesinas e indígenas de sus comunidades, cualquier oposición o luchas en contra de este proyecto automáticamente se convertirán en delitos y serán satanizados y criminalizados como terrorista.



En medio de una coyuntura compleja la ANR partido de gobierno del nuevo rumbo, buscan mostrar apoyo popular al gobierno de Horacio Cartes, la señal y panorama político de asensos de las luchas es permanente, como el último paro nacional que exigen en unanimidad la derogación de la ley Alianza Público Privado, reagrupamiento en plenaria permanente de los partidos y sectores progresistas del país, constantes reclamos y recrudecimiento de las luchas en el campo, violación de los derechos humanos, la militarización, criminalización, reclamos salarial de los sindicatos, transportistas, docentes, profesionales de la salud, todos ellos son los problemas estructurales de todos los días, donde los reclamos y protestas seguirán creciendo, este fenómenos políticos, económicos, social, su esencia reside en la ofensivas neoliberal defendido por el nuevo rumbo Paraguay, en este momento necesariamente buscan oxigenar su modelo totalitario neo-stronista con movilizaciones proselitista, visita del santo papa, planes asistencialista focalizado, algunos apariciones de discursos populista y en otros momentos en silencio cómplice, son las actitudes de un gobierno neoliberal tardío, pero que está ganado cumplir su rol de consolidar otro plan de saqueo en el país, dejando de lados los reclamos sociales existentes y permanente.    

La lucha continua Unidos Venceremos…………..
Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)

Twitter: @yiyoparaguay

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http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184441
Nota: