jueves, 27 de marzo de 2014

Un violento “Golpe Suave”: entre la guarimba y la contrarrevolución armada









Instituciones atacadas, llamados a asesinar al presidente, decenas de manifestantes baleados, paramilitares colombianos paseándose por San Cristóbal, guarimbas y amenazas del Imperio Yanqui, son algunos de los elementos que estarían configurando un nuevo golpe de Estado en el país, un “golpe suave” como lo han llamado los propios norteamericanos. 

En las siguientes líneas entregaremos algunos elementos para la comprensión de la situación de violencia contrarrevolucionaria que está sufriendo el país, de modo de develar a sus ejecutores, sus objetivos, su estrategia y sus métodos, y poder contar así con herramientas que nos ayuden a diseñar acciones de defensa activa del proceso revolucionario. 

El golpismo: realidad y objetivos 
El imperialismo, el intervencionismo norteamericano, las operaciones encubiertas, al contrario de lo que dice la derecha, no son alucinaciones, ni excusas de los chavistas, ni conclusiones de las teorías conspirativas, son una triste y comprobable realidad. 
No hay que mirar a Siria, Libia o Ucrania para darse cuenta de que el Imperio Norteamericano está dispuesto a usar todas las armas necesarias para resguardar sus intereses. Sólo miremos nuestra historia latinoamericana.

Desde 1823, cuando la Doctrina Monroe declara a “América Latina” como propia, podemos contabilizar al menos las siguientes intervenciones militares directas:
  • la usurpación de la mitad del territorio mexicano en 1846,
  • el bombardeo del puerto nicaragüense de San Juan del Norte en 1854 y la invasión a Nicaragua, El Salvador y Honduras en los años siguientes, 
  • la ocupación de Cuba y Puerto Rico en 1898, 
  • la toma del Canal de Panamá en 1903, 
  • la invasión a Republica Dominicana en 1904, 
  • la intervención en Cuba en 1906,
  • la invasión de Panamá en 1908, 
  • la ocupación de Nicaragua en 1912,
  • el bombardeo al puerto mexicano de Veracruz en 1914, 
  • la intervención en Haití en 1915, 
  • la ocupación de Republica Dominicana entre 1916 y 1924, la ocupación de la provincia de Chiriquí en Panamá en 1918, 
  • la invasión a Honduras en 1924,
  • la ocupación de Ciudad de Panamá en 1924, 
  • el bombardeo aéreo a El Tocoral en Nicaragua en 1927,
  • la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, 
  • la intervención en Republica Dominicana en 1965 
  • y en Guatemala en 1966,
  • el envió de Boinas Verdes a Bolivia en 1967 para cazar al Che Guevara, 
  • la invasión a Granada en 1983,
  • a Panamá en 1989
  • y a Haití en 1994;
esto sólo nombrando las invasiones e intervenciones abiertas, a las que hay que sumar las operaciones encubiertas para derrocar e imponer mandatarios a través de diversos métodos, desde el fraude electoral hasta los golpes militares. 
El Golpe de Estado ha sido uno de los métodos más usados por el Imperio para derrocar gobiernos contrarios a sus intereses. Todos tenemos en la mente la imagen de los militares saliendo a las calles, tomándose las instituciones e instalando cruentas dictaduras; el bombardeo al Palacio de La Moneda y la muerte del Presidente Allende es un ejemplo clásico de los Golpes Militares que se dieron en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional en los 60’s y 70’s. 

Hoy las formas han cambiado, pero el derrocamiento de mandatarios por vías ilícitas sigue siendo un latente peligro. Los golpes de Estado no han cesado. Así lo comprueban nuestras últimas décadas de historia. 
Algunas de las modalidades adoptadas han sido las siguientes: 
  • autogolpe (Fujimori en 1992-exitoso), 
  • golpe patronal y civil-militar (a Hugo Chávez el 2002-fallidos), 
  • golpe cívico-separatista (a Evo Morales el 2008 – fallido), golpe parlamentario-militar (a Manuel Zelaya el 2009-exitoso), 
  • golpe parlamentario (a Fernando Lugo el 2012-exitoso), golpe policial (a Rafael Correa el 2010 
  • y a Evo Morales el 2012 – ambos fallidos). 
El tipo de golpe, las maniobras desestabilizadoras que lo anteceden y las medidas represivas que le siguen, dependerán de las distintas variables que presente cada realidad.
En el caso venezolano el Imperio Norteamericano y la oligarquía criolla subestimaron el grado de conciencia y de movilización del pueblo, que logró contrarrestar el golpe y restituir a Hugo Chávez como Presidente. Es una gran lección que sacó la contrarrevolución: en Venezuela no basta con sacar a un presidente, para reinstalar la hegemonía capitalista se debe realizar toda una contrarrevolución política, económica, militar, social, que acabe con la organización y la conciencia del pueblo, y esto sólo se logra con altos grados de violencia. En este sentido, la Venezuela Bolivariana presenta una situación similar a la de España en 1936 y a la de Chile en 1973, en donde el pueblo había alcanzado tales grados de conciencia, organización y capacidad de lucha, que fueron necesarias cruentas dictaduras de décadas de extensión para volver a instalar el capitalismo y su modelo de sociedad. 
El objetivo final del Imperio Norteamericano y de la oligarquía criolla es la destrucción del bloque histórico bolivariano (de las organizaciones revolucionarias, de los beneficios sociales, de la Constitución Bolivariana, de la identidad chavista, del poder popular, de la FANB, etc.) y la imposición de un nuevo bloque histórico neoliberal, es decir, una revolución (política, económica, moral, cultural, social) en un sentido capitalista. Repetimos, no sólo se trata de tumbar a un gobierno. 
A la hora de definir sus cursos de acción, los enemigos del proceso tienen en cuenta, al menos, las siguientes particularidades de nuestra realidad revolucionaria:
- Un pueblo bolivariano organizado y con altos niveles de conciencia revolucionaria que no entregará el proceso por las buenas 
- Una FANB que en su mayoría se mantiene leal al proceso
- Un gobierno que no está dispuesto a renunciar
- El respaldo internacional de los países de la región 
De estas importantes particularidades y según como se vaya desarrollando el día a día, el Imperio irá definiendo los cursos de acción dentro de una estrategia general que sigue la línea de lo que se ha llamado un “golpe suave”, pero que hipotéticamente podría escalar a una guerra civil abierta como en Siria.
El “golpe suave” y la guerra civil abierta

Estados Unidos, en su intento por imponer la hegemonía mundial, maniobra por el mundo atacando a los gobiernos que osan levantarse en su contra o que no sirven directamente a sus intereses. 

Entre sus armas están las intervenciones directas, como en Libia, las invasiones, como en Irak, Afganistán y Somalia, las que implican el uso de fuerzas militares y un cuestionamiento internacional creciente. 
Sin embargo, el Imperio ha encontrado una forma aparentemente menos evidente y menos violenta para derrocar gobiernos, lo que el politólogo Gen Sharp ha teorizado y ejecutado bajo la denominación de “golpes suaves”. 

Gene Sharp ha escrito un decálogo de la desestabilización que está siendo utilizado por movimientos y organizaciones contrarrevolucionarias en todo el mundo. 
El propio Sharp ha dicho que su labor es hacer de forma abierta, a través de organizaciones de colores, lo que antes la CIA hacia antes de manera oculta. 

La estrategia de Sharp ha sido aplicada en Checoslovaquia, Lituania, en las “Revoluciones de Colores”, la “Primavera Árabe”, en las actuales rebeliones en Ucrania y ahora en la Venezuela Bolivariana. 

La historia
En 1983, aun en contexto de Guerra fría, Gene Sharp diseña una estrategia de “resistencia civil” ante una posible invasión soviética a la Europa Capitalista, que será publicado en 1985 bajo el título de Cómo Hacer que Europa sea Inconquistable. Este será difundido a través del Centro de Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard y de una institución que el propio Sharp crea para estos fines, la Albert Einstein Institución – AEI. Los planteamientos de Sharp comienzan a despertar tal atención que el Ejército y la CIA integran al AEI al aparataje injerencista norteamericano. 

En 1989, cuando comienza el declive del bloque comunista, Sharp interviene apoyando a los anticomunistas en Birmania y Taiwán así como a la oposición tibetana. Estas acciones le permiten a Sharp ganarse un apoyo cada vez más creciente de la CIA, la que integra a la Fundación a un especialista en acciones encubiertas: el coronel Robert Helvey. En ese mismo año es expulsado de China antes de los sucesos de Tiananmen. 
La CIA, financiando a Sharp y a su Fundación a través de la NED, comienza a preparar la intervención para desmembrar a la Unión Soviética.
En 1990 reúnen a líderes anticomunistas de 16 países para formarlos y fijar una estrategia. 
Cuando los países bálticos proclaman su independencia, Sharp y los suyos se dedican a preparar a políticos lituanos, entre estos a los del partido Sajudis (Grupo de Iniciativa por la Perestroika), para enfrentarse a las fuerzas de Mijail Gorbatchov. Sharp y la Albert Einstein Institution recibirán posteriormente un reconocimiento oficial de la Lituania independiente por los servicios prestados. 

En 1998 Estados Unidos da inicio a una nueva ofensiva en los países de la ex órbita soviética, en lo que se conocerá como las “revoluciones de colores”; en estas, Sharp y la AEI tendrán un rol protagónico. Con cientos de millones de dólares en financiamiento, formación política y militar y una asesoría directa, la AEI impulsa a la organización Otpor (“Resistencia”), un grupo de jóvenes opositores al presidente Slobodan Milosevic en la ex Yugoslavia, el último presidente comunista que quedaba en la zona. Con el apoyo norteamericano Otpor logrará, mediante la desestabilización del país (y con la ayuda de los bombardeos de la OTAN), que Milosevic dimita en octubre del 2000, en la llamada “revolución buldócer”, lanzado a Sharp al estrellato. 
Como paso previo a la invasión militar norteamericana a Irak, en el 2002 Sharp entrena en La Haya a los miembros del Consejo Nacional Iraquí. 
Pero el Imperio tenía para Sharp otras tareas, expandir la experiencia yugoslava. Así, en el 2003 comienzan con la intervención en Georgia en la denominada “revolución de las rosas”, sacando del poder a Eduard Shevardnadze, en el 2004 impulsan la “revolución naranja” en Ucrania, la “revolución de los tulipanes” en Kirguistán el 2005 y la “revolución del cedro” en el Líbano ese mismo año, en el 2010 propician la “revolución de los jazmines” en Túnez logrando la salida del gobierno de Zine el Abidine Ben Alí, lo que da origen a la denominada “primavera árabe” en el Norte de África y el Oriente Medio. En estas intervenciones exitosas Sharp y la AEI no estuvieron solos sino que muy bien acompañados por la CIA, la Fundación Soros, la USAID y la NED. 

Sin embargo, Estados Unidos y la estrategia de Sharp serían derrotados en Bielorrusia (“revolución blanca”), Birmania (“revolución azafrán”), Irán (“revolución verde”) y Moldavia (“revolución twitter”). 
En Venezuela, cuando fracasa el Golpe de Estado del 2002 y el Paro Petrolero, la AEI entra con todo y comienza a desarrollar sus operaciones, impulsando el referéndum revocatorio y las acciones de organizaciones reaccionarias como JAVU.
La estrategia y la experiencia de Sharp ha sido sistematiza y difundida, constituyendo un verdadero manual desestabilizador que desde hace algún tiempo se ha venido aplicando en Venezuela y que ahora hace su aparición de manera evidente y violenta. 

Su método
La metodología de Sharp consiste en la combinación de una serie de acciones psicológicas, mediáticas, políticas, económicas, legales, simbólicas, callejeras e insurreccionales, que tienen por fin la concreción de un golpe de Estado, es decir, el derrocamiento de un presidente (ya sea por renuncia, secuestro, asesinato, etc.). Estos métodos, sus ritmos y objetivos se pueden dividir en 5 fases encaminadas al derrocamiento presidencial:
Primera Fase: se desarrolla una Guerra de Cuarta Generación con un fuerte protagonismo de los medios de comunicación, los cuales buscan generalizar (sin importar el uso de mentiras o montajes) el malestar social sobre situaciones reales o inventadas, como la falta de alimentos, la delincuencia, la corrupción, etc. Al mismo tiempo, estas situaciones son concretizadas por una serie de actores que las convierten en una realidad cotidiana: las empresas acaparan, generalizan el contrabando de extracción, especulación para generar desabastecimiento; sicarios y bandas armadas asesinan y generan el temor para crear la sensación de descontrol delictivo, sobretodo con hechos de alta connotación publica, como el asesinato de Mónica Spears. 
Segunda fase: se promueve la supuesta ilegitimidad del régimen, usando una serie de argumentos como las violaciones a los derechos humanos, a la libertad de prensa, la falta de libertades políticas, el cuestionamiento a la nacionalidad del presidente, etc. 
Tercera Fase: movilizaciones callejeras, generalización de la protesta, toma de instituciones públicas, bloqueo de vías, resistencia a las fuerzas policiales, aumento de la confrontación para generar la sensación de ingobernabilidad. 
Cuarta Fase: combinación de todas las formas de lucha, guerra psicológica generalizada, se impulsa la sedición al interior de las fuerzas armadas, se copan instituciones públicas, se generalizan las protestas y se desarrollan acciones armadas que justifiquen medidas represivas y así demostrar una situación de caos social. 
Quinta fase: renuncia o derrocamiento del presidente, ya sea por presión en las calles o por un pronunciamiento de las fuerzas armadas (u otra modalidad). 
Lo que no dice el manual de Sharp es que cuando la estrategia se ve agotada y la Cuarta Fase no logra los objetivos esperados, se transforma en una guerra civil abierta encabezada por un ejército mercenario como en Siria, que puede ser apoyado por fuerzas extranjeras, como en Libia. 
Sus actores
Jon Kortazar Billelabeitia, analizando las manifestaciones en Ucrania, ha sostenido que quienes protestan provienen de dos sectores, por un lado, jóvenes organizados según el esquema de las “revoluciones de colores”, fuertemente vinculadas a ONGS norteamericanas que siguen las líneas de acción de Gene Sharp y cuya ideología no es más que la repetición de consignas como la “lucha por la libertad y la democracia”. Y por otro, jóvenes de clase media y clase alta de extrema derecha envalentonados con la idea de la caída del régimen. 
En este sentido, el modelo a seguir es el de Otpor: un grupo juvenil supuestamente a favor de la democracia, cuyos orígenes se sitúan en la Universidad de Belgrado, pero que con la ayuda de Estados Unidos se llegaron a convertir en un poderoso movimiento nacional de combate al régimen de Milosevic. Planificadas por un equipo experto norteamericano, las operaciones de Otpor desestabilizaron al país hasta la caída Milosevic. Con esta experiencia Otpor y Sharp exportaron este modelo desestabilizador a otros países, dictando seminarios y realizando cursos de formación y entrenamiento para los jóvenes contrarrevolucionarios, que dieron vida a Kmara en Georgia, Pora en Ucrania, Zubr en Bielorrusia, MJAFT! en Albania, Oborona en Rusia, KelKel en Kirguizistán, Bolga en Uzbekistán, Pulse of Freedom en el Líbano y Gong en Croacia. En Ucrania, el legado de Proa ha sido tomado por Femen, quienes junto a los fascistas de Svoda, lideran las protestas que actualmente desestabilizan a aquel país.
En Venezuela la AEI comenzó en el 2003 su trabajo formando a los jóvenes de Ofensiva Ciudadana, luego, junto a Robert Alonso, impulsaron las guarimbas. El propio Coronel Helvey y miembros de Otpor vinieron a Venezuela a formar a grupos opositores juveniles, entre estos, a la Juventud Activa Venezuela Unida (Javu), quienes junto a integrantes del Voluntad han recibido entrenamiento militar por los paramilitares mercenarios de Miami. Hoy, son los miembros de las JAVU, junto a otros grupos violentistas y paramilitares los que han desatado la violencia en el país, llamando derechamente a matar chavistas y al propio Presidente Nicolás Maduro. 

El golpe suave es una de las líneas estratégicas del Imperio, no es la única, se combina con otras, incluso dentro del golpe suave la AEI es uno de los agentes del imperio, mas no el único. Aquí podemos encontrar también a la National Endowment for Democracy – NED, dirigida por la CIA, que ha venido financiando a los grupos de oposición para sus maniobras desestabilizadoras, entregando millones de dólares a organizaciones como Súmate, Liderazgo y Visión, Consorcio Justicia y partidos opositores. El International Center on Nonviolent Conflict Resources, que trabaja para promover los golpes suaves y que ha sido la que ha financiado las charlas de Otpor en el país. El Instituto Republicano Internacional-IRI, del Partido Republicano, que tiene entre sus lideres a John McCain, el mismo que acaba de pedir al gobierno norteamericano una intervención militar en Venezuela, financia a partidos de derecha en todo el mundo y, en el caso venezolano, a Primero Justicia, Un Nuevo tiempo y Voluntad Popular. El National Democratic Institute for International Affairs- NDI, ha financiado a grupos opositores como Súmate, Primero Justicia, Proyecto Venezuela, Alianza Bravo Pueblo, Un Nuevo Tiempo, Liderazgo y Visión y Voluntad Popular, operando como un brazo financiero del Imperio en todo el planeta. 
Las redes sociales juegan un papel fundamental en la estrategia desestabilizadora del “golpe suave”, a través de ellas se manipula la información (incluso de forma grosera como hemos visto en estos días en Venezuela) y se generan verdaderas redes de sedición. Veamos el caso de Egipto. 
Los jefes de los cyberactivistas del “Movimiento 6 de Abril” son miembros de la “Academia Egipcia Democrática”, financiada por la NED. Entre sus integrantes, Isra Abdel Fattah ha sido condecorada por la Freedom House y Mohamed Adel fue formado en el 2009 por Canvas (sucesor de Otpor) y Gene Sharp, participando incluso de Otpor durante la “revolución” del 2000 contra Slobodan Milosevic. 
Isra Abdel Fattah es también miembro del Partido El-Ghad ("Mañana"), financiado por la NED, el IRI y el NDI. Tenemos también al grupo Kifaya ("¡Basta!") apoyado por el Centro Internacional de Conflictos No Violentos, y el "Foro Fikra" dirigido y financiado por el Instituto Washington para Política del Cercano Oriente (WINEP) que alberga no sol a activistas egipcios sino que también a activistas árabes, yemeníes, jordanos, libaneses, argelinos, marroquíes, sirios y miembros del Consejo Nacional Sirio como Radwan Ziadeh y Ausama Monajed, este último admirador y cercano a Gene Sharp. 
Todas estas organizaciones son fachadas de la CIA y el Departamento de Estado para financiar a grupos opositores, realizar maniobras encubiertas de carácter desestabilizador, promover divisiones en las Fuerzas Armadas y el chavismo y preparar el terreno para un golpe de Estado. Junto a estas, nos encontramos a los grupos armados de la derecha, aquellos que operan en las sombras, entrenados en Miami o en Colombia, paramilitares que asesinan dirigentes sociales, que atentan contra la industria petrolera y el sistema eléctrico y que esperan el momento preciso para actuar, como hoy lo hacen abiertamente en Táchira y que constituyen el germen de un ejército contrarrevolucionario como el que azota al pueblo sirio. 
El “golpe suave” en Venezuela 
El bloque dominante no es un bloque homogéneo, está integrado en su interior por diversas fuerzas sociales con intereses particulares que convergen en base a objetivos generales comunes: la destrucción de proceso revolucionario bolivariano y la instauración del capitalismo. Estas fuerzas están articuladas bajo un mando común, el de los Estados Unidos.
Es una guerra que se desarrolla en múltiples campos de batalla y donde cada fuerza aporta su sedicioso granito de arena. Hoy el eje de la confrontación es el económico, la Guerra Económica que ha desatado el gran capital criollo y trasnacional, y que hoy se expresa políticamente en las calles con la única fuerza social que es capaz de movilizar este conglomerado: un sector de los estudiantes.
La trama del “golpe suave” en Venezuela se ha desatado con gran intensidad desde la muerte del Comandante y Presidente Hugo Chávez. Siguiendo el guión golpista, la derecha comenzó, primero, un cuestionamiento a la legitimidad de Nicolás Maduro como jefe de Gobierno designado cuando Hugo Chávez aun estaba vivo. Se criticó no sólo su legitimidad, sino también la del Tribunal Supremo de Justicia y la del Consejo Nacional Electoral, tanto fue así que incluso se habló de un “golpe democrático”. Fallecido el Comandante, se comenzó a dudar de la nacionalidad de Nicolás Maduro, generándose así una matriz de opinión de un mandatario que por todos lados sería ilegitimo. Con esos cuestionamientos, que por cierto fueron replicados por la prensa internacional de países como Chile, Colombia, México, España y Estados Unidos, llegó Nicolás Maduro a las elecciones en donde derrotó no sólo a Capriles sino que a todas las esperanzas de la derecha de acceder al poder de forma democrática. 
La reacción inmediata fue desatar la violencia contrarrevolucionaria en el país, con el saldo de varios muertos y varias instalaciones públicas atacadas, con el argumento del fraude electoral. Esta fue la matriz de opinión que se trató de instalar, con los medios internacionales hablando de crisis en Venezuela y los dirigentes de la oposición viajando por el mundo reclamando la ilegalidad del régimen. Ya con esto, se paso a otra etapa: crear un malestar social generalizado. Para ello comenzaron los ataques al sistema eléctrico, desataron la violencia de las bandas generando hechos de impacto público, atacaron a la base chavista asesinando y hostigando dirigentes y, la vela que adornó la torta, desataron la más cruenta Guerra Económica contra el pueblo con las armas del acaparamiento, la especulación, el contrabando de extracción, los sobreprecios, la fuga de divisas, la producción a media máquina.
Se pretendía así generar un malestar que llegase a la propia base chavista. Los medios nacionales e internacionales ayudaron a generar la visión de un país en crisis económica, donde no hay para comer, donde reina la delincuencia, con un gobierno que no hace nada. Con este cuadro creado, y aun con el argumento del fraude electoral, quisieron hacer de las elecciones municipales un plebiscito, en donde quedaría demostrado que en verdad ellos ganaron las presidenciales y así convocar a la rebelión del pueblo. Sin embargo, las medidas acertadas en materia económica tomadas por el Presidente Nicolás Maduro permitieron cambiar la situación y propiciarle una “derrota” electoral a la derecha en diciembre pasado. Colocamos derrota entre comillas debido a que la oposición sí logro un triunfo estratégico al conquistar una gran cantidad de municipios en la frontera, que es donde hoy de viven los hechos de violencia mas violentos. 
Derrotada electoralmente, la vía democrática de la derecha debía dar paso a acciones más radicales, que son las que hemos visto en estos días. Instituciones atacadas, carros incendiados, manifestantes asesinados, hordas de paramilitares colombianos que se pasean por Táchira, son parte del duro panorama que estamos enfrentando.
¿Qué es lo que sigue en el guión? Es difícil jugar a la futurología, pero es seguro que la violencia seguirá expandiéndose como parte de una guerra de desgaste en contra del Gobierno Revolucionario.
La situación a recrear es la de Ucrania, generar tal caos y tal violencia que se obligue al gobierno a renunciar. 
No debemos descartar, por cierto, un magnicidio o la creación de un conflicto internacional con Colombia. Tampoco debemos descartar que el guion a seguir sea el de Siria. 
En este sentido, la situación de Táchira es más que preocupante. San Cristóbal puede convertirse en el Homs Venezolano. 
La presencia de grupos armados de derecha provenientes de Colombia es innegable y cuentan ya con todo un escenario creado y con las condiciones necesarias para proclamar una lucha armada directa contra el Gobierno Revolucionario con un ejército mercenario en la frontera. 
La contrarrevolución armada podría extender su violencia y control, aislando al Táchira, proclamándolo como un “territorio liberado” y así instalar una “cabeza de playa”. O bien, todos esos grupos armados puedes desconcentrarse y desperdigarse por el territorio nacional hacia ciudades y puntos estratégicos y así seguir expandiendo la violencia. Esto como hipótesis. 

De igual manera, podemos plantear como hipótesis que esta es una estrategia de golpe a mediano plazo, no de un par de semanas, que busca una desestabilización y un desgaste mantenido en el tiempo, que puede darse por oleadas. Hay que considerar, eso si, que intervienen factores subjetivos y objetivos relevantes para el pueblo venezolano: se nos vienen los carnavales, el aniversario de la muerte del Comandante Chávez, Semana Santa, varios feriados, etc. Que pueden descomprimir el conflicto o provocar cambios tácticos.

De la misma manera podría preverse que el mantenimiento de las acciones desestabilizadoras y de la Guerra Económica, podría provocar un difícil cuadro para agosto y septiembre época donde los bolsillos familiares se ven golpeados por los gastos del retorno a clases. Factores como estos son necesarios de considerar a la hora de realizar proyecciones de como se seguirá desarrollando este violento escenario.
Como nota al pie, debemos decir que al hablar de paramilitarismo, contrarrevolución armada y grupos mercenarios debemos hacer algunas distinciones importantes. 
Aunque el paramilitarismo y la contrarrevolución son dos mecanismos usados para combatir a las fuerzas revolucionarias, poseen diferencias entre sí.
El paramilitarismo es la forma extrema que adquiere la acción de un Estado burgués en contra del Movimiento Popular, cuando éste amenaza con rebasarlo. Para ello, estructura fuerzas organizadas de carácter paraestatal que concentran su misión combativa en contener a las fuerzas populares mediante el terror, aniquilando sus cuadros de vanguardia, buscando aislar a las fuerzas insurgentes de sus bases de apoyo. 
El paramilitarismo se constituye generalmente con integrantes de las fuerzas armadas y civiles de ultraderecha.
A diferencia del paramilitarismo, podríamos definir la contrarrevolución como la acción desatada por las fuerzas de la reacción en función de desestabilizar y derrocar a gobiernos revolucionarios ya instalados en el Poder (por ejemplo, la “Contra” en la Nicaragua Sandinista). 
Así, el paramilitarismo se ejerce desde el poder constituido y la contrarrevolución es en contra de un nuevo poder revolucionario. 
Así, hablamos de paramilitares colombianos haciendo referencia a su origen y funciones en el país vecino, en donde operan como brazo armado paraestatal de la oligarquía colombiana, pero que al entrar y accionar en territorio venezolano mutan su carácter y se transforman en grupos mercenarios dentro de un escenario de contrarrevolución armada. Los paramilitares colombianos, junto otros grupos que desarrollan acciones armadas, son la contrarrevolución armada, la que también posee otros elementos desestabilizadores no armados que forman parte de la estrategia general contrarrevolucionaria. ¿Qué el “golpe suave” entonces? Una estrategia contrarrevolucionaria que busca el derrocamiento gubernamental, ni más ni menos.
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CRBZ

lunes, 24 de marzo de 2014

Paraguay: Nuevos desafíos en parar un canibalismo Transnacional







Este 26 de marzo los movimiento sociales campesinos, campesinas, indígenas, estudiantes, educadores, comerciantes, clases media, trabajadores del transporte, partidos políticos progresista, levantan una sola consigna diciendo al  gobierno de Horacio Cartes “Paraguay  Para”.  

Esta primera movilización nacional de diferente sectores político, sociales, religioso del país, es contra un gobierno estrictamente neoliberal  que tutelan y empujan un capitalismo de rapiña, de entrega total de los interés públicos, una extranjerización con privilegio político, financiero, jurídico, por ser “inversionista”. Este imperialismo impulsado por corporaciones transnacionales, con apoyo de estados internacionales y locales  obedecen a una intención y plan  geopolítica de saqueo, esta vez abiertamente hacen presencia bases militares EE.UU conjuntamente con el MOSSAD Israelí, maquillada de apoyo humanitario, de emergencia, intercambio culturales, investigación, seguridad todos ellos sin ninguna explicación por parte del ejecutivo nacional.

Mientras la mayoría de la población campesinas e indígenas excluida, fumigada, asesinada, encarcelada y reprimida  por el modelo del agronegocio, para ellos hoy es una tempestad la vida en sus comunidades, sin embargo una minoría  de empresario extranjero están obsesionado en foros internacionales como un país de la maravilla para invertir en este momento en Paraguay, simplemente por ser unos de los mejores para la acumulación mediante desposesión, es la practica caníbal y voraz del gran capital, según cifras de la llamada macroeconomía, Paraguay es unos de los países con mayor crecimiento económico, sin embargo siguen siendo los países con mayor índices de pobreza, desnutrición, violación de los derechos humanos.

En medio de tempestades, atropello y amenazas,  los movimientos  populares históricamente en lucha en Paraguay se disponen a reagrupar y unificar fuerza en defensa de la soberanía nacional, esta primera pulseada es determinante para la dos clases en confrontación, por un lado los sectores populares consolidar una fuerza abarcante para desplazar la mafia Stronista en alianza con el gran capital, y la otra clase impedir cualquier iniciativa contraria al paquete neoliberal ya avanzada y en marcha.

La propuesta de la convocatoria al paro nacional, en primer orden esta la  derogación de la ley Alianza Publico Privado APP, receta muy conocida del Banco Mundial, es el primer paso para el dialogo con el gobierno de Horacio Cartes, esta postura y reivindicación ya van en contra de los interés del gran capital, de igual manera a los interés de una elites que estas deseosos de privatizar los bienes públicos que se quedan, avanzar con el tratado de libre comercio TLC, afianzar el ALCA en miniatura con la Alianza del Pacifico, derogar esta ley significan entorpecer la maravilla para los saqueadores, llamado inversionista, también va afectar a un grupo de funcionarios deseosos de sacar su fortuna de cualquier concesiones a costas de la pobreza y la miseria del pueblo.

¿Cuál será la medida  a tomar por parte del gobierno que no sea la represión y la violencia? 

Paraguay se para por la masacre, impunidad, represión y criminalidad que se vuelven cotidianos a este gobierno títere del canibalismo transnacional, siendo cómplices desde la masacre de Curuguaty que llevo al golpe de estado al gobierno legitimo de Fernando Lugo, hasta hoy completan 23 dirigentes campesinos acribillados de manera cobarde y en total impunidad, cientos de dirigentes políticos encarcelados sin condenas, de los cuales 5 con huelgas de hambre desde el 14 de febrero reclamando sus derechos y que se hagan justicia.

Ante la voracidad del capital…………con conciencia social, defender lo nacional……..!!!!!!!!!



Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)

Blog del Autor : http://ayvuguasu.blogspot.com/

Twitter: @yiyoparaguay


Publicado en rebelion.org  
 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=182482
Nota:

Nicaragua: La Asociación de Trabajadores del Campo ATC en su XXXVI aniversario




Declara

Primero
Que frente a las adversidades que nos impone el modelo capitalista por su forma de producción y explotación de la fuerza laboral que levanta la producción que genera la riqueza y la estabilidad económica del país.

Segundo
Que como colectivo organizado somos conscientes de las grandes limitaciones propias de un país subdesarrollado, las condiciones de vida en el campo son las más difíciles y nuestra juventud se siente con pocas perspectivas de hacer su vida en el mundo rural a no ser que se mejoren las condiciones.

Tercero
Que el desempleo no es solo la falta de una plaza de trabajo; es también generador de actividades peligrosas, de rutas de desestabilización social e institucional.

Cuarto
Que ante el ingreso de muchos Nicaragüenses al trabajo irregular, la urgencia de renovación del cultivo de café por los ataques de la roya, la producción de arroz que viene alcanzado soberanía productiva y el tabaco, maní y la ganadería que han encontrado reconocimiento internacional por calidad.

Quinto
Que ante la necesidad de seguir produciendo alimentos en la que a los trabajadores y trabajadoras, se les respete sus derechos laborales y se les garanticen condiciones laborales dignas.

Sexto
Que los trabajadores necesitamos desarrollo, como los empresarios lo necesitan, en la que el gobierno debe ser facilitador para un desarrollo integral del agro, tomando en cuenta la tutela de los derechos de los trabajadores y la calificación laboral de los trabajadores y trabajadores.

Séptimo
La tragedia heredada de la producción verde contaminante de químicos y tóxicos que desecha a nosotros los trabajadores como platos descartables luego de pocos años de trabajo y que tiene en desgracia a miles de cancerosos hipertensos y enfermos renales.

Octavo
Que en la nueva etapa de la revolución nicaragüense inspirada en principios Cristianos, socialistas y solidarios, en la que somos protagonistas de la restitución de derechos ciudadanos, compartiendo la responsabilidad en la lucha contra la pobreza y en cada una de las tareas marcadas en el Plan Nacional de desarrollo Humano.

Nueve
Saludamos el combate a la extrema pobreza y la desnutrición, el programa de alfabetización que se está complementado con el bachillerato técnico y el emprenderurismo a favor de la juventud trabajadora.

Por todo lo anteriormente señalado la ATC en este 36 aniversario declara:

1. Respaldamos la concertación productiva agroindustrial que de participación dé la ganancia de la industria y la exportación a la producción primaria o finquera para que las y los trabajadores podamos negociar con finqueros capitalizados que en este momento sin la concertación productiva se presentan en quiebra.

2. Seguiremos fomentando el Diálogo Social bipartito y tripartito en la que se promueva la validación de oficios y la  certificación de competencias laborales, así como el desarrollo de programas de capacitación técnicas en conjunto con el INATEC y los empresarios, con  la negociación de Convenios bipartitos y tripartitos para mejorar las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras en cumplimiento de la ley, que comprometa también a los inspectores del Ministerio del trabajo, una vez alcanzado ese cumplimiento buscaremos beneficios superiores a los ya establecidos en la legislación laboral.

3. Continuaremos promoviendo las Comisiones Mixtas de Higiene y Seguridad del Trabajo por empresa, para detener la contaminación de los agroquímicos y ejecutar planes preventivos y de urgencia ante los riesgos y accidente de trabajo con supervisión institucional y sindical. No estamos en plan de paralizar la agro exportación, pero necesitamos detener el envenenamiento de los trabajadores con las Comisiones Mixtas y los planes preventivos.

4. Fomentaremos las relaciones de equidad e igualdad entre hombres y mujeres del sector agropecuario para consolidar la organización sindical, contribuyendo al proceso de erradicación de la violencia de género en el ámbito laboral.

5. Seguiremos fortaleciendo y ampliando la organización de  trabajadores  y  trabajadoras del campo en todas las empresas y en los municipios, logrando cada día  que los sindicatos sean protagonistas  permanentes  de su propio desarrollo, donde debe ser prioridad la organización sindical en aquellas empresas y fincas con más de 200 trabajadores como formas organizativas de incidencia laboral en la gestión y conquistas de derechos laborales que garanticen mejores condiciones para las y los trabajadores.

6. Continuaremos capacitando al liderazgo sindical y afiliados, que permita asumir tareas más complejas y con mayor productividad durante el proceso de desarrollo económico y científico del país en esta nueva etapa.

7. Seguiremos  fortaleciendo la unidad intersindical con todas las centrales sindicales obreras, que comparten agenda común de cara a incidir en la toma de decisiones a nivel nacional en beneficio de las y los trabajadores.

8. Ampliaremos la participación de las distintas expresiones de la organización de los trabajadores del campo (asalariados, por cuenta propia, pequeños productores hombres y mujeres) con propuestas concretas en los diferentes espacios del sistema del poder ciudadano o gabinetes de Familia, la comunidad y la vida, para contribuir a superar las dificultades y aportar activamente al desarrollo de nuestra comunidad y país.

9. Fortaleceremos y ampliaremos los intercambios con las organizaciones sindicales y campesinas de todo el mundo mediante la CLOC, Vía Campesina Internacional, la Plataforma Sindical Común Centroamericana, el ESNA, etc. Poniendo en alto a Nicaragua y su proceso de desarrollo como nación libre en articulación con diversos países del mundo.

10. Aprovecharemos  las reformas educativas con la formación técnica para el campo, la promoción sindical, la formación política en la escuela rural y la formación técnica relacionada con los territorios.

11. Continuaremos participando en distintos espacios de incidencias y de desarrollo tales como las mesas nacionales y departamentales laborales, Consejo Nacional del Salario mínimo, mesas de Higiene y Seguridad municipales y departamentales, Comisión Nacional de Plaguicidas, mesas de empleo juvenil y estructuras de desarrollo local.

12. Aprovecharemos las practicas salariales y acuerdos de normas de producción basadas en la realidad de los rubros agroindustrial para formalizar estas negociaciones en convenio por empresas complementarios a la mesa del salario mínimo, de tal forma que los salarios se complementen entre el mínimo Salarial de las pequeñas empresas y la negociación de la escala salarial con las empresas de producción de escala.

13. Continuaremos fortaleciendo las alianzas entre los sindicatos de trabajadores con las cooperativas de distintos sectores y con los gremios de productores, para articular un comercio justo, estimulando las cooperativas de producción y consumo, en la lógica proyectada por  Unapa y  Fecampo, como expresiones organizativas de los productores que comparten valores, principios y estrategias con la  ATC.

Estelí 22 de Marzo del 2014

VIVA EL 36 ANIVERSARIO DE LA ATC

CONCERTACIÓN  PRODUCTIVA  AGROPECUARIA CON LIBERTAD SINDICAL

PROMOCION Y CERTIFICACION LABORAL PARA LA RESTITUCION DE DERECHOS

GLOBALICEMOS LA LUCHA, GLOBALICEMOS LA ESPERAN

sábado, 22 de marzo de 2014

¿Cómo combatir la ofensiva fascista en Venezuela?




Por Atilio A. Boron

 ¿Qué hay que hacer para poner fin a la escalada violenta en Venezuela? Es obvio que el imperio tiene un libreto, como lo advirtiera Chávez en la conferencia que brindara la noche del 10 de Diciembre del 2007 en el Centro Cultural de la Cooperación de Buenos Aires.[1] Un libreto que fue ensayado en otros países desde hace mucho tiempo: el caso más notable que de alguna manera fijó los parámetros de este inducido proceso de fascistización fue el Chile de Allende. Luego de esa pionera experiencia criminal el libreto se ha ido perfeccionando con numerosos ensayos perpetrados en otros países y tentativas de sistematización teórica, la más importante de la mano de Eugene Sharp y su equipo del Albert Einstein Institute, un nombre mentiroso como pocos para una institución dedicada a diseñar nuevas estrategias de “cambio de régimen” que apelan a supuestas vías “no violentas” para derribar a gobiernos insumisos ante los dictados de Washington. Los casos de Libia, Siria, Ucrania y ahora Venezuela ilustran didácticamente lo que quiere decir la expresión “no violentas” para los estrategas e intelectuales del imperio.

Es inocultable el hecho de que el sistema internacional está atravesando por una turbulenta fase de transición geopolítica global. En poco más de una década surgieron nuevos centros de poder económico y político al paso que el poderío global de Estados Unidos se ha debilitado. Sigue siendo, sin duda, la potencia militar más importante del planeta pero eso no le alcanza para ganar guerras, como sobradamente lo prueban los casos de Vietnam, Irak y Afganistán. Sus aliados son cada vez más vacilantes e inciertos; sus vasallos menos obedientes y sus adversarios y rivales cada vez más poderosos e influyentes. Washington pierde posiciones en Oriente Medio: fracasó en su intento de atacar a Siria, sus chantajes a Irán terminaron siendo inocuas bravuconadas y sus aliados históricos en la región, las reaccionarias teocracias del Golfo son amenazadas por el avance del jihadismo e Israel despliega, en algunos temas, un juego propio que paradojalmente transforma a Washington en su reluctante subordinado. En Asia Central el sentimiento antinorteamericano llega a alturas sin precedentes y en el Extremo Oriente la creciente gravitación de China aparece como irresistible y destinada a mover las placas tectónicas del sistema internacional.

Es en este cuadro de declinación imperial que hay que comprender la cruenta ofensiva sediciosa lanzada contra la Venezuela Bolivariana, sede de la mayor reserva de petróleo del planeta y, por eso mismo, un incontenible imán para un país que construyó un modo de vida y cimentó su supremacía planetaria sobre la base del irresponsable derroche de ese recurso. Tal como ocurriera en la década de los setentas del siglo pasado, cuando las derrotas en Indochina (Vietnam, Laos, Cambodia) desataron una contraofensiva que culminó con la instalación de dictaduras militares en casi todos los países de América Latina y el Caribe, el retroceso global de Estados Unidos en el mundo actual lo impulsa nuevamente a buscar refugio en su “patio trasero”, como hace poco dijera John Kerry en su visita a la OEA. O en su tradicional “retaguardia estratégica”, como la definieran Fidel y el Che. Y para eso hay que barrer con regímenes políticos y gobiernos indeseables.

De ahí la enorme dificultad de poner fin al ataque de los fascistas en Venezuela, por más llamamientos al diálogo y a la paz que efectúe el presidente Nicolás Maduro y que son groseramente desoídos por la oposición.  Venezuela es la cabeza de playa de una estrategia de desestabilización integral de las democracias latinoamericanas que comenzando por la tierra de Chávez, intentará proseguir su marcha por Ecuador y Bolivia y, finalmente hacer pie en Argentina, Brasil y Uruguay. El resultado que se busca con esta operación es regresar América Latina y el Caribe a la situación prevaleciente en vísperas de la Revolución Cubana e instaurar en toda la región “gobiernos amigos”, neocoloniales y serviles en relación a los intereses económicos y geopolíticos de Washington. Esto es lo que convierte a la actual batalla de Venezuela en el equivalente de lo que fuera Stalingrado en la Segunda Guerra Mundial: una batalla decisiva, que no se puede perder porque el “efecto dominó” de una derrota sería demoledor para las luchas emancipatorias de nuestros pueblos y el imperio lo sabe. Pero detener esta escalada de violencia que hoy llena de luto y dolor a la República Bolivariana de Venezuela requiere lo siguiente:

a) en primer lugar, una sostenida presión internacional y doméstica, al interior de Estados Unidos, para que la Casa Blanca deje de alentar, organizar y financiar a la derecha venezolana embarcada en un proyecto irreversible de fascistización. Para eso Barack Obama debe reconocer el legítimo triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones del 14 de Abril del 2013, ratificado por la contundente victoria del chavismo en las municipales del 8 de Diciembre de ese mismo año. La contumacia de Washington es una clarísima señal a los sediciosos de que sus crímenes cuentan con el incondicional aval del imperio. Sin este apoyo del gobierno norteamericana la ofensiva sería derrotada en cuestión de días. Obama debería ser denunciado ante el Tribunal Penal internacional como el principal instigador de la violencia que tantas muertes ha provocado en Venezuela.
b) segundo, descargar todo el rigor de la ley sobre los sediciosos y los manifestantes que apelan a todas las formas imaginables de la violencia. De lo contrario se produciría la metástasis de la fascistización englobando -como parece evidente en estos días- a sectores cada vez más amplios de la oposición atraídos a la estrategia del derrocamiento por la vía de la violencia del gobierno bolivariano por dos factores. Por un lado, la impunidad con que se espera contar del acosado gobierno bolivariano que ha sido excesivamente tolerante con los revoltosos (hablamos de gente que destruye bienes públicos y privados; tiende “guayas” para degollar motorizados; ataca con “bombas molotov”, etcétera); por el otro, por el “ejemplo exitoso” de Ucrania, en donde una banda de neonazis se montó sobre una protesta originalmente pacífica y perpetrando toda clase de crímenes y desmanes se hizo del gobierno, mismo que fue inmediatamente reconocido por la Casa Blanca y sus compinches de la Unión Europea. La blandura en el tratamiento de los sediciosos y los violentos precipitará la desmoralización de las filas chavistas, la disgregación de sus estructuras organizativas y una muy negativa modificación de la correlación de fuerzas en desmedro de la revolución y a favor de la contrarrevolución, porque de esto se trata cuando en Washington se habla de “cambio de régimen”. En momentos como este, la benignidad en el tratamiento de quienes quieren lograr a sangre y fuego borrar de la faz de la tierra a la Revolución Bolivariana es el camino seguro para la autodestrucción del proceso. Primero habrá que aplastar la contrarrevolución en marcha, y luego se verá quienes serán los que merezcan beneficiarse de la generosidad e hidalguía de la revolución ratificada en el poder.

c) Tercero, potenciar y mejorar la organización popular y sus mecanismos de movilización. La derecha intentará combinar sus acciones violentas y destituyentes con el control “pacífico” de las calles con guarimbas, marchas y toda clase de manifestaciones callejeras. El chavismo deberá recuperar rápidamente su memoria y dejar bien sentado que su predominio en este terreno ha sido y deberá seguir siendo incontrastable, más allá de cualquier acuerdo al que pueda llegarse en las mesas de diálogos. Porque sin el respaldo de “la calle” y el pueblo organizado tales acuerdos cupulares carecerán por completo de eficacia. Y además habrá que hacer consciente a la base chavista y al pueblo en general que lo que está en juego es el futuro de la Revolución Bolivariana y las conquistas históricas de quince años, y que su efectiva defensa requiere inexorablemente la inmediata profundización del socialismo y el inmediato cumplimiento de las orientaciones establecidas por el Comandante Hugo Chávez Frías en el “Golpe de Timón” dado a conocer en la reunión del Consejo de Ministros del 20 de Octubre del 2012. Cualquier gobierno que surja como producto de esta contraofensiva imperial procederá de la misma manera que lo hizo el 11 de Abril del 2002 el gobierno de Pedro Carmona Estanga, cuando en su primer decreto derogó de un plumazo la Constitución de 1999 y todos los derechos establecidos en la misma, disolvió todos los poderes del estado, declaró ilegal el marco jurídico existente, removió todas las autoridades surgidas del voto popular en los niveles nacional, estatal y municipal y puso fin al convenio de cooperación con Cuba.

d) Por último, será preciso extremar todos los recursos para librar con la máxima eficacia el combate en el crucial terreno de los medios de comunicación de masas, que al decir del Pentágono es el ámbito primordial en el que hoy se libra la guerra que enfrenta la revolución con la contrarrevolución, y en el cual los gobiernos progresistas y de izquierda de la región siempre han demostrado peligrosas debilidades ante enemigos que desde hace mucho tiempo desplegaron una estrategia de dominación y manipulación mediática que ha tenido profundas repercusiones en el imaginario popular. Mentiras sistemáticamente propaladas terminan siendo percibidas como verdades indiscutibles, y ante esto es preciso responder en forma adecuada utilizando creativamente todos los medios tradicionales de comunicación (prensa, radio, televisión) pero también las grandes posibilidades que ofrecen las redes sociales. 
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[1] Un resumen de la misma se encuentra disponible en https://www.youtube.com/watch?v=bUd5lY9vV0w#t=58

La verdad sobre Venezuela Una revuelta de ricos, no una "campaña de terror"




The Guardian / AVN


Las imágenes forjan la realidad, lo que da a la televisión, los videos y hasta a las fotografías un poder con el que pueden cavar profundo en la mente de las personas, incluso sin que ellas se den cuenta. Pensé que también yo era inmune a los repetitivos retratos de Venezuela como Estado fallido en medio de una rebelión popular. Pero no estaba preparado para lo que vi en Caracas este mes: qué poco de la vida cotidiana parecía estar afectado por las protestas, la normalidad que reina en la gran mayoría de la ciudad. También yo había sido engañado por la imaginería mediática.Grandes medios han reportado que los pobres en Venezuela no se han unido a las protestas de la oposición de derecha, pero esto es un eufemismo: no es solamente que los pobres se abstienen – en Caracas, son casi todos excepto pocas áreas como Altamira, donde pequeños grupos de manifestantes se meten en batallas nocturnas con las fuerzas de seguridad, lanzan piedras y bombas incendiarias y corren del gas lacrimógeno.
Caminando desde el barrio de clase trabajadora Sabana Grande hasta el centro de la ciudad, no hay señales de que Venezuela esté al borde de una "crisis" que requiera la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA), a pesar de lo que John Kerry diga. El Metro también trabajaba muy bien, aunque no pude bajarme en la estación Altamira, donde los rebeldes habían puesto su base de operaciones hasta que los sacaron esta semana.
Logré ver las barricadas por primera vez en Los Palos Grandes, área de clase alta donde los manifestantes sí tienen apoyo popular y los vecinos gritarán a cualquiera que trate de remover las barricadas – algo arriesgado de intentar (al menos cuatro personas aparentemente han sido asesinadas a tiros por hacerlo). Pero incluso aquí en las barricadas, la vida era bastante normal, excepto por algún tráfico fuerte. El fin de semana, Parque del Este estaba lleno de familias y corredores sudando en un calor de 32 grados – antes de Chávez, había que pagar para entrar y los habitantes, según me dijeron, estaban decepcionados porque a los menos acomodados se les permitía entrar de gratis. Los restaurantes siguen llenos en la noche.
Viajar ayuda a verificar la realidad un poco más, por supuesto, y yo visité Caracas principalmente para obtener información en el área económica. Pero vine escéptico respecto al cuento, reportado a diario en los medios, de que el desabastecimiento de productos básicos era la razón para las protestas. La gente a la que la escasez le crea más molestias es, por supuesto, los pobres y las clases trabajadoras. Pero los habitantes de Los Palos Grandes y Altamira, donde vi verdaderas protestas, tienen sirvientes que hacen cola para lo que necesitan y tienen el ingreso y el espacio para acumular algo de existencias.
Esta gente no está sufriendo – les está yendo muy bien. Sus ingresos han aumentado a buen paso desde que el gobierno de Chávez tomó control de la industria petrolera hace una década. Incluso tienen un gran apoyo del gobierno: cualquiera con una tarjeta de crédito (excepto pobres y millones de la clase trabajadora) tiene derecho a $3.000 por año, a una tasa de cambio subsidiada. Después, pueden vender los dólares seis veces más caros de lo que pagaron, en lo que suma un subsidio anual multimillonario en dólares para los privilegiados – y todavía estos son los que abastecen la base y a las tropas de la sedición.
La naturaleza de clase de esta lucha siempre ha sido cruda e irrefutable, ahora más que nunca. Caminando entre las masas que fueron a las ceremonias por el aniversario de la muerte de Chávez, el 5 de marzo, se veía un mar de venezolanos de la clase trabajadora, decenas de miles de ellos. No había ropas caras o zapatos de $ 300. Qué contraste con las masas descontentas de Los Palos Grandes, que tenían camionetas todoterreno Grand Cherokee de $ 40.000 portando el eslogan del momento: SOS VENEZUELA.
En lo que se refiere a Venezuela, John Kerry sabe de que lado de la guerra de clases está. La semana pasada, justo cuando me iba, el Secretario de Estado de Estados Unidos duplicó su descarga de retórica contra el gobierno, acusando al presidente Nicolás Maduro de fomentar una "campaña de terror contra su propio pueblo". Kerry también amenazó con invocar la Carta Democrática Interamericana de la OEA contra Venezuela, así como de aplicar sanciones.
Alardear sobre la Carta Democrática contra Venezuela es casi como amenazar a Vladimir Putin con un voto de la ONU sobre la secesión en Crimea. Quizás Kerry no se dio cuenta, pero apenas unos días antes de sus amenazas, la OEA votó una resolución que Washington introdujo contra Venezuela y le dio la vuelta, declarando la "solidaridad" del organismo regional con el gobierno de Maduro. Veintinueve países la aprobaron y sólo los gobiernos de derecha de Panamá y Canadá se aliaron con Estados Unidos contra ella.
El artículo 21 de la Carta Democrática de la OEA aplica ante la "interrupción inconstitucional del orden democrático de un Estado miembro" (como el golpe militar de 2009 en Honduras, al cual Washington ayudó a legitimar, o el golpe militar de 2002 en Venezuela, que tuvo aún más colaboración del gobierno estadounidense). Debido a este voto reciente, la OEA podría invocar la Carta Democrática más en contra del gobierno de Estados Unidos, por las muertes que causan sus drones a ciudadanos estadounidenses sin juicio, de lo que podría hacerlo contra Venezuela.
La retórica de "campaña de terror" de Kerry está igualmente divorciada de la realidad y como era de esperarse provocó una respuesta equivalente del canciller de Venezuela, que llamó "asesino" a Kerry. Esta es la verdad sobre las acusaciones de Kerry: desde que comenzaron las protestas en Venezuela, resulta que más personas han muerto de la mano de los manifestantes que de las fuerzas de seguridad. De acuerdo a las muertes reportadas por el CEPR (Centro de Investigación en Economía y Política) durante el último mes, además de los asesinados por tratar de remover las barricadas puestas por los manifestantes, por lo menos siete aparentemente han muerto debido a las obstrucciones creadas por los manifestantes – incluyendo un motorizado que se degolló con una guaya colocada en la carretera – y cinco oficiales de la Guardia Nacional han sido asesinados.
Respecto a la violencia por parte de cuerpos de seguridad, presuntamente tres personas podrían haber sido asesinadas por la Guardia Nacional u otras fuerzas de seguridad – incluyendo dos manifestantes y un activista que apoyaba al gobierno. Algunas personas acusan al gobierno de otras tres muertes por civiles armados; en un país con un promedio de más de 65 homicidios por día, es completamente posible que esta gente actuara por su cuenta.
Un total de 21 miembros de las fuerzas de seguridad están bajo arresto por supuestos abusos, incluyendo por algunos de los asesinatos. Esto no es una "campaña de terror".
Al mismo tiempo, es difícil encontrar una denuncia seria sobre la violencia opositora entre los más importantes líderes de la oposición. Según datos de encuestas, las protestas son rechazadas en gran medida en Venezuela, aunque se ven mejor afuera cuando son promovidas como "protestas pacíficas" por gente como Kerry. Las encuestas también sugieren que la mayoría de los venezolanos ven estos disturbios como lo que son: un intento de derrocar un gobierno elegido.
La política interna de la postura de Kerry es bastante simple. Por un lado, tienes el lobby cubano-americano de la derecha de la Florida y sus aliados neoconservadores gritando a favor del derrocamiento. A la izquierda de la extrema derecha, bueno, no hay nada. A esta Casa Blanca le importa muy poco América Latina y no hay consecuencias electorales por hacer que la mayoría de los gobiernos del hemisferio se molesten con Washington.
Quizás Kerry piensa que la economía de Venezuela colapsará y que eso llevará a algunos de los venezolanos no ricos a las calles contra el gobierno. Pero la situación económica en realidad se está estabilizando – la inflación mensual bajó en febrero y el dolar del mercado paralelo ha bajado drásticamente ante las noticias de que el gobierno está introduciendo una nueva tasa de cambio basada en el mercado. Los bonos soberanos de Venezuela tuvieron un rendimiento de 11,5% desde el 11 de febrero (el día que comenzaron las protestas) al 13 de marzo, el más alto rendimiento según el índice de bonos de mercados emergentes de Bloomberg. La escasez probablemente bajará en las próximas semanas y meses.
Por supuesto, esto es exactamente el principal problema de la oposición: la próxima elección será dentro de un año y medio y para esa fecha, la escasez económica y la inflación que han aumentado tanto en los últimos 15 meses se habrán aliviado. En este sentido, la oposición posiblemente perderá las elecciones legislativas, así como ha perdido cada elección en los últimos 15 años. Pero su actual estrategia insurreccional no está ayudando a su propia causa: parece que han dividido a la oposición y unido a los chavistas.
El único lugar donde la oposición parece estar ganando amplio apoyo es en Washington.
* Publicado en The Guardian, el jueves 20 de marzo de 2014.
* Traducido por AVN.
Fuente: http://www.avn.info.ve/contenido/verdad-sobre-venezuela-una-revuelta-ricos-no-una-quotcampa%C3%B1a-terrorquot