miércoles, 16 de octubre de 2013

Guerras silenciosas







Alainet


Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), uno de cada cuatro niños menores de cinco años en el mundo padece retraso del crecimiento. Esto significa que 165 millones de niños están tan malnutridos que nunca alcanzarán todo su potencial físico y cognitivo. Aproximadamente, 2 mil millones de personas en el mundo carecen de las vitaminas y minerales esenciales para gozar de buena salud. Unas 1,400 millones de personas tienen sobrepeso; de estas, alrededor de un tercio son obesas y corren el riesgo de sufrir cardiopatías, diabetes y otros problemas de salud. Las mujeres malnutridas tienen más probabilidades de dar a luz a niños con bajo peso, que inician su vida con un riesgo mayor de padecer deficiencias físicas y/o cognitivas. De acuerdo a la FAO, la malnutrición de las madres es una de las principales vías de transmisión de la pobreza de generación en generación.

El hambre y la malnutrición, pues, matan progresivamente a más personas cada año que el sida, la malaria y la tuberculosis juntas. Los datos mundiales siguen siendo dramáticos: 870 millones de personas pasan hambre; las mujeres, que constituyen un poco más de la mitad de la población mundial, representan más del 60% de las personas con hambre; la desnutrición aguda mata cada día a 10 mil niños. Este último dato, por sí mismo, es escandaloso y sería suficiente argumento para transformar de raíz el actual sistema alimentario, cuya inequidad genera más muertes que cualquiera de las guerras actuales. O quizás estamos ante otro tipo de guerra, esta vez silenciosa.

En el caso de El Salvador, de sus 262 municipios, 188 están en el grupo de población con desnutrición media; 28, con alta; y siete, con desnutrición muy alta. El resto aparece en el grupo de baja y muy baja. Si nos atenemos a estos datos, no podemos hablar de hambruna en el país, pero eso no implica desconocer la realidad de miles de familias que siguen sufriendo la angustia y la incertidumbre de la inseguridad alimentaria.

Eduardo Galeano, en su libro Los hijos de los días, habla de las guerras calladas. Denuncia que la pobreza, con todas sus secuelas, no estalla como las bombas ni suena como los tiros, pero igual produce muerte. Y con agudeza crítica señala que “de los pobres, sabemos todo: en qué no trabajan, qué no comen, cuánto no pesan, cuánto no miden, qué no tienen, qué no piensan, qué no votan, en qué no creen. Solo nos falta saber por qué los pobres son pobres. ¿Será porque su desnudez nos viste y su hambre nos da de comer?”.

El 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación con el propósito de dar a conocer y destacar los problemas relacionados con el hambre. Este año, el lema central es “Sistemas alimentarios sostenibles para la seguridad alimentaria y la nutrición”. Tres son los mensajes centrales enviados al mundo y a los tomadores de decisiones políticas y económicas. Primero, una buena nutrición depende de las dietas saludables; segundo, estas dietas exigen sistemas alimentarios que posibiliten el acceso a alimentos variados y nutritivos; tercero, los sistemas alimentarios saludables solo son posibles con políticas e incentivos concretos y coherentes. Para la FAO, las políticas gubernamentales deben enfrentar directamente las causas de malnutrición, entre las que figuran la insuficiente disponibilidad de alimentos saludables, variados y nutritivos, y el limitado acceso a ellos; la falta de acceso a agua salubre, saneamiento y atención sanitaria; y las formas inapropiadas de alimentación infantil y de dietas de los adultos.

Así, este año se pone énfasis en la malnutrición, más que en el hambre, lo cual supone que se tiene algo qué comer, aunque no sea lo más nutritivo. Supone, además, que el aumento de la producción de alimentos no garantiza por sí sola una nutrición adecuada. Ahora bien, sin menospreciar el valor de este enfoque, hay que tener presente, si se quiere una solución estructural, que el mayor obstáculo para la superación del hambre y la malnutrición en el mundo es la falta de avances en la consecución de un desarrollo equitativo y de medios de vida más sostenibles no solo para los grupos más vulnerables, sino para el conjunto de la sociedad. Y eso pasa, necesariamente, por reducir las enormes disparidades en el mundo y en cada país.

En América Latina, por ejemplo, la brecha entre ricos y pobres ha aumentado. El 20% de la población más rica tiene en promedio un ingreso per cápita casi 20 veces superior al ingreso del 20% más pobre. El hecho de que 47 millones de personas sufran hambre en la región se explica en buena medida por esta concentración de la riqueza tan desigual como injusta. Por otra parte, se afirma que para salvar a los que padecen hambre en el mundo se requieren unos 30 mil millones de dólares anuales. Una cifra pequeña si la comparamos con los gastos militares de Estados Unidos en 2012: 682 mil millones de dólares. Está claro que en el mundo es más importante la seguridad militar que la seguridad alimentaria, los gastos para la guerra que los gastos para la vida. Otra cifra escandalosa la representan las 1,300 millones de toneladas de alimentos que cada año se tiran a la basura en lugar de orientarlas a la reducción del hambre y la malnutrición.

Estos datos sobre hambre, malnutrición, gastos militares, concentración de riqueza y desperdicio de alimentos remiten a muerte, directa o indirectamente. Y en este contexto, resultan proféticas y esperanzadoras las palabras de Jesús de Nazaret: “Dichosos ustedes los que tienen hambre ahora, porque serán saciados… Pero ¡ay! de ustedes los que ahora están saciados, porque van a pasar hambre”. Hay aquí un primer paso para cargar con la realidad de los que pasan hambre y malnutrición: se ha escuchado su clamor y se les ha sacado de su inexistencia haciendo central su situación; condiciones necesarias para decidirse a trabajar por la justicia y poner fin a las guerras silenciosas del presente.

Carlos Ayala Ramírez, director de Radio YSUCA


Fuente: http://alainet.org/active/68191

La Empresa Bioenergy y el desplazamiento forzoso de campesinos y campesinas en la comunidad de “Laterza Kue”



Paraguay




En el asentamiento campesino Laterza Kue, perteneciente a la organización Movimiento Campesino Paraguayo (MCP), ubicado en el Distrito Mariscal López, Departamento de Caaguazú, sale a la luz pública a partir de la resistencia histórica de campesinos y campesinas que ponen sus vidas para defender sus tierras del agronegocio, un modelo transnacional en ofensiva auspiciado por un Gobierno Neoliberal, que puede verse como la restauración del modelo capitalista depredador en el país.
En medio de amenazas, el terror y la violencia estas familias campesinas vienen defendiendo su dignidad en la siembra de cada semilla que alimenta a sus hijos e hijas. Rostros tostados con el sudor que rosan de incansables luchas, con miradas firme se inquietas por encontrar un horizonte, una utopía, unidad decididas en la conquista de un pedazo de tierra para defender la vida, el bosque, las semillas, la madre tierra, con sus sueños y esperanzas acompañados de identidad y cultura genuina del pueblo paraguayo, de raíces guaranís que siguen en resistencia a la colonización moderna y por la continuación de una lucha por la independencia.
Restauración política Stronista desde el pacto azulgrana y para defender los intereses del gran capital
Esta nueva ofensiva neoliberal se empieza a sentir en lo político, económico, jurídico, militar y policial, golpeando directamente en lo social a las familias más humildes vinculados a los movimientos sociales. Laterza kué fue ocupada en 1968. Después del Golpe de Estado que derribó a la dictadura de Alfredo Stroessner, la declaración de inconstitucionalidad por la Corte Suprema de Justica de una ley que expropiaba la finca a favor de los ocupantes, los campesinos obtuvieron una sentencia favorable por usucapión a favor de Joâo Dias Filho, en representación de sus compañeros del Asentamiento. Sin embargo, Días Filho vendió el título, con sus compañeros dentro, a la firma Arcadia S. A., posteriormente, Arcadia SA transfirió el título a la Santa Basílica, ambas firmas estaban vinculadas al terrateniente griego Euthimios Ioannidis.
En el 2001, Ioannidis tuvo que huir del país acusado del asesinato del intendente electo Rubén Acosta, según la hija Karen Ioannidis, fue sobreseído en el 2003 del caso. Las propiedades del griego pasaron a formar una nueva empresa a cargo de José Odvar Lopes, entre ellas la empresa Entre Ríos, vinculada hoy en día a Bioenergy, que con presiones jurídicas actuaron violentamente en un desalojo policial y comando privado armado quemando las casas y destruyendo los cultivos de las familias campesinas que hasta ese momento poblaban esta comunidad y se negaban a vender sus derecheras, este hecho ocurrió sin ningún orden de allanamiento. Este tipo de amedrentamiento, quema de vivienda y asesinato no es la primera vez que sucede en Laterza kué, inclusive el caso de asesinato del compañero Antonio Moreira “Porcaso”, ocurrido el 30 de junio en la cual fue ejecutado en frente a su casa por un grupo comando por solo hecho de resistirse a no vender su parcela.
Este nuevo acontecimiento en Caaguazú, que no es otra cosa que la continuación de la masacre en Curuguaty para favorecer los intereses de transnacionales, a partir de las instituciones del Estado, quienes debían garantizar los derechos de los campesinos y las campesinas, no hace otra cosa que profundizar las brechas de desigualdad, la expulsión campesina de sus territorios y la pérdida de la soberanía alimentaria.
La producción de agrocombustibles impulsadas por los gobiernos de los países industrializados frente a la crisis de energías fósiles, con la excusa de disminuir la contaminación, el cambio climático, con el llamado “Bioenergía”, con los costos sociales del hambre y la muerte de los campesinos, campesinas, indígenas y afrodescendientes, aumentando la deforestación y contaminación; así se puede ver que América Latina y el Caribe como las regiones con mayor recursos naturales de bosques y biodiversidad, la cifra de deforestación desde 1990 a 2005 fue alrededor de 64 millones de hectáreas de bosques, por causa del agronegocio y las mega minerías.
Con el desalojo de Laterza Kué y otras comunidades del Paraguay se está instalando de manera acelerada el modelo capitalista neoliberal, dominado por las transnacionales del agronegocio, con la complicidad del Gobierno de turno, el poder judicial, la fiscalía y demás instituciones represivas se ponen al servicio de este plan. Frente a este avance el enemigo principal son las comunidades campesinas que defienden sus territorios, razón por la cual, la lucha y resistencia será fundamental para la defensa de la soberanía.

Del Rosario Ignacio Denis es Ingeniero Agroecologico graduado en el Instituto latinoamericano de Agroecologia IALA Paulo Freire. 
PUBLICADO EN:  http://www.rebelion.org/noticia.php?id=175631

Fuentes:
http://www.agronegocios.com.py/?p=9677
http://www.diarioprimeraplana.com/v1/index.php/locales/item/587-conflicto-de-tierra-en-laterza-cue-lleva-m%C3%A1s-de-30-a%C3%B1os-y-sigue-sin-resolverse
http://www.salta21.com/Denuncian-el-peligro-del-biodiesel.html
http://noticias.terra.com.ar/crisis-del-biodiesel-casi-1000-puestos-de-trabajo-en-peligro-en-la-region,b24d945bf6e91410VgnCLD2000000dc6eb0aRCRD.html
http://www.abc.com.py/edicion-impresa/judiciales-y-policiales/acribillan-a-un-colono-brasileno-en-conflicto-por-tierras-en-mcal-lopez-579434.html
http://www.nanduti.com.py/v1/noticias-mas.php?id=78649&cat=Nacionales



lunes, 14 de octubre de 2013

Comida industrial: enfermando a la gente y el planeta


Silvia Ribeiro



Las cinco enfermedades más comunes en México están ligadas a la producción y consumo de alimentos provenientes de la cadena agroalimentaria industrial: diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, enfermedades cardiovasculares. Algunas totalmente, otras parcialmente, ninguna está desligada. Esto se traduce en mala calidad de vida y tragedias personales, pero además en altos gastos de atención médica y del presupuesto de salud pública, un enorme subsidio oculto para las transnacionales que dominan la cadena agroindustrial, desde las semillas al procesado de alimentos y venta en supermercados. Más razones para cuestionar ese modelo de producción y consumo de alimentos.
En artículos anteriores referí cómo el sistema alimentario agroindustrial solamente alimenta a 30 por ciento de la población mundial, pero sus graves impactos en salud, cambio climático, uso de energía, combustibles fósiles, agua y contaminación son globales.
En contraste, la diversidad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala son los que alimentan a 70 por ciento de la población mundial: 60-70 por ciento de esa cifra lo aportan parcelas agrícolas pequeñas, las huertas urbanas el 15-20 por ciento, la pesca 5-10 por ciento y la caza y recolección silvestre 10-15 por ciento. (Ver ¿Quién nos alimentará? La Jornada, 21/9/13 y www.etcgroup.org). Agrego ahora datos complementarios, de la misma fuente.
En términos de producción por hectárea, un cultivo híbrido produce más que una variedad campesina, pero para ello requiere la siembra en monocultivo, en extensos terrenos planos e irrigados, con gran cantidad de fertilizantes y alto uso de agrotóxicos (plaguicidas, herbicidas, funguicidas). Todo ello disminuye la cantidad de nutrientes que contienen por kilogramo. Los cultivos campesinos, por el desplazamiento histórico que han sufrido, ocurren mayoritariamente en terrenos desiguales, en laderas y tierras pedregosas, sin riego. Si comparamos aisladamente la producción de un cultivo campesino con el mismo híbrido industrial, la producción por hectárea es menor. Sin embargo, los campesinos siembran, por necesidad y conocimiento, una diversidad de cultivos simultáneamente, varios del mismo cultivo con diferentes características, para diferentes usos y para soportar distintas condiciones, además de cultivos diferentes que se apoyan entre sí (se aportan fertilidad, protegen de insectos) y como usan poco o nada de agrotóxicos, crecen a su alrededor una variedad de hierbas comestibles y medicinales. Siempre que pueden, los campesinos combinan también con algún animal doméstico o peces. Todo sumado, el volumen de producción por hectárea de las parcelas campesinas es mayor que el de los monocultivos industriales, además de que resisten mucho mejor los cambios del clima y su calidad y valor nutritivo es mucho mayor.
De lo cosechado en la agricultura industrial, más de la mitad va para forrajes de ganado en cría a gran escala y confinada (cerdos, pollos, vacas). Virtualmente toda la soya y maíz transgénico que se produce en el mundo –y también la que quieren plantar en México– no se destina a alimentación humana sino a forrajes para cría animal industrial, dominada también por trasnacionales y cuyo sobreconsumo es otro factor causante de las enfermedades principales.
De los fertilizantes sintéticos usados en la agricultura industrial, la mayoría es justamente para producir forrajes, y la mitad que se aplica no llega a las plantas por problemas técnicos. A su vez, el escurrimiento de fertilizantes es factor fundamental de contaminación de aguas y de gases de efecto invernadero.
Adicionalmente, en la cadena industrial se desperdicia de 33 a 40 por ciento de los alimentos durante la producción, transporte, procesamiento y en hogares. Otro 25 por ciento se pierde en sobreconsumo, produciendo obesidad, entre otras cosas por la adicción que provoca la cantidad de sal, azúcar y químicos agregados.
En Norteamérica y Europa el desperdicio de alimentos per cápita es de 95 a 115 kilogramos por año, mientras que en África subsahariana y sudeste de Asia (con mayoría de agricultura campesina), es de 6 a 11 kilogramos per cápita, 10 veces menor.
Ante el desperdicio y la gravedad de los problemas de salud y ambientales que provoca la cadena industrial de alimentos, urge replantearse políticas que la desalienten y estimulen en su lugar la producción diversificada, sin químicos, con semillas propias y en pequeña escala, que además es la base de trabajo y sustento de más de 80 por ciento de los agricultores del país. En el extremo opuesto está la producción industrial con transgénicos, que exacerba todos los problemas mencionados, y además, al estar en manos de cinco trasnacionales es una entrega de soberanía nacional. La siembra de soya transgénica ya está amenazando de muerte a los apicultores, tercer rubro de exportación nacional, que provee sustento a más de 40 mil familias campesinas. Las solicitudes de siembra comercial de maíz transgénico en millones de hectáreas, amenazan eliminar otros miles de familias campesinas y contaminar el patrimonio genético más importante del país.
Por si estos datos no fueran suficientes, los eventos climáticos extremos que ha sufrido el país –con daños exacerbados por políticas que aumentan la vulnerabilidad–, están directamente vinculados a ese sistema alimentario agroindustrial, que es una de las causas principales del cambio climático.
Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/10/05/opinion/025a1eco

La doctrina Obama





La reciente escaramuza Obama-Putin con respecto al excepcionalismo estadunidense volvió a encender el debate sobre la doctrina Obama: ¿se dirige el presidente hacia el aislacionismo o portará con orgullo la bandera del excepcionalismo?
El debate es más estrecho de lo que parece. Existe considerable terreno común entre las dos posiciones, como expresó con claridad Hans Morgenthau, fundador de la escuela realista de relaciones internacionales, exenta de sentimentalismos, que domina hoy día.
A lo largo de su obra, Morgenthau describe a Estados Unidos como único entre las potencias pasadas y presentes, en cuanto tiene un propósito trascendente que debe defender y promover en todo el mundo: la instauración de la igualdad y la libertad.
Los conceptos en competencia excepcionalismo y aislacionismo aceptan esta doctrina y sus diversas elaboraciones, pero difieren en cuanto a su aplicación.
Un extremo fue defendido con vigor por el presidente Obama en su mensaje del pasado 10 de septiembre a la nación: Lo que hace diferente a Estados Unidos, lo que lo hace excepcional, dijo, es que estamos dedicados a actuar, con humildad, pero con decisión, cuando detectamos violaciones en alguna parte.
Durante casi siete décadas, Estados Unidos ha sido el sostén de la seguridad global, papel que ha significado más que forjar acuerdos internacionales: ha significado asegurar que se apliquen.
El aislacionismo, en cambio, sostiene que ya no podemos darnos el lujo de realizar la noble misión de correr a apagar los fuegos que otros encienden. Toma en serio una advertencia emitida hace 20 años por el columnista Thomas Friedmanm, del New York Times, de que conceder al idealismo una influencia casi exclusiva en nuestra política exterior puede conducirnos a desdeñar nuestros intereses por nuestra devoción a las necesidades de otros.
Entre estos dos extremos se da el acalorado debate sobre política exterior.
En los márgenes, algunos observadores rechazan las premisas compartidas y sacan a relucir el registro histórico: por ejemplo, el hecho de que durante siete décadas Estados Unidos ha encabezado al mundo en agresión y subversión, derrocando gobiernos electos e imponiendo despiadadas dictaduras, apoyando crímenes horrendos, socavando acuerdos internacionales y dejando estelas de sangre, destrucción y miseria.
Morgenthau dio respuesta a esas criaturas desorientadas. Académico serio, reconoció que Estados Unidos ha violado con consistencia su propósito trascendente, pero explica que oponer esa objeción es cometer el error del ateísmo, que niega la validez de la religión con fundamentos similares.
La realidad, sostiene, es el propósito trascendente de Estados Unidos; el registro histórico no es más que el abuso de la realidad.
En suma, el excepcionalismo y el aislacionismo estadunidenses vienen a ser variaciones tácticas de una religión secular, cuya fascinación extraordinaria va más allá de la ortodoxia religiosa normal en cuanto apenas si es posible percibirla. Puesto que ninguna alternativa es concebible, esta fe se adopta por reflejo.
Otros expresan la doctrina con mayor crudeza. Jeane Kirkpatrick, quien fue embajadora del ex presidente Reagan ante la Organización de Naciones Unidas, desarrolló un nuevo método para desviar las críticas a los crímenes de Estados Unidos. Los que se oponían a considerarlos meros tropiezos o ingenuidad inocente podían ser acusados del equivalente moral a afirmar que Estados Unidos no es diferente de la Alemania nazi o de cualquier demonio que esté en boga. Esta argucia ha sido usada en muchos casos para proteger el poder ante cualquier escrutinio.
Hasta la academia seria se amolda. Así, en el número más reciente de la revista Diplomatic History, el erudito Jeffrey A. Engel reflexiona sobre la significación de la historia para quienes trazan las políticas.
Engel cita Vietnam, donde, dependiendo de la persuasión política que se tenga, la lección es “evitar las arenas movedizas de la intervención –aislacionismo– o la necesidad de dar rienda suelta a los comandantes militares para que operen libres de presión política” al cumplir la misión de llevar estabilidad, igualdad y libertad destruyendo esos países y dejando un reguero de millones de cadáveres.
La cuota mortal de Vietnam continúa creciendo hasta el presente a causa de la guerra química que el ex presidente Kennedy montó allá, al mismo tiempo que aumentaba su apoyo a una dictadura asesina para un ataque en gran escala, el peor caso de agresión ocurrido durante las siete décadas de Obama.
Otra persuasión política es imaginable: una indignación como la que adoptaron los estadunidenses cuando Rusia invadió Afganistán o cuando Saddam Hussein invadió Kuwait. Pero la religión secular nos impide vernos a nosotros mismos bajo una lente similar.
Un mecanismo de autoprotección es lamentar las consecuencias de nuestras omisiones. Así, el columnista del New York Times David Brooks, al reflexionar sobre el deslizamiento de Siria hacia un horror semejante a Ruanda, concluye que el asunto de fondo es la violencia sunita-chiíta que destroza a esa nación.
Esa violencia, afirma, es testimonio del fracaso de la reciente estrategia estadunidense de retirarse y dejar una presencia ligera y de la pérdida de lo que el ex funcionario del servicio exterior Gary Grappo llama la influencia moderadora de las fuerzas estadunidenses.
Los que aún se dejan engañar por el abuso de la realidad –eso es, de hecho– podrían recordar que la violencia sunita-chiíta fue resultado del peor crimen de agresión del nuevo milenio: la invasión estadunidense de Irak. Y los cargados de memorias más ricas podrían recordar que en los juicios de Nuremberg se sentenció a criminales a la horca porque, según el tribunal, la agresión es el crimen internacional supremo, diferente de otros crímenes de guerra sólo en que contiene en sí mismo el mal acumulado del todo.
Ese mismo lamento es tema de un celebrado estudio de Samantha Power, la nueva embajadora de Washington ante Naciones Unidas. En Un problema del infierno: Estados Unidos en la era del genocidio, Power escribe sobre los crímenes de otros y nuestra inadecuada respuesta. Dedica una oración a uno de los pocos casos durante las siete décadas que podría calificar como genocidio: la invasión de Timor Oriental por Indonesia, en 1975. Trágicamente, Estados Unidos miró para otro lado, informa Powers.
Daniel Patrick Moynihan, quien la precedió en el cargo ante la ONU en tiempos de la invasión, vio el asunto de modo diferente. En su libro A dangerous place, describió con gran orgullo cómo llevó a la ONU a ser del todo inefectiva en las medidas que tomó para parar la agresión, porque Estados Unidos deseaba que las cosas resultaran de ese modo.
Y de hecho, lejos de mirar a otro lado, Washington dio luz verde a los invasores indonesios y les proporcionó de inmediato equipo militar letal. Estados Unidos impidió actuar al Consejo de Seguridad de la ONU y continuó prestando firme apoyo a los agresores y sus actos genocidas, entre ellos las atrocidades de 1999, hasta que el entonces presidente Bill Clinton marcó el alto, lo cual pudo haber ocurrido en cualquier momento de los 25 años anteriores.
Pero eso es mero abuso de la realidad. Es muy fácil continuar, pero no tiene caso. Brooks tiene razón en insistir en que deberíamos ir más allá de los terribles sucesos que tenemos a la vista y reflexionar en los procesos subyacentes y las lecciones que derivan de ellos.
Entre éstas, ninguna tarea es más urgente que liberarnos de las doctrinas religiosas que condenan al olvido los hechos de la historia y refuerzan de ese modo nuestros fundamentos para nuevos abusos de la realidad.
Noam Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Cambridge, (Mass., EU). Su libro más reciente es Power systems: conversations on global democratic uprisings and the new challenges to US Empire. Interviews with David Barsamian (Sistemas de poder: conversaciones sobre levantamientos democráticos en el mundo y nuevos desafíos al imperio estadunidense. Entrevistas con David Barsamian)
Traducción: Jorge Anaya

sábado, 12 de octubre de 2013

12 de octubre: Día de la Resistencia indígena


Reflexionemos sobre nuestra herencia histórica



La identidad nacional cubana está actualmente desconectada de su herencia aborigen. Esa realidad explica por qué no pocos compatriotas vean el tema de la lucha de los hermanos indígenas en América, como algo muy justo, pero lejano. Así la propuesta del movimiento indígena de conmemorar el 12 de octubre como Día de la Resistencia, Dignidad, Rebeldía y Lucha, no se ha generalizado en el país, a lo que se suma que aún hay espacios donde persiste el mito colonialista eurocéntrico “ del descubrimiento realizado por el valeroso y tenaz Almirante Cristóbal Colón , el 12 de octubre de 1492”.
Es cierto que la ausencia de un núcleo poblacional indígena fuerte en Cuba y el Caribe de hoy, limita una acción cultural y política sólida, encaminada a rescatar los aportes a la historia de los primeros descubridores de nuestro archipiélago, pero la dificultad principal está en que la memoria histórica en lo fundamental, se basa en la construcción desde la época colonial, de una falsa conciencia que sustenta la extinción y desvalorización de la población indígena. Así la mayoría de los cubanos y cubanas no asumen sus antepasados indígenas, y perdemos la riqueza de incorporar toda la herencia cultural y cosmovisiva de no menos de siete mil años de historia.
Debemos explicarnos cómo y porqué, lo mejor del pensamiento y liderazgo intelectual y revolucionario cubano, siempre se sintió parte del movimiento de resistencia de los pueblos originarios. Hora es de rescatar los valores del indigenismo revolucionario de José Martí, Julio Antonio Mella, y Fidel Castro.
La presencia indígena
Las culturas indoamericanas, fueron severamente diezmadas por la criminalidad que acompañó la conquista y colonización española. Según afirmaciones del padre Bartolomé de las Casas, el costo mortal de la conquista para los habitantes de Cuba , Jamaica , Borinquén y las Antillas Menores fue de 3 millones de vidas, y solo para Quisqueya , consideraba una pérdida similar 1 . Independientemente de errores en una u otra apreciación de cálculo, el balance es brutal: De veinte a treinta millones de muertos en toda la región!”. En lugar del “encuentro de culturas y civilizaciones” que se ha intentado sustentar, la conquista y colonización fue, como señala Steven Katz el, el peor desastre civilizatorio y demográfico conocido en la historia de la humanidad 2 . Pero a diferencia de lo que comúnmente se ha repetido, la población aborigen en Cuba no desapareció ni fue completamente exterminada.
La sociedad excluyente y legalidad pigmentocrática y racista del colonialismo, que imponía como condición de movilidad y ascenso social la “limpieza de sangre”, determinó el “blanqueamiento” de numerosas familias de colonos, que tenían en su base materna lo indígena y, sus descendientes ya mestizados y transculturados, acompañaron la constitución de la sociedad criolla primero, y la formación de la nacionalidad después, para estar presentes en nuestro actual mosaico etno-sociológico.
No to do fue asimilación. Núcleos significativos de la población aborigen sobrevivieron hasta el siglo XIX, para constituirse en el grueso del primer campesinado cubano. Sus descendientes arribaron al siglo XX, con una presencia que fue documentada por cientistas del calibre de Manuel Rivero de la Calle y Antonio Núñez Jiménez. Hoy están entre nosotros, abriendo como cubanos y cubanas el nuevo milenio de retos y confirmaciones. Los he visto y disfrutado en pueblos de leyenda y heroicidad como Jiguaní, Yateras o El Caney, están en el honrado hacer del campo, en los seres emancipados y cultos de la Revolución, entre maestros y médicos, constructores e ingenieros, en la sonrisa alegre de niños y niñas, trigueños, de cuerpos robustos y bellos, vivaces, felices, en cualquier pueblo o ciudad.
Los genuinos descubridores del archipiélago cubano, nos legaron saberes, conocimientos sobre plantas y modos de cultivarlas y utilizarlas, con distintas funciones de alimentación y salud, así como una rica mitología conservada en la memoria colectiva, en costumbres y hábitos de la vida cotidiana. Está la presencia aborigen en la toponimia, comida, artesanías, arquitectura, creencias, música, fiestas, y espiritualidad popular. Muchos cubanos y cubanas, independientemente del color de su piel, no saben que también tienen lo indígena incorporado en su idiosincrasia, gestualidad y genes.
Hombres y mujeres de combate
El nervio emancipador que rescata el Día de la Resistencia Indígena, nos compulsa a repensar y precisar nuestra comú n historia. El tema adquiere una connotación sumamente actual, cuando hemos comenzado a celebrar en Cuba los 500 años de fundación de las primeras siete villas. No se puede olvidar que estas poblaciones nacieron en medio de la operación militar de la conquista, sobre la ruina de los cacicatos aborígenes, diezmados por el secuestro de sus pobladores para el trabajo forzado en las llamadas encomiendas, sometidos a extensas jornadas –“mientras había luz”- en los lavaderos de oro, apaleados y torturados, vejados con la esclavización sexual de sus mujeres, flagelados por enfermedades mortales portadas por sus verdugos 3 .
Los indígenas que habitaban Cuba, no fueron mansos ni se dejaron victimizar impunemente. En las encomiendas, en acto de rebeldía, no pocos optaron por el suicidio, se ahorcaban en grupos y con ellos a sus hijos. Muchos más optaron por enfrenar y combatir a aquellos demonios que habían asaltado sus vidas y sociedad. Estos hombres y mujeres iniciaron la tradición combativa de nuestro pueblo.
Cr istóbal Colón arriba a nuestras costas al día 27 de octubre de 1492. Al mes de estar explorando la isla de Cuba - el 27 de Noviembre-, el Almirante invasor recoge en su diario el primer encontronazo con los habitantes, que intentaron empuñando sus armas, impedir un desembarco por la hoy costa guantanamera. Como certeramente anotó Hortensia Pichardo este es el primer amago de resistencia de los indígenas en la Isla, y el primero que reporta Colón como cronista a su llegada a América 4 . Colón vuelve a encontrarse con indígenas en son de guerra el 3 de diciembre, pero en esta ocasión actúa con más inteligencia “ por manera que todos se apaciguaron” 5 .
En 1510, la primera batalla victoriosa de nuestros indígenas contra una tropa de invasores, dará desde entonces, el nombre de la bahía y provincia de Matanzas. El cacique Yaguacayex (o Guayucayex) , con la cooperación del cacique Habaguanex, trazó y ejecutó el plan de ataque contra los invasores 6 . Estos fueron nuestros primeros rebeldes.
La guerra de conquista
Cuando en 1510, el teniente Diego Velázquez invadió Cuba, encontró la fuerte resistencia de cacique Hatuey. De Maisí y Baracoa a Bayamo, se extendieron los combates. El 2 de febrero 1512, el cacique quisqueyano fue juzgado como sacrílego y rebelde, y quemado vivo 7 , tal como hacía la Iglesia Católica en la época, con los revolucionarios y hombres de ciencia y cultura europeos. Con Hatuey llegó a Cuba el concepto de cimarrón, de insubordinación y resistencia activa frente a los colonialistas. Desde entonces, los invasores nunca disfrutaron de paz 8 .
Los indígenas afrontaron con espíritu rebelde la represión y el asesinato de la conquista y ocupación territorial, que sucedió al asesinato de Hatuey. Matanzas como la realizada en Caonao (probablemente en las inmedia ciones de las actuales provincias de Camagüey y Ciego de Ávila), donde fueron acuchillados más de 2 mil hombres, mujeres y niños, con el único y bárbaro propósito de sembrar el terror, y paralizar la resistencia a los invasores, dejaron una memoria que mantuvo la constante hostilidad de los aborígenes. Luego de su fundación en 1515, Puerto Príncipe, la villa más cercana al trágico acontecimiento, fue objeto de sistemática hostilidad, ataca e incendiada.
El conocimiento sobre sus enemigos, costumbres y armamento, el saberlos hombres y mortales en lugar de demonios, hizo de la resistencia un hecho mucho más efectivo. A partir de 1520 en Cuba –y también en Quisqueya-, los documentos demuestran que los ataques de los aborígenes ganan en efectividad.
Entre 1522 y 1532 el cacique Guamá también en el oriente cubano, dio una dura pelea contra los encomenderos que explotaban y asesinaban a sus hermanos. Los vecinos de las villas y los hacendados vivieron en constante sobresalto. Ya entre los combatientes de Guamá estaban los cimarrones negros, los primeros esclavos africanos emancipados por rebelión 9 La resistencia a la conquista como subraya el arqueólogo cubano José Jiménez Santander , fue la primera guerra que los habitantes de nuestro archipiélago enfrentaron contra la dominación colonial 10 .
Diez años después de decretarse por el gobierno colonial en 1542, el fin de las encomiendas, aún los encomenderos en complicidad con la jerarquía de la Iglesia Católica en Cuba, se resistían a reconocer la libertad a los aborígenes. Entonces se les compulsó a vivir en pueblos de indios, con el incentivo de otorgarles algunas tierras realengas. Pero esta “paz” no impidió que en 1661 ante la escasez de esclavos, los vecinos de Santiago de Cuba, Bayamo y Puerto Príncipe, solicitaran al Rey hacer la guerra y esclavizar a los indígenas que se negaban a aproximarse a sus villas y se mantenían aislados en palenques, acompañados de negros esclavos fugitivos, petición que es satisfecha por el monarca.
Paradoja y reencuentro
Los terratenientes que dominaban los cabildos y la impartición de justicia, tratarían una y otra vez de arrebatar las tierras realengas otorgadas a los indígenas. El robo y la injusticia, pueden hallarse en los archivos que guardan los documentos más antiguos de la jurisdicción habanera de Guanabacoa. Esta situación se hizo crítica para los avecinados en San Luis de Los Caneyes, lo que los llevó a protagonizar en 1758 una rebelión 11 . La continua situación explosiva, hizo que el Rey Carlos IV interviniera en 1796 a favor de los indígenas de San Luis, en momentos en que se censuraba al protector de indios, por ser ese funcionario cómplice de los hacendados santiagueros.
Los conflictos con los terratenientes continúan 12 y la paradoja de ser el Rey, quien “protegiera” a los indígenas del acoso de los terratenientes criollos, sin dudas estuvo en la base de las relaciones clientelares que se establecen entre los indígenas, algunos campesinos peninsulares – como el líder oriental realista Pedro Garrido-, y la Corona española, y que explica la alineación de los “indios” en el bando colonialista al iniciarse la contienda independentista. Este por demás, fue un fenómeno que también se produce en otras regiones de América Latina.
Recién, en la excelente entrega del seri al histórico Duaba: La Odisea del Honor , muchos compatriotas conocieron de las unidades militares irregulares de indígenas, organizadas por el mando español recién reiniciada la guerra de independencia en 1895, y la oposición que realizaron estos combatientes al General Antonio Maceo y a los expedicionarios que desembarcaron por Duaba. Pienso que merita un esfuerzo de divulgación histórica, de libros y artículos, de seguro que una obra audiovisual tan apasionante como la que nos han hecho llegar el MINCULT, las FAR y la Televisión Cubana, para que también se aprecie la continuidad de aquella historia.
Fue precisamente Antonio Maceo, con su certero sentido de la unidad nacional, quién se propuso recolocar a los indígenas frente a su propia historia. Consciente de la trascendencia más que militar, política, de la alineación junto a los españoles de los descendientes de los pueblos aborígenes, el jefe mambí pidió a varios de los insurgentes que mantenían relaciones con familias indígenas, trabajar en la incorporación de estos a las filas independentistas. Fue Cristina Pérez, una criolla casada con Ramón Ramírez, un cacique menor, la que logró convencer a quienes estaban luchando en el bando equivocado. El éxito de tan brillante operación política, de profundo contenido ético, se concretó en la formación del Regimiento Hatuey. Ya el 31 de agosto de 1895, un centenar de indígenas estaba incorporado al regimiento, y el valor y destreza militar de sus integrantes decide la batalla de Sao del Indio. Estos combatientes terminaron la contienda insurrecta y legaron la leyenda que hasta hoy habla de los "guapos de Yateras" 13 .
Lo hispano
Conmemorar el Día de la Resistencia Indígena el 12 de octubre, no es un acto anti-español. Con la raíz étnica que se reconoce hispana, para identificar a los pueblos del actual Estado español, nos sentimos los cubanos y latinoamericanos íntimamente vinculados.
En medio milenio de colonia, de la Europa ibérica no solo llegaron los genocidas soldados de fortuna que masacraron y robaron a los pueblos originarios, y la plaga de comerciantes, jerarcas eclesiásticos, funcionarios monárquicos y burócratas ladrones que se enriquecieron con las relaciones colonialistas de explotación. También arribaron sujetos portadores de todo lo progresivo y laborioso que latía en los pueblos del Viejo Continente: campesinos y artesanos, intelectuales, maestros y artistas, hombres y mujeres de bien —no pocos sacerdotes y religiosas que como el padre Bartolomé de La Casas, dieron su aporte de entrega humanista y sabiduría—, campesinos y artesanos humildes, que hicieron de estas tierras su nuevo hogar, y con ello las convirtieron en el escenario de sus amores, pasiones, resistencias y luchas 14 .
El encuentro de culturas se dio definitivamente en la sociedad colonial de los siglos XVI y XVII, en la relación profunda con la España humilde, trabajadora, culta y popular, con las civilizaciones, culturas y naturaleza indoamericanas, con los negros esclavos y demás migrantes. La latinoamericanidad vista desde lo indoamericano, lo afroamericano y lo hispano, integra las principales raíces que fundamentan nuestra identidad nacional y regional.
Frente a la España feudalizante, del egoísmo monárquico, frente al anti héroe del pillaje; siempre estuvo –latente una veces, explícita otras- la España antifeudal y antimonárquica, junto al héroe del trabajo honrado y la cultura, no faltaron los que sin titubear, se incorporaron en el siglo XIX, a la causa de la independencia nacional.
Desde la ética y la ideología de la Revolución
La decodificación en clave de emancipación y dignificación humana, nos califica y cualifica el hacer y lo por hacer de la historiografía revolucionaria. De la mano de Martí procuremos privilegiar la historia real, y en vez de “descubrimiento” precisemos que se trató de una invasión. Que renunciemos a la neutralidad genérica del concepto viaje, y puntualicemos sobre las expediciones militares que organizó el Almirante invasor Cristóbal Colón. Así mismo debemos decodificar el mito fundador, y ratificar que no existió un “encuentro de civilizaciones y culturas”, sino un hecho de guerra de rapiña, de apropiación forzada y depredatoria del territorio y sus recursos naturales y humanos, que devino en genocidio y etnocidio.
Precisamente la afirmación sobre la extinción y/o desaparición de los aborígenes cubanos, y los apasionantes debates que sobre esta problemática se pueden sostener, tienen como incuestionable realidad histórica, la criminalidad genocida de los conquistadores europeos. También somos herederos de ese mundo colonial de injusticias y explotación que forjaron los hombres que simboliza el Almirante Cristóbal Colón. De lo que se trata es de saber a qué herencia renunciamos y cual reivindicamos.
Es necesario reconocer la impronta de las personalidades en la Historia, y para quienes trabajamos por un mundo mejor, resulta de particular interés estudiar el universo ético de los sujetos de y en la historia. Cristóbal Colón, sus capitanes y continuadores, fueron audaces e inteligentes soldados, líderes con la capacidad de fundar un nuevo orden de explotación colonialista en esta parte del planeta, que a su vez impactó y reconfiguró el mundo de entonces. En interés de ese orden desataron nuevas fuerzas productivas, fundaron villas, construyeron iglesias y conventos, importaron bienes y tecnología. Jugó un papel fundamental la ambición de victoria y riquezas que movía a aquellos hombres: Son los héroes de la acumulación originaria del capital, anti-héroes frente al humanismo y la dignificación humana.
Nuestros caciques e indígenas rebeldes, también fueron audaces e inteligentes soldados, líderes con capacidad de resistencia, que además de aprestarse a derrotar la tecnología y la experiencia militar de los invasores, tuvieron que vencer sus propios temores y limitaciones cosmovisivas, que si fueron malévolamente utilizadas por los europeos para aumentar su ventaja. Estos primeros rebeldes de América fueron héroes de los derechos humanos, de la emancipación.
Las interesantes polémicas acerca de la llegada por uno u otro puerto oriental, del Almirante invasor Cristóbal Colón, no puede dejar de significar para todos los implicados, que el 28 de octubre de 1492, marcó el acto militar de la ocupación del territorio poblado por nuestros antepasados aborígenes, y en tanto, de la imposición de la lógica egoísta del sistema de dominación del colonialismo europeo.
Con criterio político
El estado de la problemática historiográfica repercute directamente en decisiones concretas en política cultural, comunicacional y educacional.
Los padres de la patria, se fueron a la manigua en 1868, enarbolando el recuerdo rebelde de Hatuey, y desde entonces en Granma es tradición el recuerdo de honor, que ha quedado tangible en hermoso monumento. Hay que felicitar a los matanceros en su certeza de fijar en monumento y sobre todo en la memoria histórica local, la batalla de la bahía que recuerda la estirpe rebelde de sus antepasados indígenas. ¿Cuánto más nos falta? ¿Ahora en vísperas de la fundación de las primeras villas, hemos pensado en el nuevo monumento que merecen las víctimas del exterminio masivo del cacicato de Caonabo? ¿Dónde hacer el obelisco que recuerde esa primera resistencia del 27 de noviembre de 1492? ¿Nuestros primeros rebeldes atacaron con éxito Baracoa, Puerto Príncipe, y otras villas españolas, merecen estas acciones una tarja antes o durante los actos oficiales por los 500 años de fundación? ¿Se ha estudiado esta necesidad de expresión patria a escala de país?
¿Qué efeméride realmente merece que se destaque y honre, el día de protesta armada de noviembre, hasta ahora irrelevante en el universo comunicacional cubano, o el que se celebra generalmente para glorificar la llegada del conquistador? ¿Hasta cuándo el 2 de febrero 1512 y el recuerdo hermoso de Hatuey, va a ser solo un acto de historia local de los granmenses, que apenas merece unas pocas líneas de cobertura periodística?
Aún permanece en Cuba, dando su pelea de conservadurismo, el espíritu del Día de la Raza. Julio Antonio Mella hace 85 años, batió lanzas contra este espectro del colonialismo 15 . Ahora “la Raza” aparece metamorfoseada como “fiesta Iberoamericana”, pero la esencialidad de antaño se mantiene, con blasones y honores de conquista, y teatralidades que “reconstruyen”, el momento primigenio del desembarco del Almirante invasor “de rodillas” en la tierra que acaba de posesionar como propiedad europea! ¿Por qué no celebrar en Cuba, con mucha alegría, la sobrevivencia y el renacer comprometido de nuestros pueblos originarios, y también la presencia irredenta de Afroamérica, de los cimarrones indígenas y negros, que se unieron en la resistencia y el amor a la libertad?
La actual realidad educativa cubana es de sostenida recuperación y avances, y la enseñanza de la Historia constituye uno de los carriles por donde afortunadamente transita el perfeccionamiento. Pero sobre el tema aborigen y el legado combativo de los indígenas, aún es muy débil la propuesta historiográfica escolar. Un hecho sumamente significativo, es que ningún programa de estudios, desde la enseñanza general hasta la universitaria, presenta a los estudiantes y al púbico cubano, una sistematización histórica de la resistencia indígena a la conquista y ocupación.
La primera guerra colonial que se emprendió contra las comunidades aborígenes que poblaban Cuba, no se referencia como tal en nuestras escuelas y universidades. El sujeto de la historia es, en todos los casos, el conquistador español, y los hechos de armas de nuestros primeros rebeldes, a lo sumo se tratan minimizados y con una significativa inconexión.
Los estudios que sobre este tema se han realizado en el país, permanecen fuera del circuito masivo de distribución de la información científico-docente, y hoy solo constituyen rarezas bibliográficas en algunas bibliotecas. Hay propuestas muy serias del Instituto Cubano de Antropología, incluso premiadas como resultados de ciencia por la Academia de Ciencias de Cuba, que aún no se introducen.
La patria Nuestroamericana
Cuando reconstruimos el pasado, aprendemos de sus saberes, y no s autodefinimos como lo que somos, actuales herederos en este archipiélago de siete mil años de historia, realizamos un acto de universalidad, respeto e integración solidaria a esa parte-raíz de nuestro tiempo. Nos auto reconocemos en los esfuerzos revolucionarios que lideran los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, por recuperar la historia y el espacio, la dignidad, los derechos y recursos, que les fueron arrebatados a los pueblos originarios que conforman y enriquecen la vida de estas naciones.
El conocimiento de la historia de los pueblos indoamericanos que poblaron nuestro archipiélago, también nos sitúa en condiciones para interactuar en la complejidad del momento que vivimos, libres de visiones edulcoradas y facilismos. Entendemos por qué con frecuencia, la imagen que muchos indígenas tienen de sí mismos es de impotencia, miseria y abandono, lo que produce marginalidad, deterioro social y hostilidad. Comprendemos cómo tras quinientos años de opresión económica y enajenación ideológico-cultural, no está libre el mundo indoamericano actual, de peligros de mayor desestructuración, de arcaísmo y fundamentalismos, de las relaciones clientelares y el acecho de la demagogia y la manipulación política, de la presión del mercado y la ideología burguesa y egoísta hegemónica.
Veamos el Día de la Resistencia implicados en el cambio progresivo de los pueblos y sus circunstancias, en la historia que forjaron nuestros maestros internacionalistas junto a los misquitos, afines del pasado siglo, en ép oca de la asediada Revolución Sandinista, epopeya de alfabetización, ciencia, cultura y salud, recuperada hoy con nuevos educadores y médicos que trabajan junto a los hermanos nicaragüenses, que se ha multiplicado con la Alianza Bolivariana para las Américas-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), en las selvas y sabanas de la República Bolivariana de Venezuela, y los andes ecuatorianos y bolivianos, que llega a otros muchas comunidades aborígenes de centro y sur américa, y recién se abre a la Amazonía brasileña.
1 Hidefuji Someda: Apología e historia: estudios sobre fray Bartolomé de las Casas . Fondo Editorial PUCP , Lima, 2005, p 61-62.
2 Ver: Steven Katz : The Holocaust in Historical Context , (2 vols.), Nueva York, Oxford Universtity Press, 2003.
3 Así lo describe el padre Bartolomé de las Casas, un testigo excepcional. Ver: Bartolomé de las Casas: Historia de las Indias , Fondo de Cultura Económica. México. 1951, tomo III, p. 326
4 Hortensia Pichardo: El descubrimiento de Cuba. Relación del primer viaje de Cristóbal Colón, Documentos para la Historia de Cuba , Tomo I, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971, p 23.
5 Iden Ant., p 27.
6 Bartolomé de las Casas: Historia de las Indias , Fondo de Cultura Económica. México. 1951, Tomo. IV, p. 31
7 Ver: César Rodríguez Expósito: Hatuey. El primer libertador de Cuba , Editorial Cubanicen, La Habana, 1944.
8 Ver: Osvaldo Morales Patiño: La rebeldía de los indocubanos , La Habana, 1946; Jorge Ibarra: “Las grandes sublevaciones Indias dese 1520 hasta 1540 y la abolición de las encomiendas”, en Aproximaciones a Clío , Editorial de Ciencias Sociales, Ciudad de La Habana, 1979; Felipe de J. Pérez Cruz: Los primeros rebeldes de América , La Habana, 1988
9 Ver: Juan Jiménez Pastrana: Guamá , Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985
10 Ver: José Jiménez Santander: La guerra omitida. La guerra digna , Instituto Cubano de Antropología, La Habana, 2012 (inédito)
11 Olga Portuondo: “Una sublevación de indios en 1758”, en revista de la Biblioteca Nacional José Martí. La Habana, No 1, enero-abril, 1981, p. 199-204.
12 Juan Manuel Reyes Cardero: “La inserción del aborigen en la sociedad colonial santiaguera: el caso del pueblo indio de San Luis de los Caneyes”, en Ciencia en su PC, Revista electrónica editada por MEGACEN, Centro de Información y Gestión Tecnológica de Santiago de Cuba. Cuba, Santiago de Cuba, No 1, 2009, http://cienciapc.idict.cu/index.php/cienciapc/article/view/28/92. 13 Miguel Lozano: “Regimiento Hatuey: aporte indígena a la independencia cubana”, en Prensa Latina, marzo 23, 2011, http://martianos.ning.com/favicon.ico
14 Rosario Márquez Macías: La emigración española a América, 1765-1824 . Universidad de Oviedo, Oviedo, 1995.
15 Julio Antonio Mella: La fiesta de la raza, en Mella. Documentos y artículos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1975, p 459-460.

Contra la lealtad resignada

Por: Reinaldo Iturriza 

Ministro del poder popular para las comunas y los movimiento sociales


En esta nueva etapa de la revolución bolivariana, difícilmente haya una actitud más peligrosa que la lealtad resignada.
Chávez, firmes hasta siempreLa lealtad resignada es lo propio de estos personajes que no pierden oportunidad para jurar que lucharán hasta un final que es inminente. No importan todos los elementos de análisis que apuntan a que esta historia, lejos de terminar, apenas comienza. La resignación es un estado de ánimo, y está más acá de cualquier análisis de la situación.
Resignados pero leales, porque, como suelen repetir de memoria, no serían capaces de traicionar el legado del comandante Chávez, van por la vida ostentando su impostura casi con orgullo, disfrazando de heroicidad lo que es realmente derrotismo. Todos tienen algo negativo que señalar. Son tantos los errores, según nos dicen, que seguir apoyando esta revolución es casi un sacrificio, un acto de desprendimiento. Un favor que nos estarían haciendo.
Si revisáramos las manifestaciones más extremas de este fenómeno, concluiríamos que el chavismo también tiene sus profetas del desastre, sus apologetas de Termidor, y no es casual que proliferen en los momentos más difíciles. Es normal: el miedo es libre. En cambio, para afrontar las dificultades hay que tener carácter, buen humor, audacia, inteligencia. Qué rápido se les olvida a algunos la manera como el comandante Chávez afrontaba las circunstancias más adversas.
Allá están, esos son, con su copioso inventario de defectos debajo del brazo, listo para esgrimirse en el momento inevitable de la caída. ¿Inevitable? ¿O es que algunos ya cayeron víctimas de la resignación y no son capaces más que de mirarlo todo desde el suelo? A ellos les decimos con José Martí: “Necesitamos levantar, no poetizar las caídas”.
El correlato político de la resignación es el pragmatismo. Nadie discute el hecho de que, con frecuencia, una dosis de pragmatismo no sólo es necesaria, sino deseable. El problema es cuando el pragmatismo se instala como el signo de la política. El problema es cuando comienza a concebirse como condición para permanecer, lo que significa renunciar a la posibilidad de avanzar.
Por cierto, esta actitud no es la que prevalece en el chavismo. No es esto lo que vemos en la calle, y sobre todo no es lo que percibimos en las bases. Para el pragmático se trata de aferrarse a lo existente. Su propósito en la vida deja de ser modificar el estado de cosas y actúa para preservarlo. El pragmatismo es en esencia conservador. El pueblo chavista, al contrario, siente una profunda inconformidad con el estado de cosas y lucha para cambiarlo. Lo sigue animando un espíritu fundamentalmente revolucionario: desea cambiar todo lo que tiene que ser cambiado.
Si antes el pragmático, obligado por un entorno opresivo, nos hablaba de socialismo, y si de esa forma lograba pasar desapercibido, por estos días se siente a sus anchas, liberado, y se da el lujo de poner en entredicho la viabilidad del horizonte socialista de esta revolución. Negado el horizonte, se produce automáticamente la clausura estratégica. La política queda reducida a la táctica permanente para superar, a duras penas, coyuntura tras coyuntura.
Al pragmático nunca le faltan argumentos, todos los cuales son variaciones del argumento primario: el pueblo venezolano no está preparado para el socialismo, por lo que corresponde renunciar al intento de construirlo. Se entenderá que más que un argumento, se trata de un prejuicio de vieja data, fundante de la política de elites, y del que no estamos exentos.
No está de más repetirlo: no dudemos ni un segundo de la capacidad del pueblo para enfrentar las adversidades presentes y futuras.
Minoritario como sigue siendo, al pragmatismo es preciso mantenerlo a raya. No vaya a ser que llegue el tiempo en que, frente a nuevos problemas, los pragmáticos nos exijan más pragmatismo para solucionarlos. Entonces, y de manera progresiva, los problemas dejarán de ser aquellos que se plantean los pueblos cuando hacen una revolución.
Contra la lealtad resignada, hay que afirmar que el momento es ahora. No es el “ya fue” de los nostálgicos ni es el “en algún momento será” de los conformistas. El momento es ahora. Y la sentencia pesa como en su momento pesó el “por ahora” del comandante Chávez, que nos prometía un futuro de lucha, y el hombre nos cumplió. Y porque nos cumplió y porque cumplimos el futuro es ahora.
Llegó el momento de demostrar en qué pueblo nos hemos convertido después de todos estos años en revolución.

FUNTES: http://elotrosaberypoder.wordpress.com/2013/10/12/contra-la-lealtad-resignada/

viernes, 11 de octubre de 2013

La ley marcial y la economía ¿Se prepara la Seguridad Nacional de EE.UU. para el próximo colapso de Wall Street?


Global Research

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Se informa de que el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) está empeñado en un masivo fortalecimiento militar encubierto. Un artículo de Associated Press de febrero confirmó una orden de compras abierta del DJS por 1.600 millones de cartuchos. Según un artículo de opinión en Forbes, es suficiente para mantener una guerra de la envergadura de la de Irak durante más de veinte años. El DHS también ha adquirido tanques blindados pesados, que se han visto circulando por las calles. Evidentemente alguien en el Gobierno espera una cierta agitación civil. La pregunta es: ¿por qué?
Declaraciones recientemente reveladas del ex primer ministro del Reino Unido Gordon Brown durante el clímax de la crisis bancaria en octubre de 2008 podrían ayudar a hallar una respuesta. Un artículo del BBC News del 21 de septiembre de 2013 se basó en una explosiva autobiografía tulada Power Trip del escritor de discursos de Brown, Damian McBride, quien dijo que el primer ministro estaba preocupado de que la ley y el orden podrían colapsar durante la crisis financiera. McBride citó a Brown diciendo:
Si los bancos cierran sus puertas, los cajeros automáticos no funcionan y si la gente va a Tesco [cadena de supermercados] y sno aceptan sus tarjetas todo el asunto simplemente estallará.
Si no puede comprar alimentos, gasolina o medicinas para sus hijos, la gente simplemente comenzará a romper escaparates y a tomar lo que necesite.
Y en cuanto la gente vea eso en la televisión será el fin, porque todos pensarán que ahora eso está bien, que es precisamente lo que todos tenemos que hacer. Será la anarquía. Podría pasar mañana.
¿Cómo enfrentar esa amenaza? dijo Brown, “tendremos que pensar: ¿tendremos toques de queda, tendremos que sacar al ejército a las calles, cómo volveremos a imponer el orden?”
McBride escribió en su libro Power Trip: “Fue extraordinario ver a Gordon tan totalmente aferrado al peligro de lo que estaba a punto de hacer, pero igualmente convencido de que había que emprender una acción efectiva de inmediato”. Comparó la amenaza con la Crisis de los Misiles de Cuba.
El temor a esta amenaza fue repetido en septiembre de 2008 por el Secretario del Tesoro de EE.UU. Hank Paulson, quien, según se informa, advirtió de que el gobierno de EE.UU. podría tener que recurrir a la ley marcial si no se rescataba a Wall Street del colapso crediticio.
En ambos países se evitó la ley marcial cuando sus gobiernos sucumbieron a la presión y rescataron a los bancos. Pero muchos expertos están diciendo que es inminente otro colapso y esta vez, es posible que los gobiernos no estén tan dispuestos a afrontar la responsabilidad.
La próxima vez será diferente
Lo que provocó la crisis de 2008 fue un corrimiento, no en el sistema bancario convencional, sino en el sistema bancario en la sombra, una colección de intermediarios financieros no bancarios que suministran servicios similares a los bancos comerciales tradicionales pero no están regulados. Incluyen a los fondos de alto riesgo, los fondos de mercado monetario, los fondos de inversión, los fondos negociables en bolsa, los fondos de participación privada, los corredores intermediarios de valores, compañías de titulización y de finanzas. Bancos de inversiones y bancos comerciales también realizan gran parte de su negocio a la sombra de este sistema no regulado.
El casino financiero en la sombra no ha hecho más que crecer desde 2008; y en el próximo colapso al estilo Lehman es posible que no haya rescates gubernamentales disponibles. Según el presidente Obama en sus observaciones sobre la Ley Dodd-Franck el 15 de julio de 2010: “Debido a esta reforma… no habrá más rescates financiados por el contribuyente, punto final”.
Los gobiernos de Europa también rechazan más rescates. El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) de Suiza ha requerido por ello que bancos sistémicamente arriesgados preparen “testamentos en vida” estableciendo lo que harán en caso de insolvencia. El modelo implementado por el FSB requiere que los bancos “rescaten” a sus acreedores, y resulta que los depositantes constituyen el mayor sector de los acreedores de los bancos.
Si los depositantes no pueden acceder a sus cuentas bancarias para obtener dinero para alimentar a sus hijos podrían comenzar a romper los escaparates de los negocios y servirse lo que necesiten. Peor todavía, podrían conspirar para derrocar al Gobierno controlado por los financieros. Véase Grecia, donde la creciente desilusión respecto la capacidad del Gobierno para rescatar a los ciudadanos de la peor depresión desde 1929 ha provocado disturbios y amenazas de derrocamiento violento.
El temor a ese resultado podría explicar el espionaje masivo sobre los ciudadanos estadounidenses autorizado por el Gobierno, el uso de drones en el interior y la eliminación del debido proceso y de "posse comitatus” (la ley federal que prohíbe que los militares impongan “la ley y el orden” en propiedad no federal). Las protecciones constitucionales se están descartando a favor de la protección de la clase elitista en el poder.
La inminente crisis del techo de la deuda
La próxima crisis de la agenda parece ser el plazo del 17 de octubre para ponerse de acuerdo en un presupuesto federal o arriesgarse al impago de los préstamos del Gobierno. Podrá ser pura coincidencia, pero se han programado dos ejercicios a gran escala para el mismo día: el “Ejercicio del Terremoto de la Gran Reorganización” y el “Ejercicio del Ciberataque Bancario Quantum Dawn 2”. Según un clip noticioso sobre el ejercicio bancario, los ataques para los que se preparan son de hackers, espionaje patrocinado por el Estado y crimen organizado (fraude financiero). Un entrevistado declaró “Podría ocurrir que vuestra cuenta en línea no funciona… Podría ocurrir que el sistema se ha caído”. Suena como un ensayo general para el Gran Rescate de los acreedores de EE.UU.
Por ominoso que todo esto parezca, tiene un lado brillante. Los rescates de los acreedores y la ley marcial pueden verse como los estertores desesperados de un dinosaurio. La confabulación financiera explotadora responsable de privar a millones de personas de sus puestos de trabajo y de sus casas ha llegado al final. La crisis del sistema actual representa una oportunidad para soluciones más sustentables que están a la espera.
Otros países que enfrentan un colapso de sus monedas prestadas basadas en la deuda han sobrevivido y prosperado emitiendo la suya. Cuando el peso argentino equiparado con el dólar colapsó en 2001, el Gobierno nacional volvió a emitir sus propios pesos; los gobiernos municipales pagaron con “bonos de cancelación de la deuda” que circularon como moneda y los vecindarios comerciaron con monedas comunitarias. Después del colapso de la moneda alemana en los años 20, el gobierno sacó adelante la economía en los años 30 emitiendo billetes “MEFO” que circularon como moneda. Cuando a Inglaterra se le acabó el oro en 1914, el gobierno emitió “libras Bradbury” similares a los greenbacks emitidos por Abraham Lincoln durante la Guerra Civil de EE.UU.
Actualmente nuestro Gobierno podría evitar la crisis del techo de la deuda haciendo algo semejante: simplemente podría producir algunas monedas de billones de dólares y depositarlas en una cuenta. Esa alternativa podría ser utilizada por el Gobierno de inmediato, sin ir al Congreso o cambiar la ley, como mencioné en un artículo anterior. No tiene que ser inflacionaria, ya que el Congreso todavía podría gastar solo lo que corresponda a su presupuesto. Y si el Congreso expandiera su presupuesto para infraestructura y creación de empleos, eso podría ser realmente bueno para la economía, ya que acaparar dinero y pagar préstamos ha limitado significativamente el suministro de dinero en circulación.
Comercio entre pares y bancos públicos
En el ámbito local tenemos que establecer un sistema alternativo que provea seguridad para los depositantes, financie empresas pequeñas y medianas y sirva las necesidades de la comunidad.
Ya se ha hecho mucho progreso en ese frente en la economía entre pares. En un artículo del 27 de septiembre titulado “Economía entre pares prospera mientras activistas desocupan el sistema”, Eric Blair informa de que el Movimiento Ocupa está involucrado en una revolución pacífica en la cual la gente está abandonando el sistema establecido a favor de una “economía participativa”. El comercio tiene lugar entre individuos, sin impuestos, regulaciones o licencias y en algunos casos sin moneda emitida por el Gobierno.
El comercio entre pares tiene lugar sobre todo en internet, donde los comentarios de los clientes, en lugar de la regulación, mantienen la honestidad de los vendedores. Comenzó con eBay y Craigslist y ha crecido exponencialmente desde entonces. Bitcoin es una moneda privada fuera de los ojos inquisidores de los reguladores. Se está preparando un software que evita el espionaje de la NSA. Los créditos bancarios son se evitan y se utiliza el crowdfunding. Las cooperativas alimentarias locales también son una forma de optar por no participar en el sistema corporativo-gubernamental.
El comercio entre pares funciona en el intercambio local, pero también necesitamos una manera de proteger nuestros dólares, públicos y privados. Necesitamos dólares para pagar por lo menos algunas de nuestras cuentas, y las empresas los necesitan para adquirir materias primas. También necesitamos una manera de proteger nuestros ingresos públicos, que actualmente están depositados e invertidos en bancos de Wall Street que tienen una fuerte exposición a productos derivados.
Para enfrentar esas necesidades, podemos establecer bancos de propiedad pública siguiendo el modelo del Banco de Dakota del Norte, que es actualmente nuestro único banco de depósitos de propiedad estatal. El BND está obligado por la ley a recibir todos los depósitos del Estado y servir el interés público. Idealmente, cada Estado debería tener una de esas “mini reservas federales”. Los condados y ciudades también podrían tenerlos. Para más información, vea http://PublicBankingInstitute.org .
Durante décadas se ha informado sobre preparativos para la ley marcial y todavía no ha tenido lugar. Por suerte, podemos dejar de lado el peligro orientándonos hacia un sistema más sano, más sustentable, que haga que no sea necesaria la acción militar contra ciudadanos estadounidenses.
Ellen Brown es abogada y presidente del Public Banking Institute, http://PublicBankingInstitute.org . En Web of Debt, muestra cómo un cartel privado ha usurpado el poder de crear dinero de la propia gente, y cómo, nosotros el pueblo, podemos recuperarlo. En In The Public Bank Solution, su último libro, explora exitosos modelos de banca pública histórica y globalmente. Sus blogs están en EllenBrown.com.
Sus sitios en la web son http://webofdebt.com y http://ellenbrown.com .