lunes, 4 de abril de 2016

Los necios de panfletos y cliché ante la Cultura Comunal

La maravillosa idea de realizar el Congreso de la Patria (CP) la intentan destruir sin haber nacido. Al igual que otras iniciativas de creación revolucionaria, como los círculos bolivarianos y las ubch del referendo, que se vieron frenadas, saboteadas, por los viejos intereses egoístas de quienes sin tener miras en el futuro, ambiciones históricas, pretenden disfrutar las mieles del capitalismo a costa de nosotros, como lo han hecho los ricos dueños del planeta. Es la acción de  lo viejo, evitando que lo nuevo aparezca. 

Estos seres de ambiciones pedestres, deseosos de atragantarse y atapuzase la comida, los carros, los edificios, los micrófonos, las tarimas; ávidos de aplausos y lisonjas, agrupados en partidos, gremios, grupitos, colectivos, en profesiones, que compiten por ver quién imita mejor los métodos capitalistas de la división buscando quedarse con todo en nombre de la unión incendiados y nobles discursos revolucionarios; artistas que cobran por cantarle a la revolución, pero jamás le han compuesto un poema, una lirica, que exalte lo extraordinario de la revolución, sino que cobran con imitaciones de vieja data, o copias de la más moderna basura del consumo industrial del dolor, disfrazado de poema; todo salpicado de religiones y llorantinas de incapaces o castrados cerebrales para la creación; que si no les pagan chantajean al gobierno en nombre de la libertad y la igualdad de género y de sexo y de piel y de religión y de profesión, de marxismo leninismo y de cualquier otra mariquera, de toda la basura con que se nos oculta la real necesidad de pensar y diseñar formas orgánicas, realmente nuevas que se adapten a las circunstancias revolucionarias, métodos y formas que nos permitan crear y no creer.

Prevalidos de que un día hablaron con Chávez, de que un día le cortaron el cabello, de que le pasaron el jabón y el paño mientras el Comandante se bañaba, que hicieron campaña o de que Chávez los nombró como el poeta tal o el músico o el político, o la mujer maravilla, o la estrella sindical del momento, o aquellos que se colearon en la guerrilla de los sesenta, que dispararon unas escopetas o unos rifles de aire en el Jardín Botánico y se creen con el derecho divino de decidir en su ignorancia, hacia donde debe marchar la revolución que a despecho marcha sin nosotros, aunque estemos nosotros. Una vez más la posibilidad de que un pueblo se converse, buscando crear las condiciones de la existencia del futuro se intenta frenar por estos necios de panfletos y clichés ya desechados por la vieja historia, con sus viejos y manidos métodos organizacionales, con sus gastadas maniobras, con sus discursos añejos, aliñados con frases tecnocráticas, sociológicas, aprendidas en las viejas concepciones universitarias, maquilladas con modernas teorías humanistas embrolladoras, y los manuales de una izquierda que murió con el eurocomunismo, su ultimo aliciente ideológico.

 Gente que no logra entender, que el Congreso de la Patria (CP), debe intentar ser el más allá teórico, que no se trata de convocar a individuos para una vez más repartirse la torta del poder, de cambiar unos ineptos por otros, unos super funcionarios por otros, unos hábiles por otros, unos pico e zinc por otros, que no se trata de entregarle el país a unos gremios o a unos partidos, o a unos colectivos o grupitos para que sustituyan a otros, que el Congreso de la Patria no trata de mejorar a las organizaciones gremiales, partidarias, grupales o colectivas, todas ya contaminadas por el virus del humanismo, todas con el deseo de atragantarse con el país, todas con las ganas inmensas de que a mas nadie le den el país, porque el país no es tú país, es mi país y por ese carro estoy dispuesto a la muerte. Esta gente no está dispuesta a vivir por un país al que hay que soñar como el cobijo de toda la gente.

Esta gente no puede entender que el CP debe superar las viejas conversas divisionistas de la izquierda, que tanto daño nos han hecho como pueblo. Que el CP debe ser el juntador de todas las voluntades que entienden que no buscamos ser dueños del país, sino de que somos sus hojas, su fruto, su raíz, su tallo, su porque existir. De que un pueblo en medio de una revolución se debe obligar obstinadamente a crear, a diseñar, a poner la discusión en la calle, para construir juntos un dato cultural real, objetivo; porque pase lo que pase, el capitalismo, está en un proceso acelerado de deterioro y con ello todo lo existente se deteriora, el sistema humanista, su aparato de producción. La idea de la cultura comunal, no puede deteriorarse ni desaparecer, por la sencilla razón de que no existe y esa es la gran tarea, crearla.

Trabajando no se hace plata

El pensamiento generalizado en la juventud es “trabajando no se hace plata” chamos trabajadores, emprendedores; que trabajan con entusiasmo, pero que no quieren trabajar porque a ciencia cierta saben, descubrieron, que trabajando nadie se hace rico; que es robando; por eso vemos a millones de jóvenes en la jugada, en la segunda opción; irse a la vía ilegal de la obtención del dinero y eso desde el punto de vista ético a los muchachos no les importa, a los muchachos no les interesa; no hay resortes éticos, saben que el banquero, el policía, el general, el profesor, el empresario; sus ejemplos vivos y triunfantes; son ladrones de la peor especie y son los respetados en la sociedad, no hay ley que los someta a la cárcel, que les quite lo robado, que literalmente los deje en la calle. Para muestra un botón; los empresarios tienen tres años robando descaradamente a todo un pueblo, mantienen una huelga, única en la historia del planeta, ganan ingentes masas de dinero sin ninguna inversión o riesgo, porque no hay ley que les quite el mal habido bien, no hay aparato de propaganda que les someta al escarnio público a estas familias burguesas, que roban unidos y permanecen unidos.

Pero lo interesante es como rápidamente una porción importante de la población se sumó a los mecanismos de saqueo del salario del trabajador, digámoslo como es, con todas sus letras;  los trabajadores aprendimos a robarnos unos  a otros, el bachaqueo pues. Entonces, no es verdad que podemos constituir a unos jóvenes para que suplanten al partido, para que sean los cuadros, para que generen una vanguardia, porque la realidad lo único que les ofrece es ser empresarios, todo lo contrario de ser comuneros, la idea, el modo de vida gringo; es lo que prevalece y pretendemos contrarrestarlo, inculcando valores del romanticismo burgués, valores absolutamente anticuados, que no pueden competir con la televisión, el cine, internet, en fin, con todo el aparato de transmisión ideológica del humanismo. El CP debe ser para conversar y buscarle solución real a problemas reales, que no se deben esconder sus causas y sus consecuencias, en nombre de ningún gremio o creencia.

Las pestañas nada tienen que ver con las uñas

Los cerebros de generaciones enteras han sido minados y pareciera natural el modo de vida humanista, el disfrute de sus mieles, a nadie le parece vinculante el hecho de las guerras, las hambrunas, la creación de desiertos, el destrozo de humedales, sabanas, llanuras inmensas, la migración forzada de mano de obra de una región a otra, la contaminación, la subida de los precios del petróleo, las invasiones, las construcciones delirantes de ejércitos mercenarios fabricados a la medida de fanáticos religiosos, nacionalismos, o simples deseos de consumidores compulsivos que por millones alucinan ante las bombas que segundos después acabarán con las manos y cuerpos que entusiastamente aplauden su asesinato en vivo y en directo, que días después serán plusvalía cobrada como extras de películas de acción.

Un ejemplo claro es alnusra, el estado islámico, y otros vertederos de basura o mercancía viva en desecho en todo el mundo capitalista, que obedecen a las grandes transnacionales o corporaciones que gobiernan a su antojo al mundo, como una decisión política. A nadie le parece que la elaboración del iphone con el que chateamos, enviamos fotos chistes o vemos pornografía, es una decisión política, sino que creemos es un devenir natural de las cosas, como nadie se puede explicar que son esas circunstancias, esas decisiones políticas, lo que explica con claridad que tanto los jóvenes del barrio, el campo o las urbanizaciones; apenas se gradúan de bachiller ya quieren irse del terruño aunque sea al de al lado, porque según los desprevenidos, las pestañas nada tienen que ver con las uñas del dedo gordo del pie.

Crear conocimiento y sembrar la yuca en colectivo

El CP pudiera reunir a miles de mecánicos, herreros, carpinteros, sembradores, pescadores, gente que por la misma pobreza hemos tenido que generar creatividad, vueltos ingeniosos, si tenemos una propuesta de país la podemos conversar y construir entre todos. El CP no puede repetir el concepto de buscarnos para darnos la limosna, porque eso nos enmiseria, nos envilece, ya no mas los censos para bolsas de comida, casa, carro, trabajo, estudio. El CP debe reunirnos para discutirnos como país, para entusiasmarnos, para separarnos definitivamente de las amarras del humanismo, de otra manera la batalla la ganará el capitalismo que en ese campo sabe muy bien vender ilusiones y milagros; de eso ha vivido muchos siglos. El CP debe generar las luces suficientes, que hagan posible crear los hilos para tejer la red de la participación protagónica y cuestionar hasta su desaparición la democracia representativa de los dueños.

El CP no podemos verlo como un mecanismo para rehacer las viejas redes, así estén disfrazadas de nuevas, que nos devuelvan al redil de los votantes por agradecimiento, por miedo a que el enemigo volverá, para que nos sigan dando el plato de caraota, para no hacer colas, el CP debe ser para superar todas esas taras de la vieja política demagógica que nos mantuvo esclavos y agradeciendo la esclavitud como una virtud, con la esperanza de que algún día seríamos dueños lindamente libres. El CP debe concentrar esfuerzos en crear los mecanismos, los espacios, los recursos; que hagan posible crear conocimiento, porque sólo un conocimiento podrá sustituir a otro conocimiento, el humanismo es un conocimiento que sirve para que una clase someta a las demás, todo su hacer concluye en lo mismo, sus fábricas, su arquitectura, todo, absolutamente todo, repite el pensamiento único del sometimiento.

Nosotros estamos habituados a obtener conocimiento y a buscar conocimiento, se nos educó para eso, pero nosotros nunca nos hemos propuesto crear conocimiento, para cualquiera es normal decir bueno pero porque no nos traemos unos gringos, alemanes, chinos que nos enseñen y a partir de ahí hacemos carros, y hacemos tal y cual, a nadie se le ocurre decir vamos a buscarnos como venezolanos, y vamos a proponernos nosotros crear el conocimiento porque la única opción que hay ante el capitalismo en su marco de deterioro es la creación de conocimiento, porque el capitalismo fue creación del conocimiento, sistematización del conocimiento y aplicación luego de conocimiento y después transmisión de conocimiento al mundo entero.

En nombre de la cultura humanista, hicieron y hacen guerras de invasión, genocidios, masacres, para eliminar el conocimiento existente en las diversas culturas, que a su paso criminal, el humanismo fue eliminando y sustituyendo por el capitalismo como su modo de producción y reproducción, pero no sólo las eliminaron físicamente sino que las eliminaron moral y éticamente. Mientras exista el humanismo, los asiáticos, africanos, caribeños, andinos, oceánicos, seremos seres inferiores que descendemos de seres idiotas y estúpidos come gente, maíz, ñame o arroz, incapaces de hilvanar pensamiento, y si alguno destaca lo exaltan como una excepción sobresaliente y le dan premios y los invitan a sus pulidos salones y se maravillan por lograr que ese ser inferior, fue capaz de copiar al caletre su sabiduría. A su vez ese ser inferior se siente superior ante sus congéneres porque los amos le han aplaudido y pagado sus esfuerzos.

El CP debe Inventar, crear conocimiento, ahora ¿podemos nosotros partir de cero? No, el país tiene un acumulado de ingenio que tiene que ser valorado, pero ocurren hechos como este, una persona ingeniosa, inventa una maquina por ejemplo de procesar yuca, y lo  primero que a todo el mundo se le ocurre es comprarla, crear una fábrica y explotar a los productores de yuca, a los trabajadores procesadores y a los consumidores; la otra propuesta crear tres cooperativas con esta máquina, una que sembrará la yuca, otra que la procesará y otra que la comercializará, esa que pareciera una propuesta lógica y hasta revolucionaria, es una equivocación de principios; porque lo que vamos a construir son empresarios, porque la guerra de los cooperativistas va a terminar  en que un cooperativista se va a volver empresario, dueño de todo, el más hábil, el más tramposo, el más activo, porque ve el negocio claro y va a terminar siendo el empresario que siembre la yuca, el otro va a ser el empresario que la procesa y el otro el empresario que la comercializa y después la guerra para quedar un solo empresario que siembre, procese y comercialice la yuca, no va a existir población.

En el diseño de una máquina como esa podemos construir pueblos, si mancomunamos el uso de la máquina a la siembra de la materia prima y su procesamiento, todo ello bajo el control de la comuna, de esa manera la comuna tendrá control sobre su medio de producción, ¿Qué eso ocurrirá de la noche a la mañana? ¿Qué desaparecerán las costumbre capitalistas de inmediato? sería iluso pensarlo, pero ese es el camino, el principio es que una cultura distinta a la nuestra, que está sustentada en la compra-venta mecanismo que legaliza el robo y el crimen de la obtención de la plusvalía; debe constituirse fuera de esa lógica, donde la compra venta no este.

Humanamente Comiendo y cagándose en el mundo

Lo importante es crear pueblo, nosotros estamos obligados a sembrarnos como pueblo, nosotros en quinientos años no tenemos raíz. Lo maravilloso de estar en una revolución no es que podamos tener un carro, estudiar, tener una casa y todos los abalorios y placeres del humanismo, porque al final, está sobre demostrado que en este momento a nadie le interesa otra cosa que el consumo y cuando deja de ocurrir el noventa por ciento de la población comienza a importarle un carajo la idea del socialismo, lo deslumbrante es que en medio del huracán revolucionario, podamos pensar, crear, diseñar, la otra cultura; la comunal.

Si en el CP lográramos entender eso, pudiéramos plantearnos otra opción, otra perspectiva, distinta a la del comercio, de la sustentación de la industria, para seguir sosteniendo al capitalismo; pudiéramos crear un sistema, inicialmente mecanismos de experimentación, donde se pueda crear el otro conocimiento, que genere otra cultura, que sustituya al capitalismo, no que lo combata, porque el capitalismo no es combatible; podemos caerle a coñazos, pero al final nos vence, ahí tenemos el caso de Vietnam; Vietnam venció a los chinos, japoneses, franceses y a los gringos y los terminó jodiendo la coca cola y Mc Donald. La ingeniosidad, el sacrificio, el desprendimiento y la solidaridad de los pueblos, aplicada a lo militar, no tiene sentido, si al final terminamos vencidos por quien ostenta el conocimiento; porque no hemos sido capaces de crear otro conocimiento, otra cultura.

De acuerdo con las condiciones reales del capitalismo, esta guerra se prolongará; si el gobierno comprende que se puede hacer o intentar otra cosa, entonces tendría que valorar la opción de que la guerra sólo es posible ganarla si la asume el pueblo entero, eso Implicaría que tendríamos que sembrarnos, hacer de cada comuna un cuartel en todo el territorio, cuarteles que se autoabastezcan, inicialmente en el alimento, el calzado y el vestido, porque la guerra militarmente no la vamos a ganar nunca, sólo la podemos ganar sembrándonos, creando condiciones, donde obstinadamente podamos a lo largo del tiempo vencer con la creación de otra cultura,  como una estrategia fundamental de largos años, que tiene que desarrollarse en este país, no hay otra opción, las otras opciones son en función de la ganancia del capitalismo; así este choreto, destruido, escoñetado, va a vencer el capitalismo, si seguimos aplicando la política de formar empresarios. No hay empresarios buenos ni malos, sólo hay empresarios, humanamente comiendo y cagándose en el mundo.

A una generación la historia la convida una sola vez

Lo importante para nosotros es saber que el CP, es la opción, es la posibilidad, no hay otra; pero eso implica hablar fuera de las mafias, fuera de los grupos, de los gremios, de los partidos; tirarse a la calle para abrir la gran discusión, eso obliga a la invención y creación de formas orgánicas frescas, en donde el discurso anquilosado cadavérico, no cope la escena, en donde el boato, y la parafernalia del poder no se manifiesten de manera tradicional. Uno de los grandes temores que a voz plena se manifiesta en el marco del congreso, es la posibilidad cierta de que sea cuestionado hasta sus cimientos el concepto del partido, así como de todas las estructuras organizacionales, porque muchos ven al congreso de manera tradicional, en donde habrá una confrontación a muerte y uno de los dos contendientes saldrá triunfante.

Se piensa que en el congreso serán vencidas las viejas estructuras del partido, el sindicato, el consejo comunal, los gremios las ONGs y todo lo que tradicionalmente nos ha dividido, eso también es verdad, pero no porque esa sea la intención del congreso, si la miráramos como la gran oportunidad creativa, entonces el desamarrarnos de esas viejas formas, sería un gran alivio, un gran salto. Si cerramos los ojos y no limpiamos la basura que ha dejado el huracán revolucionario, si nos ponemos a llorar y a coser espejos rotos muy queridos, entonces habremos perdido la gran oportunidad histórica de crear otra cultura. A una generación la historia la convida una sola vez.

Nosotros no tenemos opción, el humanismo va aceleradamente en deterioro, la estrategia a largo plazo es crear otra cultura y para ello hay que sembrarse y eso sólo se puede hacer a través del esfuerzo, con un plan claro de sembrar, criar, crear vestidos, calzados; organizar el territorio para la cultura comunal, desmontando las estructuras del capitalismo. No seamos temerosos, no esperemos, los costos son demasiado alto para nosotros los pobres, percatémonos de esa discusión, de esa posibilidad, no sigamos hablando en los mismos términos, ¿Por qué no hablar de otra manera, por qué no intentarlo, por qué no ser audaces? los pobres no tenemos nada que perder, todo está por ganar, todo está por aprender.

Lo desconocido para el enemigo

Hace mucho tiempo la lógica indica una retirada ordenada para la acumulación de fuerza. Hablando en términos estratégicos, irnos a la retaguardia. En estos años de duro batallar es mucho lo creado, lo aprendido, pero las nuevas circunstancias nos dicen que para las próximas batallas necesitamos balancear lo hecho, lo ocurrido para poder ganar la guerra definitivamente. Todo el mundo criticó a Bolívar por mandar a Sucre, su mejor oficial a la retaguardia antes de la batalla de Ayacucho: Era correcta la decisión; venían de varias batallas, cansancio, molestia, heridos, hambre, era un ejército con grados de desmoralización alta, había que curar, organizar, escuchar, porque un general debe conocer en esencia a su ejército y eso sólo es posible compartiendo, conociendo en profundidad las vicisitudes. Nosotros ganaremos esta guerra desde la retaguardia, cuando nos sembremos y nos hagamos árbol fuerte, roca dura, selva inexpugnable, lo desconocido para el enemigo aun en lo visible.

No podemos ir pensando que quiere la gente, arepa, mortadela, vestido, no, no, tenemos que tener un plan, y en primer lugar el plan es decir la verdad, somos todo el pueblo el que tiene que decidir las batallas. Desde allí nos vamos a moralizar, no buscar que nos moralicen ¿y cómo lo hacemos? pensando, diseñando, construyendo el futuro. Somos casi seis millones de personas que podemos tomar la decisión de trabajar en función de crear la otra cultura, ambicionemos estar organizados, disciplinados, convirtámonos en la vanguardia de este pueblo, esa es la gran tarea por muchos años. Eso requiere de una avidez histórica, porque podemos ser diputados y está bien, podemos hacer política, pero trascendencia no habrá en esa acción, se requiere decisión histórica en la política, como pueblo debemos ser políticos con interés histórico, que no nos nombren hoy, sino dentro de cien años, que la gente de mirada corta puede burlarse diciendo para que quiero la historia, yo quiero que me aplaudan es hoy, con ser demagogo basta. Los pueblos necesitamos ser políticos con terquedad histórica, porque los individuos mueren, tienen existencia finita, los pueblos no. Nosotros no podemos hacer demagogia.

Lo otro es mantener el espasmo político, esa es la rudimentaria y miserable política cotidiana; de mantenernos en ella, esta historia se tragará a millones de millones de nosotros sin percatarnos de que ocurrió una revolución. Dentro de quinientos años, la gente dirá por qué fueron tan cobardes, porque no tuvieron decisión, porque nos heredaron este futuro tan mezquino, así se nos nombrara en un futuro; pero no porque lograste hacer casas, dar carros, hacer cloacas esa vaina le sabe a mierda al futuro. Porque todos seremos tragados con todas y las hechuras, por la voracidad del huracán revolucionario, que hoy cabalga al planeta. Sólo sobrevivirá lo soñado.

La quietud del sancocho que presagia el burbujeo

En el CP hay que crear una estrategia para largos años, con mucha paciencia, teniendo claro el futuro, porque el futuro no existe, lo que soñemos y diseñemos hoy, será el futuro. Vamos a salirnos del marco de la tragedia, para pensar más allá de la tragedia, porque ya, esta tragedia fue pensada y no la creo Chávez ni Maduro, ni Diosdado, esta tragedia la incubó quince mil años de poder. Pensar fuera de la tragedia para poder tener cabeza fresca y diseñar lo que hay que diseñar, porque lo demás es la rampante cotidianidad humanista. Tener conciencia de clase, saber quién tiene el poder y como lo ejerce. Si nosotros como clase no tenemos ese conocimiento, no tenemos esa conciencia de existencia, de determinar a dónde vamos, qué queremos hacer, cómo lo queremos hacer y cuándo, contra quién o a favor de quién, entonces siempre habrá quien nos domine, incluso en nuestro nombre. Nosotros somos una fuerza dentro de la revolución y estamos constituidos como tal, pero no tenemos el conocimiento de ser esa fuerza, si nosotros tuviéramos conocimiento, millones de asambleas estarían discutiendo la otra opción cultural, que sustituya al capitalismo, si tuviéramos conciencia, ahorita hubiera una huelga general contra el capitalismo. 

Honestamente, fuera del panfleto y el cliché, que tanto daño nos causa, debemos preguntarnos ¿La clase está en condiciones de organización y de decisión política? porque la conciencia implica en el acto de la existencia de las clases, decisión política, porque si no ¿Para qué sirve ser una fuerza? para que nos utilicen y nos llevan a las asambleas, a las marchas, pero no estamos en grandes asambleas discutiendo la situación, tomando decisiones políticas, hay una quietud pero no es la quietud del sancocho que presagia el burbujeo, sino es la de la inercia, no es la del conocimiento que esta agazapado esperando las mejores condiciones para el asalto. Por eso la gran importancia del CP, hay que ir hacia esa discusión para poder comprender nuestra situación como clase, si algo es reaccionario en este momento del país, son los que siguen pidiendo desde sus gremios que le resuelvan sus peos, cuando deberíamos estar al frente, en organización permanente, armándole peos al patrón, exigiéndole, porque todos sabemos cómo se mueven los camiones, como el patrón bota, pudre, esconde, quema, la materia prima, la comida, los productos elaborados, como compra funcionarios y hace la huelga en nuestra contra. Los proletarios en este momento debemos saber la importancia de la fuerza que somos, no podemos prestarnos a ser cómplices de nuestro enemigo histórico.

Fuente:  http://elcayapo.blogspot.com/2016/04/los-necios-de-panfletos-y-cliche-ante.html?m=0

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