martes, 9 de septiembre de 2014

Las espirales del debate sobre extractivismo y los nuevos tiempos





Hay claros indicios de que estamos frente al agotamiento de un ciclo político en América Latina, y en el tránsito hacia otra fase que nos enfrenta a una serie de amenazas de diferentes grados para los pueblos de la región. Es importante destacar que los diversos procesos de lucha social latinoamericanos suelen estar, en buena medida, atravesados por el carácter cíclico de nuestras economías, que influye poderosamente en las movilizaciones sociales, en la legitimidad del sistema político, en la relación entre el poder constituido y el poder constituyente, y en la composición política del Estado en un momento determinado. Esto evidentemente ha marcado las dinámicas de transformación de los últimos años, y marcará las que vendrán en el futuro.
Los debates sobre extractivismo toman aún más importancia en la actualidad debido a varias razones, de las cuales destacamos dos:
a) después de 10-15 años de estos procesos de transformación política, social y cultural en la región, lo que tenemos como saldo es, junto a un robustecimiento de nuestro carácter primario-dependiente, una gran expansión de las fronteras extractivas, avanzando en muchas ocasiones sobre territorios “vírgenes”, o que habían sido muy poco impactados por la modernización capitalista. Este avance extractivista se incrusta en nuestros territorios no sólo por la vía de infraestructuras, sino también mediante varios acuerdos de mediano y largo plazo con empresas transnacionales, al tiempo que se siguen explorando y negociando nuevos enclaves de extracción, muchos de ellos de fuentes no convencionales.
Si mapeáramos los diversos proyectos de explotación de la naturaleza en los países latinoamericanos, podríamos advertir con gran preocupación cómo cada vez más territorio es comprometido, hipotecado y/o ocupado por la lógica de despojo y depredación del capital, tanto si hablamos de gobiernos francamente neoliberales (donde destacan Colombia [1] [2], Perú [1] [2] y México), hasta llegar a los denominados “progresistas” (como por ejemplo los casos de Ecuador [1] [2] [3]Bolivia y Venezuela [1] [2]). Ya se ha subrayado en otros momentos las crecientes consecuencias económicas, ambientales, políticas, geopolíticas, sociales y culturales de profundizar el carácter extractivista de nuestros modelos de sociedad;
b) al parecer, una segunda fase del nuevo extractivismo (neoextractivismo) en América Latina se configura entonces sobre la base del desgaste, ralentización y estancamiento de los procesos de transformación recientes en la región, con una tendencia progresiva a la mutación del perfil social reivindicativo que han tenido buena parte de los gobiernos latinoamericanos en los últimos años, hacia formas híbridas y más complejas de acumulación por desposesión ‒esto es, lo que hemos llamado el «neoliberalismo mutante»‒, que podrían apuntar a políticas más crudas, ortodoxas y explícitas de neoliberalismo. Un “cambio de época” como este para América Latina, supondría que los dispositivos de dominación que se desprenden del extractivismo sería más tenaces y agudos.
La configuración de nuevos tiempos y escenarios para la región ha hecho al mismo tiempo brotar nuevas espirales en el debate sobre extractivismo, a la vez que la necesidad de enfrentar futuros desafíos exige intentar caracterizar los flujos y corrientes de poder político y epistemológico que se desprenden de ellos. Aquí proponemos 7 hipótesis de trabajo para la discusión sobre viejos y nuevos tópicos que se han vinculado a los debates sobre extractivismo en América Latina.
a) Pensar el extractivismo como proceso metabólico y un tipo de régimen de reproducción de la vida
Buena parte de los debates sobre extractivismo plantean un enfoque en el cual parece que se está discutiendo únicamente sobre un “modelo económico”, o bien un tipo de perfil o gestión estatal. La cuestión es que el extractivismo no es sólo esto, sino que en su esencia es un tipo de metabolismo [1] del sistema capitalista que atraviesa, permea e interviene sobre los propios procesos de producción de vida, para adaptarlos a su función específica en la División Internacional del Trabajo, y en el caso del ordenamiento territorial interno de los países, a lo que hemos llamado la «División Nacional de la Naturaleza» [2] , que producen los Estados extractivistas.
En este sentido, se trata de una reivindicación del análisis del extractivismo desde la transdisciplinariedad, enriquecido primordialmente desde la geografía crítica y la ecología política, que haga que, por un lado, reconozcamos que el extractivismo es un sistema transterritorial, y por el otro un régimen biopolítico, en el cual la territorialidad no puede ser solo entendida como una sociabilidad posada en un espacio inerte, sino que se trata de la reproducción biosocial de la vida, una simbiosis que es indivisible.
El sistema extractivista genera pues territorialidades, ordenamientos geográficos, que se ven articulados jerárquicamente en torno a procesos hegemónicos de acumulación de capital; genera poder sobre los cuerpos; genera configuraciones narrativas y culturales funcionales a estas dinámicas; reproduce un proceso metabólico particular sobre la naturaleza y la producción de energía. Se hegemoniza no sólo al establecer una estructura organizada, transnacionalizada y corporativa de extracción/producción de energía y materia para el mercado mundial, sino también al intentar configurar los procesos productivos moleculares y territoriales haciendo que se deriven de ésta.
La temporalidad y la velocidad del metabolismo biosocial de un país como Venezuela, sus particulares ritmos de procesamiento del consumo y el movimiento, no están solo determinados por la disposición de tecnología que tiene para ello, sino en primera instancia por cómo la lógica del capital ha generado históricamente un sesgo que se hace cada vez más brutal en su territorialidad ‒piénsese que el 96% del monto de sus exportaciones son petroleras, y el porcentaje de importación del total del consumo nacional de alimentos ha crecido enormemente[3] ‒, por cómo el extractivismo petrolero venezolano configura un ordenamiento geográfico donde los sujetos han sido progresivamente desterritorializados de sus ecosistemas originarios, de sus metabolismos tradicionales, para que sus procesos de producción/consumo/vida se adapten a la específica relación espacio-temporal que genera el dinero de la renta petrolera, con sus particulares formas de producción de subjetividad, de corporalidades, su tipo de representación de los imaginarios sociales, sus intensivos procesos energéticos per cápita.
Al analizar los denominados “recursos minerales estratégicos”, haciendo un mirada especial sobre el litio, uno de los metales que ha creado mayores expectativas en vías a nuevos proyectos y ejes extractivos en Suramérica, vemos que sus principales usos están dirigidos a las cadenas de producción de electrodomésticos, como televisores pantalla plana, teléfonos celulares, computadores portátiles, cámaras de video o de fotografías, y otros similares. Este metabolismo depredador transterritorial que determina los «modos de vida imperial» (U. Brand), puede alimentar guerras o conflictos de orden geopolítico, o bien el robustecimiento del carácter extractivista del Estado boliviano ‒país donde se encuentran las mayores reservas de litio del mundo‒, una reconfiguración de su ordenamiento territorial, así como la desterritorialización subjetiva de los afectados por estos nuevos proyectos extractivos, todo para alimentar procesos de acumulación de capital de estas ramas de la producción industrial transnacional, y los consumos suntuarios de un fragmento “privilegiado” de la población mundial.
El sistema extractivista pues, interviene “de arriba hacia abajo” sobre procesos socio-bioproductivos populares, que pueden tener un carácter autónomo, autosuficiente y de escala molecular, desestimando socialmente los valores que produce, subordinándolos a su modo de acumulación, o bien destruyéndolos ‒externalizando costos hacia los trabajadores, pobladores y la naturaleza‒. Se conforman así, las rutas metabólicas del sistema, un patrón energético piramidal que a partir de una serie específica de productos, materias y energías funcionales al capital, alimentan una cadena que llega hasta la cotidianidad de hombres, mujeres y niños.
Creemos entonces conveniente, analizar la lógica de dominación de los sistemas extractivistas más allá del proceso extractivo en sí, más allá de sus dinámicas estructurales, o bien que trasciendan una visión puramente “económica”, o política (centrada en el Estado), etc. Poder hacer visibles las derivaciones metabólicas que se originan de un tipo de régimen de reproducción de la vida que opera transterritorialmente, es decir, que sobrepasa el territorio donde se produce la extracción de naturaleza, en el sentido en que articula en torno a su modo de acumulación, múltiples espacios geográficos, subjetividades, funciones sociales, que pueden ser muy diversos unos de otros, pero que están subordinados a las zonas donde se masifican los «modos de vida imperial» (puede ser países como Suiza, Suecia o Canadá, o bien, zonas privilegiadas de Johannesburgo, Santa Cruz de la Sierra o Buenos Aires). Esto por supuesto, tiene implicaciones en la ampliación de los objetos y sujetos que se analizan desde la crítica al extractivismo.
b) Extractivismo, soberanías y neoliberalismo mutante
La muy promovida socióloga peruana Mónica Bruckmann afirma que:
El acceso, la gestión y la apropiación de los recursos naturales abre un amplio campo de intereses en conflicto en América Latina, evidenciando, por lo menos, dos proyectos en choque: la afirmación de la soberanía como base para el desarrollo nacional e integración regional y, por otro lado, la reorganización de los intereses hegemónicos de Estados Unidos en el continente que encuentra en los tratados bilaterales de libre comercio uno de sus principales instrumentos para debilitar el primero [4] .
Es importante resaltar que una disputa fundamental que se desarrolla en torno al debate del extractivismo es la que tiene que ver con la soberanía, la cual parece ser entendida casi unánimemente como un problema de Estados-nación o sistemas interestatales. Esto oculta otros actores ‒en realidad los actores constituyentes de los procesos políticos‒ y los territorios que están en disputa tanto contra el capital, como contra el Estado, para evitar procesos de explotación y despojo, y la imposición de proyectos extractivos. Sobre la base de una diferenciación política regional y una reivindicación de las soberanías popular-territoriales, proponemos no dos, sino cuatro proyectos en disputa en América Latina, que marcarán nuestra dinámica geopolítica en los próximos años. Esta propuesta por supuesto no es rígida, sino que dichos proyectos son porosos, agrietados, se pueden solapar, en cierta forma articularse, o bien coexistir, negociar, o disputarse unos con otros en un espacio político determinado, que puede ser incluso un mismo país. Son, como ya hemos dicho, hipótesis de trabajo:
Ø El Uribismo como proyecto regional : se trata de un proyecto neoliberal delincuencial y paramilitar, orientado a un extractivismo expansivo, abierto y flexible al capital transnacional, con esquemas de acumulación franca y abiertamente antipopulares, que opera bajo la égida de los Estados Unidos y que gira en torno a la «Alianza del Pacífico». Los Estados de México y Colombia son dos claros;
Ø El Lulismo : es un proyecto corporativo/extractivista en franca expansión, de perfil mixto (Estado y empresas TNs) que puede distribuir de una forma un poco más justa la renta de la tierra captada internacionalmente, pero que ejerce procesos sostenidos de despojo y mecanismos de acumulación de capital híbridos (neoliberalismo mutante). En la medida en la que el ciclo expansivo de los commodities comience a contraerse, estos procesos de acumulación por desposesión se proyectan a agudizarse. Su alianza geopolítica gira en torno a los emergentes, principalmente China, y se orientaría en torno a la unión UNASUR-MERCOSUR. Brasil tiene franca influencia en este proyecto regional.
Ø El Socialismo del siglo XXI : tiene rasgos programáticos que proponen generar algunas transformaciones profundas y mayores reivindicaciones populares primordialmente desde el Estado, con vínculos con movimientos sociales, y que tienen como base material primordialmente la renta internacional de la tierra, planteando una expansión del modelo extractivista. Sus alianzas giran primordialmente hacia los emergentes, principalmente China y Brasil, y los proyectos ALBA, PetroCaribe y Unasur-Mercosur. Este proyecto se encuentra en franco retroceso, al menos en sus aspectos más radicales, decoloniales y anticapitalistas, y puede mutar o interrumpirse para tomar formas “lulistas” o “uribistas”. Aún mantiene una fuerza electoral importante.
Ø Un proyecto popular pluricomunista a escala regional : se trata de un proyecto multiterritorial, pluricultural, alternativo, nivelador, contrahegemónico, con rasgos nuestroamericanos fuertes. Lucha en general en torno a la defensa del territorio y de los bienes comunes, como una fuerza de resistencia antidespojo, pero que al mismo tiempo busca reconfigurar su realidad territorial alrededor de lo común. Lamentablemente, y a pesar de la difusión de un imaginario latinoamericanista, son luchas normalmente atomizadas y poco articuladas unas con las otras en términos regionales, a pesar de algunos esfuerzos que resaltan en los últimos años.
Hay sobre estas interpretaciones que hemos propuesto, un factor clave en el debate sobre extractivismo, que tiene que ver con la importante distinción entre lo común, lo público y lo privado. La defensa de lo común, de nuestros comunes, se vuelve imperiosa ante el avance permanente de la acumulación por desposesión, sobre todo tomando en cuenta que tres de los cuatro proyectos en disputa mencionados, con sus diferencias, se proponen expandir el modelo y las fronteras del extractivismo. De la emergencia epistemológica de lo común se desprenden toda una serie de ideas no sólo sobre nuevas subjetividades y premisas ontológicas, así como diferentes formas de resistencias desde el territorio, sino incluso algunas bases para pensar transiciones post-extractivistas y post-capitalistas en las cuales los pueblos ejerzan un tipo de gobernanza y tengan una soberanía directa por medio de formas de autogobierno y autogestión sobre sus territorios y bienes comunes.
Podemos, en efecto, evaluar el papel del Estado, tratando de salvar un teórico nexo fundamental y productivo entre lo común y lo público, sobre todo en los gobiernos denominados “progresistas”. UNASUR se ha propuesto crear el Instituto de Altos Estudios de la unión, alrededor del cual ya giran algunas intelectualidades como Theotonio Dos Santos y Mónica Bruckmann, que sostienen que esta “ afirmación de la soberanía” nacional se da sobre la base de estados fuertes que a partir de sus “recursos naturales”, planifican su uso sustentable para el provecho de la mayoría de los actores sociales [5] . El “desarrollo nacional” se alcanzaría ahora por la vía de una industrialización de la naturaleza.
Sin embargo, y sin poder profundizar mucho más sobre las apreciaciones de los teóricos de la UNASUR, es importante resaltar lo profundamente problemático que es el supuesto vínculo “progresivo” entre nacionalismo energético y la defensa de los comunes (en términos de mantener la soberanía de los pueblos en sus territorios y conservar la naturaleza de la degradación expansiva), y más bien consideramos fundamental demarcar claramente la diferencia entre el ámbito de lo común y el de lo público.
Esto es así por dos razones. La primera es que l a intensificación progresiva del extractivismo y la lógica desarrollista en América Latina están en profunda relación con la paulatina distensión de los vínculos que los gobiernos en esta era de perfil “progresista”, han tenido con los movimientos populares que los llevaron al poder, y le dieron sentido a su proyecto político; están también en relación con la pérdida de la composición radical que ha tenido este “bloque político del descontento” y el retroceso de las prácticas alternativas que han dado vida al impulso transformador de los proyectos de estos gobiernos; y a su vez con la progresiva desmovilización de los pueblos y la burocratización de dichos procesos de cambio social. A estas alturas creemos que es evidente que los Estados de orientación popular y progresista han podido hacer más de lo que finalmente han hecho, en términos de iniciar transiciones post-extractivistas; y el hecho de lesionar los vínculos con sus bases populares organizadas, debido al no reconocimiento de que la fuerza constitutiva de estos proyectos de cambio profundo está en ella, ha traído consecuencias, evidentes en la situación de estancamiento político que se vive actualmente en la región.
La segunda razón tiene que ver con las enormes presiones que ejerce la crisis del sistema capitalista mundial sobre los Estados, principalmente los periféricos o los del Sur Global, para que tengan un carácter político y administrativo cada vez más flexible y abierto a los flujos del mercado, lo que a su vez provoca una gran presión de los Estados sobre los territorios, en busca de procesos de acumulación por desposesión. De ahí las preocupaciones de Eduardo Gudynas sobre el anclaje del progresismo con la globalización [6] .
La UNASUR se propone mapear todos los recursos naturales de la región mediante el Servicio Geológico Suramericano (SGSA), insertarse de una manera repotenciada al mercado global capitalista ‒aquí no se habla en ningún sentido de post-desarrollismo, post-extractivismo, ni mucho menos post-capitalismo‒, así como impulsar toda una red de infraestructuras territoriales para la integración multimodal: ferrovías, hidrovías, carreteras, puertos y aeropuertos [7] , bajo la lógica del COSIPLAN (antiguo IIRSA). Los peligros de que la hibridación que impulsan las formas mutantes del neoliberalismo, por las diversas razones antes mencionadas, termine configurando una política masiva de acumulación por desposesión son muchos. La profundización del extractivismo, con sus crecientes necesidades expansivas de flujos de capital y de conexiones globalizadas abre aún más estos riesgos.
¿Cómo seguir las pistas de este proceso? Tal vez preguntándonos: ¿hacia dónde están apuntando actualmente las políticas estatales respecto al enfoque del rendimiento económico en las exportaciones directas; a la actitud ante la apertura a la inversión extranjera directa y la inserción en el mercado mundial; al tipo de trato y relacionamiento interno que se da con los inversionistas extranjeros; a las políticas cambiarias; al tipo de ejercicio soberano que pone en práctica el Estado ante los grandes capitales respecto a sus “recursos naturales”; a la manera cómo intermedia respecto al acceso popular a los bienes comunes para la vida; a la manera cómo estructura los procesos redistributivos domésticos y la composición de quiénes son los sectores más favorecidos por estos; a cómo opera y qué alcance tiene la voluntad de protección que posee el Estado ante los sectores históricamente excluidos de la sociedad?[8]
c) Extractivismo, «capitalismo delincuencial» y guerra mundial por los recursos
El impresionante despliegue de diversas formas de violencia y guerras a lo largo y ancho del planeta en la actualidad, hacen parte, o se encadenan, a un mismo conflicto geopolítico de orden global, que responde no sólo a la propia crisis mundial del sistema capitalista, sino a una guerra por los llamados “recursos”, que determina la hegemonía o la supervivencia, siendo uno de sus objetivos centrales el control del territorio. En este sentido, no sólo hablamos de una progresiva ampliación de la militarización de los territorios, sean de origen estatal o formas privadas paraestatales; del establecimiento de mecanismos policiales de represión y satanización social de la protesta ‒todos podemos ser potenciales sospechosos de “terrorismo”‒; sino también de la forma en la que la política tradicional se ha articulado creciente y alarmantemente con formas delincuenciales instituidas y en expansión; de cómo las disputas y soberanías territoriales que desbordan a los Estados son afrontadas por complejas corporaciones mafiosas transnacionalizadas que tienen cada vez más incidencia en estas dinámicas de poder y dominación del espacio geográfico.
Como ya lo hemos expuesto en otro momento, el modelo de acumulación de capital en el siglo XXI va tomando la forma de un capitalismo delincuencial, como lo ha planteado Ana Esther Ceceña. Dispositivos como estos en México y Centroamérica, Colombia y muy evidente en tiempos recientes en Venezuela, Brasil y en muchos territorios de toda la región, dan cuenta de una estrategia sumamente preocupante, que podría apuntar a una intensificación de la relación entre extractivismo y violencia, apuntando a la expansión de formas de extractivismo delincuencial, o bien de delincuencia extractiva articulada a redes más amplias de poder.
Estas tendencias suponen que la crítica al extractivismo no se dirigiría únicamente al poder de los Estados y las compañías transnacionales, sino a todo un entramado corporativo profundamente mafioso que puede reconfigurar la forma tradicional como se constituyen las correlaciones de fuerza y las disputas políticas en las luchas territoriales. Creemos que es importante analizar bien esta situación, y preguntarnos qué supone este escenario de feudalización mafiosa en la resistencia de los pueblos ante el extractivismo.
d) Ciudades y extractivismo urbano
El grueso de los debates sobre extractivismo ha centrado, con toda justificación, su mira geográfica en áreas rurales y semi-rurales, zonas campesinas, territorios indígenas, así como áreas de reserva natural. Sin embargo, y como hemos propuesto, es necesario reconocer el proceso metabólico transterritorial del extractivismo; esto es, que los rasgos más intensivos de este proceso se reproducen en las ciudades; que la conformación y/o expansión de un enclave urbano, de la masificación de los «modos de vida imperial», suponen al mismo tiempo la implantación y/o extensión de las «zonas de sacrificio» que sostienen ese “desarrollo”, sea de forma directa, por la vía de “importar” de manera creciente bienes comunes como agua, cultivos, entre otros; o primordialmente de forma indirecta por la vía de la intermediación del capital: su transformación en dinero, que retorna al Estado en forma de renta o ingresos transferidos como petrodólares y luego se distribuye para la modernización. En la medida en la que este patrón de poder se ejerce metabólicamente, entonces este proceso sólo podrá ser trascendido metabólicamente.
Ahora bien, lo que se suma a esta importancia de un análisis transterritorial del extractivismo, es el impacto de las transformaciones socio-espaciales que se han dado en América Latina en los últimos 15 años. La oleada de modernización en la región que se sigue del boom de los commodities a partir de la década de 2000, tiene un correlato directo con la expansión cuantitativa y cualitativa de los enclaves urbanos en nuestros países. Esto a su vez, hace que la incidencia política, económica, social y cultural de la cuestión urbana se haga aún más compleja y problemática de lo que ya era.
Si revisamos los últimos años vemos que buena parte de las movilizaciones políticas determinantes fueron de origen urbano: por ejemplo las movilizaciones por las tarifas del transporte público en São Paulo del año pasado y en general las protestas contra el mundial en Brasil en este año; movimientos estudiantiles en Chile y Colombia, así como el movimiento «Yo soy 132» en México; los diversos saqueos por el conflicto policial en distintas provincias en Argentina en 2013; y las diversas manifestaciones, con una fuerte carga contrainsurgente, en Venezuela en 2014. En este sentido, la territorialidad urbana, tanto como fenómeno particular de un sistema extractivista, como un objeto esencial de políticas post-extractivistas, toma una importancia completamente fundamental. Piénsese en qué suponen los debates sobre extractivismo en una Venezuela que tiene casi 90% de la población viviendo en ciudades.
Es esencial pues, comunicar y conectar espacios que aparecen desvinculados, luchas que parecen divorciadas ‒la lucha contra el extractivismo y la lucha por el derecho a la ciudad‒, no sólo porque la explotación del trabajo en las zonas urbanas, tiene su base material en la extracción masiva de naturaleza en el campo, sino también porque en este período neoliberal, de predominio de la acumulación por desposesión, las operaciones de extracción (S. Mezzadra) también se producen en las ciudades. Más allá de la explotación social del trabajo, el «extractivismo urbano» (E. Viale) [9] apunta también a la desposesión social de bienes comunes en las urbes, como lo vemos permanentemente en numerosas ciudades de América Latina, y de manera muy grosera y reciente en la Brasil del Mundial de Futbol [10] . Esta es una faceta del extractivismo sobre la que creemos hay que profundizar.

e) Extractivismo y el papel del China en América Latina
El avance de China en el mundo, y su vertiginoso posicionamiento en América Latina, que comienza a expandirse desde la década de 2000, ha abierto el debate sobre el papel geopolítico que tiene esta “potencia emergente” respecto a procesos soberanos y de “liberación” de los países de la región. Las dramáticas huellas que ha dejado y sigue dejando el imperialismo estadounidense en la historia latinoamericana, ha provocado una especie de justificación para que algunos países se cobijen cálidamente en los robustos brazos del gigante asiático.
Para Mónica Bruckmann, China retomaría el espíritu de Bandung de 1955 [11] ‒un espíritu anticolonial y de movimiento de países no alineados‒ y junto a la emergencia de los BRICS, abriría el camino para un proyecto de coexistencia global que nos llevará a un profundo cambio de paradigmas: del «choque de civilizaciones» hacia un nuevo enfoque de «alianza de civilizaciones» [12] . El propio presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, del país que tiene los nexos relativos más estrechos con China en toda la región, ha dicho que “por primera vez en la humanidad surge una nueva potencia no imperialista, ya eso es mucho" [13] .
Esta matriz de opinión de una «potencia no imperialista» o de la formación de un imperialismo amable, oculta cuatro factores fundamentales: a) no es posible ser una potencia en el sistema capitalista sin impulsar procesos de explotación y despojo a escala mundial, dado que el carácter intrínseco del capital es de naturaleza polarizante; b) la crisis sistémica global del capitalismo tensiona cada vez más a que los capitales mundiales hegemónicos (como los chinos) masifiquen formas de acumulación por desposesión ‒de ahí el carácter “correctivo” del neoliberalismo‒; c) el imperialismo no sólo opera por la vía militar, sino que cuenta con un muy diverso y sofisticado aparato biopolítico para garantizar sus procesos de control territorial y acumulación capitalista, incluyendo claro está el capital financiero [14] ; y d) habría que no sólo recordar los procesos de acumulación por desposesión que se dieron en la propia China, sus esquemas políticos domésticos, sus formas de externalización de costos sobre la naturaleza, que impulsaron el muy notorio crecimiento de su economía desde los 90; sino también los actuales mecanismos geopolíticos de posicionamiento de sus capitales a lo largo y ancho del mundo, para tener una idea de cómo opera la reproducción de esta potencia capitalista en auge, y si es posible que sea considerada un amable naciente imperio.
La repotenciación del extractivismo en América Latina tiene también la marca de China. La presión que ha ejercido el gigante asiático dirigiendo sus inversiones en muy buena medida hacia la extracción de materias primas, atenazándonos por la vía financiera, posicionando sus mercancías en nuestros vulnerables mercados [15] , y disputándose nuestros territorios geopolíticamente, ha tenido una poderosa influencia en las nuevas dimensiones de los sistemas y metabolismos extractivos de la región. El problema no es sólo con quiénes generamos alianzas estratégicas, sino tal vez primordialmente qué tipo de alianzas y bajo qué modelos las hacemos. Probablemente esta visión romantizada de algunos sobre nuestra relación con China sea, con el tiempo, cada vez más difícil de sostener.
f) Persiste el falso dilema desarrollo-ambiente
Un argumento que sigue teniendo fuerza para desacreditar la crítica al extractivismo es la supuesta oposición entre “desarrollo” y “ambiente”. Por supuesto, la forma como son presentadas estas dos variables, de manera cosificada y trascendental, oculta un patrón de poder biosocial. Lo que aparece como un problema de orden temporal ‒“en América Latina debemos llegar al estadio superior del desarrollo”‒, y que supondría un inevitable sacrificio de la naturaleza para alcanzar tan “ansiada” meta es, en términos de dominación geopolítica, un problema de orden geográfico.
La depredación sostenida del ambiente se justifica en el sentido de decir que se trata de una reivindicación de progreso para la gente en detrimento de la naturaleza, pero eso que se ha instrumentalizado como “ambiente”, en realidad es una relación ecosistémica de vida que además de “naturaleza”, implica al mismo tiempo la existencia de tierra y territorio. Por eso, en este proceso de dominación geográfica no sólo hay una degradación de biodiversidad, sino que también está involucrada una desterritorialización social que supone que la gente que habita esas áreas sufre los despojos que hacen posible el desarrollo, pierden el suelo que pisan, el agua y los frutos de la tierra de los que se abastecen directamente, y esto es algo que el ideal del progreso siempre ha querido ocultar.
En verdad no se trata de que la gente se enriquece en detrimento de un empobrecimiento de la naturaleza. La real polarización no es la de “desarrollo-ambiente”, sino una polarización colonial constitutiva que rige la División Internacional del Trabajo y la Naturaleza, y la división social y racial del trabajo (A. Quijano). Cuando hablamos de una dominación de orden geográfico, nos referimos a cómo el capital controla, administra y/o coopta el proceso metabólico de un territorio, que implica la síntesis indivisible de devastación ambiental y polarización social, en beneficio de una coalición de oligarquías globalizadas que por supuesto genera utilidades a las élites nacionales y a las burocracias de nuestros Estados extractivistas. Esta es la verdadera polarización a la que hay que atender. Así que el extractivismo, aunque prometa y prometa riqueza y desarrollo, siempre generará gente que se empobrece.
A esto hay que agregarle algo. El desarrollo de los capitalismo extractivos convierte a la naturaleza en renta, en dinero captado internacionalmente ‒algunos dicen que es la riqueza de las naciones‒, y el dinero capitalista es un mecanismo de dominación porque, entre otras cosas, genera una intermediación, que resaltamos en dos sentidos: a) configura una nueva territorialidad que gira en torno al mercado mundial, en el cual se va destruyendo o cooptando el vínculo directo que hay entre el trabajo, el territorio y el acceso a los bienes comunes, lo que obliga a la gente a requerir de la intermediación del dinero para acceder al consumo (que generalmente compra naturalezas procesadas de los despojos de otras partes del mundo); y b) en términos del sistema-mundo, la conversión de los bienes comunes territoriales en dinero, hace que la riqueza fluya acorde a los inmensamente desiguales mecanismos de distribución y transferencia de capital a nivel mundial [16] . El nivel máximo de este proceso internacional de despojo es la crisis de la deuda externa. En ambos sentidos de la intermediación, resalta la relación entre pobreza y dependencia. El extractivismo es un problema económico porque es un problema ecológico y geográfico también.
g) Extractivismo y producción de subjetividad
Poco se trabaja la dimensión cultural del extractivismo, el impacto que tienen estos sistemas, sus modelos políticos, en la producción de subjetividad. Venezuela es un buen ejemplo de cómo en la medida en la que el metabolismo biosocial de todo un país está más determinado por el extractivismo, este genera fuerzas muy influyentes en la producción de subjetividad, que incluso, como ha pasado en la Revolución Bolivariana, atentan contra los cambios de modelo y los procesos de transformación.
El antropólogo venezolano Rodolfo Quintero había nombrado desde principios de los años 70 a este proceso de producción de subjetividad en la Venezuela petrolera, la «cultural del petróleo», para hacer referencia a los diversos recursos materiales e inmateriales que producían este patrón de vida que “crea una filosofía de la vida para adecuar la población conquistada a la condición de fuente productora de materias primas [17] . A partir de ahí muy poco se ha trabajado esta importante relación en la literatura política del país.
Desde este análisis metabólico que proponemos, un lugar común como la idea de que para superar nuestros principales males sociales hay que impartir una mejor educación, debe ser problematizada. Si se generaran tales procesos “educativos”, manteniéndose todos los procesos metabólicos propios de los capitalismos extractivos, que reproducen las formas culturales de estas subjetivaciones rentistas, difícilmente se podrían alcanzar tales objetivos ‒nuevamente, Venezuela es un buen ejemplo de ello‒. Por citar un ejemplo, los fenómenos de reprimarización de las economías latinoamericanas, producto de la abundante captación de la renta internacional de la tierra desde mediados de la década de 2000, con sus efectos perniciosos sobre los factores productivos, sobre el ensanchamiento artificial de los mercados internos por la vía de las importaciones, están en profunda relación con la necesidad de redimensionar este tipo de subjetivación cultural rentista. Se trata de un requerimiento metabólico de estos modos de acumulación extractivos respecto al ámbito cultural, que tiene sus modalidades territoriales en las zonas de los proyectos extractivos ‒en contra de culturas campesinas ancestrales, de pueblos indígenas‒, y en los complejos enclaves urbanos.
Los signos de un cambio de época en América Latina, los peligros de procesos masivos de despojo territoriales y degradación de la naturaleza en la región, y el impulso de teorías ad hocpara justificar la expansión del extractivismo, hace de estos debates espacios necesarios para el diálogo y la reflexión, en pro no sólo de insistir en la creación de caminos alternativos, sino de defender los comunes. Lo único que nos queda.
La Paz, septiembre de 2014
* Emiliano Teran Mantovani es investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos – CELARG
Fuentes consultadas
- AGENCIA Venezolana de Noticias (AVN). Maduro: Relación Venezuela-China ha alcanzado el nivel más avanzado de su historia . Caracas, 21 Jul. 2014. Disponible en:http://www.avn.info.ve/contenido/maduro-hemos-tenido-una-visita-car%C3%A1cter-hist%C3%B3rica .
- AMÉRICA Latina en Movimiento. Recursos y desarrollo: estrategias en la unión suramericana. 488. Quito, Septiembre 2013. Año XXXVII, II época.
- BRUCKMANN, Mónica. Recursos naturales y la geopolítica de la integración sudamericana. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas, 2013.
- CAMACHO, Carlos. Operación “Dagong”: Argentina, Chávez, China, default y Venezuela. Hinterlaces. 05 de agosto de 2014. Disponible en:http://www.hinterlaces.com/analisis/economia/operacion-dagong-argentina-chavez-default-y-venezuela .
- GUDYNAS, Eduardo. Izquierda y progresismo ante la integración y la globalización. ALAI, América Latina en Movimiento. 2014-02-19. Disponible en: http://alainet.org/active/71415 .
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- TERAN Mantovani, Emiliano. Las coordenadas urbanas del conflicto político actual en Venezuela . Rebelión. 31-05-2014. Disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=185393 .
- TERAN Mantovani, Emiliano. Los rasgos del “Efecto China” y sus vínculos con el extractivismo en América Latina . Rebelión. 06-02-2014. Disponible en:http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180450 .
- ZIBECHI, Raúl. Extractivismo en las grandes ciudades . La Jornada. Viernes 3 de mayo de 2013. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2013/05/03/opinion/027a2pol .
- ZIBECHI, Raúl. El capital financiero saquea Río de Janeiro . Viernes 27 de junio de 2014. Disponible en: http://www.jornada.unam.mx/2014/06/27/opinion/021a1pol


[1] A diferencia de István Mészáros, cuando hablamos de metabolismo nos referimos al proceso biosocial que es la base donde se reproduce la vida, el cual se constituye como un tipo específico de régimen de territorialidad; de formas de procesamiento y asimilación de energía; de intercambios, consumo y producción biosociales; de tipos de narrativas y construcciones socioculturales; y de tipos de ocupación y ordenamiento territorial; determinados por factores geográficos y ecosistémicos, y estructuras de poder en las organizaciones humanas. El metabolismo hegemónico del sistema capitalista, jerarquiza al humano (principalmente al hombre occidental) por encima del resto de las especies de un ecosistema, alterando significativamente los ritmos y procesos de recuperación de la naturaleza.
[2] Cf. TERAN Mantovani, Emiliano. Las coordenadas urbanas del conflicto político actual en Venezuela .
[3] Los pocos datos existentes sobre el tema agrario en Venezuela no permiten arrojar a ciencia cierta una cifra, pero es innegable que este sesgo importador se ha agudizado en los últimos años, con rasgos que en algunos rubros como leguminosas, cereales, grasas, carne, huevos y leche ha alcanzado niveles muy peligrosos que podrían rondar entre 60 y 80%.
[4] “Recursos naturales, biodiversidad y medioambiente en UNASUR: una visión estratégica”, en: AMÉRICA Latina en Movimiento. Recursos y desarrollo: estrategias en la unión suramericana. p.9
[5] BRUCKMANN, Mónica. Recursos naturales y la geopolítica de la integración sudamericana. p.53
[6] Cf. GUDYNAS, Eduardo. Izquierda y progresismo ante la integración y la globalización.
[7] Véase: Rodríguez Araque, Alí. “UNASUR: una estrategia integral”, en: AMÉRICA Latina en Movimiento. Op.Cit. p.5
[8] En este sentido, y para el caso de Venezuela, recomendamos de la SOCIEDAD de Economía Política Radical. Guía rápida para comprender el ajuste que está y el ajuste que viene.
[9] Cf. ZIBECHI, Raúl. Extractivismo en las grandes ciudades .
[10] Sobre esto véase: ZIBECHI, Raúl. El capital financiero saquea Río de Janeiro .
[11] Cf. BRUCKMANN, Mónica. Recursos naturales y la geopolítica de la integración sudamericana. pp.131-135
[12] en: AMÉRICA Latina en Movimiento. Op.Cit. p.7
[13] En: AGENCIA Venezolana de Noticias (AVN). Maduro: Relación Venezuela-China ha alcanzado el nivel más avanzado de su historia .
[14] Nos preguntamos para el caso de Venezuela, ¿cómo leer, por ejemplo, que la calificadora de riesgo china Dagong Global Credit Rating Company, propiedad del Banco del Pueblo de China (una especie de banco central del país), rebajara en julio 2014 la calificación de deuda soberana de Venezuela de BB+ a BB- con “panorama negativo”, siendo el país al que más plata le prestan los bancos de desarrollo chinos en la región y uno de los países que más petróleo le vende al gigante asiático? Cf. CAMACHO, Carlos. Operación “Dagong”: Argentina, Chávez, China, default y Venezuela.
[15] Cf. TERAN Mantovani, Emiliano. Los rasgos del “Efecto China” y sus vínculos con el extractivismo en América Latina .
[16] Sobre esto, véase: MARTÍNEZ Alier, Joan. Argumentos económicos contra el extractivismo.
[17] QUINTERO, Rodolfo. Antropología del petróleo. p.46
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 6 de septiembre de 2014

No olvidar que el Socialismo es a lo Venezolano


Unidad de los patriotas, luchas permanentes, Batallas de ideas y lealtad absoluta en las acciones de la Revolución

Por: Del Rosario Ignacio Denis

Aporrea.Org  Versión para imprimir

“Nada ni nadie podrá desviarnos del camino hacia el socialismo bolivariano, el socialismo venezolano, nuestro socialismo”.  Hugo Chávez (2007)
En esta nueva etapa de la Revolución Bolivariana el sacudón forma parte del recorrido propio de luchas, trabajo, estudios, critica, autocritica de hombres y mujeres consiente del procesos impostergable de refundación de la patria bolivariana, zamorana, ecológica, cristiana, solidaria, humanista, el socialismo a lo venezolano siguen asumiendo las grandes tareas del momento histórico de la humanidad.  “(…) si alguien me pregunta ¿Chávez vamos hacia el socialismo? Yo le diría: sí, socialismo que estamos inventando, un socialismo nuevo. ¿Cuál es el camino hacia el socialismo, cuál es el camino a través del cual vamos construyendo el nuevo socialismo? Yo diría: ese camino se llama democracia revolucionaria. La que está en marcha en Venezuela, empujada por un pueblo en dinamización permanente, en movilización permanente, en estudio permanente, hay que estudiar todos los días, discutir en debate permanente, en trabajo permanente”. Hugo Chávez (1 de mayo de 2005).
A pesar de varias opiniones con relación al Sacudón por no llamar golpe de timón, revolución dentro de la revolución, revolución permanente, algunos buscan argumentar como términos o categoría, pero otro, si están intentando confundir y generar incertidumbre al bloque Chavista con intenciones clara, alimentar el plan de la guerra económica siguiendo la receta de las ultimas campaña electorales, generar desesperanza, apatía, desconfianza, división, que la revolución ya se acabó, que Maduro no es Chávez.
Decían el Libertador Simón Bolívar: “Los Hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública. El talento sin probidad es un azote…los intrigantes corrompen los pueblos, desprestigiando la autoridad. Ellos buscan la anarquía, la confusión, el caos y se gozan en hacer perder a los pueblos la inocencia de sus costumbres honestas y pacíficas. 
El presidente Nicolás Maduro hijos de Chávez, con lealtad y carta cabal se juegan con luces  decididamente con el pueblo y al legado histórico del plan de la patria, con las cinco grandes Revoluciones  planteada, es el cómo llevar adelante los cinco grandes objetivos Histórico del plan de la patria,  la Revolución Económica Productiva, la del Conocimiento, de las grandes Misiones Socialistas, la Revolución Política del Estado y la del Socialismo Territorial.
Ante una guerra económica declarada por la contrarrevolución no hay otra salida, se retrocede o se avanzan, tener miedo de avanzar es retroceder, como decía el comandante Chávez, “La mejor defensa es el ataque”. La propuesta de refundar el estado burgués jugando con el poder popular, las comunas, los movimiento sociales consolidando el nuevo modelo económico socialista, el sistema económico comunal, reacomodar fusionando algunos ministerio y entes para mayor coherencia en contenido y formas, es deslastrarse de la visión cartesiana, el fraccionamiento, el burocratismo peculiaridades de la estructura política, económica heredada del viejo estado.
El presidente Nicolás Maduro están seguro que el punto de partida de cada proceso de transición son muy diferente, todas las medidas anunciada dependerán de las condiciones en la que se inicie el avance en conocimiento, el grado de desarrollo de las fuerzas productivas, las formas en que se expresan la vida cotidiana de todos y todas los venezolano y venezolana en su territorio, de igual forma están seguro que nadie puede descuidar la correlación de fuerzas de lo que quieren impedir los cambios sociales  profundo, tanto como de lo interno como también de lo externo.  
En esta nueva etapa de la revolución la creación del concejo presidencial del poder popular viene a concretar la democracia revolucionaria del socialismo a lo venezolano, son objetivos estratégicos y generales del plan de la patria:
2.5.1.3. Fortalecer los sistemas de comunicación permanente, que permitan la interacción entre las instituciones públicas y el poder popular para la construcción colectiva del nuevo estado socialista, bajo el principio de mandar obedeciendo.
2.5.2.1. Transferir competencias de los distintos niveles del poder público a las comunas, comunidades organizadas y demás organizaciones del poder popular, bajo las directrices del concejo federal de gobierno, con mayor grado de planificación para el adecuado desarrollo territorial.
La visión y misión política, económica, organizativa, de defensa es integral para combatir la corrupción, el fenómeno del contrabando que tiene su esencia en el modelo rentista decadente del capitalismo, para el presidente Nicolás Maduro en el poder popular, las comunas no solo existe la fuerza productiva para derrotar la guerra económica, el contrabando, sino también, la fuerza moral, son hombres y mujeres de costumbres honestas y pacíficas en comunidad con lealtad absoluta al comandante Hugo Chávez.
El socialismo a lo venezolano invitan a seguir unidos todos los patriotas cívico y militar, batalla de ideas permanente, movilización permanente, no solo cuestionar los males del capital, como el rentismo, de la ineficiencia, de la corrupción, sino también recoger la confianza, la constancia, la esperanza, la dedicación, la corresponsabilidad, seguir sembrando la cultura económica productiva y la filosofía Chavista de honestidad, entrega a la vida, humildad, cristiana, “Dar al Cesar, lo que es, del Cesar y a Dios lo que es de Dios, “Muchos hablaran en mi nombre pero pocos serán los escogidos”, multipliquemos los escogidos del comandante Hugo Chávez acompañando al primer presidente Chavista Nicolás Maduro en su dedicación plena para profundizar en todos aquellos valores y principios como la justicia social, solidaridad, bienestar colectivo, igualdad, unidad, gobernabilidad, democracia, participación protagonismo popular, patriotismo, antiimperialismo, autodeterminación, respeto a los derechos humanos y la diversidad cultural, y protección del medio ambiente.

Con Nicolás Maduro está seguro el Socialismo a lo Venezolano, apoyemos todos y todas, como  hermano nuestro americano. 






Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)
Twitter: @yiyoparaguay

Blog del Autor : http://ayvuguasu.blogspot.com/



Publicado en: Aporrea.Org 

www.aporrea.org/ideologia/a194533.html

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jueves, 4 de septiembre de 2014

Agricultura Familiar como bisagra para la Corporatizacion Agrícola

Paraguay


El llamado Proyecto de Desarrollo Rural Sostenible del Banco Mundial (BM) es el encargado de llevar adelante la corporatizacion agrícola en Paraguay, varios años con este proyecto vienen allanando la luchas y resistencia de los pueblos campesinos e indígenas con un discursos vacio de la agricultura familiar, reducción de la pobreza, agricultura orgánica, utilizan esquemas no convencionales del agronegocio por un lado y arrasan con su voracidad convencional de exterminio por otro lado.
Según el objetivo del proyecto (ODP) del Banco Mundial en Paraguay, es para Mejorar las condiciones socioeconómicas de los pequeños agricultores y las comunidades indígenas de la zona del proyecto de forma sostenible, por medio del respaldo de medidas tendientes a fortalecer su organización comunitaria, autonomía, y acceso a los mercados y las cadenas de valor.
El proyecto consta de cinco componentes:
  • Componente 1. Fortalecimiento de la capacidad y desarrollo de la organización comunitaria (US$3,5 millones).
  • Componente 2. Extensión rural e investigaciones en el campo de la adaptación (US$27 millones)
  • Componente 3. Fondo de Desarrollo Rural Sostenible (US$60 millones)
  • Componente 4. Mejora de la sanidad animal (no se asignan fondos de FA para este componente)
  • Componente 5. Gestión, seguimiento y evaluación del proyecto (US$7,1 millones)
Según datos del propio Banco Mundial, el Paraguay es uno de los países latinoamericanos con los más altos niveles de pobreza, donde un tercio de la población vive por debajo de la línea de pobreza y el 18% vive en la pobreza extrema. La pobreza es aún más generalizada en las zonas rurales, donde viven dos tercios de la población extremadamente pobre del Paraguay, a pesar de que solo el 40% del total de la población es rural. En la zona rural del Paraguay, casi el 45% de la población (1,2 millones de paraguayos) vive en la pobreza, mientras que en las Áreas urbanas el porcentaje de pobreza es menor al 25%.
Es bueno destacar a los tecnócratas del Banco Mundial que el único resultado del proyecto de desarrollo es para el gran capital, cada día el desplazamiento, desalojos, asesinatos de campesinos e indígenas se convierten en hábitos en la zona rural, mucho menos de sustentabilidad ambiental, la guerra en el chaco hoy siguen con la deforestación para la ganadería y la destrucción total con el plan de siembra de soya transgénicas. Estos terrorista de la finanza mundiales saben que el crecimiento de la deuda externa persisten directamente proporcional a las deudas sociales, ambientales internas, con la nueva ley de Alianza Publico Privada APP, Horacio Cartes se posicionan firmemente como empresario a hacer negocio con la soberanía de la patria, tiene agenda clara en privatizar más la tierra, el agua, la salud, la educación con la vieja doctrina de saqueo, el neoliberalismo.
El proyecto neoliberal aplicada en la agricultura por el Banco Mundial solo buscan forzar la corporatizacion de la familia, obligándolo engañosamente competir con el agronegocio, buscar articular a los pequeño productores a toda la cadena de mercado global, cambiar la identidad cultural, moral de los pueblos, definiendo la producción de alimento únicamente como un negocio.
La propuesta de la agricultura familiar es una malversación de concepto sin el apellido y participación genuina, protagónica de los campesinos, campesina e indígena que luchan por la vida y la soberanía.


El Paraguay no se vende…..Se defiende!!!!!!!!!!!!!!!
Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)
Twitter: @yiyoparaguay
Blog del Autor : http://ayvuguasu.blogspot.com/


Publicado en: 

Rebelion.Org 

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=189273
Nota

martes, 2 de septiembre de 2014

Comunicado: Ante el asesinato de la compañera Margarita Murillo Campesina luchadora Hondureña




Caracas 2 de setiembre del 2014
El Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora (FNCEZ), Herramienta de lucha de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora CRBZ, extiende su solidaridad incondicional al Frente de Unidad Nacional Campesina (FENACAMH) y la Central General de Trabajadores del Campo (CNTC), organización fundada por la compañera MARGARITA MURILLO, quien, el día 26 de Agosto del 2014 en horas nocturnas fue asesinada en la comunidad de la montaña denominada El Planón, jurisdicción de la aldea El Venado en el municipio de Villanueva Cortes.
Desde la tierra de Bolívar y de Chávez alzamos nuestras voces contra el terrorismo de estado implementado en Honduras, que sigue imponiendo la política de criminalidad institucionalizada, golpeando abiertamente a los movimientos sociales, la práctica de asesinatos selectivos, el paramilitarismo como esencia de gobiernos neoliberales para imponer su filosofía de despojo a la soberanía nuestros pueblos.
Como decía nuestro cantor del pueblo Ali Primera “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”, Nuestra compañera MARGARITA MURILLO dio su vida sembrando dignidades contra la injusticia, contra la opresión. Como mujer campesina entrego su fuerza, su espíritu de combate, su afecto, su escucha, para la construcción de la patria grande, para el abrazo a la madre tierra, y la ternura de los pueblos fue su guía de ruta. Ante la filosofía del despojo, se fortalece la filosofía de las luchas y la resistencia, su sueño incansable seguirá vivo en los corazones de la sociedad Hondureña, departamental, nacional e internacional, seguirán como ejemplo para la base tanto en el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) como en el Partido Libertad y Refundación (Libre), y en el Foro Social del Valle de Sula.
Con ese espíritu y principio Bolivariano, Zamorano y Chavista, los y las Militantes del FNCEZ – CRBZ no podemos estar ausente para condenar la violación sistemática de los Derechos Humanos a partir del golpe de estado a Manuel Zelaya hasta nuestros días, por lo cual denunciamos al gobierno de Juan Orlando Hernández por sumir practica de terrorismo de estado, criminalizando la luchas sociales, instamos a la comunidad internacional a los Organismo de los Derechos Humanos a no dejar impunes estos hechos de vil asesinato a dirigentes populares.
Con Bolívar, Zamora y Chávez decimos… todo el poder para el pueblo
LAS TIERRAS SON DEL PUEBLO NO DE LA OLIGARQUIA… OLIGARCAS TEMBLAD… VIVA LA LIBERTAD…
MUJERES Y HOMBRES, LUCHANDO EN EQUIDAD, ASI SE CONSTRUYE PODER POPULAR!!!
MARGARITA MURILLO VIVE……..LA LUCHA INTERNACIONALISTA SIGUE!!!!!!!!!!!!!
VENCEREMOS







La vitalidad de la revolución





Los consejos comunales son espacios de construcción política del común. No son, para decirlo con Foucault, sujetos de derecho. Ni siquiera son un sujeto. Son, de nuevo, un espacio, en que el común denominador es el chavismo, ese vigoroso sujeto de sujetos que comparte no sólo un origen predominante de clase, sino la experiencia común de la politización.
El chavismo está hecho, fundamentalmente, de hombres y mujeres de las clases populares que padecieron, sintieron repulsa y se rebelaron contra la democracia representativa. Si el padecimiento, el rechazo, la indiferencia incluso, suponen en principio una actitud pasiva, la decisión más o menos expresa de mantenerse al margen de la política, la rebelión es un acontecimiento político de primer orden. Incluso antes de reconocerse como tal, el chavismo se incorpora a la política en el acto de rebelarse. Es inconcebible sin esta memoria colectiva, sin esta noción común de la rebelión: en ella se hermanan y politizan estos hombres y mujeres, y en ella tienen su bautizo de fuego.
La incomprensión de las condiciones históricas de emergencia del chavismo como sujeto político y ético conduce al desconocimiento de la naturaleza de los espacios donde se desenvuelve. En otras palabras, si no se comprende la singularidad del proceso de politización del chavismo y, sobre todo, la cultura política que fue construyendo con el paso de los años, es imposible reconocer la potencialidad de un espacio como el consejo comunal.
Chávez no promueve la creación de los consejos comunales para nivelar por debajo, sino para incorporar a los de abajo, para garantizarles un espacio, un lugar . No lo hace, como se ha pretendido, para domesticar al chavismo, para moldearlo a imagen y semejanza de lo mismo, sino porque lo reconoce como lo otro, como algo diferente, como un sujeto que apunta en la dirección de la construcción de otra política. Chávez sabe identificar en el chavismo un espíritu difícil de conformarse con formas más tradicionales de participación política.
Estos espacios de construcción política de los comunes son característicos de todo proceso revolucionario. Es igualmente característica la tendencia a controlarlos, tarea que casi siempre acometen las fuerzas más conservadoras y burocratizadas dentro de las filas revolucionarias. Tratándose de una constante histórica, tal circunstancia no tendría por qué ser motivo de escándalo, lo que por supuesto no significa que debamos resignarnos. Todo lo contrario, lo que corresponde es estar siempre prevenidos.
No hay forma más eficaz de controlar estos espacios que corromperlos, desnaturalizarlos: intentar convertir al pueblo organizado en clientela, a líderes populares en gestores que, imposibilitados de gestionar exitosamente las soluciones de los problemas de la comunidad ante la burocracia estatal, pierden toda legitimidad. Convertidos en escenarios de disputa entre grupos por cargos o recursos, se produce la clausura de estos espacios: el pueblo comienza a identificarlos como más de lo mismo y, en el peor de los casos, se retira de ellos.
Pero ninguno de los fenómenos anteriores, expresiones de la vieja cultura política, puede inducirnos a desconocer la naturaleza del espacio: el propósito para el que fue creado, el sujeto político para el que fue concebido. La pervivencia de lo viejo no puede impedirnos distinguir su radical novedad.
No hay lugar en el mundo donde el pueblo organizado pueda hacer lo que hoy hace a través de los consejos comunales. Sin la vitalidad que, contra todo obstáculo, ostenta una significativa parte de ellos, sería imposible el salto cualitativo que ha experimentado el movimiento comunero, que hoy impulsa con extraordinario vigor el Consejo Presidencial de Gobierno Comunal. En parte importante de nuestras Comunas, a despecho de los más incrédulos, está planteado el desafío mayúsculo de producir otra sociedad. Es nuestra manera de vivir lo que está siendo puesto en cuestión en muchos de esos territorios. Y esa audacia política es inconcebible sin una vitalidad de origen, que es lo que encontramos en los consejos comunales.
La indispensable vitalidad de los espacios de participación es un tópico muy recurrido en la extensa bibliografía sobre las revoluciones populares. Así, por ejemplo, y para citar un texto clásico, en “ La revolución rusa “, escrito en 1918, Rosa Luxemburg cuestiona duramente la decisión de los bolcheviques de disolver la Asamblea Constituyente de noviembre de 1917: “el remedio que han hallado Trotsky y Lenin, la eliminación de la democracia en general, es peor que la enfermedad que ha de curar: porque obstruye la fuente viva de la que podrían emanar, y sólo de ella, los correctivos de todas las insuficiencias inherentes a las instituciones sociales. La vida política activa, enérgica y sin trabas de las más amplias masas populares”.
Diez años después, Christian Rakovski escribe “ Los peligros profesionales del poder “, en el que intenta desentrañar las razones del proceso gradual de burocratización en la Unión Soviética: “La burocracia de los soviets y del partido constituye un hecho de un orden nuevo. No se trata de casos aislados, de fallos en la conducta de algún camarada, sino más bien de una nueva categoría social a la que debería dedicarse todo un tratado”. Revisando la experiencia de la Revolución Francesa, da con una de las causas del aletargamiento del proceso revolucionario: “la eliminación gradual del principio electoral y su sustitución por el principio de los nombramientos”.
La bibliografía, como ya hemos dicho, es muy extensa, y ella constituye parte sustancial del acervo de la humanidad. No hay mejor forma de preservarlo que disponer tiempo para su estudio, de manera de ser capaces de corregir errores que, en su momento, también cometieron pueblos tan dignos y aguerridos como el nuestro. Esa misma bibliografía tiende a coincidir en el planteamiento de que la crisis terminal de las revoluciones populares guarda relación directa con la clausura de los espacios de participación popular y el ascenso de una casta burocrática o, para decirlo como John William Cooke, con el predominio de un “estilo” burocrático.
En “ Peronismo y revolución “, el argentino Cooke afirma: “Lo burocrático es un estilo en el ejercicio de las funciones o de la influencia. Presupone, por lo pronto, operar con los mismos valores que el adversario, es decir, con una visión reformista, superficial, antitética de la revolucionaria… La burocracia es centrista, cultiva un ‘realismo’ que pasa por ser el colmo de lo pragmático… Entonces su actividad está depurada de ese sentido de creación propio de la política revolucionaria, de esa proyección hacia el futuro que se busca en cada táctica, en cada hecho, en cada episodio, para que no se agote en sí mismo. El burócrata quiere que caiga el régimen, pero también quiere durar; espera que la transición se cumpla sin que él abandone el cargo o posición. Se ve como el representante o, a veces, como el benefactor de la masa, pero no como parte de ella; su política es una sucesión de tácticas que él considera que sumadas aritméticamente y extendidas en lo temporal configuran una estrategia”.
En Venezuela, preservar y estimular la vitalidad de los espacios de participación popular en general, y de los consejos comunales en particular, es condición de continuidad de la revolución bolivariana. Para ello es indispensable neutralizar el influjo conservador, burocratizante, presente en todo proceso de cambios revolucionarios.
Nuestro partido está en lo obligación ética de construir una política clara en materia de estímulo de los consejos comunales, que contemple la condena sin miramientos de cualquier resquicio de clientelismo. La lucha contra lo que en el documento “ Líneas estratégicas de acción política ” se enuncia como “cultura política capitalista”, debe pasar de lo declarativo a los hechos concretos, expresarse en medidas aleccionadoras. Esta “cultura política capitalista” debe ser señalada y combatida desde el más alto nivel. Nuestro liderazgo debe erigirse como un referente ético. En las bases, la crítica contra el clientelismo y otros vicios es realmente despiadada. El pueblo chavista tiene plena consciencia del problema. Una posición firme del liderazgo político contra estos vicios tendría además un efecto moralizante.
De igual forma, nuestro partido debe renunciar expresamente a la pretensión de instrumentalizar los consejos comunales, de administrar el espacio a conveniencia. Antes de controlarlo “a cualquier costo”, concebirlo como un espacio desde el que se construye hegemonía popular y democrática. La administración mezquina de la fuerza sin precedentes que Chávez construyó junto al pueblo, es lo contrario de la política revolucionaria. Ésta habrá de ser, como diría algún camarada siguiendo al mismo Chávez, “el arte de convencer” que logra imponerse sobre “la costumbre de administrar”. No hay política revolucionaria sin compresión de cómo se construyó esa fuerza. Esa fuerza que hoy sostiene a la revolución bolivariana, que le sirve de punto de apoyo, se construyó escuchando al otro, al que piensa diferente, sumándolo, incorporándolo. Una fuerza política incapaz de convencer pierde el derecho de llamarse fuerza y entra así en fase de decadencia. La construcción de la hegemonía del chavismo ha sido un ejercicio literalmente democrático, popular, en el sentido de que ha significado no sólo la incorporación de las mayorías, sino de diversidad de pensamientos y demandas. Esta capacidad para la construcción hegemónica ha supuesto la derrota para la vieja clase política, de la misma forma que dejar de cultivar “el arte de convencer” puede significar nuestra ruina.
Estamos a tiempo de comprometernos en una política militante orientada a recuperar, allí donde sea necesario, y a defender, allí donde corresponda, los consejos comunales como espacios donde impere, para decirlo con Rosa Luxemburg “la vida política activa, enérgica y sin trabas” del pueblo venezolano. Para ello, es fundamental reivindicar lo que Rakovski identificaba como “principio electoral”. Al 29 de agosto del presente año, el 33,2% de los 43198 consejos comunales registrados tenían sus vocerías vencidas. Nuestro partido tendría que promover, por todas las razones aquí expuestas, y como una de sus tareas de primer orden, la renovación de vocerías. Pero no basta con que todas estén vigentes.
Nuestro esfuerzo tendría que estar dirigido a convertir los consejos comunales en verdaderas escuelas de gobierno, donde los comunes se ejerciten en la práctica de gobierno, para que aprendan el arte de gobernar. “Ninguna clase ha venido al mundo poseyendo el arte de gobernar. Este arte sólo se adquiere por la experiencia, gracias a los errores cometidos, es decir, extrayendo las lecciones de los errores que uno mismo comete”, escribía Rakovski. Aprender el arte de gobernar no para que el pueblo se convierta eventualmente en funcionario, sino para ir construyendo otra institucionalidad. El militante revolucionario en funciones, por su parte, tendría que trabajar para reducir la brecha que separa a las instituciones del pueblo, librando una lucha sin tregua contra el “estilo” burocrático que señalara Cooke.
Los consejos comunales no son ni mucho menos deben ser el único espacio de la revolución bolivariana. Pero sí son el espacio político por excelencia. Un espacio que “no puede ser apéndice del partido”, como alertara el comandante Chávez el 11 de junio de 2009. “¡Los consejos comunales no pueden ser apéndices de las alcaldías! No pueden ser, no deben ser, no se dejen. Los consejos comunales, las Comunas, no pueden ser apéndices de gobernaciones, ni del Ministerio, ni del Ministerio de Comunas, ni del Presidente Chávez ni de nadie. ¡Son del pueblo, son creación de las masas, son de ustedes!”.
Que así sea.
* Reinaldo Iturriza López es Ministro del Poder Popular para las Comunas

lunes, 1 de septiembre de 2014

Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre


Fidel Castro Ruz

La sociedad mundial no conoce tregua en los últimos años, particularmente desde que la Comunidad Económica Europea, bajo la dirección férrea e incondicional de Estados Unidos, consideró que había llegado la hora de ajustar cuentas con lo que restaba de dos grandes naciones que, inspiradas en las ideas de Marx, habían llevado a cabo la proeza de poner fin al orden colonial e imperialista impuesto al mundo por Europa y Estados Unidos.

En la antigua Rusia estalló una revolución que conmovió al mundo.

Se esperaba, que la primera gran revolución socialista tendría lugar en los países más industrializados de Europa, como Inglaterra, Francia, Alemania y el Imperio Austrohúngaro. Ésta, sin embargo, tuvo lugar en Rusia, cuyo territorio se extendía por Asia, desde el norte de Europa hasta el Sur de Alaska, que había sido también territorio zarista, vendido por unos dólares al país que sería posteriormente el más interesado en atacar y destruir la revolución y al país que la engendró.

La mayor proeza del nuevo Estado fue crear una Unión capaz de agrupar sus recursos y compartir su tecnología con gran número de naciones débiles y menos desarrolladas, víctimas inevitables de la explotación colonial. ¿Sería o no conveniente en el mundo actual una verdadera sociedad de naciones que respetara los derechos, creencias, cultura, tecnologías y recursos de lugares asequibles del planeta que a tantos seres humanos les gusta visitar y conocer?¿Y no sería mucho más justo que todas las personas que hoy, en fracciones de segundo se comunican de un extremo a otro del planeta, vean en los demás un amigo o un hermano y no un enemigo dispuesto a exterminarlo con los medios que ha sido capaz de crear el conocimiento humano?

Por creer que los seres humanos podrían ser capaces de albergar tales objetivos, pienso que no hay derecho alguno a destruir ciudades, asesinar niños, pulverizar viviendas, a sembrar terror, hambre y muerte en todas partes. ¿En qué rincón del mundo se podrían justificar tales hechos? Si se recuerda que al final de la masacre de la última contienda mundial el mundo se ilusionó con la creación de las Naciones Unidas, es porque gran parte de la humanidad la imaginó con tales perspectivas, aunque no estuviesen cabalmente definidos sus objetivos. Un colosal engaño es lo que se percibe hoy cuando surgen problemas que insinúan el posible estallido de una guerra con el empleo de armas que podrían poner fin a la existencia humana.

Existen sujetos inescrupulosos, al parecer no pocos, que consideran un mérito su disposición a morir, pero sobre todo a matar para defender privilegios bochornosos.

Muchas personas se asombran al escuchar las declaraciones de algunos voceros europeos de la OTAN cuando se expresan con el estilo y el rostro de las SS nazis. En ocasiones hasta se visten con trajes oscuros en pleno verano.

Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo, aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado. El resto de los gobiernos de este hemisferio, con raras excepciones, se habían sumado al poderoso e influyente imperio. No se trataba por nuestra parte de una actitud personal, era el sentimiento de una pequeña nación que desde inicios de siglo era una propiedad no solo política, sino también económica de Estados Unidos. España nos había cedido a ese país después de haber sufrido casi cinco siglos de coloniaje y de un incalculable número de muertos y pérdidas materiales en la lucha por la independencia.

El imperio se reservó el derecho de intervenir militarmente en Cuba en virtud de una pérfida enmienda constitucional que impuso a un Congreso impotente e incapaz de resistir. Aparte de ser los dueños de casi todo en Cuba: abundantes tierras, los mayores centrales azucareros, las minas, los bancos y hasta la prerrogativa de imprimir nuestro dinero, nos prohibía producir granos alimenticios suficientes para alimentar la población.

Cuando la URSS se desintegró y desapareció también el Campo Socialista, seguimos resistiendo, y juntos, el Estado y el pueblo revolucionarios, proseguimos nuestra marcha independiente.

No deseo, sin embargo, dramatizar esta modesta historia. Prefiero más bien recalcar que la política del imperio es tan dramáticamente ridícula que no tardará mucho en pasar al basurero de la historia. El imperio de Adolfo Hitler, inspirado en la codicia, pasó a la historia sin más gloria que el aliento aportado a los gobiernos burgueses y agresivos de la OTAN, que los convierte en el hazmerreír de Europa y el mundo, con su euro, que al igual que el dólar, no tardará en convertirse en papel mojado, llamado a depender del yuan y también de los rublos, ante la pujante economía china estrechamente unida al enorme potencial económico y técnico de Rusia.

Algo que se ha convertido en un símbolo de la política imperial es el cinismo.

Como se conoce, John McCain fue el candidato republicano a las elecciones de 2008. El personaje salió a la luz pública cuando en su condición de piloto fue derribado mientras su avión bombardeaba la populosa ciudad de Hanói. Un cohete vietnamita lo alcanzó en plena faena y nave y piloto cayeron en un lago ubicado en las inmediaciones de la capital, colindante con la ciudad.

Un antiguo soldado vietnamita ya retirado, que se ganaba la vida trabajando en las proximidades, al ver caer el avión y un piloto herido que trataba de salvarse se movió para auxiliarlo; mientras el viejo soldado prestaba esa ayuda, un grupo de la población de Hanói, que sufría los ataques de la aviación, corría para ajustar cuentas con aquel asesino. El mismo soldado persuadió a los vecinos que no lo hicieran, pues era ya un prisionero y su vida debía respetarse. Las propias autoridades yankis se comunicaron con el Gobierno rogando que no se actuara contra ese piloto.

Aparte de las normas del Gobierno vietnamita de respeto a los prisioneros, el piloto era hijo de un Almirante de la Armada de Estados Unidos que había desempeñado un papel destacado en la Segunda Guerra Mundial y estaba todavía ocupando un importante cargo.

Los vietnamitas habían capturado un pez gordo en aquel bombardeo y como es lógico, pensando en las conversaciones inevitables de paz que debían poner fin a la guerra injusta que le habían impuesto desarrollaron la amistad con él, que estaba muy feliz de sacar todo el provecho posible de aquella aventura. Esto, desde luego, no me lo contó ningún vietnamita, ni yo lo habría preguntado nunca. Lo he leído y se ajusta completamente a determinados detalles que conocí más tarde. También leí un día que Mister McCain había escrito que siendo prisionero en Vietnam, mientras era torturado, escuchó voces en español asesorando a los torturadores qué debían hacer y cómo hacerlo. Eran voces de cubanos, según McCain. Cuba nunca tuvo asesores en Vietnam. Sus militares conocen sobradamente cómo hacer su guerra.

El General Giap fue uno de los jefes más brillantes de nuestra época, que en Dien Bien Phu fue capaz de ubicar los cañones por selvas intrincadas y abruptas, algo que los militares yankis y europeos consideraban imposible. Con esos cañones disparaban desde un punto tan próximo que era imposible neutralizarlos sin que las bombas nucleares afectaran también a los invasores. Los demás pasos pertinentes, todos difíciles y complejos, fueron empleados para imponer a las cercadas fuerzas europeas una bochornosa rendición.

El zorro McCain sacó todo el provecho posible de las derrotas militares de los invasores yankis y europeos. Nixon no pudo persuadir a su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, de que aceptara la idea sugerida por el propio Presidente cuando en momentos de relajamiento le decía ¿Por qué no le lanzamos una de esas bombitas Henry? La verdadera bombita llegó cuando los hombres del Presidente trataron de espiar a sus adversarios del partido opuesto ¡Eso sí que no podía tolerarse!

A pesar de eso lo más cínico del Sr. McCain ha sido su actuación en el Cercano Oriente. El senador McCain es el aliado más incondicional de Israel en las marañas del Mossad, algo que ni los peores adversarios habrían sido capaces de imaginar. McCain participó junto a ese servicio en la creación del Estado Islámico que se apoderó de una parte considerable y vital de Irak, así como según se afirma, de un tercio del territorio de Siria. Tal Estado cuenta ya con ingresos multimillonarios, y amenaza a Arabia Saudita y otros Estados de esa compleja región que suministra la parte más importante del combustible mundial.

¿No sería preferible, luchar por producir más alimentos y productos industriales, construir hospitales y escuelas para los miles de millones de seres humanos que los necesitan desesperadamente, promover el arte y la cultura, luchar contra enfermedades masivas que llevan a la muerte a más de la mitad de los enfermos, a trabajadores de la salud o tecnólogos que según se vislumbra, podrían finalmente eliminar enfermedades como el cáncer, el ébola, el paludismo, el dengue, la chikungunya, la diabetes y otras que afectan las funciones vitales de los seres humanos?

Si hoy resulta posible prolongar la vida, la salud y el tiempo útil de las personas, si es perfectamente posible planificar el desarrollo de la población en virtud de la productividad creciente, la cultura y desarrollo de los valores humanos ¿Qué esperan para hacerlo?

Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre.

Fidel Castro Ruz

Agosto 31 de 2014

10 y 25 p.m.

domingo, 17 de agosto de 2014

Comunicado del XI Encuentro del Colectivo Guarani CIG

COMUNICADO A LA OPINIÓN

 PUBLICA NACIONAL E INTERNACIONAL

El Colectivo Internacionalista Guaraní CIG en su XI Encuentro Internacional llevado a cabo en el Instituto Latino Americano de Agroecologia IALA Paulo Freire en los día 16 y 17 de agosto del 2014, se reúnen a una revisión, reestructuración y reimpulso del colectivo, renovando el espíritu combativo de integración y patriotismo y para seguir asumiendo el compromiso de lucha y resistencia como uno de los objetivos y compromisos del pueblo Paraguayo, Latinoamericano, Caribeño y del mundo entero, unificar esfuerzo de unidad, solidaridad por los derechos a la justicia, independencia y por paz.
Las y los estudiantes internacionalistas de diferente Carrera en la Republica Bolivariana de Venezuela, conmemoran los 145 años de la Batalla de Acosta Ñu, símbolo de dignidad, coraje y valentía de un pueblo en su lucha por la independencia y contra la invasión  nefasta sufrida por el imperialismo, este plan de exterminio ocurrido en la historia paraguaya es calificado por Eduardo Galeano como el genocidio latinoamericano, esa misma expresión continua con el nuevo saqueo de la soberanía con la política neoliberal en marcha, consiente del procesos histórico y la naturaleza genocida de cualquier  imperio  expresamos cuando siguen.
1)      Nuestras solidaridad absoluta con los compañeros y compañeras que llevan tres días de multitudinaria movilización en contra del gobierno entreguista y neoliberal de Horacio Cartes, con la consigna, Paraguay no se vende se defiende.
2)      Saludamos la iniciativa de unidad de todos los sectores políticos, campesinos, campesinas, indígenas, estudiantes, sindicatos, docentes, intelectuales honesto, partidos de izquierda, progresista contra la política de privatización, viejos paquetazos neoliberal emprendida de nuevo en el país por el nuevo rumbo Paraguay.
3)      Denunciamos la política represiva, de desalojos y despojos por parte de grandes empresas multinacionales ligados al agronegocio de la soya, violando los derechos a las comunidades campesinas e indígenas, la criminalización a los dirigentes sociales y el asenso de los planes de terrorismo de estado en el país.
4)      Nos solidarizamos con el gobierno de la Republica Bolivariana de Venezuela y el gobierno legitimo de Nicolás Maduro y condenamos los planes de golpe de estado, guerra económica emprendida por fuerzas interna de la burguesía y auspiciada por el imperialismo norteamericano. 
5)      Nos solidarizamos con el pueblo Palestino y condenamos la invasión Israelí y su plan imperial de exterminio en la Franja de Gaza masacrando cobardemente a civiles en su mayoría  mujeres y niños.   
6)      Instamos a los compañeros y compañeras del Colectivo Internacionalista Guaraní CIG, a seguir unidos levantando el espíritu de luchas por el internacionalismo,  por la justicia, por la independencia, la integración y la paz mundial de los pueblos.  

A seguir venciendo con Compromiso, Integración y Patriotismo por los caminos de los libertadores.

Barinas, 16, 17 de agosto del 2014